El oscuro final de John McAfee, el 'gurú' del 'software' que avisó de su suicidio en 2019
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Llevaba desde octubre entre rejas

El oscuro final de John McAfee, el 'gurú' del 'software' que avisó de su suicidio en 2019

El creador de uno de los antivirus más famosos vio cómo se torcía su carrera hace tiempo. Huyó de EEUU para no ir a sus cárceles y ahora ha sido hallado muerto en una justo antes de su extradición

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Foto: Reuters.

En 2019, John McAfee, el excéntrico gurú tecnológico venido a menos, sube una foto a su cuenta de Twitter. En ella da un aviso: "Recibiendo mensajes sutiles de funcionarios estadounidenses que dicen: '¡Vamos a por ti McAfee! Vamos a hacer que te suicides'. Hoy me hice un tatuaje por si acaso. Si me suicido, no lo hice. Me han liquidado. Echa un vistazo a mi brazo derecho". Su mensaje acababa con un enlace a su web en la que se podía comprar la criptomoneda whackd, el término que se había tatuado, que también significado "asesinado" o "liquidado". Algunos ya han disparado las teorías conspirativas con esta foto, tras el hallazgo de su cuerpo sin vida este miércoles, pero lo cierto es que la vida de este gurú, que tocó el cielo en el Silicon Valley de finales del siglo XX, hacía tiempo que iba cuesta abajo y sin frenos. Una caída que ha acabado con su final en una cárcel catalana antes de ser extraditado a Estados Unidos.

Un poco antes, ese mismo año, McAfee, de 75 años, da su último gran discurso. Lo hace en Barcelona, en un congreso sobre Blockchain y criptomonedas. Su ponencia en la Barcelona Blockchain Week, en la que alaba las 'cripto' y arremete contra los impuestos asegurando que son un robo, es una de sus últimas apariciones públicas antes de que EEUU lanzara una nueva orden de detención contra él, acusado de no pagar impuestos por las ganancias generadas, entre otras cosas, con el negocio de las criptomonedas y las charlas sobre ellas. Muy cerca de allí acababa su historia. En el módulo 1 del Centro Penitenciario de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), ha sido hallado muerto este mismo miércoles, justo el día en que la Audiencia Nacional había dado luz verde a su extradición a su país de origen, del que huía desde hace más de seis años. Según el Departamento de Justicia de la Generalitat, todo apunta a un suicidio, aunque habrá que esperar a la autopsia para la confirmación oficial.

Foto: Foto: Reuters.

La de McAfee es una de las vidas más excéntricas del mundo de la tecnología. Inició su trayectoria a finales de los 60 en organizaciones como la NASA, Xerox o Lockheed, siendo un pionero de la informática y el 'software'. Por aquel entonces ya había comenzado a flirtear con lo que sería una constante a lo largo de su vida: su adicción a las drogas. Su gran éxito, y casi único, llegó con el antivirus McAfee, un 'software' rompedor para la época (finales de los ochenta) y que lo catapultó al estrellato. Este duró varios años y lo llevó desde una pequeña oficina en su casa de Santa Clara, California, a acumular una fortuna de más de 100 millones dólares. Pero ya a finales de la década todo empezó a torcerse. McAfee seguía siendo un gran empresario, pero ya no veía tan claro el futuro.

En 1995, dejó la compañía McAfee Associates, la matriz del antivirus que lleva su apellido. Entonces, fundó otras empresas de negocios como Tribal Voice, que desarrolló uno de los primeros programas de mensajería instantánea PowWow. Después, en 2008, trasladó su vivienda a Belice, donde se dedicó a hacer Yoga, escribir libros, hacer fiestas de varios días, rodearse de prostitutas y armas y esperar a ver cómo iban sus intentos empresariales, pero estaba perdiendo dinero. En agosto de 2009, 'The New York Times' informó de que su fortuna personal había caído en picado hasta los cuatro millones de dólares. Sus inversiones no estaban dando resultado. Su caída empezaba.

placeholder John McAfee, en Miami en 2012, tras ser acusado de asesinato en Belice.
John McAfee, en Miami en 2012, tras ser acusado de asesinato en Belice.

Tras sus primeros intentos fallidos, en 2010 decidió fundar otra empresa que fabrica medicamentos, llamada QuorumEx, que ha sido investigada por las autoridades de Belice. Y, desde entonces, comenzaron sus problemas con las autoridades del país caribeño. El primero se produjo cuando la policía registró su casa, en la que vivía con su novia lugareña de 17 años, creyendo que tenía un laboratorio clandestino de droga. En su lugar, se encontraron 20.000 dólares en efectivo, varias armas de fuego y cientos de municiones. John McAfee denunció a las autoridades porque, según él, fue víctima de una detención ilegal y le tuvieron esposado 14 horas al sol prácticamente sin comida ni agua.

