jefe de epidemiología del Principado

El epidemiólogo que ha librado a Asturias del covid 24 días: "La situación es preocupante"

Sigue siendo la única comunidad libre de virus y una de las dos sin brotes. Hablamos con una de las personas clave que lo han conseguido y que avisa del peligro de una posible recaída

Foto: Ismael Huerta, jefe de epidemiología del Principado de Asturias.
Ismael Huerta, jefe de epidemiología del Principado de Asturias.

El móvil de Ismael Huerta suena varias veces durante la entrevista. "Son los de alertas, este lo tengo que coger", se disculpa. Minutos después, vuelve a la conversación aliviado. Falsa alarma, un PCR negativo. "Por suerte, ahora llaman mucho menos que hace unos meses, pero justo esta semana me toca atender el número de alertas", dice agobiado. Huerta, nacido en la pequeña localidad minera de Sama (Langreo, Asturias), lleva media vida, casi 30 años, al frente del servicio de vigilancia epidemiológica del Principado. Bajo su mando, la comunidad ha registrado una de las menores incidencias del covid en toda la epidemia y se ha convertido en la primera y única 'libre de virus': lleva 24 días sin registrar nuevos contagios, un lujo impensable en otras regiones. "Bueno, tuvimos un caso el jueves pasado, pero al final se lo quedaron en Galicia... por unos kilómetros", se ríe.

Fueron solo 12 kilómetros. Es la distancia que separa el pueblo asturiano de Castropol del gallego de Ribadeo. El pasado jueves, el centro de salud de Jarrio (Asturias) confirmó el positivo de una joven asturiana que vive a caballo entre ambas localidades pero trabaja en un supermercado de Ribadeo. "Al final, acordamos con Galicia que lo lógico era que ellos contabilizaran el caso y repartiéramos el rastreo de contactos, siete para nosotros, 17 para ellos", cuenta Huerta. Este "acuerdo técnico" permitió a Asturias seguir presumiendo de ser la única comunidad libre de virus y solo una de las dos, junto con La Rioja, de estar también libre de brotes. Huerta, sin embargo, no se engaña y sabe que es solo cuestión de tiempo que la situación cambie.

"Técnicamente, seguimos sin covid, pero hay mucha movilidad y comunicación con Galicia en la frontera con el occidente asturiano", explica. Justo en esa zona se ha declarado uno de los brotes que más inquieta a Sanidad de los casi 60 declarados en España. Son ya más de 100 los positivos en A Mariña (Lugo), región que se extiende desde Burela a Ribadeo, en el borde asturiano, y que ha quedado confinada desde este domingo durante cinco días. El brote demuestra lo complejo que será gestionar la situación con el aumento de la movilidad durante el verano. Huerta evita señalar a políticos y CCAA, pero avisa del peligro de una recaída. "Si no aprendemos de lo que hemos pasado, vamos a tener un problema".

PREGUNTA. Con 24 días sin nuevos casos de contagios, siguen siendo la única comunidad libre de virus. Si hace tres meses, en el pico de la pandemia, le hubieran dicho esto, ¿qué habría pensado?

RESPUESTA. Desde luego, no me lo habría creído. Es una agradable sorpresa, pero no lanzamos las campanas al vuelo. El día menos pensado nos pueden llegar casos porque la gente se está moviendo. No es que Asturias sea uno de los sitios más turísticos de España, pero sí tenemos bastante gente de fuera durante el verano, turismo de interior, principalmente de Madrid y País Vasco.

Ismael Huerta, en una de sus periódicas comparecencias de prensa para informar sobre la situación de la epidemia en Asturias.
Ismael Huerta, en una de sus periódicas comparecencias de prensa para informar sobre la situación de la epidemia en Asturias.

