Descubren una nueva amenaza espacial y todavía no tenemos plan de defensa
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El milésimo asteroide cercano

Descubren una nueva amenaza espacial y todavía no tenemos plan de defensa

La Agencia Espacial americana lleva desde 1968 detectando meteoritos que por su tamaño y trayectoria podrían chocarse con la Tierra, el último pasó cerca de nuestro planeta hace unos días

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Más de 1.000 asteroides han pasado cerca de la tierra en los últimos 53 años. ()

Los radares de la NASA llevan 53 años detectando asteroides que amenazan con impactar contra la Tierra. Por ahora ya son 1.000 los meteoritos que han pasado cerca de nuestro planeta, casi 19 al año de media. Pero a pesar de estos datos, nuestra capacidad de reacción es prácticamente nula.

Foto: El potentísimo imán que puede hacer realidad la fusión nuclear en cuatro años. (MIT-CFS)

El 14 de Agosto pasado un asteroide de entre 20 y 30 metros de ancho llamado 2021 PJ1 pasó a aproximadamente 1,7 millones de kilómetros de nuestro planeta. Ese objeto espacial era el número 1.000 descubierto por los sistemas de detección de la NASA, pero no ha sido el último.

Entre el 20 y el 24 de agosto pasados, el asteroide AJ193, con un diámetro de aproximadamente 1,3 kilómetros, pasaba a unos 3,4 millones de kilómetros de la Tierra. Este asteroide hace el número 1.001, pero no cabe duda de que pronto aparecerán más.

“2021 PJ1 es un pequeño asteroide, por lo que cuando pasó a una distancia de 1,7 millones de kilómetros, no pudimos obtener imágenes de radar detalladas”, dijo Lance Benner, director del programa de investigación de radar de asteroides de la NASA. “Sin embargo, incluso a esa distancia, el radar planetario es lo suficientemente potente como para detectarlo y medir su velocidad con una precisión muy alta, lo que ha mejorado sustancialmente nuestro conocimiento de su movimiento en el futuro”.

La primera vez que se detectó un asteroide con este sistema de radares fue en 1968. Se trataba del asteroide 1566 Icarus, y desde entonces no han dejado de utilizarse para la detección de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO en sus siglas en inglés). Estos sistemas de ondas de radio ayudan a calcular las órbitas de los asteroides y nos advierten de su probabilidad de impactar con nuestro planeta con décadas e incluso siglos de antelación. Desde la NASA aseguran que las recientes mediciones de radar del asteroide Apophis, descartaron la posibilidad de que impactara contra la Tierra en los próximos 100 años.

Este tipo de radares están repartidos en distintas partes del mundo y también pueden proporcionar información sobre las propiedades físicas de estos NEO. Con ellos se puede calcular con gran precisión el tamaño de estos objetos, su forma, velocidad de giro o composición.

Foto: Visualización de un asteroide en ruta de impacto.

“Además de los estudios que utilizan telescopios ópticos terrestres y espaciales para detectar y rastrear cerca de 27.000 NEO en todo nuestro sistema solar, el radar planetario es una herramienta importante para monitorear los asteroides que se acercan a la Tierra”, afirma Kelly Fast, Gerente de Programa de observaciones de NEO de la Planetary Defense Coordination Office de la NASA. “Alcanzar este hito [las mil detecciones] enfatiza la importante contribución que se ha hecho en la caracterización de esta peligrosa población, que es fundamental para nuestros esfuerzos de defensa planetaria”.

Nuestra estrategia de defensa antiasteroides

El impacto de un gran asteroide en la Tierra es raro, pero incluso los pequeños pueden provocar grandes desastres de caer en nuestro planeta. Según la ESA un objeto pequeño, de 150 metros de diámetro puede liberar una energía varias veces superior al terremoto de Tohoku que sacudió Japón en 2011. Según las estimaciones aquel terremoto fue de aproximadamente 45 megatones y causó pérdidas económicas estimada en más de 200.000 millones de dólares según el Banco Mundial.

