Ni la británica ni la india: por qué las vacunas han funcionado hasta ahora contra las cepas
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NO SE PUEDE BAJAR LA GUARDIA

Ni la británica ni la india: por qué las vacunas han funcionado hasta ahora contra las cepas

La inmunología es muy compleja, pero las vacunas parecen ofrecer una protección amplia frente a un virus con una capacidad limitada de mutar

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Foto: EFE.

El final de esta historia está cantado. Las vacunas nos protegerán, acabarán con la pandemia y recuperaremos los contactos sociales sin mascarillas ni medidas extraordinarias de higiene o de distanciamiento. Solo es cuestión de tiempo, lo que tarden los diferentes países en inmunizar a sus respectivas poblaciones. Lo único que podría torcer el guion es la aparición de cepas del SARS-CoV-2 tan diferentes al virus original que infecten y provoquen una enfermedad grave tanto en personas que ya han pasado el covid como en las vacunadas. En nuestras peores pesadillas, sería casi como volver a empezar. Con lo que sabemos hoy en día, ¿existe esa posibilidad? ¿Las variantes conocidas son una verdadera amenaza? Y si no es así, ¿aún pueden surgir otras más preocupantes?

Desde el comienzo, los científicos destacaron que este coronavirus tenía una capacidad de mutación relativamente baja. Sin embargo, su amplia expansión por todos los continentes multiplicaba las posibilidades de que aparecieran cambios significativos y, de hecho, desde hace meses la vigilancia a través de la secuenciación ha conseguido detectar unas cuantas variantes calificadas “de interés” o “de preocupación”, según la inquietud que causan entre los expertos. Simultáneamente, han ido llegando varias vacunas. Ese es el escenario en el que nos encontramos, con distintas versiones del virus y distintas vacunas para neutralizarlas: el resultado de enfrentar unas y otras, hasta ahora, es bastante tranquilizador.

Foto: Los científicos creen que las vacunas existentes ayudan a prevenir la enfermedad grave contra la variante india. (Reuters)

En líneas generales, “parece que las vacunas son capaces de generar una respuesta inmune adecuada frente a todas las variantes que están apareciendo”, afirma Pedro Aparicio Alonso, catedrático de Inmunología de la Universidad de Murcia, en declaraciones a Teknautas. Por ejemplo, para la inglesa o B.1.1.7, que se ha impuesto en España en estos últimos meses (supone entre el 70% y el 99% de los casos, según las comunidades), “todas las vacunas son efectivas”, destaca.

A pesar de que las mutaciones contribuyen a que se transmita con mayor facilidad que la cepa original de Wuhan y que incluso se ha llegado a especular con que fuera más letal, en ningún momento ha existido una especial preocupación por la protección vacunal frente a esta versión del virus. Así se comprobó en el suero de personas inmunizadas, aunque la prueba definitiva es la vida real, porque el Reino Unido, el país donde se detectó y donde la inmunización de la población está muy avanzada, las hospitalizaciones y los contagios han caído en picado.

AstraZeneca y la sudafricana

Sin embargo, frente a otras variantes, han existido más dudas. ¿Cuál es la realidad? Que hasta ahora solo hay un fracaso claro de una vacuna: AstraZeneca (Vaxzevria) no funcionó contra la sudafricana B.1.351, según un ensayo clínico en 'New England Journal of Medicine' (NEJM) publicado en marzo. El porcentaje de participantes vacunados y de los que recibieron placebo que acabaron desarrollando la enfermedad de forma leve o moderada fue similar.

Foto: Empleados funerarios en Sudáfrica. (Reuters)

Por el contrario, las demás vacunas han mostrado buenos datos frente a esa misma variante, incluso la de Janssen (Johnson & Johnson), que también está basada en un adenovirus. Entonces, ¿cuál es el fallo de Vaxzevria? Aunque por el momento no está comprobada, hay una teoría que circula entre los especialistas. Aunque todas las vacunas utilizan como antígeno la proteína S del virus, no es exactamente igual en todos los casos y ahí podría estar la clave. “AstraZeneca desarrolló la vacuna con la proteína viral exactamente como es, pero los demás la han cambiado un poquito, es decir, han modificado algunos aminoácidos, de manera que la estructura tridimensional no es exactamente igual y parece que eso fue un acierto”, comenta el experto de la Universidad de Murcia. En el resto, esta modificación en la proteína de la espícula “podría hacer que aunque el virus mute, la respuesta del sistema inmunitario sea más general, de manera que puede reconocer las distintas variantes que vayan apareciendo”.

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Foto: Reuters.

Si esta teoría se confirmase, en el fondo, sería una buena noticia de cara al control del coronavirus. “Indica que, en el caso de que apareciera una nueva variante más preocupante, hay medios para modificar la proteína S y hacer que provoque una respuesta inmune más eficaz”, asegura Aparicio. En su opinión, es probable que AstraZeneca cambie su vacuna para que se parezca menos a la proteína S del virus original de Wuhan y más a los otros fármacos.

Sin embargo, ¿qué pasa si nos hemos vacunado con AstraZeneca y tenemos un contacto con una persona infectada con la variante sudafricana? Evidentemente, ese riesgo existe, pero se estima que su penetración actual en Europa es bajísima y que en breve la inmunidad de grupo pueda frenarla por completo. “Si tienes otras vacunas que protegen frente a las nuevas variantes circulantes, aunque haya personas inmunizadas con otra que no es tan buena, estarán protegidas por los demás. Es lo bueno de tener varias vacunas y por eso no hay que obsesionarse mucho con cuál nos toca”, comenta el inmunólogo.

