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Los 'criptobros' vivían por encima de sus posibilidades: ahora sufren su 'Lehman Brothers'
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De las 'subprime' a los 'criptoderivados'

Los 'criptobros' vivían por encima de sus posibilidades: ahora sufren su 'Lehman Brothers'

El último auge de las criptomonedas trajo consigo la creación de un sistema financiero desregulado con miles de millones en juego y sueños de forrarse. Ahora, el paraíso se ha roto

Foto: Foto: EFE/EPA/Yonhap.
Foto: EFE/EPA/Yonhap.
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El pasado 2 de julio, se hacía oficial. El fondo de cobertura Three Arrows Capital (3AC), uno de los más importantes y veteranos del ecosistema cripto, no aguantaba más y se declaraba en bancarrota. Tras solo unos meses de rumores sobre supuestas 'margin calls' y avisos de insolvencia, una compañía con 10 años de experiencia en la industria, y que movía hasta 10.000 millones de dólares en la cresta de la ola, se había venido abajo como un castillo de naipes. Pronto se buscaron explicaciones: malas decisiones, demasiada ambición de sus creadores, la situación del mercado... Pero había algo más. La explosión del fondo no era algo aislado, sino otra muestra más, quizá la más llamativa, de los problemas que están corroyendo a la industria cripto y amenazan su futuro.

El ejemplo de esta compañía de riesgo con sede en Singapur que jugaba con mucho más de lo que podía se sumaba a la lista de otros grandes nombres que se han hundido en los últimos días y hacen que lo vivido estas semanas recuerde escenas de otro tiempo. Fondos invirtiendo a lo loco dinero que no es suyo para sacar beneficios cada vez más grandes, prestamistas dando crédito sin mirar a quién y ofreciendo intereses demasiado llamativos para ser reales, pequeños ahorradores sin mucho conocimiento financiero entrando en un mercado desregulado y de altísimo riesgo atraídos por el sueño de forrarse, fondos buitre esperando para llevarse los restos más jugosos... De repente, las criptomonedas, que vivían su momento más dulce hace solo unos meses, se han visto atrapadas en su propia crisis de 2008.

Foto: Jóvenes esperando en la cola para ser entrevistados para la oferta de trabajo de Mundo Crypto este martes. (Isabel Blanco)

El mercado de los activos digitales llegó a su techo más alto a finales de 2021, cuando el bitcoin rozó los 70.000 dólares. Países como El Salvador hablaban de lanzar fondos financiados por criptomonedas, Elon Musk era un paladín del sector, cada vez más famosos se sumaban a la industria y miles de chavales soñaban con forrarse con el oro digital. Pero, desde noviembre, todo ha cambiado. La capitalización de mercado de todas las criptomonedas ha pasado de rondar el trillón de dólares a caer por debajo del billón y la fiebre desatada por el sector desde inicios de 2020 ha acabado en un nuevo 'criptoinvierno'.

No es el primero, ni algo que no se esperase, pero, como coinciden distintos expertos consultados por este medio, esta vez es algo diferente. "Ha habido demasiado apalancamiento sin control. La gente vio que iba hacia arriba y se endeudó pensando que solo podía ganar y que era sencillo y seguro", asegura José Antonio Bravo, economista y experto en criptodivisas. Algo parecido defiende el 'trader' George Wegwitz, aunque es aún más duro. "Había una sensación de impunidad y borrachera de inversión que ha hecho que nadie mirase más allá. Incluso se echaba a la gente que intentaba rascar un poco".

En los últimos días, además de 3AC, han caído o están cerca de hacerlo por "la situación del mercado" varios prestamistas, 'exchanges' y proyectos. Primero fue el hundimiento de terra/luna y tras él vino un efecto dominó sin fin. Firmas como Celsius, Voyager, Gemini o Blockfi han tenido que suspender las operaciones desde sus plataformas, atrapando el dinero de sus clientes por su riesgo de insolvencia. También se han anunciado despidos en muchos gigantes del sector como Coinbase, Bitpanda o Crypto.com. Y millones de pequeños inversores buscan explicaciones ante el hundimiento de sus activos o la congelación de sus cuentas. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Hay quien apunta a los defraudadores, otros a la fiebre desmedida e irreal y otros incluso a los reguladores, aunque puede ser una mezcla.

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Foto: Reuters.

