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Helicópteros y blindados en el 'infierno blanco': así se preparan las tropas de élite
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Cada gramo cuenta

Helicópteros y blindados en el 'infierno blanco': así se preparan las tropas de élite

Es uno de los ejercicios militares más duros que existen: en alta montaña, a temperaturas bajo cero y con armamento pesado. Así se entrenan las tropas de élite en España

Foto: TOM (Bv-206S) blindado. (Juanjo Fernández)
TOM (Bv-206S) blindado. (Juanjo Fernández)

Hoy hemos tenido suerte. Hace un día fantástico, luce el sol y la temperatura, a pesar de la nieve y la altura, es agradable. No siempre es así. La montaña, los expertos lo saben, es muy traicionera, no avisa y no perdona. Se trata de uno de los entornos donde es más difícil moverse, no digamos combatir, pero es lo habitual para las tropas de montaña, una élite adiestrada para desenvolverse en este ambiente tan hostil. Marchar sobre el hielo, escalar, pasar días aislados y dormir en un agujero en la nieve, para acto seguido entrar en combate, es su trabajo. Ellos lo llaman el 'infierno blanco'.

Se trata, como han podido imaginar, de un ejercicio militar, muy complejo y de una gran intensidad que destaca por varios motivos. El más evidente es la dificultad del terreno donde se desarrolla, pero también el número de unidades diferentes involucradas, la coordinación necesaria entre ellas y la novedad de actuar bajo un mismo mando.

Foto: P-8A Poseidon asignado a la Sexta Flota en la base de RAF LOSSIEMOUTH en Escocia (US NAVY)

El Ejército de Tierra ha sufrido últimamente diversos cambios organizativos, algunos muy acertados y otros menos. La creación del Mando de Tropas de Montaña está entre los primeros. Ahora estas tropas engloban los regimientos de Infantería de Cazadores de Montaña (“Galicia” 64 y “América” 66) y recuperan su tradicional boina verde que nunca debieron perder.

Que esta nueva organización, en vigor desde el 1 de enero de 2021, haya podido realizar ya un ejercicio de tal magnitud y complejidad, es un hecho notable. Se ha desarrollado en varias fases y en escenarios naturales de La Rioja, Navarra y Aragón, todos ellos de gran dificultad por el terreno boscoso y de alta montaña. El objetivo principal del ejercicio, según el general de división González Díez, es “la coordinación entre las distintas unidades que, antes, actuaban bajo mandos diferentes, así como la integración de las diferentes capacidades de todas ellas”.

placeholder Cazadores de Montaña con camuflaje invernal durante una pausa. (Juanjo Fernández)
Cazadores de Montaña con camuflaje invernal durante una pausa. (Juanjo Fernández)

En el ejercicio participa un Grupo Táctico de Montaña reforzado con zapadores, artillería antiaérea y una batería de artillería ligera de la brigada “Aragón” I, dotada esta última de piezas de 105 mm Light Gun. Por parte del Mando de Operaciones Especiales (MOE) participaron dos Equipos Operativos de Montaña y para tareas de reconocimiento, la CRAV (Compañía de Reconocimiento Avanzado) de la Brigada Paracaidista (BRIPAC) y la Compañía de Esquiadores Escaladores 1/64, cada una en su terreno. Las Fuerzas Aeromóviles (FAMET) aportaron una unidad mixta con dos helicópteros Tigre, dos Cougar / Super Puma y un NH-90 Caimán. A todo esto, hay que añadir medios de transmisiones, equipos de guerra electrónica y apoyo logístico.

Como es habitual en las maniobras militares, se plantea un escenario complejo y una situación que, aunque ficticia, tiene todos los elementos necesarios para darle credibilidad. En el 'infierno blanco' se recreó una región abrupta y montañosa, EIBA, con grandes recursos pero bajo un acuerdo de paz de la ONU. Se trata de un territorio en disputa por sus vecinos, RECURIA al norte y NUSIA al sur que antes formaban un único estado.

En EIBA se va a celebrar un referéndum que determinará si se integran en RECURIA o en NUSIA, pero los primeros son influyentes en esa zona y quieren mantener el control, mientras que para los segundos es vital hacerse con sus recursos. Ante el riesgo creciente de acciones militares por parte de RECURIA y de ciertos elementos paramilitares, se encarga a una fuerza de la Unión Europea actuar y garantizar un proceso pacífico.

Sobre el terreno real se realizó una fase de concentración en Agoncillo y Sierra de Cameros, desde donde se lanzó una operación de asalto aéreo, así como en Pamplona, base del Regimiento “América” 66 que aporta el mayor número de efectivos. Tras esta primera fase se realizó un traslado de medios a Santa Cilia y Jaca, donde se instaló el Puesto de Mando para realizar la fase final en la zona de Sabiñánigo y Biescas y en la zona de alta montaña de Panticosa, La Ripera y Collado de la Tendeñera.

