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Fraudes, robos y clones por doquier: la mayor web de NFT del mundo está en apuros
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EL 80% DEL CONTENIDO ES FALSO

Fraudes, robos y clones por doquier: la mayor web de NFT del mundo está en apuros

OpenSea, con una valoración de más de 11.000 millones de euros, ha conseguido escalar a lo más alto del mundo NFT en unos pocos meses, pero los claroscuros de su modelo amenazan su liderazgo

Foto: OpenSea es el mayor 'marketplace' de NFT del mundo. (OS)
OpenSea es el mayor 'marketplace' de NFT del mundo. (OS)
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Robos, falsificaciones y competencia feroz. Esa es la tríada en la que está envuelta OpenSea, el mayor 'marketplace' de NFT ('tokens' no fungibles) del mundo, que ya ha reconocido que el 80% de las obras que aloja son falsas. Sí, ha leído bien: solo una de cada cinco estaría en regla en la web más importante de compraventa de estos criptoactivos. Por si fuera poco, sus competidores cada vez son más agresivos y amenazan con quedarse con todo su pastel.

Antes de nada, aviso para navegantes: si no sabe lo que son los NFT, piense en ellos como una acreditación de la propiedad de un determinado elemento digital, como una obra de arte, pero también un 'meme' o un vídeo deportivo. Estos se acuñan —es decir, se registran— mediante tecnologías Blockchain y adquieren un valor de mercado que fluctúa según la oferta y la demanda y que, como se puede advertir, ha dado paso a una carrera especulativa que movió 35.000 millones de euros el pasado año.

Foto: Foto. EFE

Pues bien, en toda esta vorágine, OpenSea ha sido un actor central, rol que cada vez le trae más dolores de cabeza. Por ejemplo, se descubrió que el jefe de Producto, Nate Chastain, había utilizado información privilegiada de mercado para adelantarse al resto y llevarse beneficios. Pero eso fue hace ya cuatro meses, una eternidad en el mundo cripto, y ahora las cosas pintan peor para la compañía fundada por Devin Finzer. Las últimas semanas han sido un oscuro pozo para esta suerte de Amazon de los NFT.

El gran coladero de los NFT

Los robos y falsificaciones no son algo que afecte únicamente a OpenSea, sino un punto ciego de los NFT que hoy por hoy no ha encontrado una solución, tal y como explicó Teknautas en este reportaje sobre el caso de Nifty Gateway. Pero cuando eres el principal actor de un sector con un problema como este, todos los ojos se posan sobre ti.

Señalada por alojar este tipo de 'tokens' fraudulentos, OpenSea dio un paso al frente para afrontar el problema, pero, lejos de apagar el fuego, lo único que consiguió fue echarle una garrafa de gasolina por encima. Sin previo aviso, el 'marketplace' limitó las colecciones que un usuario podía acuñar con el 'smart contract' —el programa informático que registra los acuerdos— de OpenSea. El máximo sería de cinco series y cada una tendría capacidad para albergar 50 NFT. Es decir, un total de 250, algo que no es demasiado para un coleccionista. Aquella solución no gustó a prácticamente nadie y tuvieron que abortar el plan al día siguiente.

placeholder El CEO y cofundador de OpenSea, Devin Finzer. (Messari)
El CEO y cofundador de OpenSea, Devin Finzer. (Messari)

Para lo que sí sirvió el plan fue para pegarse un segundo tiro en el pie y confirmar lo que muchos sospechaban, pero pocos imaginaban que reconocerían con suma crudeza. A la vez que recogían cable, dejaron caer una auténtica bomba: "Hemos comprobado que el uso indebido de esta función ha aumentado exponencialmente. Más del 80% de los artículos creados con esta herramienta ['smart contract'] eran obras plagiadas, colecciones falsas y 'spam".

Los más críticos señalan que esto es parte del negocio del 'marketplace' ya que, al fin y al cabo, ellos se llevan un 2,5% de cada transacción. Y, como se suele decir, el dinero es dinero venga de donde venga, por lo que OpenSea cobra independientemente de la autenticidad del 'token'. Eso sí, la compañía siempre ha negado este extremo, asegurando que es algo que a largo plazo les perjudica. "Para que más personas se unan a OpenSea o a otras comunidades Web3, hay que abordar estos problemas de frente", aseguró un portavoz a 'The Guardian'.

La compañía también ha explicado que medio centenar de personas —la mitad de la plantilla— revisa semanalmente unas 3.500 colecciones de NFT para comprobar que no contengan algún tipo de fraude. El problema es que eso es solo un 0,175% de los dos millones de series que aloja en su interior, por lo que han anunciado una herramienta de "moderación inteligente" para ser más rápidos, algo que debería llegar antes de verano.

