El mayor estudio del alzhéimer en España

Escándalo científico en el centro español clave contra el alzhéimer: "Han perdido años"

Investigadores de la Fundación Cien, centro de referencia en el estudio del alzhéimer y dependiente del ISCIII, denuncian graves irregularidades, ceses y sanciones. El centro defiende su labor

Foto: Sede de la Fundación Cien, ubicada en el Centro Alzhéimer de la Fundación Reina Sofía. (Imagen: Carmen Castellón/EC)
Sede de la Fundación Cien, ubicada en el Centro Alzhéimer de la Fundación Reina Sofía. (Imagen: Carmen Castellón/EC)

Millones de euros en subvenciones públicas y años de investigación en entredicho. Es el escándalo al que se enfrenta uno de los centros de referencia en España en la investigación contra el alzhéimer, la Fundación Cien (Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y con fuerte apoyo financiero de la Fundación Reina Sofía. Con un presupuesto privilegiado de más de 2,3 millones de euros (el 56% proveniente del ISCIII), documentos internos a los que ha tenido acceso El Confidencial denuncian negligencias que ponen en riesgo años de investigación con cientos de voluntarios, filtraciones de datos de donantes de cerebro y una productividad científica supuestamente muy inferior a la que correspondería a un centro de la dotación económica de la Fundación Cien.

Constituida en 2002 y ubicada en la sede del Centro Alzhéimer Reina Sofía, en pleno barrio madrileño de Vallecas, la Fundación Cien se define en su web e informes anuales como "un centro de referencia en Europa en la investigación sobre la enfermedad de Alzhéimer". La realidad podría distar mucho de esa carta de presentación. Con 15 investigadores en plantilla y casi media docena de colaboradores externos, sobre todo en puestos de dirección, el centro se ha visto inmerso en los últimos meses en un terremoto interno que ha costado sanciones internas y hasta el despido de varios investigadores.

"Imagina que llevas desde 2011 pidiendo a 1.200 voluntarios de más de 70 años que se tiren toda una mañana haciendo escáneres de su cabeza a cambio de nada. Reúnes una base de datos valiosísima de resonancias cerebrales que te van a ayudar a buscar signos tempranos del alzhéimer y, de repente, te das cuenta de que por pura negligencia y por no revisar los protocolos, esas imágenes se han tomado mal. No valen para nada. Echa cuentas. Unas 4.600 resonancias a 400 euros que cuesta hacer cada una, eso son 1,8 millones a la basura. Y eso solo en material. Nunca he visto semejante mal uso del dinero público para una producción científica tan pobre, se han perdido años de trabajo", explica a Teknautas Jaime Gómez-Ramírez, investigador en plantilla de la Fundación Cien hasta el pasado julio.

Gómez-Ramírez, científico experto en modelos matemáticos de redes neuronales, aparcó su carrera internacional en 2016 (era 'research fellow' en el departamento de neurociencia en la Universidad de Toronto y pasó por diferentes puestos en Japón y EEUU) para unirse como investigador principal a la Fundación Cien. Pronto se dio cuenta, asegura, de que algo no marchaba bien. "El centro es una 'rara avis'. Generalmente siempre faltan fondos, pero en la Fundación Cien era todo lo contrario. Había mucho presupuesto pero apenas había producción científica. No había colaboración interna, todo era opacidad entre los diferentes proyectos de investigación. La situación se fue deteriorando hasta que descubrimos algo grave con el Proyecto Vallecas".

La reina Sofía, junto al antiguo director general del Instituto de Salud Carlos III,Antonio Andreu (i.) y el director científico cesado de la Fundación Cien, Jesús Ávila. (Casa de S.M. el Rey)
La reina Sofía, junto al antiguo director general del Instituto de Salud Carlos III,Antonio Andreu (i.) y el director científico cesado de la Fundación Cien, Jesús Ávila. (Casa de S.M. el Rey)

El Proyecto Vallecas es la joya de la investigación contra el alzhéimer de la Fundación Cien y uno de los proyectos más ambiciosos en España. Se lleva la gran mayoría del presupuesto del centro (incluidos los casi 350.000 euros anuales provenientes de la Fundación Reina Sofía). Arrancó en 2011 y, desde entonces, ha tomado año a año un total de 4.645 resonancias magnéticas a 1.213 voluntarios sanos entre 70 y 85 años. El objetivo es analizar la evolución de su situación cerebral para identificar signos tempranos de alzhéimer y demencia. El proyecto, bajo supervisión técnica del investigador Bryan Strange, responsable del área de neuroimagen desde 2014, sirve además para nutrir otras iniciativas de investigación que puedan necesitar esas imágenes. Así es como Gómez-Ramírez y otros investigadores internos y colaboradores externos descubrieron la situación.

