Tiene más de 2.000 millones de años

Hallan el impacto de meteorito más antiguo de la Tierra: así descongeló todo el planeta

La colisión, ocurrida en Australia en un momento en que el planeta estaba congelado, desencadenó la liberación de una enorme cantidad de vapor de agua a la atmósfera

Foto: Cráter de Yarrabubba. (Foto: Graeme Chruchard / Flickr)
Cráter de Yarrabubba. (Foto: Graeme Chruchard / Flickr)

El antiguo cráter Yarrabubba, en la zona más occidental de Australia, es la estructura de impacto provocado por un meteorito más antigua conocida en la Tierra. Una investigación de la NASA acaba de datarla en 2.229 millones de años (la Tierra tiene unos 4.500 millones, el doble) gracias al análisis de los minerales del lugar.

Aunque existen evidencias de la caída de otros meteoritos más antiguos, los científicos no saben dónde impactaron. En cambio, Yarrabubba era un lugar conocido pero no tenía una edad precisa hasta que la revista 'Nature Communications' ha publicado este trabajo liderado por el investigador Timmons Erickson y fruto de la colaboración de instituciones de Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

En realidad, el lugar del impacto es un antiguo cráter provocado por la colisión al que se le calculan unos 70 kilómetros de diámetro, pero ya está borrado del mapa. Su estructura no se puede observar a simple vista, ni siquiera en imágenes de satélite. “El cráter en sí no está preservado, por eso hablamos de una estructura de impacto. No se puede observar el hueco creado por el meteorito, así que lo que llevan estudiando bastantes años en Australia son las evidencias del choque que quedan en la corteza terrestre”, explica a Teknautas Enrique Díaz, investigador del Instituto Geológico y Minero (IGME), que no ha participado en este trabajo pero es experto en impactos de meteoritos.

La colisión que descongeló la Tierra

Al datar con precisión el momento de la colisión, los científicos han averiguado que coincide con un periodo de glaciación global. La Tierra estaba completamente congelada, así que los investigadores han calculado las consecuencias del choque con una capa de hielo continental: la liberación de una cantidad ingente de vapor de agua a la atmósfera, lo que podría haber modificado el clima del planeta en aquel momento.

Por eso, los autores del trabajo creen que este impacto ayudó a que la Tierra se descongelara. "La edad del impacto de Yarrabubba coincide con la desaparición de una serie de glaciaciones antiguas. Después de este suceso, los depósitos glaciales están ausentes en el registro de rocas durante 400 millones de años, así que el gran impacto de este meteorito puede haber influido en el clima global", según ha declarado Nicholas Timms, uno de los profesores responsables de la investigación, en una nota de prensa publicada por la Universidad de Curtin (Australia).

(Foto: Graeme Churchard / Flickr)
(Foto: Graeme Churchard / Flickr)

En las fases iniciales del Sistema Solar, circulaban muchísimos asteroides y cometas, así que se produjeron muchísimos grandes impactos en la Tierra y en los demás planetas. Por ejemplo, “la Luna se habría desgajado de la Tierra como resultado de una colisión de un gran objeto con nuestro planeta”, dice el experto del IGME.

Sin embargo, la situación se fue estabilizando gradualmente hasta que en la actualidad estos objetos han quedado limitados al cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter) y a las partes más externas del Sistema Solar, donde hay cometas que no interfieren con la trayectoria de los planetas. Los grandes objetos ya han colisionado y otros de pequeño tamaño lo siguen haciendo, pero en el caso de la Tierra la atmósfera amortigua su impacto y solo en contadas ocasiones se localizan meteoritos de unos cuantos centímetros que alcancen la superficie.

Por qué no encontramos las huellas

Aun así, “deberíamos encontrar muchísimos impactos fruto de aquella primera etapa del Sistema Solar”, comenta Díaz, “el problema es que cuanto más antiguos son, más se han modificado por los procesos geológicos que hay en la Tierra, desde la formación de montañas a la erosión”. Este tipo de choques libera tanta energía que se funden las rocas y se genera un hueco muy grande, pero “después de 2.000 millones de años, no queda nada”. Por eso estos hallazgos son tan extraordinarios.

En este caso, el antiguo cráter Yarrabubba se ha conseguido datar como la estructura de impacto más antigua, pero esto no quiere decir que contenga los materiales más antiguos. “Cuando hay un impacto, se genera esa estructura en el lugar de la colisión, pero todo el material que sale expulsado, que llamamos material eyectado, puede acabar en cualquier lugar de la Tierra. Por ejemplo, en España tenemos sedimentos del impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios”, explica Díaz.

Así que en el planeta existen sedimentos más antiguos fruto de otros impactos, “lo que pasa es que no se ha identificado de dónde proceden. Es decir, hay evidencias de que cayó un objeto, de que hubo una colisión brutal, pero no se sabe exactamente dónde cayó”, comenta.

En España, hay tres localidades que cuentan con sedimentos del meteorito que acabó con los dinosaurios

Enrique Díaz estuvo trabajando en el Centro de Astrobiología y hace años publicó una síntesis de las evidencias que había en España sobre el impacto de meteoritos. Aunque no hay registros comprobados de la existencia de alguna estructura de impacto como la australiana, “sí que tenemos sedimentos, algunos de los mejores a nivel mundial”, destaca.

En concreto, se han identificado tres localidades por su interés geológico, didáctico y turístico en las que se observa el sedimento provocado por el impacto del meteorito que hizo desaparecer a los dinosaurios, hace 65 millones de años: Caravaca (Murcia), Agost (Alicante) y Zumaia (Guipúzcoa). Aunque se produjo en la península de Yucatán (México), hay restos por todo el mundo.

Sucesos que explican la vida y el clima

Hallazgos como el de Australia sirven para ir calibrando las edades de todas las evidencias que permiten comprender cómo han evolucionado la Tierra y el Sistema Solar en su conjunto. Este caso, en particular, es muy significativo para entender una vía inesperada por la cual se puede modificar la atmósfera de manera instantánea.

Así, por ejemplo, la presencia de agua en la Tierra es una rareza que “no corresponde con nuestra posición en el Sistema Solar” y que podría explicarse por el impacto de otros cuerpos. “Venus y Marte tienen muy poca agua y aquí hay mucha, así que es probable que haya sido aportada por cometas de hielo que han colisionado hace entre 3.800 y 4.000 millones de años, en el momento inicial de la formación del Sistema Solar”, explica el experto del IGME.

Por eso, comprendiendo el proceso de formación de los cráteres de impacto y sus consecuencias, “se pueden explicar muchas otras cosas, entre ellas, la evolución de la vida y del clima”.

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