De hecho, este es otro de los puntos más criticados de OpenSea, donde —tal y como relatan numerosos artistas— existe la opción de denunciar lo ocurrido, pero otra cosa es dónde acabe esa reclamación: las respuestas tardan en llegar, si llegan.

placeholder Exposición de la obra 'Machine Hallucinations - Space: metaverso', del artista Refik Anadol, ahora convertida en NFT. (Reuters/Tyrone Siu)
Exposición de la obra 'Machine Hallucinations - Space: metaverso', del artista Refik Anadol, ahora convertida en NFT. (Reuters/Tyrone Siu)

“El problema y la virtud de OpenSea es que cualquiera puede crear un NFT sin verificación alguna”, apunta Álex Granados, responsable de la Comunidad NFT en Español, un colectivo de divulgación sobre el sector. Por un lado, es más accesible al gran público, pero por otro provoca que la plataforma concentre “la mayoría de estafas y 'copy minted', que es copiar una colección de alguien: coges los JPEG de sus NFT y creas los tuyos". Aunque no esté familiarizado con este mundo, no es que lo esté entendiendo mal: una obra que haya costado una millonada puede ser copiada dando a botón derecho y generar otro NFT exactamente igual pero, claro, sin la misma valoración.

“Creo que el uso de OpenSea se debería limitar a quien esté verificado como artista, aunque tarden un poco más en hacerlo, pero es algo que ya hacen competidores como Rarible", defiende este especialista, que también recuerda que el código de la plataforma "no es transparente ni verificable por cualquier persona, cuando en otros sitios sí se da esa facilidad”.

Ventas masivas por error

Otro de los principales problemas que ha tenido que afrontar ha sido la venta por debajo del precio de mercado debido a un error de la plataforma. “Hubo gente que había puesto órdenes de venta de sus NFT hacía tiempo por dos o tres ethers, que son precios bajísimos comparados con lo que hay ahora”, comenta Granados. Los ethers (también conocidos como ethereum, por el nombre de su Blockchain) son la segunda criptomoneda más cotizada, con una valoración de 2.700 euros por cada unidad.

Muchos usuarios se habían llevado el NFT a una cartera (‘wallet’) externa para evitar las tasas ('gas fee') que se pagan por comerciar en OpenSea, "pero se olvidaron de cancelar la orden de venta”, continúa este especialista. Esa información se había quedado guardada en el ‘smart contract’ y ha salido a flote cuando esas personas quisieron traer esos 'tokens' de vuelta a la plataforma.

Foto: Una exhibición de la colección Bored Ape Yatch Club en Londres. (EFE/Facundo Arrizabalaga)

Al regresar a OpenSea, el sistema consideraba que ese criptoactivo seguía en venta en las mismas condiciones, aunque fueran precios de hace meses y se trate de un mercado que fluctúa con una volatilidad muy alta en días e, incluso, horas. El fallo solo habría afectado a unos pocos... De no ser porque justo se descubrió ante una avalancha de personas que subían de nuevo sus NFT al 'marketplace'.

¿Por qué? Aunque es difícil de probar, muchos relacionan esta vuelta con que Twitter empezara a permitir el uso de NFT en las fotos de perfil, que se distingue del resto por su forma hexagonal. La nueva funcionalidad usa, precisamente, la API (interfaz de programación de aplicaciones) de OpenSea.

placeholder Exposición en Londres de 'Bored Ape Yacht Club', una de las colecciones de NFT más cotizadas del mundo. (EFE/EPA/Facundo Arrizabalaga)
Exposición en Londres de 'Bored Ape Yacht Club', una de las colecciones de NFT más cotizadas del mundo. (EFE/EPA/Facundo Arrizabalaga)

Entre las principales afectadas está 'Bored Ape Yatch Club', la tercera colección que más dinero ha movido en todo el mundo (1.150 millones de euros en transacciones). Desde su lanzamiento en abril del pasado año, sus precios se han multiplicado, al menos, por 100. Hoy es difícil que uno de sus avatares baje de los 300.000 euros. Aunque la plataforma aseguró que compensaría a quienes se quedaron sin su NFT, no parece un caso con una solución fácil.

¿Y la descentralización?

Una de las claves para inclinar el debate hacia un lado u otro es identificar si ha sido un robo o un error. Y, en cualquier caso, hay que recordar que la plataforma puede actuar mientras esas obras sigan en su dominio. Si salen de ahí, es mucho más complicado recuperar lo perdido. En principio, la cadena de bloques hace que sea rastreable cuando se ponga a la venta en otro punto, pero hay otro problema: el anonimato dificulta esclarecer —en algunos casos más que en otros— quién hay detrás de una cuenta.

La falta de regulación específica impide esclarecer qué hacer en estos casos. La regulación europea en ciernes (MiCa) actuaría en esta línea, ya que tiene como objetivo abordar los criptoactivos de manera integral. “Estas normas y procedimientos garantizarán que el proveedor de servicios de criptoactivos no pueda perder los criptoactivos de los clientes o los derechos relacionados con estos activos debido a fraudes, amenazas cibernéticas o negligencias”, indica el borrador.