P. ¿Cómo lo han conseguido?

R. Tenemos un poco la suerte de estar algo más aislados del mundo (risas). Por eso la onda epidémica nos llegó con algo de retraso. Como ya veíamos lo que estaba pasando en otras zonas, sobre todo en Madrid, tuvimos el acierto de tomar medidas de contención muy rápidas. Eso ayudó. Luego, como a todos, nos sobrepasó al principio, pero hubo una dedicación enorme del personal de salud pública y asistencial. En salud pública estuvimos trabajando casi 24 horas al día durante 2-3 meses, detectando casos, identificando contactos, viendo por donde estaban saliendo... Luego, en el momento en el que empezaron a aparecer casos en los centros sociosanitarios, en las residencias de ancianos, los primeros brotes no los pudimos evitar, como en el resto de CCCA, pero pusimos en marcha sistemas de respuesta muy intensiva. Ante un caso positivo hacíamos test a todos los residentes y a todo el personal y básicamente interveníamos toda la residencia.

P. Asturias realizó muchos test PCR desde el inicio. Ahora mismo es la cuarta comunidad en número de test, 120 por 1.000 habitantes. Andalucía se queda en 31 y Aragón en 58. ¿A qué se deben semejantes diferencias entre CCAA?

R. La ventaja que hemos tenido aquí es que el servicio de virología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es puntero a nivel mundial. Han desarrollado una PCR propia, también usan PCR comerciales, como en todos los sitios, pero al comienzo usaron casi solo su propio test PCR. Tienen mucha experiencia en esto, han escalado su capacidad de respuesta aumentando turnos de guardia para hacer 4-5 tandas de análisis al día y han podido llegar a una capacidad diagnóstica muy grande. Al principio era solo ese hospital el que hacía los test, luego ya cuando hubo más disponibilidad de test comerciales y otros hospitales se metieron también, pero el HUCA nos pudo asegurar casi 2.000 PCR diarios en plena pandemia cuando en otros sitios era casi imposible hacerlos. Para nosotros eso fue una maravilla. Nos permitió, por ejemplo, en el momento que aparecía un caso en una residencia, hacer test masivos a todos los sospechosos.

Miembros de la UME instalaron el pasado 19 de marzo un hospital de campaña en el 'parking' del Hospital Central de Asturias. Fue una de las primeras CCAA en hacerlo cuando apenas tenía casos confirmados. (Reuters)
Miembros de la UME instalaron el pasado 19 de marzo un hospital de campaña en el 'parking' del Hospital Central de Asturias. Fue una de las primeras CCAA en hacerlo cuando apenas tenía casos confirmados. (Reuters)

P. Sin esa capacidad de PCR, ¿estaríamos hablando ahora de otra situación en Asturias?

R. Totalmente. Se nos habrían escapado muchos casos, sobre todo en centros sociosanitarios, que es donde en su momento nos preocupó mucho por el mayor riesgo de mortalidad. Ahora mismo al 93% de la gente que va a su médico de cabecera con síntomas de covid se le hace un PCR.

P. Hay CCAA, como Murcia, que están controlando muy bien la pandemia, pero solo llevan 38 PCR por 1.000 habitantes.

R. Sí, esa cifra va a depender de la difusión de la enfermedad. Desconozco los detalles epidemiológicos de Murcia, pero sé que ellos nunca han tenido una gran difusión de la enfermedad. En nuestro caso sí la hubo y lo fuimos viendo. La epidemia empezó a partir de un centro de Formación Profesional, en alumnos de entre 16 y 19 años y profesores. Casi de casualidad, saltándonos un poco los protocolos, hicimos unos test, empezamos a encontrar casos, empezamos a ver cómo esos casos generaban otros y llegamos a identificar hasta 8 cadenas transmisión. A partir de ahí la epidemia ya era de tal calibre que no pudimos hacer seguimiento ni identificar fuentes de infección.