Foto: Ilustración de un asteroide camino a la tierra. (NASA)

Con una media de más de un asteroide al mes pasando cerca de la Tierra no faltan ejemplos reales de lo que podría suponer uno de estos impactos. Hace nada, en 2013, el meteorito Chelyabinsk explotó en el espacio aéreo ruso causando millones de dólares en daños materiales y casi 1.500 heridos. Se estima que la explosión que provocó fue 31 veces más potente que la bomba atómica de Hiroshima: 470 kilotones.

Evidentemente, los efectos del impacto de un asteroide en la Tierra dependen de muchos factores. La gravedad del daño viene determinada por la parte del mundo donde se produce el impacto —no es lo mismo que caiga en Manhattan que en medio del Pacífico—, su trayectoria o las propiedades físicas del asteroide.

Distintos organismos internacionales han propuesto estrategias de defensa para luchar contra esta amenaza, algunas las hemos contado en Novaceno en los últimos meses. La NASA anunció hace poco un sistema llamado Sutter Ultra que está desarrollado por la compañía californiana TransAstra. Este sistema, aseguran, es capaz de encontrar y seguir asteroides de sólo cinco kilómetros de diámetro 400 veces más rápido que cualquier otro sistema de detección de asteroides.

Otra de las propuestas que hemos escuchado últimamente viene de China y se trataría de una solución para evitar que el asteroide Bennu —que tiene un peso de 77,5 millones de toneladas y un diámetro tan largo como el Empire State Building— tenga posibilidades de colisionar contra la Tierra dentro de unos 100 años. Su solución es lanzar 23 de sus cohetes Long March 5 y hacer que impacten de manera sincronizada contra Bennu para cambiar su órbita.

Con la tecnología actual no hay defensa posible

De cualquier manera estas iniciativas son por el momento futurismos, en este instante no hay un plan implementado de actuación a nivel global que pueda librarnos de ellos.

La NASA tiene el Planetary Defense Coordination Office (PDCO), un departamento que tiene como objetivo encontrar NEOs, poner en aviso a las autoridades e intentar coordinar la respuesta ante una de estas amenazas y mitigar sus consecuencias. Dentro de esa estructura se encuentra el Near-Earth Object Observations Program, que tiene como objetivo detectar cualquier asteroide o cometa que orbite alrededor del Sol y que pueda pasar a menos de 48 millones de kilómetros de la órbita terrestre causando un grave daño en nuestro planeta.

Foto: Ilustración de un asteroide camino a la tierra (NASA)

El PDCO es responsable de avisar a las autoridades, los medios de comunicación y el público en general en caso de que uno de estos NEO suponga una amenaza potencial contra la Tierra. En el caso de que esta amenaza supere el 1% en los próximos 50 años, el PDCO está obligado a informar a la NASA y ésta al gobierno, el congreso de los EE.UU. y otras agencias y departamentos gubernamentales. Además, en el caso de detectarse un peligro real, se encargará de buscar soluciones para desviar al asteroide de la trayectoria prevista de impacto con la Tierra. También tendrá que comunicarse con las agencias espaciales de otros países para encontrar la respuesta adecuada y coordinada.

A pesar de contar con todos estos organismos, la propia NASA ha reconocido recientemente en un informe que con la tecnología actual es imposible evitar el impacto de un asteroide aunque tuviéramos 6 meses para prepararnos. Como dice Elon Musk, “hacen falta cohetes más grandes y más avanzados”. Además el informe avisa de que es necesario implementar herramientas de prevención para un evento de este tipo. Tarde o temprano sufriremos el impacto de un asteroide y, como hemos visto, las consecuencias son impredecibles. Con su informe, la agencia estadounidense ha lanzado un guante a los gobiernos que por ahora nadie se ha molestado en recoger.

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