¿Necesita España una Agencia Espacial? El plan del Gobierno del que "nadie sabe nada"
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Contradicciones en el seno del Ejecutivo

¿Necesita España una Agencia Espacial? El plan del Gobierno del que "nadie sabe nada"

La investigación científica y la industria espacial, que reclamaban el nuevo organismo, se muestran escépticas ante la ausencia de detalles sobre el plan, las trabas burocráticas y la escasez de presupuesto

placeholder Foto: El director del Gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)
El director del Gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)

Sin aportar detalles, el director del Gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo, anunció la semana pasada la creación de una Agencia Espacial Española. Fue en el Congreso, ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, pero a nadie se le escapa la dimensión científica, tecnológica e incluso industrial de la puesta en marcha de ese organismo, que se lleva reclamando desde hace tiempo desde el sector. Por eso, más que el anuncio en sí mismo, llamó la atención la flagrante contradicción en el seno del Ejecutivo, ya que hace menos de tres meses el ministro de Ciencia e Innovación (y astronauta), Pedro Duque, se había manifestado en contra.

Duque afirmó el pasado mes de marzo que la agencia espacial española es la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y que crear muchas estructuras públicas no soluciona los problemas. “De momento, vamos a quedarnos como estamos”, señaló. Así que tras el anuncio de Redondo, el ministro tuvo que salir a aclarar su postura y, por supuesto, a defender la nueva opinión del Gobierno. Ahora ya tendría sentido porque las circunstancias han cambiado, ya que “es posible que tengamos una serie de proyectos espaciales en los fondos de recuperación que sean adicionales a los que normalmente hacemos en la ESA”, aseguró. “Todo se ha acelerado bastante” y además “están surgiendo empresas españolas” en este sector con iniciativas en el campo de los lanzadores espaciales y los nanosatélites, entre otras tecnologías.

Foto: El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque. (E. Villarino)

Entonces, ¿tiene sentido o no la creación de la agencia? “La mayor parte de los países de nuestro entorno tienen agencias espaciales, algunos incluso con menor tradición y menor peso de la industria aeroespacial, así que no es nada descabellado que España se dote de su propia agencia”, comenta a Teknautas Jorge Barrero, director general de la Fundación Cotec, entidad privada cuya misión es promover la innovación. Sin embargo, “el anuncio no sirve para valorar el modelo, porque no está definido”, advierte.

Por otra parte, el hecho de que exista una agencia en cualquier ámbito no garantiza que vaya a mejorarse la ejecución de la política que tenga asignada. Un buen ejemplo es la Agencia Española de Investigación (AEI), que “nació siendo una gran promesa para ofrecer una mayor eficiencia en la gestión de las convocatorias y de momento, por desgracia, no ha demostrado ser mejor que el modelo anterior, entre otras cosas, por la manera en que se definió la propia agencia, con muy poco margen de actuación”, destaca.

placeholder El ministro de Ciencia, Pedro Duque. (EFE)
El ministro de Ciencia, Pedro Duque. (EFE)

A falta de concretar el plan, los científicos consideran muy probable que el perfil del nuevo organismo sea, precisamente, muy similar al de la AEI, el de una agencia financiadora que al mismo tiempo ejercería la representación española ante entidades internacionales como la ESA. Sin embargo, “el anuncio ha salido de Moncloa y no ha circulado en ambientes científicos”, señala David Barrado Navascués, astrofísico y divulgador científico. “Desde hace tiempo, diferentes agentes científicos e industriales pedimos la creación de la agencia, así que es una buena noticia, pero, exista o no, el problema real en España es que la burocracia y la falta de un presupuesto adecuado nos impiden hacer nuestra labor”, comenta.

Ante la ausencia de una agencia específica, las competencias relativas al espacio se encuentran distribuidas en España entre diferentes ministerios (Ciencia, Industria, Fomento y Defensa), así que su creación debería, al menos, mejorar la coordinación; aumentar los recursos financieros y humanos para dinamizar los proyectos que surjan en esta rama de la economía, tanto públicos como privados, y situar el sector espacial al margen de los vaivenes políticos.

Desde el punto de vista de la investigación espacial, “los proyectos son a muy largo plazo, cuando te comprometes en una colaboración internacional sabes que vas a estar dentro de un programa espacial durante mucho tiempo, pero nuestra financiación es por proyectos a tres o cuatro años que se cortan cuando no hay dinero”, lamenta el astrofísico. En su opinión, “la agencia podría modificar eso... Podría”. La situación contrasta con la de países que tienen su propia agencia, como Alemania, Italia o Francia. “Los italianos y los franceses son más eficientes a la hora de conseguir recursos, porque tienen esa mejor coordinación y sobre todo porque tienen una política de Estado mejor definida. En el sector aeroespacial, tenemos unos compromisos muy firmes, con hitos muy marcados, pero a la ciencia y a la industria españolas les cuesta mucho ser competitivas porque estamos atados”, apunta el experto.