P. Tuvieron que saltarse los protocolos, ¿por qué?

R. Nos aferramos a criterios flexibles. En su momento, el primer caso parecía que tenía relación con un alumno que tenía una novia que había estado en Italia. Eso no cumplía la definición de caso en su momento, pero decidimos hacer los test igualmente. Luego resultó que la chica no había estado en las zonas de Italia de transmisión y que ella y el alumno habían dado negativo, pero a cambio pudimos detectar el primer caso.

Técnicos sanitarios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) trabajan en el interior de la cabina de seguridad del laboratorio de virología de este centro de referencia del Principado y uno de los que más pruebas de diagnóstico tipo PCR han procesado en el conjunto del país. (EFE)
Técnicos sanitarios del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) trabajan en el interior de la cabina de seguridad del laboratorio de virología de este centro de referencia del Principado y uno de los que más pruebas de diagnóstico tipo PCR han procesado en el conjunto del país. (EFE)

P. Si tuvieron que saltarse los protocolos de Sanidad, ¿significa eso que estaban mal definidos?

R. No, creo que estaban muy bien ajustados a la situación. Pero hay que tener en cuenta, y nosotros siempre lo tuvimos claro, que un protocolo es una guía, pero no es estricta. Te marca la pauta y siguiéndola puedes conseguir hacer las cosas bien, pero también necesitas cierta flexibilidad. Por ejemplo, cuando vimos que empezaban a aumentar mucho los casos de Madrid, cuando nos llegaban los casos sospechosos procedentes de allí, aunque en ese momento no se consideraba Madrid como zona de transmisión, sí les empezamos a hacer test. Luego, al poco tiempo se incluyó a Madrid como zona de transmisión. Digamos que hemos intentado ir un poco por delante. Aplicamos más bien el espíritu del protocolo que el protocolo estricto.

P. Otra de las claves es realizar un buen rastreo de contactos. ¿Cómo lo están haciendo?

R. Ahora tenemos un equipo de 30 personas para toda Asturias que ha ido cambiando en función de las circunstancias. Es personal sanitario que contrata Salud Pública, nosotros desde epidemiología hacemos la coordinación, pero el seguimiento de contactos lo hacen ellos. En vigilancia epidemiológica, somos ahora cinco personas, pero en el pico de la pandemia llegamos a ser 11.

La situación actual nos preocupa, los responsables sanitarios no están poniendo los refuerzos necesarios

P. Hay mucha diferencia de opiniones entre los epidemiólogos respecto a las 'apps' de rastreo de contactos. Están en marcha en casi toda Europa, pero de momento sin grandes resultados. En España, de llegar, no lo haría hasta septiembre u octubre. ¿Cree que es una herramienta útil?

R. Me parece que incordia más que resuelve. Puede tener utilidad, pero también genera mucho falso contacto porque están solo basadas en la proximidad. Si vas en tu coche, te paras en un semáforo, y el del coche de al lado tiene la 'app' pero ambos vais con la ventanilla bajada, si el otro al final da positivo, puede que te considere a ti como contacto, cuando no ha habido riesgo. Hay muchos ejemplos similares de falsos positivos. Creo que genera más ruido que otra cosa.

P. Ahora mismo hay cerca de 60 brotes en España y uno de los que inquieta a Sanidad es precisamente el de A Mariña, en la frontera de Lugo con Asturias. La capacidad de cada comunidad para hacer frente a esos rebrotes, en cuando a capacidad de PCR y rastreo de contactos, es muy desigual. ¿Le preocupa la situación actual?

R. No debería opinar sobre otras CCAA, pero sé que la situación no es homogénea, eso está claro. Y la verdad es que la situación actual nos preocupa, porque después de todo lo que se ha dicho de la necesidad de reforzar la salud pública y de tener la capacidad de respuesta, que incluso está recogido en los protocolos nacionales, la sensación que tenemos es que los responsables sanitarios no están poniendo estos refuerzos al nivel que sería necesario. Son ellos los que tienen que asumir esa responsabilidad. En Asturias no nos podemos quejar, que vaya por delante que consideramos que estamos relativamente bien. Pero también es a costa de un enorme esfuerzo personal, más que de refuerzo de plantilla.

