descubre los secretos del firmamento

Más allá de las Perseidas: lo que necesitas para iniciarte en la observación astronómica

Lo mejor para comenzar es hacerse con unos prismáticos, aunque también te indicamos qué mirar al comprar un telescopio o las mejores aplicaciones para descubrir el firmamento.

Foto: Las Perseidas surcarán el cielo nocturno hasta el 26 de agosto. (D. D./Flickr)
Las Perseidas surcarán el cielo nocturno hasta el 26 de agosto. (D. D./Flickr)

Una noche despejada es, para los amantes de la astronomía, un regalo del cielo (nunca mejor dicho) para disfrutar observando el firmamento. Y si hablamos de una noche del mes de agosto, el espectáculo está servido. Además del calor, el verano trae consigo su lluvia de estrellas predilecta: las Perseidas, que alcanzarán su máxima actividad este fin de semana.

Si bien es cierto que tanto los meteoros como otros fenómenos –incluido el reciente eclipse lunar– pueden verse a simple vista, existe un amplio abanico de opciones tecnológicas para aquellos que quieran iniciarse en la observación astronómica y admirar al detalle planetas, cráteres lunares y otras formaciones, como nebulosas o galaxias.

Prismáticos para los novatos

“Lo mejor para alguien que está empezando son los prismáticos”, señala a Teknautas Francisco Javier Gálvez, director del Observatorio Astronómico del Torcal de Antequera (Málaga) y de su espacio educativo Aula del Cielo. A la hora de elegir unos binoculares, hay que tener cuenta el factor denominado pupila de salida.

A medida que pasan los años, la capacidad de la pupila para abrirse va siendo cada vez menor y, con ella, merma también la luz que pueden captar nuestros ojos. Por eso, aunque no es una regla exacta, a un observador joven le bastará, generalmente, con unos prismáticos de 7x50 –el primer número indica los aumentos y el segundo el diámetro del objetivo en milímetros–, mientras que a un adulto o persona mayor le irían mejor unos de 10x50.

Es posible adquirir unos buenos prismáticos Vixen o Swarovski con una apertura de 7 o 10 milímetros por un coste cercano a los 150 euros

El director del observatorio malagueño destaca la naturaleza de las lentes y los prismas como otro de los factores relevantes en la elección. Las primeras deben estar multitratadas con recubrimientos antirreflectantes (cuanto más revestimiento, mejor calidad). Por su parte, los prismas más aconsejables son los de tipo BK-4, mientras que los BK-7, más económicos, tienen peor calidad.

Algunas de las marcas más conocidas y de mejor calidad-precio son Vixen, Swarovski, Omegon, la japonesa Zenith, con una versión Super Zenith, y Leica, aunque estas dos últimas son un poco más caras que las anteriores. En cualquiera de las primeras, es posible conseguir unos buenos prismáticos de 7 o 10 milímetros de apertura por alrededor de 150 euros.

Los meteoros se ven muy bien con prismáticos (M. L./Flickr)
Los meteoros se ven muy bien con prismáticos (M. L./Flickr)

Otras características a tener en cuenta son la comodidad y la sencillez. Incluso los más simples resultan en ocasiones más útiles que los dispositivos complicados. “Hay objetos que se ven mejor con prismáticos que con telescopio, como los campos estelares y los cometas”, asegura Alberto Castellón, profesor de la Universidad de Málaga y presidente de la Sociedad Malagueña de Astronomía.

También existen, no obstante, otros modelos más sofisticados, como los que tienen un objetivo de 25x100. Estos dispositivos, capaces de captar gran luminosidad, pueden pesar entre 8 y 10 kilogramos, por lo que habría que utilizar un trípode para sostenerlos y evitar las vibraciones. Su precio ronda los 700 euros en marcas como Omegon.

"Hay objetos que se ven mejor con prismáticos que con telescopio, como los campos estelares y los cometas", asegura el experto Alberto Castellón

Castellón aconseja comprar tanto binoculares como telescopios en plataformas de internet o establecimientos especializados, aunque las tiendas físicas son más bien escasas. Generalmente, en las grandes superficies como el Corte Inglés solo disponen de un puñado de aparatos con características poco recomendables. Algunas de las webs con un catálogo interesante y equilibrado son Telescoshop, Lunático, y Astroshop.

Programas y aplicaciones

Para hacer un buen uso de los aparatos ópticos hay que conocer el firmamento. En este sentido, las herramientas más tradicionales son las guías y atlas del cielo y los planisferios celestes. Si bien continúan siendo las más aconsejables para muchos, existen alternativas modernas que también pueden ayudar a ubicar los astros y las constelaciones.

Dos buenos ejemplos son los programas libres y de código abierto Stellarium y Cartes du Ciel, que permiten simular el cielo nocturno en el ordenador. El segundo, además, proporciona el mapa del cielo para una zona, una hora y un día determinado, que el observador puede imprimir para utilizarlo como guía. Incluso Google tiene una plataforma que puede usarse como referencia, Google Sky. Su aplicación para móviles Android, Google Sky Map, muestra la parte del cielo a la que apuntes con el teléfono y tiene la opción de buscar los astros y constelaciones.

