Este blindado es una ruina: el último lío militar de Reino Unido que salpica a España
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El desastre de los Ajax

Este blindado es una ruina: el último lío militar de Reino Unido que salpica a España

Ruidos ensordecedores que impiden su conducción, vibraciones extrañas, precio excesivo... El blindado Ajax de Reino Unido es un pozo de fallos técnicos, y España es parte del problema

Foto: Prototipo del nuevo AFV AJAX para el Ejército Británico. (MOD)
Prototipo del nuevo AFV AJAX para el Ejército Británico. (MOD)
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En todos los ejércitos del mundo siempre hay un gran programa de armamento en curso, como mínimo. En él se fía buena parte de la estrategia a futuro y, en teoría, responde a necesidades bien pensadas, bien planificadas y bien presupuestadas. Este es el caso del Ajax, el blindado 'estrella' del 'British Army', el ejército británico, que ha apostado la renovación de sus fuerzas acorazadas y una jugosa porción de su presupuesto a su desarrollo. Pero ¿qué ocurre cuando las cosas no salen como se esperaba?

Las fuerzas armadas del Reino Unido están pasando una grave crisis de redefinición de sus dimensiones y cometidos, tal vez motivada por cambios en la estrategia geopolítica del país. Si para sus fuerzas aéreas el futuro está más o menos definido con tan solo algunas dudas sobre el número de aviones, y la Royal Navy también lo tiene claro desde que apostó a su proyección estratégica basada en sus grandes portaaviones, las fuerzas terrestres, que arrastraban una sonada obsolescencia, van a necesitar algún arreglo mayor. Y los Ajax lejos de ser ese arreglo están convirtiéndose en un problema.

Foto: Carro de combate Challenger 2 en Iraq. (MOD)

A su reducción de efectivos se une la completa modernización de su parque de blindados. Una renovación que se sustentará en un limitado número de carros de combate Challenger III totalmente renovados y dos nuevos blindados, el fiable Boxer alemán de ocho ruedas y, sobre todo, la joya de la corona que formará la espina dorsal de las unidades blindadas: el vehículo de cadenas Ajax.

Sin embargo, ha habido problemas, dudas y críticas al desarrollo del Ajax desde el primer momento y el programa se encuentra ahora en un punto crítico. La realidad es que la preocupación en el seno de los responsables de defensa es tal que en estos días se ha nombrado un alto funcionario, David Marsh, hasta ahora director de ejecución de proyectos del Ministerio de Defensa, para que solucione el 'atasco' del polémico blindado y lo haga con plenos poderes para solventar las deficiencias e incluso cancelarlo. Para ello tendrá que desenmarañar un problema que viene arrastrándose desde hace más de un lustro.

Un programa con muchos interrogantes

El Ajax es un diseño ambicioso basado en la plataforma ASCOD / Pizarro de GDELS (General Dynamics European Land System), un consorcio de matriz norteamericana, pero que aglutina a varios fabricantes europeos de blindados, entre ellos la española Santa Bárbara Sistemas. Se trata de un vehículo grande en dimensiones y peso, con casi 8 metros de largo y 3,5 de ancho y con unas 40 toneladas, ya en el límite de lo razonable para un vehículo que se dice de 'reconocimiento' y que está basado en el concepto del VCI o vehículo de combate de infantería: un blindado bien armado y protegido, capaz de transportar un pelotón en su interior.

Si las dimensiones son importantes, las cifras económicas no lo son menos. El programa habla de dotar al ejército con más de mil vehículos aunque, de momento, el pedido en firme se hizo en 2014 por 589 ejemplares en seis diferentes versiones y por 6.290 millones de dólares (unos 5.434 millones de euros). De estas cifras sale un precio unitario de más de 10 millones, lo que muchos analistas comentan como "muy elevado" y que, por ponerlo en contexto, es prácticamente lo mismo que costará hacer cada uno de los carros de combate Challenger, en la práctica un vehículo nuevo y cuando un Abrams M1A1 sale por unos 13 millones.

placeholder CVR Spartan, que serán reemplazados por los Ajax.
CVR Spartan, que serán reemplazados por los Ajax.