P. Si muchas CCAA siguen sin tener los medios necesarios, ¿cree que la estrategia de desescalada ha sido la correcta?

R. Teníamos que salir de la situación en la que nos tuvimos que meter, no podíamos manteneros encerrados de forma indefinida. La situación económica es fundamental y acaba afectando a la salud. No quedaba otra que salir y mandar los mensajes claros de reforzar las capacidades. Como cualquier medida que puedas tomar en la que no tienes todas las seguridades, siempre puede haber polémica. Pero a mí me ha parecido un proceso muy razonable, dentro de que la situación no era la misma en una comunidad que en otra. Luego si ese refuerzo de medios se está haciendo o no en unas zonas u otras, son los responsables sanitarios los que tienen que hacerlo. Nosotros solo somos técnicos, planteamos las necesidades que hay que cubrir.

Ismael Huerta (derecha), junto a Rafael Cofiño, director general de Salud Pública del Principado de Asturias. (EFE)
Ismael Huerta (derecha), junto a Rafael Cofiño, director general de Salud Pública del Principado de Asturias. (EFE)

P. Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de una nueva oleada fuerte en pleno verano, ¿cree que puede ocurrir?

R. Hay epidemiólogos que hablan de rebrote en verano, otros en otoño, otros en invierno... nadie tiene ninguna seguridad de nada. Es todo especulación en base al comportamiento de otras enfermedades. Cualquier planteamiento tiene que ir con mucha precaución. La pinta que tiene es que este verano veremos brotes localizados y en el otoño una nueva ola. Pero todo esto con una precaución enorme porque la verdad es que no tenemos ni idea de lo que va a ocurrir. Quiero ser optimista y creo que el aprendizaje que hemos hecho con esta primera onda nos puede permitir controlar mejor una segunda ola y evitar que sea mayor que la primera, siempre y cuando usemos lo aprendido.

P. ¿Podría haber confluencia en otoño de un brote de gripe estacional y covid? ¿Qué implicaría?

R. Nos preocupa, pero no tanto porque pueda suponer una situación más grave sino porque pueda suponer una dificultad para identificar claramente qué tenemos: gripe o covid. ¿Está circulando una cosa, la otra, ambas a la vez? Esa es la principal dificultad que tenemos y es algo que tampoco tenemos nada claro. Sabemos de otros virus que cuando hay una ola epidémica de uno, los otros virus no suelen circular tanto. Es una opción, pero no se sabe si va a ocurrir así. Puede que si hay una onda epidémica fuerte de gripe, circule gripe y no covid, y al revés. Ahora es solo una hipótesis.

Parece que este verano veremos brotes localizados y en el otoño una nueva ola. Pero la verdad es que no tenemos ni idea de lo que va a ocurrir

P. Los datos de Madrid son poco tranquilizadores. Faltan los refuerzos prometidos, con solo 144 rastreadores de 400 y sin recursos extra en atención primaria. Hay médicos que denuncian que Salud Pública en esa comunidad está tardando una semana en llamar a casos sospechosos de contagio. ¿Cree que Madrid puede tener un efecto arrastre al resto de CCAA?

R. Creo que no, pero es complejo. La competencia de organización de los servicios sanitarios es autonómica y depende mucho de la situación de partida y de las opciones que vayan tomando las consejerías de salud de cada comunidad.

P. Le pregunto porque este verano habrá una fuerte movilidad interior y Asturias se enfrenta a un reto ahora: se ha convertido en la segunda comunidad con más reservas, tan solo por detrás del País Vasco. El presidente de la patronal asturiana hace poco dijo sobre la baja incidencia del covid en la región: “Nos están haciendo una publicidad tremenda y hay que aprovecharla".