El sueño de un sistema financiero

Para intentar explicar el hundimiento, los expertos consultados miran a un concepto, las DeFi (y las CeFi), y a un momento claro: la caída de terra en mayo de 2022. Fue la primera señal de que la borrachera de triunfos se había acabado, llegaba de uno de los 10 proyectos más importantes del mercado y en solo unos días este sistema financiero se había resentido hasta los cimientos. Buena parte del ecosistema había fiado dinero a esta idea y ahora todos estaban en problemas.

"El Lehman Brothers de las criptomonedas", como se llegó a denominar su caso, supuso el principio de un terremoto. "La caída, para mí, ha sido un efecto dominó de la caída de UST de terra. Celsius parece que estaba invertida a tope en este activo y al caer y no salir a tiempo, se llevó por delante a 3AC, que tenía un gran 'stake' [depósito] metido en Celsius", señala la abogada experta en cripto Cristina Carrascosa. Aunque quizás haya que ir más atrás para entender bien lo sucedido.

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Foto: Reuters.

En el subidón de 2017, los que entraron en el mercado de las cripto se centraron en intentar hacer dinero con la fluctuación de los precios de las diferentes monedas, pero tras el pasado 'criptoinvierno' y viendo el bombazo de 2020, nuevos actores con aún más capital y empresas cripto con músculo vieron un nuevo negocio: el de prestar y tomar prestados criptoactivos. Primero nacieron las DeFi como una forma de entrar en este mercado financiero siguiendo los preceptos del sistema alternativo nacido con el bitcoin y buscando evitar a intermediarios que pudieran influir en los movimientos.

Nombres como Uniswap se dispararon como lugares en los que conseguir rendimientos de tus monedas sin venderlas y con cierta seguridad basada en la sobrecolaterización. Pero pronto, al igual que pasó en los primeros años del siglo, la avaricia creció, y también los actores con menos miedo a arriesgarse y con ganas de competir reventando el mercado. Llegaron otro tipo de actores 'bad actors' como los denomina el 'trader' Wegwitz, que unieron este negocio con el tradicional. Los llamados CeFi como Celsius, Blockfi o incluso terra que optaron por una estrategia clara: facilidad de uso, grandes intereses y mucho 'marketing'.

Solo hablando de terra, a través de su protocolo Anchor, ofrecía préstamos con bajos intereses (cerca del 5%) con divisas que sacaba de depósitos por los que ofrecía hasta un 20% anual de interés. Para todo ello no necesitabas nada ni había controles estrictos, solo tener criptomonedas. En el caso del que quería un préstamo, podría ofrecer cualquier criptomoneda como garantía hasta cubrir el 60% de lo que pedía que se liquidarían si no hacía frente al préstamo, en el del depósito podías meter lo que consideraras oportuno en su 'stablecoin' algorítmica. Tan jugosos eran los porcentajes que muchos pedían préstamos para luego abrir depósitos en Terra u otros sitios similares. Aun pagando los intereses de ese préstamo, el balance salía positivo. Todo funcionaba y se vendía como sencillo y seguro, mientras el mercado iba hacia arriba. Pero con la curva girada, el complejo sistema financiero en el que se basaba el sistema quebró y unas caídas fueron afectando a otras.

Todas seguían estrategias similares, con particularidades. Celsius ofrecía un 17% de intereses anuales a los depositantes, pero, según explican en Bloomberg, no dejaba esas monedas guardadas o las daba en préstamo, sino que usaba esos fondos para jugar en sitios como Terra. Una suerte de derivados que suena a las 'subprime'. Eso sí, cambiando las criptomonedas, en su mayoría bitcoins o ethers, por las casas. "El bitcoin no nació para esto pero se vio como una forma de sacar rédito a este bien sin venderlo. Se veía casi como un valor seguro y que era muy difícil que se hundiera. Claro, esto tenía unos riesgos que muchos no vieron", comenta Bravo.

Sin ir más lejos, el fondo 3AC, aunque no se sabe a ciencia cierta, tenía préstamos y depósitos en todo tipo de plataformas de este estilo, jugando a absorber intereses con grandes apalancamientos. "Hay que tener claro que todos estos actores usaban el término 'cripto' más como una excusa que como algo de base. Al final hacían lo mismo que las finanzas tradicionales, pero sin reguladores. Ni creían en la descentralización ni se acercaban a las ideas por las que se creó el bitcoin", comenta Bravo. "Si miras, los DeFi han aguantado muy bien el tirón, son las empresas centralizadas las que han caído porque no se mueven por puras matemáticas. En los DeFi si te liquidan no hay marcha atrás, en las otras ya se ha visto que no es así", añade el inversor cripto Fernando Gutiérrez.