La cuestión es que todo el programa, el vehículo y su propia filosofía, ha encontrado duras críticas desde el primer momento, que se han unido al hecho de que todos los cambios que se van a producir en las fuerzas terrestres han sido puestos en tela de juicio. Empezando por los Challenger, de los que se llegó a hablar de achatarrarlos todos, pasando por el cambio del Warrior, un blindado de cadenas por el Boxer, uno de ruedas mucho más pesado y terminando por el Ajax, en exceso pesado, complejo y caro.

Hay que considerar que para un país como el Reino Unido, inventor del carro de combate, reconocer que el Challenger ha sido un fracaso debe ser muy duro. No menos que confesar que todas sus familias de blindados autóctonos, los CVR (Scimitar, Spartan, etc.) y los Warrior, están desfasados y van a ser reemplazados al completo. Es precisamente a los CVR a quienes reemplazarán los Ajax, siendo estos unos vehículos ligeros de menos de 5 metros de largo y 8 toneladas de peso. Como se ve, algo muy diferente a su sucesor.

placeholder Vehículo de combate blindado Warrior. (MoD)
Vehículo de combate blindado Warrior. (MoD)

Problemas técnicos

A todas las dudas sembradas por las discusiones, digamos 'filosóficas', se une algo mucho más tangible y en cierto modo preocupante, unos serios problemas técnicos. Estos problemas se resumen en un exceso de ruidos y vibraciones en las primeras unidades, a la vez que se ha filtrado una serie de defectos en la calidad de fabricación de los primeros lotes, algo que, como veremos, afecta a España.

Lo hace porque el primer lote de 100 vehículos Ajax, que debía equipar un batallón para comenzar con sus pruebas operativas, se ha fabricado en su mayor parte en la factoría sevillana de GDELS (la antigua Santa Bárbara). Los defectos, según el ejército británico, son muy graves y la vibración y el ruido han obligado a que se tomen medidas drásticas, como restringir los períodos de adiestramiento en los vehículos a un máximo de 90 minutos, lo que no augura nada bueno.

Sin embargo, también parece que en este tema se está metiendo mucho 'ruido', y no nos referimos solo al producido por el vehículo. Por un lado, todos (sin excepción) los programas de armamento que implican nuevos diseños han tenido diversos problemas que se han debido ir solventando con mayor o menor fortuna según los casos. Tal ocurrió con el Pizarro español, que ahora equipa a las unidades de infantería mecanizada y cuya plataforma es la base del Ajax.

placeholder VCI españoles Pizarro Fase II. (Juanjo Fernández)
VCI españoles Pizarro Fase II. (Juanjo Fernández)

En origen, el Pizarro también tuvo exceso de vibraciones y se detectaron otros problemas que afectaban a aspectos importantes como el propio cañón o los denominados 'pasos finales', que son los elementos que transmiten el movimiento del motor a las ruedas motrices. Fueron problemas de soldadura en este último caso y eso, como las vibraciones, fueron solucionados. Más aún, en España se está probando ahora mismo el vehículo especial para zapadores Castor, que utiliza como plataforma lo que sería un desarrollo más avanzado del Pizarro y que, en esencia, es casi la misma barcaza que el Ajax. Los zapadores que lo están probando están sacando muchos aspectos que se deben cambiar y mejorar, pero ningún problema serio que afecte al diseño.

Hay más. En lo referente al ruido también ha trascendido un detalle importante y es que éste podría estar relacionado con los auriculares de los equipos de comunicación interior y que, por un problema de integración, estarían recibiendo ruido del motor, amplificándolo y llevándolo directamente a los oídos de los tripulantes. Por otro lado, los defectos de calidad de fabricación en las unidades fabricadas en Sevilla, que se pueden haber producido, por lo visto no se han solucionado en los siguientes lotes ya fabricados en el Reino Unido, lo que siembra aún más dudas.