El uso del móvil durante la velada de observación astronómica no es muy aconsejable

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el uso del móvil durante la velada de observación no es muy aconsejable. La luz de la pantalla impide que las pupilas se acostumbren del todo a la oscuridad de la noche, un proceso que puede llevar entre 15 y 20 minutos.

Un universo de telescopios

Quien desee profundizar un poco más en la observación astronómica –es aconsejable haber adquirido experiencia con los prismáticos–, puede plantearse la compra de un telescopio. Para los primerizos, lo mejor es elegir un modelo lo más versátil posible, pero inicialmente hay que escoger entre dos opciones: ¿lo queremos automatizado o manual? Es una cuestión del tipo de montura (la base del aparato) que sostenga el tubo óptico del telescopio.

Los pies manuales contribuyen en mayor medida al aprendizaje: su uso nos ayuda a conocer el cielo y saber dónde se halla cada formación y objeto celeste. Además, son más baratos que los robotizados, cuyo precio puede llegar a ser equiparable al del tubo óptico (en torno a los 1.000 euros).

Los más experimentados advierten que no es necesario comprar un telescopio; muchas veces se quedan en el armario (J./Flickr)
Los más experimentados advierten que no es necesario comprar un telescopio; muchas veces se quedan en el armario (J./Flickr)

“Si lo que quieres es pagar solo por la calidad óptica de las lentes y luego utilizar una montura sencilla y barata, aunque estable, lo suyo es una montura Dobson”, recomienda Gálvez. Este tipo de monturas altazimutales se transportan y manejan fácilmente, pero son en general manuales, por lo que es necesario tener ciertos conocimientos para apuntar al lugar correcto y cambiar su posición para seguir el cielo.

Por el contrario, las monturas motorizadas se mueven solas. Dentro de este tipo se incluyen también las computerizadas, capaces de buscar un objeto celeste por su cuenta y mover el telescopio para enfocar al punto seleccionado. Además, compensan la rotación terrestre automáticamente y se trasladan para seguir el objeto en el firmamento durante el transcurso de la noche.

Guillermo CidGuillermo Cid

En cuanto a los tubos, existen tres tipos principales de telescopios: los refractores (que usan lentes), los reflectores (con espejos) y los catadióptricos (mixtos). Los primeros son más potentes que los segundos y no requieren apenas mantenimiento, pero son más caros. Los espejos pierden la capa de aluminio, por lo que hay que mandarlos a la casa cada cierto tiempo. Por su parte, los catadióptricos también dan buenos resultados, pero no están indicados para astrofotografía debido a su alta distancia focal.

Para los principiantes, una buena opción son los reflectores de Sky-Watcher con apertura de 76 milímetros y montura azimutal. Es una de las marcas más asequibles, con una respetable relación calidad-precio (los dispositivos más sencillos rondan los 200 o 300 euros), entre las que también se encuentran Omegon, Orion, Celestron y Meade. Uno de tipo Dobson de cualquiera de estas firmas con entre 130 y 200 milímetros de diámetro es otra buena elección. Ahora bien, si uno quiere hacer una inversión más cuantiosa en el aparato, puede elegir entre los sofisticados modelos de otras marcas como Vixen y Takahashi.

Fotografía cósmica

Los equipos pueden complicarse un poco más para los aficionados a la fotografía astronómica. En principio, existe la posibilidad de utilizar con este fin cámaras réflex como las de Nikon y Canon, acoplándolas al tubo del telescopio con anillos adaptadores, que pueden conseguirse por 10 o 15 euros. Estas cámaras permiten, además, captar fenómenos como el próximo eclipse de Sol sin necesidad de un telescopio: basta con tomar una ráfaga de fotografías durante el evento y editarlas con Photoshop o hacer un vídeo.

Una segunda opción consiste en hacerse con una cámara digital especial para astrofotografía, de tipo CCD (siglas de dispositivo de carga acoplada). Pueden encontrarse en un amplio abanico de precios, desde 300 euros en el caso de las más sencillas hasta los 20.000 euros de las profesionales. A los principiantes les bastará con gastarse unos pocos cientos de euros en una cámara como las de la marca alemana ZWO, que también capturan vídeo –muy adecuado para inmortalizar planetas–.

Las cámaras réflex acopladas al tubo del telescopio con anillos adaptadores permiten tomar fotografías del fenómeno astronómico

Para los que tengan un poco más de experiencia y quieran rascarse el bolsillo, firmas reputadas como SBIG y ATIK ofrecen modelos de gama media bastante asequibles. Otras, como Moravian, pertenecen a una categoría superior, con su correspondiente aumento de precio.

Y más allá del equipo, existen otros complementos útiles a la hora de salir a observar el cielo nocturno. Por un lado, una luz frontal de color rojo, como las que llevan los pescadores, nos permitirá distinguir los objetos sin interrumpir la adaptación de las pupilas con un brillo excesivo. Por otro, para aquellos casos en los que se necesite cargar alguno de los dispositivos digitales, se puede recurrir a la batería del coche a través de la entrada del mechero o bien comprar un ‘powerbank’ portátil como las que venden los propios fabricantes de telescopios.

Hasta aquí la lista de la compra. Si aún tienes dudas sobre qué aparato te conviene más, puedes consultar con las asociaciones de astrónomos aficionados. Eso sí, no olvides llevar contigo un buen puñado de ganas y algo de abrigo. Además de hermosas, las noches pueden ser la mar de frías.

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