Alarmismo por la variante delta: por qué no debe preocuparte si estás vacunado
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La clave está en las células T

Alarmismo por la variante delta: por qué no debe preocuparte si estás vacunado

Los expertos creen que la variante india es más inquietante que las anteriores, pero la doble dosis de las vacunas protege de manera amplia, al menos, frente a la enfermedad grave

placeholder Foto: Dos pacientes infectados con covid reciben tratamiento en un hospital de Nueva Delhi, India, en abril. (Reuters)
Dos pacientes infectados con covid reciben tratamiento en un hospital de Nueva Delhi, India, en abril. (Reuters)

El guion de esta película nos suena demasiado. El Reino Unido da la voz de alarma sobre una variante del SARS-CoV-2, toma medidas cuando ya se ha convertido en predominante y, semanas después, España va por el mismo camino mientras ve cómo el porcentaje de casos de esta nueva versión del virus se dispara. Ocurrió con la B.1.1.7, que conocíamos como británica, y ahora con la B.1.617, la que procede de la India. Ahora se llaman alfa y delta, respectivamente, según las nuevas denominaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha optado por letras griegas para evitar estigmatizar los lugares donde fueron descubiertas, pero parecen llevar una trayectoria muy similar. Los datos indican que la delta es mucho más contagiosa, como ocurrió con alfa hace meses. También hay indicios de que podría escapar a la acción de las vacunas, al menos, de los anticuerpos neutralizantes que generan, como pasó con la de Sudáfrica (beta) y la de Brasil (gamma). Entonces, ¿estamos ante una variante más o realmente deberíamos preocuparnos?

Lo cierto es que en el Reino Unido, que lleva un proceso de vacunación muy adelantado basado en priorizar las primeras dosis a costa de retrasar las segundas, el susto es importante y las restricciones por la pandemia se van a prolongar, al menos, un mes más de lo esperado. La variante delta ya supone el 90% de los casos, que en algunos lugares se están duplicando. En España, Madrid se ha mostrado especialmente preocupada, al afirmar que en poco tiempo esta variante será mayoritaria, pero también ha sido detectada mediante secuenciación en Cataluña, Castilla y León y la Comunidad Valenciana. En conjunto, apenas representaría el 1% de una cifra de contagios que marca mínimos desde hace bastantes meses, pero siendo más transmisible la inquietud está sembrada.

Foto: Foto: EFE.

Curiosamente, la variante delta está causando síntomas ligeramente diferentes a los que conocíamos. Los habituales en covid son fiebre, tos y pérdida del olfato y del gusto. Sin embargo, los médicos están comprobando que ahora predomina el dolor de cabeza, seguido por el dolor de garganta, secreción nasal y fiebre, según la monitorización diaria que realiza una aplicación británica. Aunque aparentemente esto pueda carecer de importancia, lo cierto es que hace más fácil que se confunda con un catarro típico, así que no se descarta que parte del aumento de la transmisión pueda explicarse porque tanto pacientes como profesionales sanitarios en muchos casos hayan desestimado la posibilidad de una infección por coronavirus, provocando nuevos contagios. También hay que tener en cuenta el cansancio por el distanciamiento social y el optimismo que ha provocado la alta tasa de inmunización del país.

En cualquier caso, el número de reproducción o R0 (cifra que indica a cuántas personas de media contagia cada enfermo) rondaba el 2,5 en el virus de Wuhan y ya aumentó ligeramente con la variante británica, pero ahora se habría disparado hasta el ocho, según los datos del Imperial College. Otros cálculos de esta institución indican que la variante delta sería un 60% más contagiosa que la alfa. Por eso, los especialistas creen que las mutaciones son clave para explicar la rápida expansión. “Tiene varias mutaciones que le permiten unirse mejor al receptor de las células humanas ACE2, de forma que infecta y contagia mejor”, explica a Teknautas Agustín Valenzuela, virólogo y director del Grupo Inmunología Celular y Viral de la Universidad de La Laguna.

placeholder El primer ministro británico retrasa la relajación de las medidas por el avance de la variante delta. (Reuters)
El primer ministro británico retrasa la relajación de las medidas por el avance de la variante delta. (Reuters)

