DETECTA LAS CÉLULAS CANCEROSAS

Un mapa de proteínas, la clave para luchar contra el cáncer

Se ha construido en los tejidos pulmonares, pero los científicos confían en su aplicación para otros tipos de tumores, como el de hígado o el de mama

Foto: Una radiografía muestra un cáncer de pulmón. (iStock)
Una radiografía muestra un cáncer de pulmón. (iStock)

Un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) han logrado construir el mapeado de las redes de proteínas que controlan las vías usadas por las células cancerosas para propagarse en el tejido pulmonar, logrando identificar las proteínas claves en este proceso.

Este descubrimiento podría ser el primer paso para lograr tratamientos personalizados del cáncer y conseguir desarrollar nuevos medicamentos para el cáncer de pulmón, el que mayor número de muertes provoca en todo el mundo.

"Hemos desarrollado métodos completamente nuevos para mapear las principales redes de señalización en el tejido pulmonar y las proteínas que controlan la propagación del cáncer en el tejido pulmonar", ha señalado Jesper Velgaard Olsen, uno de los investigadores principales del estudio.

El receptor de EGF, clave

"Lo hemos hecho para entender lo que realmente está sucediendo en las mutaciones del cáncer. Esto puede resultar crucial, ya que necesitamos mejorar los tratamientos existentes para los pacientes (a los que a menudo se vuelven resistentes), y desarrollar nuevos tratamientos que se dirijan a las proteínas que acabamos de identificar en la vía de señalización del tejido", ha añadido.

En el caso del cáncer, el receptor de EGF recibe una señal errónea, que conduce al crecimiento del tumor

El crecimiento celular y la división en los tejidos se controla mediante una proteína específica, un receptor, que se encuentra en la membrana externa de las células. Éste, llamado receptor de EGF, actúa como un canal de comunicación entre el entorno de fuera de la célula y su interior.

El receptor transmite señales a la "sala de motores" de la célula y dicta cuándo la célula debe crecer o dividirse. En el caso de las mutaciones cancerígenas, la célula recibe una señal errónea que conduce a un crecimiento y una división constantes y sin restricciones, y esto puede conducir al crecimiento del tumor. Por ello, los científicos han logrado usar el "mapa del cáncer" para identificar una mutación particular en el receptor de EGF y evitar la señal errónea.

Varios tratamientos farmacológicos, los llamados inhibidores de la tirosina quinasa, están diseñados para inhibir el receptor de EGF y así ralentizar la actividad del receptor en las células cancerosas. Desafortunadamente, las células cancerosas pueden desarrollar resistencia a estos tratamientos, por lo que es necesario adoptar constantemente enfoques novedosos en el tratamiento del cáncer de pulmón, de hígado o de mama, por ejemplo.

Aplicable a otros tumores

El estudio también ha demostrado que las células cancerosas pueden utilizar mutaciones tisulares para "reclutar" a otras proteínas que aumentan el potencial de crecimiento de la célula cancerosa. El uso del mapa del cáncer permitirá a los científicos en el futuro ver qué sucede cuando se producen nuevas mutaciones oncológicas y poder identificar las vías de señalización, así como las redes de proteínas implicadas en la propagación del cáncer.

Este tipo de mapeo puede ayudarnos a entender si la comunicación entre proteínas va mal en los pacientes

"Las proteínas actúan un poco como las redes sociales, donde se comunican entre sí sobre la base del interés mutuo y la funcionalidad. Al revelar sus comunicaciones, podemos entender exactamente lo que sucede cuando una nueva mutación causa un crecimiento tumoral incontrolado. Este tipo de mapeo puede permitirnos determinar y entender cómo la señalización o comunicación entre proteínas va mal en los pacientes", ha comentado Alicia Lundby, otra de las participantes en la investigación.

Los mecanismos de señalización en las células del tejido pulmonar son similares a la comunicación celular en el resto de los tejidos del cuerpo. Los investigadores también han investigado las redes de proteínas que controlan los receptores de EGF en el tejido hepático y el siguiente paso es identificar el resto de los tejidos del cuerpo.

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