Coordinación y medios: el aspecto clave

En el ejercicio se afrontaban dos grandes dificultades. Por un lado, la propia exigencia del movimiento en un terreno tan difícil y, por otro, coordinar elementos tan dispares como son helicópteros, tropas de montaña, unidades paracaidistas y de operaciones especiales. Para poner todo a prueba se realizaron acciones de asalto aéreo con el concurso de los helicópteros de maniobra de FAMET y sobre todo de apoyo con fuego por parte de los helicópteros Tigre.

placeholder Básico coordinar el ataque de los helicópteros Tigre con la infantería. (Juanjo Fernández)
Básico coordinar el ataque de los helicópteros Tigre con la infantería. (Juanjo Fernández)

Esto último es muy complejo, pues en este tipo de acciones, como las llevadas a cabo en el Collado de la Tendeñera, los helicópteros llegaban en vuelo rasante por el fondo del valle y debían atacar las posiciones de las fuerzas de RECURIA. En estos casos, la coordinación con los observadores avanzados resulta crucial, pues las tropas propias se encuentran muy cerca del enemigo, por lo que el ataque, normalmente con fuego de cañón, debe llevarse a cabo con la máxima precisión.

También es importante la labor de las ‘fuerzas hostiles’, simuladas por elementos del Regimiento “Galicia” 64, que actuaba como OPFOR (fuerza de oposición) y que, al moverse de manera independiente e imprevista, introducían un elevado grado de realismo. Otro reto en la montaña es el de las comunicaciones, a veces muy complicadas de mantener. Se utilizó para ello una Estación “SORIA” (montada sobre vehículo VAMTAC) del tipo SOTM (Satcom On The Move) que asegura un enlace móvil vía satélite. También se emplearon estaciones TLB-50 y TLX-50, ambos terminales satelitales ligeros desplegables y de fabricación nacional (Indra).

En la parte terrestre, el elemento fundamental en terrenos difíciles es el vehículo TOM o Transporte Oruga de Montaña. Se trata de un vehículo de origen sueco cuya denominación es Bandvagn 206 o Bv-206. Es un peculiar transporte oruga con dos módulos articulados especialmente diseñado para operar en nieve y terrenos blandos del que existen dos versiones, la de transporte, de las que España tiene 47 ejemplares, y la blindada, Bv-206S, armada con una ametralladora de 7,62 mm, de los que se tienen 20 unidades.

placeholder Asentamiento de una de las piezas de 105 mm del RACA 20. (Juanjo Fernández)
Asentamiento de una de las piezas de 105 mm del RACA 20. (Juanjo Fernández)

Es un vehículo muy versátil, su capacidad de carga es alta, hasta 10 soldados o más de 2 toneladas repartidas en ambos módulos, y es un elemento vital para las unidades de montaña siendo el único vehículo que garantiza la movilidad en condiciones de nieve y barro por su bajo peso y anchas cadenas. Está en servicio con muchos países, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido, y en España, aunque ha dado un buen servicio, muchos deberían irse reemplazando, pues acumulan casi 30 años de servicio. Sin embargo y con los tiempos que corren, por desgracia no parece que sea una prioridad para el Ejército de tierra.

Cada gramo cuenta

Si el material es importante, el elemento humano es la clave de las tropas de montaña. Su adiestramiento es elevado, incluye escalada y alta montaña con movimiento nocturno, y se preparan para aguantar durante varios días en condiciones aisladas, sin más material y víveres que lo que son capaces de llevar por sus propios medios.

Cada soldado puede cargar con más de 30 kilos, entre lo que está su ropa, saco de dormir y comida, más la tienda, que se lleva repartida entre tres y a lo que hay que sumar armamento, munición, material de escalada y cuerdas y, al que le toca, equipo de radio, ametralladora, camilla (repartida en dos partes) y material especial si se debe llevar. Con todo ello a cuestas, son capaces de infiltrase sin ser detectados por los parajes más difíciles y sobrevivir sobre el terreno hasta cinco días (alguno más incluso) sin recibir ningún apoyo.

placeholder Bv-206 de transporte por una pista nevada. (Juanjo Fernández)
Bv-206 de transporte por una pista nevada. (Juanjo Fernández)

“Aquí no hay rangos. Todos somos uno y todos nos apoyamos en los compañeros. Sabemos que si alguien falla supone más esfuerzo para los demás”. Nos lo cuentan varios soldados del Batallón “Montejurra” I/66. Gente que te explica que a ellos una ración de campaña, el clásico “ladrillo”, no les sirve. Pesa demasiado y además deja restos. Ellos no dejan nada por el camino (les podría delatar) y cada gramo cuenta, comen a base de raciones muy energéticas y de poco volumen.

Toda la comida se prepara con un minihornillo (tipo 'Jetboil') donde se calienta agua y, en ella, la comida. Nada se desperdicia y el agua que queda se aprovecha para calentar el saco. Te va en ello la vida si la temperatura está muy por debajo de cero grados. Los descansos en las marchas son escasos y hay veces en las que incluso para dos horas de parada se monta la tienda. Se tarda unos cinco minutos, pero ese descanso a resguardo es vital. Otras veces la misión y el equipo que se lleva no permiten ni siquiera la tienda. Toca cavar un hoyo en la nieve y protegerse con la ‘manta americana’. Y todo esto solo para llegar a su objetivo. Allí tendrán que establecer un puesto de observación o combatir. Sin duda, no está hecho para cualquiera.

Hoy hemos tenido suerte. Hace un día fantástico, luce el sol y la temperatura, a pesar de la nieve y la altura, es agradable. No siempre es así. La montaña, los expertos lo saben, es muy traicionera, no avisa y no perdona. Se trata de uno de los entornos donde es más difícil moverse, no digamos combatir, pero es lo habitual para las tropas de montaña, una élite adiestrada para desenvolverse en este ambiente tan hostil. Marchar sobre el hielo, escalar, pasar días aislados y dormir en un agujero en la nieve, para acto seguido entrar en combate, es su trabajo. Ellos lo llaman el 'infierno blanco'.

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