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Izpisúa: "No pensamos en la inmortalidad, sino en vivir mejor los últimos años"
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CONTRA EL ENVEJECIMIENTO

Izpisúa: "No pensamos en la inmortalidad, sino en vivir mejor los últimos años"

El investigador español Juan Carlos Izpisúa trabaja en el ambicioso proyecto de la empresa Altos, que busca el rejuvenecimiento celular como vía para evitar las enfermedades

Foto: El bioquímico Juan Carlos Izpisúa Belmonte. (EFE/Ramón de la Rocha)
El bioquímico Juan Carlos Izpisúa Belmonte. (EFE/Ramón de la Rocha)

Entre los científicos españoles que lideran la biomedicina internacional, Juan Carlos Izpisúa Belmonte (Hellín, Albacete, 1960) ocupa un lugar destacado. Investiga en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de La Jolla (California, EEUU) y es catedrático de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), pero también trabaja para Altos Labs, una empresa que se presentaba a comienzos de este año con un ambicioso proyecto: "Transformar la medicina a través de la programación de rejuvenecimiento celular". El proyecto cuenta con investigadores punteros, incluyendo varios premios Nobel, y 3.000 millones de dólares de presupuesto. Algunas informaciones afirman que Jeff Bezos, el magnate de Amazon, estaría impulsando esta idea.

En cualquier caso, Izpisúa se pone al frente de uno de los tres institutos en los que se divide Altos Labs, ubicado en la localidad californiana de San Diego. Las sedes de los otros dos son San Francisco (también en California) y Cambridge (Reino Unido), según anunció la compañía. La trayectoria del español en el campo de la regeneración de tejidos le avala para el puesto. Hace solo unas semanas publicó uno de sus últimos avances en 'Nature Aging': su equipo había logrado revertir el envejecimiento en ratones de mediana edad, logrando que algunos de sus órganos, en particular los riñones y la piel, fuesen similares a los de roedores jóvenes y sin efectos secundarios negativos.

Foto: Papa Francisco

Este avance solo es un paso más dentro de su trayectoria en los últimos años. Izpisúa está perfeccionando un descubrimiento del japonés Shinya Yamanaka, Nobel de Medicina en 2012, que desarrolló una técnica para devolver a las células adultas a su estado embrionario. La clave para conseguirlo está en cuatro proteínas que se conocen como factores de Yamanaka. El problema es que aplicarla en ratones generaba tumores, pero Izpisúa ha resuelto este problema a partir de 2016, convirtiendo el proceso en seguro y eficaz, al menos, en los roedores.

Sus trabajos en la frontera del conocimiento han abordado otras propuestas ambiciosas, como la creación de embriones híbridos de mono y ser humano, lo que se conoce como quimeras, un trabajo publicado en 'Cell' en 2021 (no llegaron a nacer porque se interrumpió la gestación). Unos años antes, había experimentado con la integración de células humanas en embriones de cerdo. Esta línea de investigación está enfocada a utilizar otras especies animales para conseguir órganos aptos para trasplantes. De hecho, en enero de este año hemos asistido a un hito en la medicina, con el primer trasplante de un corazón de un cerdo modificado genéticamente a una persona, pero el enfoque de Izpisúa es aún más arriesgado y, en parte, controvertido.

A Izpisúa le encontramos estos días en las calles de la vieja Salamanca, donde protagoniza el evento 'Age Open Science'. La universidad más antigua de España en activo y el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE) organizan unas jornadas que analizan la vejez y la longevidad y el científico del Instituto Salk ha venido a explicar que las células humanas se pueden volver a programar. Su ciencia es sofisticada pero su planteamiento es sencillo: si conseguimos que nuestros tejidos vuelvan a tener las características saludables de las primeras etapas de la vida, podremos superar cualquier enfermedad.

placeholder Izpisúa, en Salamanca. (Age Open Science)
Izpisúa, en Salamanca. (Age Open Science)

PREGUNTA. ¿Para qué sirve rejuvenecer las células?

RESPUESTA. Es un concepto complementario a lo que hoy entendemos como medicina de precisión, que busca la causa de una enfermedad y trata de corregirla. El problema es que a veces esa enfermedad no está codificada genéticamente, sino que la adquirimos por nuestra interacción con el medio ambiente. Entonces, ¿cómo podemos tratarla sin saber el origen? Es cierto que una mutación específica puede provocar una patología, pero eso vale para el 0,01% de los casos. La mayor parte de las enfermedades tiene que ver con el epigenoma, lo que está "por encima" del genoma. A lo largo de nuestra trayectoria vital, se van añadiendo una serie de grupos químicos y provocan que la célula deje de ser funcional. La propuesta que nos gustaría hacer es ir a una medicina más universal que, en lugar de ir por detrás de una enfermedad específica, permita rejuvenecer la célula y dejar que ella se encargue de impedir la enfermedad, retrasarla o curarla. Esto se basa en que cuando somos jóvenes estamos libres de afecciones, porque una célula joven es capaz de lidiar con todas las lesiones, pero una célula vieja no, y ahí aparecen las enfermedades.