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Versión de transporte de tropas Ares, de la familia del Ajax. (MoD)

Además, y respecto a la fabricación en España, hay que decir que estuvo muy supervisada por personal del ejército, se hicieron pruebas exhaustivas a los prototipos y se revisaron los vehículos listos para su envío. Por último hay que señalar que el ejército británico no pidió una primera serie de vehículos iguales, sino los correspondientes a las diferentes versiones en el número necesario para equipar una unidad operativa, lo que está muy bien a efectos de pruebas, pero complica la fase de fabricación cuando se trata de la primera serie.

¿Qué va a pasar con el Ajax?

Ahora mismo su futuro es incierto y se unen tanto los problemas técnicos como los de definición y de presupuesto. Es muy probable que todo sea la suma de tres aspectos cruciales: redefinición de la necesidad del vehículo, problemas presupuestarios y problemas técnicos o de diseño. Y todos son muy importantes.

Que se cuestione la necesidad del propio vehículo surge por un lado del propio cuestionamiento de los blindados de combate de infantería, que últimamente se visualizan como fáciles objetivos para armas contracarro. Esta perspectiva se magnifica dado el gran tamaño del Ajax, aunque va en consonancia con el resto de blindados, pues parece que la moda ahora es hacerlos cada vez más y más grandes, caso del Boxer alemán o nuestro 8x8, mucho más voluminoso que el mismo Pizarro. Esto lleva a pensar si es un error prescindir de vehículos más pequeños y ligeros apostando por uno grande y sofisticado, sobre todo si en la estrategia a futuro el ejército lo va a desplegar en algún escenario lejano con sus complicaciones logísticas.

placeholder Vehículo de combate austríaco Ulan, versión del ASCOD. (Böhringer Friedrich)
Vehículo de combate austríaco Ulan, versión del ASCOD. (Böhringer Friedrich)

Los problemas presupuestarios afectan a los posibles sobrecostes que puedan surgir de las mejoras que haya que implementar, pero también del propio coste del programa y de la pugna presupuestaria que se ha abierto entre la fuerza aérea, naval y terrestre en el Reino Unido. Las dos primeras están inmersas en programas costosísimos: submarinos nucleares, portaaviones y futuro avión de combate y se visualiza al blindado de tierra como un sumidero de fondos de dudosa utilidad, pero que les podría detraer recursos.

Los problemas técnicos se pueden solucionar y el fabricante está en ello. Aunque se reconoce que el Ajax es un vehículo 'ruidoso', en pruebas efectuadas el resultado fue que estaba dentro de límites aceptables. En definitiva, lo peor que podría pasar es que sean los dos primeros motivos los que provoquen una reducción e incluso una cancelación del programa, pero se justifiquen hablando de los problemas técnicos como la excusa perfecta para dar una salida al atolladero en el que el ejército británico se ha metido. Que ocurra un poco lo mismo que pasó con el famoso hundimiento de la fragata noruega, que lo primero fue echar la culpa al fabricante. Luego la investigación determinó algo muy distinto.

Un 'tijeretazo' sería dramático para el 'British Army', por no hablar de su cancelación, algo que suena muy fuerte pero que resulta poco creíble cuando ya se han realizado pruebas de fuego real satisfactorias. Cualquier escenario que no pase por salvar el proyecto sería un verdadero golpe a los planes de futuro del ejército británico, que comprometerían sus capacidades y su operatividad por unos cuantos años.

En todos los ejércitos del mundo siempre hay un gran programa de armamento en curso, como mínimo. En él se fía buena parte de la estrategia a futuro y, en teoría, responde a necesidades bien pensadas, bien planificadas y bien presupuestadas. Este es el caso del Ajax, el blindado 'estrella' del 'British Army', el ejército británico, que ha apostado la renovación de sus fuerzas acorazadas y una jugosa porción de su presupuesto a su desarrollo. Pero ¿qué ocurre cuando las cosas no salen como se esperaba?

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