La industria, a la expectativa

En ese sentido, los beneficios de la creación de una agencia espacial podrían notarse mucho más en el ámbito empresarial que en el propiamente científico. En España, “la industria aeronáutica es competitiva, pero dentro de ella, la espacial es estratégica. Casi toda la actividad corresponde a empresas privadas, pero se realiza a través de organismos públicos que las financian”, explica Antonio Fernández López, adjunto a la Dirección de la ETSI Aeronáutica y del Espacio para Empresas y Empleo de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

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El astronauta de la NASA Andrew Morgan (i) y el comandante de la Agencia Espacial Europea (ESA), el italiano Luca Parmitano (d), en una foto de archivo en la Agencia Espacial Internacional. (EFE)

Según la 'Agenda sectorial de la industria espacial española', un informe presentado a finales de 2019 por la Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae), que ya reclamaba en su momento la creación de la agencia, la industria espacial española facturó 867 millones de euros en 2018 a través de una veintena de empresas. Según el experto de la UPM, en realidad el sector es más amplio, porque a las grandes firmas que participan directamente en los proyectos, como Crisa o GMV, se añaden muchas otras auxiliares de segundo nivel que dan soporte a la electrónica de diferentes desarrollos.

La industria española del espacio tiene sus parcelas dentro de los grandes consorcios internacionales. “Nosotros no hacemos un lanzador entero, participamos en la construcción de Ariane, pero no en la parte del motor. Sin embargo, somos muy buenos en la parte de antenas y telecomunicaciones”, destaca el experto, por ejemplo, a través de la antigua CASA (ahora integrada en Airbus). Asimismo, “GMV es la empresa europea con más contratos para el tratamiento de datos y de explotación de la información que sale del sector del espacio”.

¿Hasta dónde puede crecer el sector?

Por eso, “el gran beneficiado, posiblemente, sea el sector industrial si se hace bien”, opina Barrado Navascués. Sin embargo, el tamaño crítico del sector es mucho más pequeño que en otros países europeos y la división de competencias entre ministerios y organismos que no tienen nada que ver entre sí es un obstáculo importante para el desarrollo empresarial. Así, el liderazgo de la participación española en proyectos internacionales le corresponde al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA, que depende de Defensa), pero el presupuesto de algunas misiones depende de la AEI, y el CDTI financia la participación española en la ESA.

No obstante, aunque se superasen las dificultades organizativas, es poco probable que el tejido industrial español pudiese crecer mucho a corto plazo, según los expertos. “El geo-retorno está muy marcado. Es decir, lo que aporta la ESA a las empresas del sector español se corresponde, básicamente, con lo que el Gobierno subvenciona a la propia ESA”, comenta Fernández López. Sin embargo, “si aumentásemos ese presupuesto por dos, no se podría aprovechar, porque el sector está dimensionado para lo que hace”. En otras palabras: en el ámbito privado, más presupuesto no serviría de nada si no hay una industria que lo soporte. “En España, hemos liderado misiones y hemos promovido satélites e innovaciones importantes, pero no tenemos una industria comparable a los grandes países de Europa y, por eso, el hecho de que no tengamos la agencia espacial es, simplemente, algo anecdótico, se debe a la historia del sector”, opina el experto.

placeholder El director del Gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)
El director del Gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo. (EFE)

Hace meses, la Generalitat de Cataluña anunció una agencia espacial propia con mucho más detalle de lo que sabemos de la española: una inversión de 18 millones de euros hasta 2023 y el próximo lanzamiento de dos nanosatélites. El proyecto ya nacía con muchas dudas, pero ahora, ¿hasta qué punto es compatible con la agencia estatal? Al margen de que un Gobierno autonómico pueda apoyar un organismo de estas características con sus propios fondos, la clave para estimar su verdadero potencial estaría, precisamente, en el retorno de fondos europeos a través de la participación en grandes misiones. “Ese apoyo quedaría por debajo del que habría a nivel estatal”, opina Fernández López.

En caso de que llegue a crearse la agencia, el reto será que el nuevo organismo logre una verdadera mejora sustancial frente a la gestión que han hecho hasta ahora otros organismos. Sin embargo, reina el escepticismo: “Nadie sabe nada, esto era un runrún que no iba más allá de conversaciones de café”, comenta el profesor de la UPM. Por el momento, “esto solo es una idea y detrás tiene que haber un plan”, confirma Barrado Navascués.

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