Es noticia
Menú
Estos españoles tienen un plan (y 3 millones) para que dejes de odiar las cocinas fantasma
  1. Tecnología
"QUEREMOS HACER LAS COSAS DE FORMA DIFERENTE"

Estos españoles tienen un plan (y 3 millones) para que dejes de odiar las cocinas fantasma

Cuyna, una 'startup' española, consigue movilizar una importante partida en capital y activos inmobiliarios para llevar su propuesta de cocinas virtuales por toda España, Francia y Portugal

Foto: Ramón Servalls, Pablo Portillo y Jaime Martínez de Velasco.
Ramón Servalls, Pablo Portillo y Jaime Martínez de Velasco.

Es de sobra conocido que la pandemia tuvo un efecto similar al de la hormona del crecimiento en muchos negocios como la electrónica de consumo o el comercio electrónico. El tener que estar encerrados en casa y las restricciones posteriores también dispararon el envío de comida a domicilio, por una cuestión de pura lógica. Aplicaciones como Uber Eats, Glovo o Just Eat han vivido sus particulares días de vino y rosas todo este tiempo. También es cierto que, tras ese eterno agosto de dos años y pico, estas compañías están sufriendo un importante ajuste bursátil con la vuelta a la normalidad y la crisis financiera.

La popularidad del 'delivery' (la voz inglesa por la que se conoce esta actividad) tuvo a su vez un efecto secundario: el auge de las llamadas cocinas fantasma. Locales cerrados al público que eran alquilados por hosteleros que querían crear restaurantes virtuales o simplemente no querían saturar sus restaurantes con los pedidos para llevar o poder servir sus platos a zonas de la ciudad donde antes les era imposible.

Foto: Luis Ángel mira la chimenea industrial que les han montado en el patio. (Foto: M. Mc.)

Estas instalaciones han provocado un fuerte debate en ciudades como Madrid o Barcelona. El agresivo 'modus operandi' de algunas compañías como Cooklane (una empresa de CloudKitchens, 'startup' del fundador de Uber, Travis Kalanick, conocido como el 'enfant terrible' de Silicon Valley) hizo que las cocinas fantasma estuviesen en el punto de mira de vecinos y algunos partidos políticos, que cuestionaban, entre otras cosas, la idoneidad de que estas instalaciones pudiesen estar en zonas residenciales, al tratarse de una actividad industrial o el tráfico que generaban. Tanto el Ayuntamiento de la capital como el de la Ciudad Condal ya han puesto sobre la mesa o han aprobado sus planes para regular este negocio, acotando su margen de actuación.

Sin embargo, ni las turbulencias que atraviesan las finanzas de las compañías de envío a domicilio, ni los malos augurios de la economía en general, ni el impulso regulatorio han sido obstáculo para que Cuyna, una 'startup' española de cocinas virtuales, haya conseguido movilizar una importante partida entre financiación directa e inversiones inmobiliarias que le servirá para expandirse por toda España, así como hacer sus primeros pinitos en Portugal e Italia. La empresa, fundada en 2020 y que pasó por la aceleradora de Juan Roig 'Lanzadera', pretende tener en los próximos 12 meses un total de 23 colmenas de cocinas en funcionamiento, un incremento notable frente a las seis que tienen actualmente. "Hemos querido hacer las cosas de manera diferente. Queremos aportar innovación y empleo, pero sin abrirnos paso a codazos, como se ha visto en otras ocasiones", explica Jaime Martínez de Velasco, CEO y uno de los tres fundadores de Cuyna, junto a Ramón Servalls y Pablo Portillo.

Foto: Un 'rider' de Glovo cruza la Plaza Sant Jaume de Barcelona. (Sandra Montanez/Getty)

Martínez de Velasco es uno de esos profesionales que integran lo que ha venido a llamarse informalmente como 'Deliveroo Mafia', profesionales que se formaron en la compañía británica de envío de comida a domicilio y que, tras esa experiencia, han ido montando sus propias empresas relacionadas con el 'delivery'. En su caso, este joven emprendedor dirigió en España 'Deliveroo Editions', el programa de cocinas fantasma que tuvo la compañía en Madrid.

En Cuyna pretenden darle una vuelta de calcetín a este negocio. Para empezar, no hablan de cocinas fantasma, sino de cocinas virtuales. "Hasta ahora, básicamente, esto era un negocio de 'real estate'. Tú alquilabas el local y el restaurante se tenía que ocupar de meter al personal, montar la operativa...", cuenta el CEO de la compañía. Aquí han preferido caminar a un modelo diferente que ellos definen como "operador multimarca virtual". Ellos no alquilan el local a la cadena de turno y ya está. Asumen toda la operativa de los restaurantes que se asocien con ellos. Los cocineros son empleados de Cuyna, que se ocupa de trabajar con las franquicias para seguir las recetas al pie de la letra, cerrar su propio empaquetado y trabajar con los proveedores seleccionados por la marca. "Nosotros somos 115 empleados ya. Y la mayoría son cocineros". Aseguran que es una manera de que los restaurantes y las diferentes cadenas mejoren su envío a domicilio sin asumir tantos riesgos. "Ya no tienen que montar todo. No tienen que estar viniendo a controlar día a día esta cocina. No tienen que tener a nadie 'full time' aquí. Solo nos tienen que confiar a nosotros esa tarea".