Foto: El CEO y cofundador de OpenSea, Devin Finzer. (Messari)

Pero más allá de la cuestión legal, todo esto pone sobre la mesa un dilema sin resolver para el sector. La descentralización es una idea fundacional de las Blockchain (por ejemplo, OpenSea usa Ethereum), que es la tecnología que permite certificar la autenticidad de un NFT. Si un actor interviene, algo crucial para los más puristas desaparece.

Hace unas semanas, un coleccionista sufrió un ataque de 'phishing' que le hizo perder 16 obras valoradas en cerca de dos millones de euros. OpenSea dijo que congelaría el 'token' para impedir su venta, pero muchos criticaron que se metiera en este asunto: si le habían robado, era su problema. “Es un debate complejo y en la comunidad hay bastante controversia. OpenSea está en el medio y no tiene claro qué debería hacer: ¿actuar neutral, y que todo el mundo pueda vender aunque sea robado, o meter mano?”, reconoce Granados.

Foto: El CEO de Meta, Mark Zuckerberg. (EFE)

El retrovisor de OpenSea

La penúltima patada a OpenSea puede dársela la competencia, si no ha empezado a hacerlo ya. El 'marketplace' LooksRare ha irrumpido con fuerza en las últimas semanas y, de hecho, en enero desbancó a OpenSea del primer puesto en cuanto a volumen de transacciones. No estaban, precisamente, cerca del empate: la primera consiguió mover más de 13.000 millones de euros en el último mes, más del triple que la compañía de Devin Finzer, que se quedó con 4.360 millones, según los datos de DappRadar.

Es más, el sorpaso en el histórico no parece algo disparatado: apenas les separan 5.000 millones, una cantidad astronómica pero que en un contexto como este puede alcanzarse en unas semanas, como prueba lo sucedido hasta ahora. En LooksRare saben que puede ser el momento y no se han cortado en lanzarse a por los clientes de la competencia.

"Hace poco hicieron un 'airdrop' [regalar un criptoactivo] con su propio 'token', Looks, a gente que había gastado más de un ether en OpenSea", apostilla Granados. Además, hay que destacar que esta nueva plataforma se lleva una comisión del 2% de las transacciones, pero esta va a parar a los propietarios de Looks. En OpenSea, esa cifra es del 2,5% y lo recaudado va para las arcas de la empresa, que nunca ha lanzado un 'token' propio, algo relativamente habitual en el sector. "Cuando la gente tiene tu 'token', puedes votar determinadas decisiones, mientras que en OpenSea esto no pasa y hacen lo que quieren, algo por lo que se les ha criticado mucho", apunta granados.

placeholder La colección de NFT 'Game Over', del grupo de artistas alemanes Die Dixons. (Reuters/Annegret Hilse)
La colección de NFT 'Game Over', del grupo de artistas alemanes Die Dixons. (Reuters/Annegret Hilse)

Eso sí, el volumen de usuarios de LooksRare (33.000 compradores en enero) es mucho más pequeño que el de OpenSea, que tuvo más de medio millones de clientes. La clave está en el gasto: los primeros se dejaron una media de 300.000 euros por 'token', frente a los 1.000 de los segundos.

La otra amenaza para el liderazgo de OpenSea aún no ha llegado pero, cuando lo haga, puede poner en problemas mayores a esta plataforma. Se trata de Coinbase, el segundo 'exchange' de criptomonedas más grande del mundo, ya que ha anunciado que entrará de lleno en el sector con un modelo muy similar al de la empresa de Finzer. Su rival Binance también vende NFT desde hace unos meses, si bien apenas ha destacado en este aspecto.

No todo pinta mal para OpenSea, que cuenta con un músculo financiero envidiable (tiene una valoración de más de 11.000 millones de euros) y el apoyo del todopoderoso fondo Andreessen Horowitz (a16z). También de la exfiscal Katie Haun, una de las personalidades más importantes del mundo cripto, que ha lanzado su propia cartera de inversión y ya ha puesto dinero en este 'marketplace'. Eso sí, también forma parte de Coinbase.

“Creo que OpenSea va a seguir liderando durante bastante tiempo. Tendría que haber mucha inversión detrás para superarlo. No veo posible que todo cambie de repente, pero sí que es cierto que otros 'marketplaces' pueden estar a la altura", apunta Granados, que destaca que "se ha convertido en el estándar a día de hoy". Al final, ocurre lo mismo que en el caso de redes sociales como Facebook: "Pueden tener mala fama y todo el mundo las crítica, pero se siguen utilizando masivamente".

Robos, falsificaciones y competencia feroz. Esa es la tríada en la que está envuelta OpenSea, el mayor 'marketplace' de NFT ('tokens' no fungibles) del mundo, que ya ha reconocido que el 80% de las obras que aloja son falsas. Sí, ha leído bien: solo una de cada cinco estaría en regla en la web más importante de compraventa de estos criptoactivos. Por si fuera poco, sus competidores cada vez son más agresivos y amenazan con quedarse con todo su pastel.

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