Las mutaciones de la variante sudafricana y brasileña pueden confundirse y no distinguirse

Es rasgo más característico de la variante sudafricana es la mutación E484K en la espícula del virus, que también está presente en la brasileña (P.1). De hecho, en la mayoría de los casos no es posible diferenciar entre ambas, según los informes españoles de vigilancia. Incluso en la británica también ha aparecido esta misma mutación. ¿Significa esto que el virus también podría esquivar la protección en estos casos? Lo cierto es que cada variante es diferente y, aunque la P.1 podría haber reinfectado a algunos pacientes en Brasil, los anticuerpos generados por las vacunas parecen neutralizarla en gran medida.

Foto: Representación gráfica del coronavirus. (iStock)

El problema de nombrar las variantes por el país de procedencia es que a veces se identifica erróneamente una situación concreta con las características del virus. ¿El caos vivido en Brasil es consecuencia de la variante P.1 o de su gestión de la pandemia? ¿Los peores momentos del Reino Unido fueron solo consecuencia de la B.1.1.7? ¿Qué pasa ahora en la India, que sigue batiendo récords de infecciones? “En el caso de la India, parece que el problema ha sido el levantamiento de las medidas de contención. Las vacunas funcionan en las pruebas de laboratorio, así que no da la impresión de que esta variante evite la respuesta inmune, sino que la situación se les ha ido de las manos”, señala Aparicio. En estudios preliminares realizados con muestras de suero sanguíneo de personas vacunadas con Pfizer y Moderna, se ha visto que sus anticuerpos neutralizan esta variante, denominada B.1.617.1. Aunque es un poco más resistente que el virus conocido hasta ahora, la protección vacunal sería bastante buena.

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Foto: EFE.

En cualquier caso, la investigación sobre vacunas y variantes no está dando respuestas claras y contundentes porque la inmunología es muy compleja. Para empezar, los estudios son bastante variopintos. Aunque lo más rápido es estudiar 'in vitro' la acción de los anticuerpos, el sistema de defensas de nuestro cuerpo también incluye la inmunidad celular, es decir, los linfocitos T entrenados por la vacuna tienen mucho que decir para combatir el virus, pero es más difícil medir su respuesta. Por eso, son más importantes los ensayos clínicos, en los que se analiza la protección frente a enfermedad. Y finalmente la prueba definitiva son los resultados en la vida real, “cuando vacunas cientos de miles o millones de personas”. No obstante, “está habiendo bastante concordancia” entre todas estas etapas.

¿Qué tendría que pasar para preocuparnos?

En definitiva, hasta ahora, el panorama es bastante tranquilizador y la esperanza de que las vacunas pongan fin a la pandemia próximamente se afianza cada vez más. Los inmunólogos confían en que la capacidad de evasión de la respuesta inmune por parte del virus siga siendo escasa. “Ahora mismo, las mutaciones observadas en todo el mundo son muy parecidas”, comenta el catedrático de la Universidad de Murcia. “Comparten mutaciones virus que no están relacionados, es lo que se llama evolución convergente. Lo que ocurre es que hay algunas mutaciones que benefician al virus y por eso se repiten en diferentes países sin relación, pero las vacunas siguen controlando esas variantes”, añade. “En el virus, suelen cambiar los mismos aminoácidos, parece que su capacidad de variación no es demasiado grande”, destaca el experto, con la cautela de recordar que apenas hace año y medio que conocemos su existencia.

Lo peligroso sería que una variante consiga sobrevivir en una población vacunada

¿Qué tendría que pasar para que la situación se complicara? “La clave está en que una variante consiga sobrevivir en una población ya vacunada, es decir, a un ambiente hostil para el virus”. Eso implicaría que tendrían que aparecer mutaciones distintas a las que se han detectado hasta ahora. Desde el principio, el foco está puesto en la proteína S, porque es la parte del virus que se une a las células humanas para infectarlas. No parece que otros cambios puedan ser relevantes y las variaciones que puede experimentar esta famosa espícula tienen que tener un límite. “Es un virus que ya ha cambiado mucho y ha cambiado siempre igual en todas partes”, así que no parece tener muchas más opciones. Además, “si cambia demasiado, no sería capaz de transmitirse bien”.

Foto: Foto: CNB-CSIC.

En cualquier caso, ahora mismo y más adelante, será fundamental realizar un seguimiento exhaustivo a través de test para seguir detectando casos y secuenciar para ver la evolución del SARS-CoV-2. Una vez que la mayor parte de la población esté vacunada, habrá que estar atentos a posibles reinfecciones en pacientes que superaron el covid y también a “fallos vacunales”, que pueden ser normales (ninguna vacuna tiene una eficacia del 100%) o un indicio de la aparición de una variante capaz de evitar la respuesta inmune. “La secuenciación es una herramienta esencial, ahora mismo, se está haciendo un gran esfuerzo para detectar mutaciones, pero creo que se lo debemos al Reino Unido, que enseguida vio su importancia”, asegura Aparicio, “si no, estaríamos perdidos”.

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