placeholder Interior de una de las cocinas de Cuyna. (Cedida)
Interior de una de las cocinas de Cuyna. (Cedida)

Inversión directa y activos inmobiliarios

El capital que ha movilizado Cuyna se divide en dos partes. La primera, una ronda de financiación de 3 millones de euros, que se unen a los 1,5 que la 'startup' ya movilizó para su puesta en marcha. El capital ha sido aportado por algunos de los fondos más activos en el sector de las 'foodtech', pero también de la logística. Ha sido liderado por Big Sur Ventures, importante inversor en Paack o Trucksters; y han participado Clave Capital, a través del vehículo inversor Tech Transfer Agrifood, 'mecenas' de la 'startup' catalana Heura, dedicada a la carne vegetal; así como el fondo portugués Shilling.

Además, dentro de poco, pondrá en marcha una campaña de 'crowdfunding' en la que cualquier particular podrá invertir en la 'startup' adquiriendo participaciones desde 12 euros. Este capital se destinará a reforzar el equipo humano, pero también a mejorar el 'software' de gestión que ofrecen a los que trabajan con ellos.

Foto: Interior de una 'dark kitchen' de Cuyna. (Cuyna)

El grueso de la inversión corre de la mano de Lift Asset Management, una firma de asesoramiento y gestión de activos, que recientemente anunció la creación de un vehículo para invertir en las llamadas cocinas virtuales. El acuerdo con Cuyna se traducirá en que esta empresa, que tiene un cartera de activos inmobiliarios por valor de 20 millones de euros para esta materia. Algo que permitirá a la 'startup', según palabras de la propia dirección, crecer de forma mucho "más sostenible, con menos apalancamiento", al poder centrarse "en los gastos operacionales" y no tener que asumir inversiones en capital.

"Nosotros estamos muy cómodos con la nueva legislación", asegura el CEO de Cuyna sobre la normativa aprobada en Madrid recientemente para regular esta actividad. "Desde que decidimos abrir en Valencia y luego venir a Madrid hemos querido hacer las cosas de forma diferente. Hemos estado siempre en contacto con los partidos del Ayuntamiento, pero también con los vecinos, que son con los que tenemos que convivir", explica. Además del modelo de negocio, hay otras diferencias que caracterizan a esta empresa. Una de ellas es que sus locales siempre se han instalado en solares donde el uso primario aprobado fuese industrial y el secundario residencial. "Suelen ser zonas donde ya hay talleres, obradores... Es decir, no vamos a añadir molestias nuevas. Obviamente, siempre puede haber alguno que no esté de acuerdo con que el uso primario de esa zona sea industrial, pero está en contra nuestra y en contra de cualquier otra actividad similar".

Foto: Foto: Reuters.

Una de las cosas que hicieron, incluso antes de que la normativa obligase a ello, es tener amplias zonas para que los 'riders' esperen. El objetivo minimizar las molestias al máximo del tránsito de los repartidores. Por último, también se plantean abrir locales 'abiertos al público', es decir, donde se pueda tanto recoger y consumir. Lo harán en los lugares donde la legislación obligue a ello (Barcelona tiene eso en mente) o donde entiendan que es interesante a nivel comercial.

Martínez de Velasco es optimista sobre el futuro del sector, a pesar de las turbulencias que viven tanto las empresas del gremio que cotizan en bolsa como las que todavía permanecen como compañías privadas. "Creo que lo que estamos viendo en los últimos meses no es tanto por la demanda, sino por la forma de articular el negocio que había", comenta. "Sin embargo, el negocio no deja de crecer". Según datos de la consultora NPD, el gasto en comida a domicilio en España alcanzó en mayo de este año los 2.600 millones. En mayo de 2019 era de 1.435 millones. "Aunque han sido más castigadas, hay que tener en cuenta que la corrección de valoraciones ha afectado en general a todas las tecnológicas en bolsa", remata. ¿Hay espacio para tres grandes plataformas de envío de comida a domicilio en nuestro país? El CEO de Cuyna es contundente en su respuesta: "Sí. Me atrevería a decir que en nuestro país prácticamente las tres son rentables a día de hoy".

Es de sobra conocido que la pandemia tuvo un efecto similar al de la hormona del crecimiento en muchos negocios como la electrónica de consumo o el comercio electrónico. El tener que estar encerrados en casa y las restricciones posteriores también dispararon el envío de comida a domicilio, por una cuestión de pura lógica. Aplicaciones como Uber Eats, Glovo o Just Eat han vivido sus particulares días de vino y rosas todo este tiempo. También es cierto que, tras ese eterno agosto de dos años y pico, estas compañías están sufriendo un importante ajuste bursátil con la vuelta a la normalidad y la crisis financiera.

Delivery