EL IMPACTO DE UN METEORITO FUE EL CULPABLE

Los volcanes no mataron a los dinosaurios: de hecho, ayudaron a la vida a recuperarse

Las emisiones de CO2 de los volcanes redujeron la severidad del invierno provocada por la colisión de un asteroide

Foto: Un asteroide fue el responsable de acabar con los dinosaurios. Foto: EFE Chase Stone
Un asteroide fue el responsable de acabar con los dinosaurios. Foto: EFE Chase Stone

Hace 66 millones de años, un asteroide de unos 12 kilometros de ancho impactó con la Tierra y cambió el ciclo de la vida en nuestro planeta. Investigadores británicos teorizan ahora sobre cómo fue ese evento destructivo y lo que sucedió en nuestro planeta tras el mismo.

Ya se sabía que el meteorito hizo estallar un cráter de aproximadamente 193 kilómetros de ancho en la corteza de la Tierra, provocando que se arrojaran cantidades colosales de gases y hollín a la atmósfera superior. Esto provocó tsunamis, incendios y un descenso de las temperaturas de más de 15 grados. sumiendo al mundo en un prolongado período frío que acabó con más de tres cuartas partes de la vida.

"Fue como el infierno de Dante en la Tierra", señala Alfio Alessandro Chiarenza, investigador asociado del University College de Londres (Reino Unido) y que ha liderado el nuevo estudio que se publica en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

En la misma época de la llegada del asteroide, un gran complejo volcánico en lo que hoy es el sur de la India, estaba en erupción, liberando más de 830.000 kilómetros cúbicos de lava y bombeando gases que alteraban el clima en el cielo. Aunque la mayoría de los científicos están de acuerdo en que el asteroide desencadenó el evento de extinción, los investigadores se han preguntado durante mucho tiempo si estos volcanes, llamados Traps de Decán, también contribuyeron a la devastación de la vida.

Recreaciones climáticas

En el nuevo estudio, Chiarenza y sus colegas han utilizado modelos informáticos para recrear el antiguo clima de la Tierra, ajustando las variables de varios escenarios apocalípticos. Estas simulaciones revelan que el asteroide por sí solo hizo al planeta inhabitable para todos los dinosaurios excepto para las aves. Quizás en contra de lo que cabría pensar, los volcanes de los Traps de Decán pudieron haber hecho que la Tierra fuera más hospitalaria.

"Se vuelve sorprendente que todo no se hubiera extinguido"

La extinción masiva del Cretácico-Paleógeno ocurrió con notable rapidez. El frío intenso, la oscuridad perenne, los incendios forestales, los tsunamis, el calor insoportable en el área de impacto y la lluvia ácida destrozaron el planeta. Y esto presenta una oportunidad para los científicos para estudiar cómo la vida puede responder a rápidos y severos eventos de destrucción.

Sin embargo, para entender realmente cómo se desarrolló la extinción masiva de los dinosaurios, los científicos deben ponerse de acuerdo sobre qué la causó exactamente. Geólogos recientemente han confirmado que los volcanes de los Traps de Decán ya estaban en erupción cuando cayó el meteorito masivo sobre la Tierra, lo que acrecienta la teoría de si tuvieron algo que ver en la desaparición de este tipo de animales.

Los Traps de Decán podrían haber afectado la vida hace 66 millones de años de dos maneras principales. En escalas de tiempo más cortas, el dióxido de azufre liberado por los volcanes podría haber enfriado el planeta y fomentado la lluvia ácida, arrojando a los océanos de la Tierra, y a ciclos químicos más amplios, al desorden. Con el tiempo, la gran cantidad de CO2 liberado en las erupciones podría haber llevado a un calentamiento constante, lo que podría poner en peligro los ecosistemas mundiales.

Representación de un dinosaurio. Foto: Pixabay
Representación de un dinosaurio. Foto: Pixabay

Para poner a prueba los desastres, Chiarenza y su colega Alexander Farnsworth, climatólogo de la Universidad de Bristol (Reino Unido), construyeron modelos informáticos del clima de la Tierra tal como era hace 66 millones de años. Hicieron 14 escenarios diferentes que incluían el impacto del asteroide, los Traps de Decán, y los dos eventos combinados.

Las simulaciones asumieron niveles de CO2 de entre 560 y 1.680 partes por millón, hasta cuatro veces más altos que hoy. Los científicos también atenuaron la luz solar virtual entre un 5 y un 20 por ciento con respecto a los niveles previos al impacto.

Un hallazgo sorprendente

En algunas de las simulaciones, Chiarenza y Farnsworth también modelaron los efectos de enfriamiento a corto plazo del impacto del meteorito, inyectando cien veces más ceniza y aerosoles que la erupción del Monte Pinatubo que sacudió a Filipinas en 1991. Para rastrear la forma en que los desastres afectaron a los dinosaurios, Chiarenza trazó un mapa de los hábitats más probables de los animales antiguos con otro modelo computarizado basado en datos climáticos antiguos y en la ubicación de fósiles de dinosaurios.

Esto presenta una oportunidad para los científicos de estudiar cómo la vida puede responder a rápidos y severos eventos de destrucción masiva

Todos los modelos mostraron que los Traps de Deccan no pudieron haber causado la muerte de los dinosaurios. El calentamiento a largo plazo que causaron los volcanes no habría eliminado a los dinosaurios, sino que amplió la superficie de tierra que podían haber habitado, incluso en el escenario de oscurecimiento más extremo. Los escenarios configurados con el impacto del asteroide fueron destructivos, con descensos de 20 grados de temperatura, hasta alcanzar niveles bajo cero, con un porcentaje de lluvias que caía entre el 85 y el 95 por ciento y un atenuamiento de la luz solar de un 15%.

Los dinosaurios no aviarios no pudieron soportarlo. A la luz de estos nuevos datos "se hace bastante razonable por qué algunas cosas se extinguieron", explican los investigadores en declaraciones citadas por National Geographic. "En realidad, se vuelve sorprendente que todo no se hubiera extinguido".

No obstante, el análisis de los científicos revela algo que no se esperaba: los volcanes de los Traps de Deccan pudieron haber ayudado a que la vida se recuperara, ya que las emisiones de CO2 de los volcanes redujeron la severidad del invierno. "No creo que nadie pensara en que el vulcanismo hiciera que el impacto fuera menos malo. Es realmente sorprendente", señalan los investigadores.

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