A mayor contaminación, menor densidad ósea

¿Respiras aire contaminado? Científicos españoles revelan cómo afecta a tus huesos

Un nuevo estudio señala otro efecto de la contaminación en nuestro cuerpo. Todo lo que arrastra este aire afecta de forma fatal a nuestros huesos

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Los expertos se han encargado de recordar esta semana que la contaminación atmosférica tiene graves consecuencias para la salud después de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, realizase unas polémicas declaraciones en las que aseguraba que “nadie ha muerto” por esta causa. Las evidencias científicas le llevan la contraria porque confirman que la mala calidad del aire está relacionada con graves problemas cardiovasculares, enfermedades respiratorias y cáncer de pulmón, entre otros efectos. Y sus males no dejan de crecer.

No obstante, a partir de hoy hay que añadir a la lista un daño apenas conocido, ni siquiera entre la comunidad científica: la polución también afecta a los huesos. Así lo recoge un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que ha analizado la densidad ósea de más de 3.700 personas del sur de la India.

“Sabemos mucho sobre cómo afecta el aire contaminado al corazón o al pulmón, pero hemos visto que también repercute en la salud del hueso. Hasta ahora apenas había tres o cuatro estudios pequeños sobre este tema, pero esta investigación nos ha permitido contar con muchos más participantes, que además están afectados por un nivel de contaminación mayor”, explica a Teknautas Otavio T. Ranzani, investigador del ISGlobal y primer autor del artículo que recoge los resultados en la revista científica JAMA Network Open.

A más contaminación, hay menor densidad del hueso”, explica, “lo que aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas”. Los científicos han comprobado que una población joven –la media de los participantes en el estudio está en los 33 años– presenta una salud ósea muy deteriorada, comparable a la de personas de edad avanzada. Sin duda, “la contaminación acelera este proceso de pérdida de masa del hueso”.

El método que han utilizado es el habitual en esta clase de investigaciones, una densitometría ósea, un tipo especial de radiografía que ofrece imágenes en las que se puede interpretar si los huesos son más o menos compactos. En concreto, los investigadores han medido la calidad del hueso de la columna lumbar y de la cadera izquierda.

Contaminación en la India. (EFE)
Contaminación en la India. (EFE)

El estudio se enmarca dentro del proyecto CHAI (de las siglas de Cardiovascular Health effects of Air pollution in Telangana, India), una iniciativa que cuenta con financiación europea y que desde 2015 trata de averiguar cuáles son los efectos de la contaminación del aire en el estado indio de Telangana. La idea inicial era analizar las repercusiones en la salud cardiovascular, pero el trabajo de los científicos ha dado para más resultados, como el de este estudio.

La investigación se ha desarrollado en 28 aldeas que rodean la ciudad de Hyberabad. “En realidad es un área periurbana, no es un entorno rural, sino una zona fuertemente contaminada por culpa del tráfico y de las industrias”, aclara el experto. Así, al medir las partículas finas (las partículas suspendidas en el aire que tienen un diámetro de 2,5 micrómetros o menos), los científicos comprobaron que la contaminación multiplicaba por más de tres los niveles máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También el humo de casa

No obstante, el estudio tiene en cuenta tanto esa contaminación atmosférica como la de dentro de los hogares. Este aspecto puede tener cierta incidencia en los resultados, ya que casi el 60% de los participantes declararon utilizar leña –u otros materiales, pero no gas– para cocinar y esto provoca que también soporten humo en sus propias casas.

En cualquier caso, los investigadores no creen que ese factor sea muy determinante. “Hay una tendencia a que las mujeres, que son las que cocinan en casa, tengan una peor densidad ósea, pero no hay una relación muy clara y las diferencias con los hombres son escasas. De hecho, no hemos medido la contaminación dentro de los hogares, simplemente les preguntábamos si cocinaban con leña o no”, comenta Ranzani.

Niños indios protestando por la contaminación. (EFE)
Niños indios protestando por la contaminación. (EFE)

Por eso creen que los datos son equiparables a los que pudieran obtenerse en otras áreas que soporten una gran contaminación atmosférica en cualquier parte del mundo. “Es cierto que el humo de la leña es diferente al que se puede encontrar, por ejemplo, en las ciudades europeas, pero creemos que con este nivel de contaminación los resultados serían parecidos”, destaca el autor.

De hecho, uno de los escasos estudios anteriores sobre esta cuestión se llevó a cabo en Noruega y, si se realiza una comparación adecuada, las diferencias no son demasiado significativas. “Si la población india que hemos estudiado tiene alguna peculiaridad podría ser que, en general, tiene bajos niveles de vitamina D. Es posible que este u otros factores hicieran que la incidencia de problemas óseos fuera un poco menor en otros lugares, pero aún así existirían, porque los mecanismos por los cuales la contaminación afecta al hueso serían los mismos”, comenta.

De las partículas al hueso: así funciona

Esos mecanismos que transforman la inhalación de partículas finas en pérdida de masa ósea podrían tener que ver con el estrés oxidativo y la inflamación, según los expertos. “El hueso parece inerte y duro, pero no es verdad, es un tejido vivo y dinámico que tiene su equilibrio. La contaminación entra a través de los pulmones y se convierte en un cuerpo extraño en nuestro organismo, que reacciona de esta manera”, apunta Ranzani.

Al parecer, la presencia de partículas finas podría aumentar ciertos biomarcadores que reflejan la actividad del hueso. Por eso, uno de los retos que se plantean ahora los investigadores del ISGlobal es encontrar estos marcadores biológicos. También esperan poder realizar un seguimiento a lo largo del tiempo con el mismo grupo de participantes para ver si el hueso cambia. Por ejemplo, sería interesante comprobar qué pasa en un escenario en el que la contaminación tendiera a disminuir. Los investigadores se preguntan si esto haría que la calidad del hueso mejorase o si el daño ya sería irreversible.

Contaminación de Madrid. (EFE)
Contaminación de Madrid. (EFE)

El daño óseo se suma así a todos los efectos conocidos de la contaminación, que, según la literatura científica, tiene una incidencia significativa en casi todos los órganos: desde el corazón al cerebro, pasando por el hígado o la placenta. La penetración en el torrente sanguíneo de las partículas finas que respiramos podría explicar por qué llega a afectar a todo el cuerpo humano.

Según un estudio internacional publicado el pasado mes de agosto, la exposición al aire contaminado urbano aumenta el riesgo de mortalidad a corto plazo. El análisis incluía datos de 652 ciudades (45 de ellas eran españolas) de 24 países en el período que va de 1986 a 2015. En este trabajo los investigadores alertaban de que incluso una baja exposición a la contaminación puede hacer que aumenten significativamente las muertes.

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