R. Sí, esta es una de las cuestiones que nos preocupa más. Puede que se esté produciendo un efecto llamada y podamos ser un punto de atracción, aunque no creo que vayamos a tener más turismo que otros años, mucha gente no se va a mover, pero está claro que la afluencia será importante. Ahora mismo parece que la transmisión interna en el Principado está muy controlada, lo que nos preocupa son las personas infectadas que nos puedan llegar de fuera y que puedan generar brotes. Tal y como lo tenemos montado, nuestro sistema de atención primaria y Urgencias está entrenado para detectar casos con rapidez. Eso nos da más tranquilidad.

Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). (EFE)
Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). (EFE)

P. ¿Qué piensa cuando ve imágenes como las de Irún estos días con miles de jóvenes de fiesta o playas abarrotadas?

R. Bueno, son situaciones diferentes. Las medidas que se recomiendan de mascarilla, distancia y lavado de manos son fundamentales. Pero los epidemiólogos también tenemos muy claro que la transmisión se produce cuando tienes una relación muy cercana con las otras personas, y hablas, convives etc. La transmisión en las playas pensamos que será muy limitada. Hay que seguir manteniendo la distancia, pero en una playa la transmisión es más fácil que ocurra si te pones a hablar de forma muy cercana con alguien, más que porque el viento transporte gotículas. Si más o menos la distancia se mantiene y las personas que conviven se mantienen cerca pero no se juntan con otros, que eso es lo más peligroso, no es mayor problema. En una playa la radiación solar mata el virus, el agua salada también y la arena no es un medio en el que puedan sobrevivir. Lo importante son las reuniones familiares y de grupos, de gente que habitualmente no convive pero que de repente se juntan. Las fiestas descontroladas, como lo de Irún, eso preocupa mucho más, hay mucha gente que se junta, canta, no hay distancias...

P. ¿Cree que fue prudente la decisión de abrir las fronteras a finales de junio a turistas británicos y del resto de Europa sin exigir cuarentena?

R. Creo que sí, en la medida que la epidemiología del país de origen sea parecida. Parece que Reino Unido se está acercando a una media europea en la que la transmisión está controlada. No se puede poner puertas al campo, la frase se repite mucho, pero es así. No se pueden cerrar las fronteras permanentemente. Como nos decía Fernando Simón, tenemos que comer, y España es un país que vive del turismo. Con las precauciones adecuadas, se pueden abrir las fronteras siempre y cuando no sea a países donde la transmisión esté descontrolada. La decisión de la UE de tener claro qué países son los que nos podemos permitir un intercambio de turismo es importante. Y la situación en la UE es que la mayoría de los países lo tiene controlado, por lo que no lo veo mal.

P. Lleva ocurriendo desde hace semanas y más ahora: viajeros quejándose de aviones llenos sin espacios de seguridad, todos codo con codo. ¿Es un peligro desde el punto de vista epidemiológico?

R. No me preocupa demasiado siempre y cuando la gente tenga la mascarilla puesta, incluso aunque sea de válvula, que no es lo más recomendable. Mantener la distancia de seguridad en una cabina cerrada no es tan eficiente. El hecho de que tengas más o menos asientos ocupados no es muy relevante epidemiológicamente, lo más relevante es que todos los viajeros vayan con mascarilla. Si eso se mantiene, es lo fundamental.

Decenas de personas disfrutan de un soleado día de verano en la playa de San Lorenzo en Gijón, el pasado 4 de julio. (EFE)
Decenas de personas disfrutan de un soleado día de verano en la playa de San Lorenzo en Gijón, el pasado 4 de julio. (EFE)

P. Sanidad ha cambiado múltiples veces la metodología de los datos que recaba, como el conteo de casos y fallecidos, creando un gran desbarajuste estadístico. ¿Cómo ha afectado esto a su trabajo? ¿Está de acuerdo con estos cambios?