P. ¿Ese es el objetivo de Altos Labs?

R. La misión de Altos es tratar de lidiar con todas las enfermedades, con las lesiones y con el envejecimiento, que se deben a esa alteración de nuestro epigenoma; y hacerlo rejuveneciendo las células. Creo que esta es una aproximación a la medicina muy sólida, porque no necesita de una causa concreta, sino que es un concepto general. Ya tenemos ejemplos en el hígado, en el músculo y en el corazón.

P. ¿Rejuvenecer nuestro cerebro es más complicado?

R. Conceptualmente no tiene por qué serlo. Si la neurona funciona bien, nuestro cerebro va a funcionar mejor, así que la idea se aplica a cualquier célula de nuestro organismo.

placeholder Izpisúa interviene en el evento. (Age Open Science)
Izpisúa interviene en el evento. (Age Open Science)

P. El ejemplo más claro de alteración de las células son los tumores, así que supongo que este concepto es muy aplicable al cáncer.

R. Totalmente, pero no hay distinción para ninguna enfermedad. Existen células predispuestas al cáncer y factores ambientales que aceleran el proceso. En la aparición de todas las enfermedades hay un crecimiento logarítmico a partir de los 35 o 40 años, incluido el cáncer. Eso se debe a la acumulación de errores en el epigenoma que hacen que se manifieste esa enfermedad, pero lo mismo vale para el cáncer que para una enfermedad hepática o para una del aparato locomotor. La clave siempre está en rejuvenecer la célula.

Por cierto, me gustaría mencionar algo importante. Imaginemos que mañana tenemos encima de la mesa una píldora capaz de curar todos los cánceres. La esperanza de vida media de la humanidad no aumentaría más de dos años, según se ha calculado. Aunque es una enfermedad devastadora, creo que enlentecer la degeneración que ocurre con el tiempo en nuestras células va a tener una mayor influencia en nuestra sociedad. Por eso, estoy muy ilusionado con este abordaje.

P. ¿Si eliminamos el cáncer solo ganamos dos años de esperanza de vida?

R. Es lo que dicen los números. A principios del siglo XX la esperanza de vida media estaba en 40 años. En tan solo medio siglo aumentó en 30 años debido a los antibióticos, las vacunas y la higiene. Desde los años 70 u 80 estamos experimentando una segunda revolución, pero es más lenta y tiene que ver con la importancia de la calidad de vida. Es algo que no se va a parar mañana, es el factor socioeconómico más importante para la humanidad, y en los próximos años nos va a ayudar a vivir una vida más saludable, pero no se centra en una enfermedad específica. El cáncer es devastador, pero no es lo más importante.

P. ¿Existe algún límite a la longevidad humana?

R. Todas las especies tenemos un reloj biológico. No me gustaría que se pensara que estamos tratando la inmortalidad. En absoluto, quizá se trata de vivir los mismos años, pero sobre todo de que los últimos sean mucho más saludables.

Foto: Un gastruloide humano. (EFE)

P. Pero si conseguimos revertir el envejecimiento, ¿de qué moriríamos?

R. De nuevo, no estamos pensando en la inmortalidad, creo que eso es totalmente ilusorio, sino en enlentecer el proceso de aparición de la enfermedad, que en la especie humana coincide con el fin de la fertilidad y que da lugar a la aparición de muchísimas enfermedades por la pérdida de funcionalidad celular. Ocurrirá en algún momento y va a ser imposible de detener, pero la esperanza es que aparezca mucho más tarde en nuestras vidas. La idea es que podamos vivir más tiempo de manera saludable.

Desde el punto de vista económico hay un dato interesante: cuando más gastan los sistema de salud es en los dos o tres últimos años de vida del ser humano. Además, nuestra sociedad divide la vida en aprender, trabajar y jubilarse; pero esto puede cambiar. Si los periodos de salud, que solo existen en las primeras etapas de nuestra vida, se pueden prolongar, podemos cambiar nuestro modelo de sociedad, porque uno no estará limitado por la enfermedad en su vejez.