"Básicamente, faltan rodajas del cerebro, han sido adquiridas mal desde el inicio y nadie ha revisado los protocolos. Esto es como si escribes un artículo con faltas de ortografía, no lo puedes publicar. Con esas resonancias no se puede sacar ninguna conclusión científica y eso impide publicar en revistas punteras a nivel mundial, como 'JAMA', 'The Lancet' y otras, o ya siquiera sacar informes preliminares", explica otra fuente consultada conocedora de la situación interna. Las imágenes fueron revisadas por hasta tres expertos en neuroimagen ajenos a la Fundación Cien que confirmaron el problema. "No hace falta ser ningún especialista para darse cuenta. Esta situación viene derivada de la opacidad y falta de acceso a los datos que se lleva produciendo durante años".

Este diario ha tenido acceso a varias de las resonancias del Proyecto Vallecas. Debajo se puede comprobar cómo en la imagen de la derecha, perteneciente a este proyecto, faltan secciones importantes del lóbulo frontal del cerebro. En la imagen de la izquierda, obtenida en un repositorio público de resonancias cerebrales, se aprecia cómo se ha captado el volumen cerebral al completo. "Tuvimos las primeras sospechas en febrero. Revisamos todo durante el confinamiento y hablamos con expertos externos. Pero no fue hasta mediados de junio cuando pudimos reunir toda la información y ponerla sobre la mesa", explica Gómez-Ramírez.

Resonancia perteneciente al Proyecto Vallecas (imagen de la derecha) junto a una resonancia perteneciente a un banco público de imágenes con todo el volumen cerebral captado. (Cedida)
Resonancia perteneciente al Proyecto Vallecas (imagen de la derecha) junto a una resonancia perteneciente a un banco público de imágenes con todo el volumen cerebral captado. (Cedida)

Antes, sin embargo, ocurrieron más cosas que nadie sospechaba. El 17 de marzo, en plena pandemia del coronavirus, el patronato de la Fundación Cien, liderado por Rafael Rodrigo Montero, secretario general de coordinación de política científica del Ministerio de Ciencia e Innovación, Raquel Yotti, directora del ISCIII, y la gerente de la fundación, María Ángeles Pérez, destituyen al director científico de la fundación, Jesús Ávila. "Él ha cometido errores, pero le destituyen porque era una persona incómoda, no por el tema de las imágenes, llevaba desde 2018 avisando de todo lo que funcionaba mal dentro del centro", explica otra fuente consultada ligada a la Fundación Cien.

"El conflicto con Jesús viene de atrás. Él siempre ha denunciado irregularidades con las cuentas. En 2019, se negó a firmarlas y eso supuso su sentencia de muerte, se ganó la enemistad de Raquel Yotti. Intentaron echarle más veces pero no lo consiguieron y tuvieron que esperar a marzo de este año, en plena pandemia, para hacerlo sin levantar ruido", explica Jaime. Contactado por este diario, Jesús Ávila ha rechazado realizar declaraciones explicando que publicará pronto su propia versión de los hechos.

Los ceses no acabaron ahí. Cuatro meses después del despido de Ávila, la Fundación Cien prescinde del propio Gómez-Ramírez asegurándole, señala, que ya ha terminado su contrato de obra y servicio. "Es mentira. Yo tengo dos proyectos en marcha que no acaban hasta finales de 2021. Es un despido improcedente que ya he denunciado ante el juzgado de lo social".

"Tengo dos proyectos en marcha que no acaban hasta finales de 2021. Es un despido improcedente que ya he denunciado ante el juzgado de lo social"

La dirección del ISCIII niega que exista ningún problema técnico con las resonancias que haya puesto en riesgo el Proyecto Vallecas. "En el mes de septiembre de 2019, se lleva a cabo una auditoría de cuentas del Proyecto Vallecas y en diciembre de 2019 se recibe el informe de evaluación. Estas actuaciones son habituales en los proyectos de investigación de gran envergadura y duración como el Proyecto Vallecas", explica a Teknautas Raquel Yotti, directora del ISCIII. "En ningún punto se hace mención a un problema en las resonancias. Personalmente, solo tengo conocimiento de estos aspectos técnicos de forma indirecta cuando el presidente del patronato recibe un burofax de denuncia presentada por el Sr. Jaime Gómez en el mes de julio de 2020. En este momento se solicitó un informe a la fundación para aclarar este punto. El tema quedó totalmente aclarado científicamente".