El hecho de que las variantes más contagiosas sean las que se van imponiendo entra dentro de la lógica de la evolución del virus. “Van a predominar las que se transmiten mejor, las que se replican más y tienen una carga viral mayor en el tracto respiratorio superior, sobre todo si se contagia de forma asintomática, porque esto hace que bajemos la guardia”, destaca. En cambio, si perdiera capacidad para infectar tendería a desaparecer. En ese sentido, “el salto del virus a nuestra especie es relativamente reciente, así que es muy difícil que se vaya a imponer una mutación menos transmisible o que se vaya a convertir en una enfermedad estacional más leve, como otros coronavirus que provocan resfriados, en un periodo corto de tiempo”.

Foto: Boris Johnson, primer ministro británico. (EFE)

Si es difícil valorar con exactitud cuánto aumenta la transmisión, porque depende de datos indirectos, lo mismo sucede con la letalidad. Los primeros datos de la India eran alarmantes, pero se produjeron en el contexto de un país superpoblado con una gran falta de recursos (con graves carencias, como el oxígeno), así que es muy complicado saber si la alta mortalidad se debe al virus en sí mismo o a la falta de recursos. Los datos también dicen que los pacientes de la variante delta tienen un perfil mucho más joven, pero los epidemiólogos tampoco saben deslindar si puede estar relacionado con las mutaciones o si se trata, simplemente, de un efecto estadístico debido a que la población mayor está más protegida por las vacunas.

¿Compromete la protección de las vacunas?

Y ahí viene el quid de la cuestión. Lo que convertiría a una nueva variante en un motivo de preocupación realmente serio es que lograse escapar a las vacunas. Un trabajo preliminar del Instituto Pasteur de París puso en evidencia hace unas semanas la pérdida de capacidad neutralizadora de los anticuerpos generados tanto por la vacuna AstraZeneca como por la de Pfizer frente a B.1.617, así como de los anticuerpos del suero de personas que han sufrido la infección y se recuperaron.

placeholder El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson. (Reuters)
El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson. (Reuters)

"Con Pfizer, habría un 85% de las personas que sí tendría una buena respuesta de sus anticuerpos, pero la eficacia sería seis veces menor. Los datos para AstraZeneca son peores, los anticuerpos no neutralizan en absoluto en los ensayos de laboratorio por la variante delta”, advierte. Algo similar sucede con el suero con anticuerpos de personas que han pasado la enfermedad a los 12 meses de la infección: tampoco tienen actividad neutralizante.

Sin embargo, la inmunidad no es solo humoral (de anticuerpos), sino también celular. Con la vacuna o con la infección, el sistema inmunitario queda entrenado para dar una respuesta. La variante sudafricana también causó en un principio una gran preocupación por su capacidad para eludir los anticuerpos neutralizantes en las pruebas de laboratorio, pero posteriormente se demostró que las células T eran capaces de proteger frente a todas las variantes”, explica el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López Hoyos.

Los anticuerpos evitan la transmisión, porque neutralizan más rápidamente el virus cuando se produce la infección

Esa distinción entre respuesta humoral y celular es importante en otro sentido. En cierto modo, los anticuerpos evitan la transmisión, porque neutralizan más rápidamente el virus cuando se produce la infección, así que hay menos posibilidades de que un paciente pueda contagiar a otra persona. Sin embargo, aunque los anticuerpos no aparezcan a tiempo, las células T pueden proteger de la enfermedad grave. “Por eso, siempre se dice que con las vacunas, aunque haya variantes que te puedan infectar, la protección frente a enfermedad grave es del 100%”, destaca el inmunólogo.

Aunque todavía faltan certezas sobre esa respuesta celular, López Hoyos cree que hay motivos para estar tranquilos. “Probablemente, la protección de anticuerpos neutralizantes llegue a caer hasta un 80%, aunque todavía no hay datos claros; pero casi seguro que cualquier vacuna protege frente a la enfermedad grave”, destaca. Un estudio preliminar con datos de hospitalizaciones en el Reino Unido viene a confirmar que así es: las dos dosis de Pfizer y de AstraZeneca serían muy efectivas para evitar la hospitalización (96% y 92%, respectivamente). Con una sola dosis, se aprecia una diferencia más notable entre estas dos vacunas (94% frente al 71%). En ese dato puede estar una de las claves que explican la preocupación que hay en el país gobernado por Boris Johnson. Su estrategia de retrasar las segundas dosis, audaz porque así llegaba antes a un mayor porcentaje de la población adulta (más del 75% en estos momentos) podría haberse vuelto en su contra.