P. ¿El rejuvenecimiento celular solo se puede conseguir a través de los factores de Yamanaka?

R. Los estudios del doctor Yamanaka son el ejemplo más directo que se nos viene a la cabeza sobre la idea de programar una célula. Nos está ayudando a entender el proceso de rejuvenecimiento que ocurre en algunos animales con la capacidad de regeneración que nosotros perdemos con el tiempo. Sin embargo, podemos hacerlo de otras maneras. Los compuestos metabólicos es una de ellas, es decir, a través de metabolitos endógenos que son capaces de reprogramar y rejuvenecer la célula. Así que hay otras vías, pero ahora mismo los resultados más sólidos que tenemos en la comunidad científica están basados en reprogramar usando los factores de Yamanaka.

placeholder Juan Carlos Izpisúa, en la Plaza Mayor de Salamanca, durante la entrevista. (Cedida)
Juan Carlos Izpisúa, en la Plaza Mayor de Salamanca, durante la entrevista. (Cedida)

P. ¿En qué punto estamos de la investigación? ¿Llegará en las próximas décadas al ser humano?

R. En los modelos animales de experimentación que usamos en el laboratorio hemos conseguido demostrar el enlentecimiento y la curación de varias enfermedades en distintos órganos y tejidos. También en células humanas 'in vitro'. El siguiente paso sería trasladarlo al ser humano 'in vivo'. El problema es ser conscientes de que lo más importante es la seguridad, no hacer daño. Obviamente, el traslado a la clínica lleva tiempo. Estoy seguro de que va a llegar pero no sabemos cuándo. Yo sé que en unos meses van a florecer los melocotoneros de Murcia, pero hacer predicciones sobre el descubrimiento de los secretos de la naturaleza para trasladarlos a la clínica es muy difícil.

P. ¿Crear embriones híbridos de mono y ser humano no implica problemas éticos?

R. Los científicos somos los primeros y los más interesados en hacerlo de manera apropiada, que nuestra investigación realmente esté consensuada y aprobada por nuestros gobernantes y por nuestra sociedad. No obstante, también me gustaría hacer hincapié en que todo lo que hoy es posible ayer fue considerado moral o éticamente no aceptable. En España tenemos la persona que descubrió la circulación pulmonar, que tanta importancia ha tenido en estos dos años por la pandemia...

P. Miguel Servet, que acabó en la hoguera en el siglo XVI.

R. Miguel Servet. Entonces se consideró que sus métodos no eran la mejor manera de hacer avanzar el conocimiento. Ese ejemplo y otros muchos nos indican que aquello que es útil para el ser humano, con el paso del tiempo, se acepta y es práctica cotidiana. Pero todos los científicos estamos sujetos a las mismas normas que cualquier otro ser humano y muy raramente se realizan experimentos que no hayan sido aprobados previamente por la sociedad y por las leyes de cada país.

placeholder Juan Carlos Izpisúa. (Age Open Science)
Juan Carlos Izpisúa. (Age Open Science)

P. Recientemente han rejuvenecido órganos de ratones, según un artículo publicado en 'Nature'. ¿El siguiente paso son los monos?

R. Tenemos que acercarnos al ser humano, pero no siempre es necesario el uso de monos. Si los resultados son sólidos y seguros, ese paso se puede obviar. Podemos utilizar células humanas y lo que llamamos organoides, que son pequeños miniórganos sintéticos humanos que creamos en el laboratorio. Esto nos ayuda mucho a trasladar conceptos sin tener que utilizar primates. En ciertas ocasiones sí que harán falta, pero con la única finalidad de ayudar a la enfermedad del ser humano. Algunas personas nos acusan, a los científicos, de un trato inapropiado con los animales, pero los protocolos garantizan que son tratados mejor que cualquier mascota que tenemos en casa.

P. Y otro enfoque interesante son los órganos humanos que crecen en otras especies para ser trasplantados. Hace poco se le implantó a un ser humano el primer corazón modificado genéticamente crecido en un cerdo.

R. La ciencia avanza desde muchos ángulos y el trasplante de órganos y tejidos es muy prometedor. Sin embargo, la incompatibilidad inmunitaria entre especies es bastante difícil de resolver y creo que aún tardaremos tiempo en desarrollar esa tecnología. Creo que también en este aspecto llegará antes la regeneración endógena, rejuvenecer nuestras propias células sin necesidad de trasplante.

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Entre los científicos españoles que lideran la biomedicina internacional, Juan Carlos Izpisúa Belmonte (Hellín, Albacete, 1960) ocupa un lugar destacado. Investiga en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de La Jolla (California, EEUU) y es catedrático de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), pero también trabaja para Altos Labs, una empresa que se presentaba a comienzos de este año con un ambicioso proyecto: "Transformar la medicina a través de la programación de rejuvenecimiento celular". El proyecto cuenta con investigadores punteros, incluyendo varios premios Nobel, y 3.000 millones de dólares de presupuesto. Algunas informaciones afirman que Jeff Bezos, el magnate de Amazon, estaría impulsando esta idea.

Jeff Bezos Salamanca Trasplante California
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