La dirección de la Fundación Cien reconoce sin embargo la situación sobre las imágenes, pero niega también que haya habido error o mala praxis. "La situación que se describe es totalmente errónea. Un proyecto longitudinal que ha comenzado con una metodología, a lo largo del tiempo ha de continuar con la misma metodología. La investigación científica es un proceso dinámico en el que con frecuencia van apareciendo nuevas metodologías. Cuando esto sucede, hay que tomar la decisión que más convenga al estudio en marcha: mantenerlo en la metodología original o cambiar la misma. En este caso, se decidió mantener la metodología de origen al tratarse de un estudio longitudinal en el tiempo que exigía que los datos de 2011 pudieran ser comparables con los de los años sucesivos", explica María Ángeles Pérez, gerente de la Fundación Cien.

La directora del Instituto de Salud Carlos III, Raquel Yotti, y el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, durante una rueda de prensa reciente en el Palacio de la Moncloa en Madrid. (EFE)
La directora del Instituto de Salud Carlos III, Raquel Yotti, y el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, durante una rueda de prensa reciente en el Palacio de la Moncloa en Madrid. (EFE)

Sobre el cese de Jesús Ávila, Yotti señala que se trata de un cambio natural. "Totalmente consciente de la necesidad de este relevo, el Dr. Ávila colaboró activamente en la redacción del perfil para el nuevo director científico, siendo Miguel Calero la persona idónea para ello. Este acuerdo interno de atribución de funciones para la dirección científica tiene carácter provisional en tanto en cuanto se pueda llevar a cabo una convocatoria pública para la cobertura del puesto". Sobre el cese de Gómez-Ramírez, explica que "de acuerdo con la información facilitada por la gerencia de la Fundación Cien, D. Jaime Gómez finalizó su contrato por finalización de obra. Por tanto, no procede hablar de cese".

Ciencia a golpe de burofax

Lo ocurrido durante estos meses y el cese de Gómez-Ramírez se entienden mucho mejor a la luz de diversos documentos internos. Este diario ha tenido acceso a un burofax enviado el pasado 27 de julio por Miguel Ángel Fernández, coordinador del área de neuropsicología, a Raquel Yotti, directora del ISCIII, donde relata en cinco páginas (se puede leer debajo) la situación crítica de dos proyectos de investigación clave como consecuencia del presunto error cometido con las resonancias magnéticas del Proyecto Vallecas.

Fernández explica en el documento cómo el 17 y 18 de junio presentaron toda la evidencia del presunto fallo a la dirección de la Fundación Cien, entre ellos Miguel Calero, nuevo director científico en sustitución de Jesús Ávila, María Ángeles Pérez y Bryan Strange. "La reunión finalizó con el compromiso de tomar una decisión al respecto en los días siguientes. Dicha decisión a día de hoy aún no se ha producido y, sin embargo, D. Jaime David Gómez-Ramírez y yo hemos recibido diferentes advertencias, sanciones y castigos", señala el documento. Apenas una semana después de la reunión, el 24 de junio, Miguel Ángel Fernández fue cesado del comité de dirección de la fundación. Y unas semanas después, el 16 de julio, el centro prescindió de Gómez-Ramírez "de forma unilateral y sin previo aviso".

Contactado por este diario, Miguel Ángel Fernández ha declinado realizar declaraciones dada la relación laboral actual que aún mantiene con la Fundación Cien. Sin embargo, múltiples fuentes consultadas de su entorno conocedoras de la situación interna del centro señalan presuntas negligencias adicionales en los últimos años. Otra de las detectadas recientemente es la publicación en abierto y en internet de los nombres y apellidos de donantes de tejido cerebral, un fallo que vulnera la Ley de Protección de Datos. Este diario ha podido confirmar que los nombres de hasta 10 donantes aparecen en un documento 'online' de libre acceso que detalla el concepto y cuantía de contratos menores (debajo, se puede consultar un extracto).