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Así lo deja entrever un análisis publicado este lunes en 'The Lancet', realizado en Escocia. Aunque aprecia el doble de riesgo de hospitalización con la variante india que con la variante alfa, confirma que las vacunas protegen ampliamente frente a la enfermedad grave, pero tener una sola dosis de AstraZeneca podría incrementar el riesgo. “Sugieren que la protección con AstraZeneca sería menor, pero no hay evidencias claras al respecto. Lo que es importante es recibir las dos dosis, sea cual sea la vacuna, porque el nivel de protección con una, evidentemente, no es tan alto frente a la variante delta”, opina López Hoyos. Estos datos tan solo son los más recientes, pero otras publicaciones, incluyendo un reciente artículo en 'Nature' también parecen confirmar que las vacunas también son efectivas en este caso.

Las implicaciones de su irrupción

No obstante, las dudas apuntalan la idea que (de forma no exenta de interés) están lanzando farmacéuticas como Pfizer y Moderna desde hace algunas semanas, augurando que en apenas unos meses habría que comenzar a administrar dosis de refuerzo. “Quizá habrá que adaptar las vacunas con una velocidad mayor de lo esperado”, concede Valenzuela. “El miedo es que, a la velocidad que estamos inmunizando, las vacunas no acaben de funcionar, y que sobre esta variante se acumulen nuevas mutaciones y alguna sea más letal o nos devuelva a un escenario de restricciones o de saturación de hospitales”, señala. Aunque por el momento “no hay nada distinto con respecto a otras variantes, lo cierto es que preocupa”.

El virólogo considera que "la mascarilla es un aliado para acabar con las cadenas de transmisión mientras seguimos vacunando"

Por eso, el virólogo considera que relajar las medidas demasiado pronto puede ser peligroso. “La mascarilla es un aliado para acabar con las cadenas de transmisión mientras seguimos vacunando. El objetivo es que no siga circulando el virus, tanto por la presión inmunológica de las vacunas como por la barrera física que suponen las mascarillas y el distanciamiento”, apunta. Por eso, recuerda que los mayores están protegidos tanto por las vacunas como por su comportamiento, mientras que “los jóvenes mantienen la llama viva”.

“Está claro que la variante india infecta de forma más rápida”, comenta el presidente de la SEI, “en España ya hay focos e incluso afecta a gente vacunada, así que tenemos que ir viendo cómo va evolucionado en el próximo mes”. La secuenciación del virus, que ya se practica en casi todo el territorio, es clave para mantener bajo control la pandemia. En concreto, “la variante delta está penetrando a toda máquina y esto puede suponer que tengamos que tomar medidas, como el Reino Unido. Así se convirtió en dominante la británica y puede que ocurra con esta”. ¿Las consecuencias? El tiempo dirá si quedan en nada o si convierten a la delta en la letra más importante del alfabeto de la pandemia.

El guion de esta película nos suena demasiado. El Reino Unido da la voz de alarma sobre una variante del SARS-CoV-2, toma medidas cuando ya se ha convertido en predominante y, semanas después, España va por el mismo camino mientras ve cómo el porcentaje de casos de esta nueva versión del virus se dispara. Ocurrió con la B.1.1.7, que conocíamos como británica, y ahora con la B.1.617, la que procede de la India. Ahora se llaman alfa y delta, respectivamente, según las nuevas denominaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha optado por letras griegas para evitar estigmatizar los lugares donde fueron descubiertas, pero parecen llevar una trayectoria muy similar. Los datos indican que la delta es mucho más contagiosa, como ocurrió con alfa hace meses. También hay indicios de que podría escapar a la acción de las vacunas, al menos, de los anticuerpos neutralizantes que generan, como pasó con la de Sudáfrica (beta) y la de Brasil (gamma). Entonces, ¿estamos ante una variante más o realmente deberíamos preocuparnos?

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