R. Aquí hay un aspecto relevante que son las dificultades que tienen los sistemas de información de las CCAA, no es fácil conseguir los datos adecuados y fiables. Nosotros lo hemos vivido. No hay sistemas que te den la información directamente. La inmensa mayoría de las veces son los servicios de epidemiología los que tienen que ir a buscar esa información porque no existe. Cuando tienes pocos casos como nosotros, es más fácil, pero si tienes 60.000 casos, es más complicado, y sobre todo si hablamos de fallecidos.

P. ¿Por qué es tan complicado recabar los datos de fallecidos?

R. No es información que te llegue directamente. Hay fallecidos en los hospitales que sí te pueden llegar con cierta facilidad, pero fuera de ahí es complicado. Luego tienes que ver si de verdad tienen la enfermedad o no la tienen. El criterio que hemos usado creo que es muy razonable: fallecidos con infección confirmada. Sabemos que no son todos, eso está clarísimo, hay muchos fallecidos a los que no se les hacen los test, pero sabemos que lo que hay es seguro. Es similar a la otra polémica que existe con los datos, el exceso de mortalidad. La mortalidad general ha aumentado, una buena parte es por covid, pero otra no, se debe en parte a que los sistemas sanitarios han estado colapsados o muy cercanos al colapso y hay personas que no han recibido tratamiento o, por miedo, no han acudido a los centros sanitarios. Todo esto podría haber acelerado su fallecimiento por no recibir atención sanitaria. Distinguir todo eso en los datos es muy complejo, sobre todo en las CCAA grandes. Al final, Sanidad, si ve que las CCAA no le envían datos de calidad, tiene que hacer cambios metodológicos. Con nosotros no ha tenido problemas, pero si ve que, por ejemplo, Madrid le envía miles de fallecidos sin fecha de fallecimiento, como ha ocurrido, porque no es una información que le llegue a la Consejería de Salud de Madrid, es una información que tienen que ir a buscar, es lógico que esperen a intentar que las CCAA consigan esa información para poder colocarlos en su día.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. (EFE)
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. (EFE)

P. El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) aseguró en febrero en varios emails al Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) que "el virus no tendrá un alto impacto”. El 3 de marzo admitió al ECDC su incapacidad para hacer test y rastreo de casos sospechosos. Sin embargo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguraba en público esos mismos días que "el sistema de salud español estaba preparado para hacer frente al coronavirus".

R. (Huerta se ríe agobiado) No me puedo meter a decir si los responsables lo hicieron bien o no, no me pida eso porque no se lo voy a decir. La sensación de los que estábamos a pie de calle es que la situación sobrepasaba con claridad las capacidades que había. Pero de forma abrumadora. Nosotros aquí no nos podemos quejar porque pudimos escalar la capacidad muy rápidamente, pero en otras CCAA no pudieron. Luego se fue escalando, pero al principio se necesitaban test diagnósticos que no estaban disponibles en los mercados internacionales. Y eso pasó aquí y en casi todos los países.

P. Pero ahora sabemos mucho más de la enfermedad y de los fallos cometidos por desconocimiento. ¿Cree que, aun así, se están cometiendo algunos de los mismos errores que se cometieron al comienzo de la epidemia?

R. Creo que los responsables tienen que darse cuenta de lo que hemos pasado. Si no quieren volver a verse superados por otra situación que no es tan fácil que se dé, pero que no se puede descartar, tendrán que poner en marcha medidas de refuerzo a todos los niveles. Hay que tener en cuenta además que todo el sistema sanitario, tanto asistencial como salud pública, hemos pasado por unos meses muy duros y estamos un poco cansados. Creo que es básico reforzar todo el sistema sanitario, dar descanso a los que hemos estado en primera línea y tener preparado todo para la próxima posibilidad de onda epidémica. No estamos seguros de que pueda venir, pero no podemos olvidar que puede ocurrir. Si no aprendemos de lo que hemos pasado vamos a tener un problema.

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