Extracto de los nombres de donantes de tejido cerebral filtrados en internet. (EC)
Extracto de los nombres de donantes de tejido cerebral filtrados en internet. (EC)

Tanto Gómez-Ramírez como los investigadores internos y colaboradores externos de Fundación Cien consultados para esta información denuncian que el origen de estas supuestas negligencias está en la forma en que se ha gestionado el centro desde su inicio pero, especialmente, durante los últimos años. Señalan una presunta dejación por parte de los cargos directivos que, en su mayoría, tienen contrato por horas como colaboradores externos y no son empleados en plantilla.

"Todos en el comité de dirección son colaboradores externos y solo vienen una o dos veces a la semana a trabajar. Una institución científica que se gestiona así es disfuncional. Esto tiene un fiel reflejo en la escasa productividad e impacto científico de la Fundación Cien", señala uno de los científicos del centro. Y pone el ejemplo de Bryan Strange, responsable desde junio de 2014 del departamento de neuroimagen, puesto al que acude un día a la semana (lunes). Strange es doctor y profesor contratado en la Universidad Politécnica de Madrid. Tiene un convenio de colaboración con la Fundación Cien por el cual su laboratorio de la UPM recibe alrededor de 15.000 euros anuales como contraprestación a sus servicios. Contactado por este diario, Strange ha declinado participar en esta información.

"Es imposible que, teniendo a buena parte del comité de dirección contratado como colaboradores externos, yendo solo uno o dos días a la semana a trabajar, se pueda llevar a cabo una labor científica destacada", señala Gómez-Ramírez, quien apunta que la Fundación Cien lleva años sin publicaciones científicas destacadas. "A los pocos meses de entrar Raquel Yotti en el ISCIII en agosto de 2018, le pidió a Jesús Ávila un informe sobre la producción científica. Ávila le envió toda la lista, decenas de informes, pero muy pocos originales en los que la fundación fuera el autor principal. Todo eran colaboraciones. Yotti le pidió entonces que le enviara la producción propia de verdad. No llegaba ni a una decena", describe Gómez-Ramírez.

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque (d), visitó recientemente las instalaciones del Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III, acompañado por la directora de este, Raquel Yotti (segunda por la izquierda). (EFE)
El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque (d), visitó recientemente las instalaciones del Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III, acompañado por la directora de este, Raquel Yotti (segunda por la izquierda). (EFE)

Preguntada por este documento, Raquel Yotti asegura que "revisada toda la documentación que se ha presentado en las reuniones de los órganos de gobierno, comisión delegada y patronato durante el año 2018, no nos consta haber recibido dicho informe". Sí hace referencia a la auditoría del Proyecto Vallecas realizada a finales de 2019. Este diario ha tenido acceso al listado de publicaciones remitido en esa auditoría como prueba de la producción científica del Proyecto Vallecas y sus publicaciones originales suman solo siete informes desde 2011. El resto son publicaciones colaborativas con cesión de muestras (siete informes), 'pre-prints' (tres), 'reviews' (dos) y capítulos de libros (dos).

"La producción científica de la Fundación Cien es abundante y de calidad, ha alcanzado un total de 438 publicaciones desde 2011, de las que 396 han sido trabajos publicados en revistas científicas de reconocido prestigio nacional e internacional, con un factor de impacto medio de 5,73 en revistas clasificadas en primer y segundo cuartil", explica María Ángeles Pérez. Preguntada por las publicaciones relativas solo al Proyecto Vallecas, la Fundación Cien ha remitido una lista de 12 'papers' originales (frente a los siete indicados en la auditoría de finales de 2019), 22 colaboraciones con datos del proyecto y dos 'pre-prints'.

Tras revisar esta lista de 438 publicaciones, investigadores vinculados a la Fundación Cien aseguran que la lista "no discrimina entre artículos con datos propios y colaboraciones. Tampoco entre 'original researchs', revisiones o capítulos de libros. Se trata de un cajón de sastre pensado para abrumar a la audiencia y generar la idea de que hay 'outputs' científicos de calidad y en cantidad. Con su definición, es suficiente con que en la filiación de los autores aparezca la institución para incluir el trabajo en la mochila", explican. "Es muy fácil aumentar la lista de publicaciones: te piden datos de fuera, los vas troceando y facilitando a cambio de una mención en el informe final, y lo añades a la lista", explica Gómez-Ramírez. "Pero no hay valor científico ninguno ahí. Eso es a lo que se han venido dedicando en los últimos años en el Proyecto Vallecas: mercadear con datos para maquillar la producción científica".

Ciencia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios