El estudio de un niño de hace 41.000 años resuelve un antiguo enigma neandertal
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EN LA CUEVA DE LA FERRASSIE

El estudio de un niño de hace 41.000 años resuelve un antiguo enigma neandertal

El hallazgo de los restos de un niño de dos años en la década de los setenta del siglo pasado sugería que el menor había sido enterrado; medio siglo después, la evidencia se confirma

placeholder Foto: La cueva de La Ferrassie. (CC/Wikimedia Commons)
La cueva de La Ferrassie. (CC/Wikimedia Commons)

En los últimos años, diferentes investigaciones llevadas a cabo por equipos arqueológicos de todo el mundo han conseguido sacar a la luz algunos de los hábitos de los neandertales, una especie extinta del género homo que convivió con nosotros, los 'Homo sapiens'. Conocer más de esta especie se ha convertido en todo un reto, pues podría ofrecernos pistas de cómo era su modo de vida y, sobre todo, qué es los lo que le llevó a extinguirse hace unos 39.000 años. Pero, ahora, una investigación sugiere que podrían no ser tan diferentes de nosotros, al menos en algunos de sus ritos básicos.

Los científicos siempre han tratado de entender por qué los 'Homo sapiens' sobrevivieron mientras que los neandertales desaparecieron para siempre y una de las teorías que se esgrime está directamente relacionada con su modo de vida, donde incluso se ha puesto en entredicho su capacidad cognitiva como elemento fundamental. Sin embargo, cada vez más investigaciones sugieren que los neandertales y los 'Homo sapiens' son, en muchos casos, más parecidos de lo que se creía. La última investigación, llevada cabo por un equipo de científicos franceses, ha servido para desvelar un enigma milenario de esta especie.

Foto: Vistas de la cuerda. Foto: Scientific Reports

Diversas teorías apuntaban a que los modos de vida de los neandertales y de los 'Homo sapiens' eran diametralmente opuestos, pero todo apunta a que, en realidad, no era del todo cierto. En la década de los setenta del pasado siglo, unos científicos franceses pusieron sobre la mesa la posibilidad de que los enterramientos no fueran una forma de actuar exclusiva del 'Homo sapiens', sino que ya los neandertales podrían haber llevado a cabo estos ritos gracias a una serie de descubrimientos llevados a cabo en el yacimiento arqueológico de La Ferrassie (Dordoña, Francia). Sin embargo, la falta de documentación exacta y de un estudio pormenorizado de los detalles de aquel espacio provocaron que otros expertos negaran este hecho.

El debate sobre si, en realidad, los neandertales ya tenían un sentido de la transcendencia o de la vida después de la muerte, representado en ritos de enterramiento para honrar a sus difuntos, o si, por el contrario, fue una característica exclusiva del 'Homo sapiens', no había conseguido cerrarse a lo largo de los años ante la falta de pruebas al respecto. De hecho, aquella investigación de los setenta se centró en el hallazgo del cadáver de un niño de dos años de hace 41.000 años, denominado por los expertos como 'La Ferrassie 8' ('LF8'), que sugería que había sido enterrado en el interior de una cueva. Pero la escasa documentación al respecto es la que generaba dudas, por lo que se ha decidido iniciar otro estudio.

placeholder Vista cenital del área de excavación de 'LF8'. (FOTO: Nature)
Vista cenital del área de excavación de 'LF8'. (FOTO: Nature)

Así, expertos del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) y del Museo Nacional de Historia Natural de Francia decidieron retomar aquella investigación de hace medio siglo para comprobar si 'LF8' en realidad se correspondía con los restos de un niño enterrado o, por el contrario, nada tenía que ver. "El descubrimiento y el contexto de este esqueleto en general se ha considerado poco documentado, pero de hecho esta deficiencia se debe a la falta del procesamiento necesario de la información y los materiales relacionados con la penúltima fase de excavación (1968-1973). De hecho, una gran cantidad de datos permanecieron sin evaluar antes de nuestro estudio actual", explican los expertos en su estudio, publicado en 'Nature'.

Para ello, no solo realizaron un exhaustivo trabajo de campo, volviendo a excavar en la cueva de La Ferrassie para tratar de desentrañar el misterio, sino que analizaron todos los cuadernos de campo de los expertos en la primera investigación. Tras llevar a cabo un estudio pormenorizado del caso, con un enfoque multidisciplinar y utilizando las técnicas de análisis más modernas, pronto llegaron a una conclusión: aquellos investigadores tenían razón y 'LF8', aquel niño de solo dos años de edad de hace 41.000 años, fue enterrado en la cueva. La investigación confirma que se cavó un agujero en el suelo de aquel refugio, donde el pequeño fue enterrado con la cabeza más alta que el resto del cuerpo y en una posición anatómica que confirma que hubo que horadar el terreno para colocar al menor.

placeholder Representación de los restos de 'LF8' y la elevación del terreno. (FOTO: Nature).
Representación de los restos de 'LF8' y la elevación del terreno. (FOTO: Nature).

"Los datos combinados, tanto antropológicos, espaciales, geocronológicos, tafonómicos como biomoleculares, sugieren que un entierro es la explicación más lógica para 'LF8'. Nuestros resultados muestran que 'LF8' se encontraba en el interior de una capa sedimentaria más antigua (y arqueológicamente estéril) que el resto del terreno. Así, nuestra conclusión es que los neandertales cavaron intencionalmente un pozo en sedimentos estériles en el que se colocó el niño 'LF8", explican los autores en su estudio. "La ausencia de marcas de carnívoros, el bajo grado de alteración espacial, la fragmentación y la meteorización sugieren que fue rápidamente cubierto por sedimentos", es decir, enterrado.

Más de medio siglo después del descubrimiento de los restos de 'LF8' —el más reciente de todos los encontrados en esta cueva—, los investigadores han conseguido confirmar la teoría de los expertos que hallaron el cuerpo allá por la década de los setenta del siglo pasado y, con ello, acabar con un mito: los neandertales sí que conocían el significado de enterrar a sus difuntos. Ahora queda por saber si se trataba de un ritual rutinario cuando fallecía uno de sus familiares o solo se realizaba en ocasiones especiales, como puede ser el fallecimiento de un niño de muy corta edad, con solo dos años en este caso. Próximas investigaciones tratarán de determinar este hecho, pero lo que es evidente es que el enterramiento no era un rito exclusivo de los 'Homo sapiens'.

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