Aunque lo más llamativo es que todo esto podía sonar como algo muy arriesgado, pero aún a día de hoy está al alcance de cualquiera. Plataformas gigantes presentes en publicidad, patrocinios y con cada vez más peso institucional como Binance, Coinbase o Crypto.com ofrecen productos similares y que son la base del último crecimiento alocado de las cripto. Hasta YouTube está lleno de vídeos que te dicen cómo triunfar con todo esto. Y de ahí viene la gran pregunta, hasta dónde puede ir esto.

El 'cisne negro' tras la fiesta

Para varios de los expertos consultados, el momento más duro ha pasado, o al menos el golpe provocado por Terra está controlado, una situación que muchos, como Carrascosa o Gutiérrez, pensaban que podía durar mucho más y llegar mucho más lejos, pero las dudas continúan. Para el segundo esta corrección es casi necesaria, y buena, para un ecosistema que estaba inflado y en el que había entrado demasiados actores de dudosa garantía. Para la segunda si puede resultar un nuevo palo en el crecimiento del mercado, y no hay que olvidar a los inversores que se han quedado en medio.

"Yo creo que la sangría llega hasta aquí. De hecho ya estamos viendo operaciones de adquisiciones de algunas de estas empresas quebradas, como FTX comprando Blockfi. Eso sí, tema distinto es el de los inversores a los que ha cogido y posiblemente no recuperen su dinero, algo que añadirá si cabe más mala fama al sector. Estamos hablando de muchísima gente la que había depositado su dinero ahí", añade la abogada.

placeholder El criptomillonario y cofundador de FTX, Sam Bankman-fried. Salvador del mercado o buitre. (Getty/Craig Barritt)
El criptomillonario y cofundador de FTX, Sam Bankman-fried. Salvador del mercado o buitre. (Getty/Craig Barritt)

Ahora, actores como FTX funcionan como los fondos buitres tras el 'boom' inmobiliario y están en conversaciones con clásicos como Goldman Sarchs para recoger los restos que puedan tener algo de valor tras la fiesta. "No creo que esta crisis se diferencie mucho de la crisis de 2008, la verdad. Quizás la única diferencia es que lo que sucedió en 2008 estaba bajo supervisión de las administraciones públicas, y esto no. Que ya dice mucho. Es más, para no estar regulado y haber sido el salvaje oeste, pocos efectos colaterales dentro del ecosistema cripto ha tenido todo esto. Lo esperable habría sido que se llevase por delante todo el ecosistema", comenta la abogada Cristina Carrascosa. Este terremoto, al menos por ahora, no ha llegado tan lejos, pero sí ha destapado una serie de malas prácticas que están sacando los colores a la industria que soñaba con ser mejor que el mercado tradicional y ha acabado repitiendo sus mismos errores, a ritmo acelerado.

Para terminar, Wegwitz no se olvida de una pieza que cree clave y que como también menciona Gutiérrez, lleva tiempo siendo el gran quebradero de cabeza del mercado: Tether. "Es el cisne negro, y se verá dentro de poco. Si cae, con su hundimiento arrastrará a todo el mercado y lo peor es que nadie sabe las posibilidades que hay de que esto ocurra a día de hoy. No deja de ser una simple divisa inventada por un banco central privado de la que depende todo el ecosistema", comenta el 'trader'. Gutiérrez es más optimista y cree que solo la supervivencia de la creadora del USDT, la 'stablecoin' más usada del planeta, tras la sacudida de estas semanas, es una gran noticia. "Supone que todo era más sólido de lo que parecía, y nos ha sorprendido incluso a los que éramos bastante escépticos. Esto no quiere decir que vaya a caer mañana, pero podemos respirar algo más tranquilos".

El pasado 2 de julio, se hacía oficial. El fondo de cobertura Three Arrows Capital (3AC), uno de los más importantes y veteranos del ecosistema cripto, no aguantaba más y se declaraba en bancarrota. Tras solo unos meses de rumores sobre supuestas 'margin calls' y avisos de insolvencia, una compañía con 10 años de experiencia en la industria, y que movía hasta 10.000 millones de dólares en la cresta de la ola, se había venido abajo como un castillo de naipes. Pronto se buscaron explicaciones: malas decisiones, demasiada ambición de sus creadores, la situación del mercado... Pero había algo más. La explosión del fondo no era algo aislado, sino otra muestra más, quizá la más llamativa, de los problemas que están corroyendo a la industria cripto y amenazan su futuro.

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