En 2012, fue acusado de asesinar a un vecino, un expatriado estadounidense en Belice, Gregory Faull, a otra persona natural de ese país, David Middleton y, además, de la supuesta violación de una antigua socia en su empresa de antivirus, Allison Adonizio. Acabó huyendo a Guatemala, país que lo expulsó terminando su periplo, de nuevo, en Estados Unidos. Según explicó Gizmodo, el fundador de McAfee era usuario, además, de un foro de internet sobre drogas, llamado Bluelight, donde comentaba sus intentos para purificar los compuestos psicoactivos de algunas drogas. "Soy un gran fan del MDPV (Methylenedioxypyrovalerone, conocida como 'droga canibal', que produce fuertes alucinaciones visuales y auditivas)" escribió. "Creo que es la mejor droga jamás concebida, no solo para la sexualidad, sino también por la euforia suave y el leve bajón que produce".

McAfee fue también muy conocido por mentir abiertamente a los medios de comunicación y, en realidad, a cualquiera que se le cruzara, muchas veces por puros fines publicitarios y de visibilidad. Y le cazaron en múltiples ocasiones. Una de las más notorias fue en 2016 a raíz del trágico tiroteo del colegio de San Bernardino (California), que acabó con 14 muertos y 22 heridos. Apple se negó a obedecer al FBI para desbloquear el móvil del autor de la matanza, asegurando que crearía un peligroso precedente, y McAfee entró inexplicablemente, como siempre, en escena.

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John McAfee. (Reuters)

El magnate aseguró que sabía cómo romper el avanzado sistema de cifrado del iPhone, pero días después reconoció en una entrevista que en realidad había mentido. "Sabía que [si lo decía] recibiría una brutal atención mediática, y así fue. Ese vídeo, en mi cuenta de YouTube [en el que aseguraba que podía 'hackear' el iPhone] recibió 700.000 visitas. Mi intención era advertir a la opinión pública de EEUU que el FBI les está engañando. Cómo iba a lograr captar su atención, ¿simplemente diciéndolo?".

No fue la única vez que mintió a la prensa sobre sus supuestas capacidades para 'hackear' sistemas. En el 2016 aseguró que podía reventar el cifrado de WhatsApp. Para convencer a los medios, usó varios teléfonos con 'malware' preinstalado explicando que estaba leyendo sus conversaciones de WhatsApp porque había 'hackeado' el sistema. En realidad, era el 'malware preinstalado' el que hacía el truco. Era todo cartón-piedra.

Además de mentiroso compulsivo, McAfee se presentó también a candidato a presidente de los EEUU, en otra de sus rocambolescas 'performance'. Fue algo antes, en 2015, cuando aseguró que había recibido miles de emails de fans pidiéndole que lo hiciera y que sus "asesores" también le animaban con la idea. Nunca se supo quiénes eran esos misteriosos asesores ni, por supuesto, su candidatura llegó a nada (se presentó como candidato del partido libertario pero perdió las primarias quedando en tercer puesto). Todo quedó en un extraño show viral que cada vez tenía menos y menos fuerza. Aunque intentó utilizar esta supuesta candidatura para evitar ser entregado a las autoridades estadounidenses desde España.

Las criptomonedas y su paso por España

La espiral siguió bajando tras estos años y en 2014 empezó su guerra con Estados Unidos. Inició su carrera contra los impuestos denunciando su ilegalidad y, por lo que se pudo saber más adelante, dejando, según las autoridades, de pagarlos. Su disfraz de empresario anarcocapitalista fan de las criptomonedas fue su último papel. Se le acusó de promocionar diferentes monedas con el objetivo de hinchar su precio para que los dueños vendiesen y generar un 'pump and dump' a cambio de cobrar más de 100.000 dólares por la operación. Ni uno de esos dólares los cotizó entre 2014 y 2018.

Este último hecho hilo argumental le llevó a España donde, como contó este periódico, acabó viviendo en un hotel fantasma construido en Cambrils que en su interior contaba en realidad con una mina de criptomonedas. El empresario lideraba un equipo de programadores de distintos países como Rusia y malvivía en una de sus habitaciones, aunque se pasó meses intentando engañar a todos sus seguidores de Twitter vendiéndoles que estaba viajando por el mundo. Más de un año de convivencia en Cataluña, incluida la cuarentena, que se cierra este miércoles con su muerte en la cárcel.

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(Reuters)

Se pasó sus últimos meses pidiendo no ser extraditado a EEUU (también era ciudadano británico) y defendiendo las bondades del sistema penitenciario español en comparación con el estadounidense. "La vida en las cárceles españolas es como el Hilton comparado con el surrealismo abyecto y la deshumanización de las prisiones americanas", aseguraba en una carta enviada a su mujer. "Aquí me tratan como un ser humano en lugar de un número". Una defensa continua que también plasmó en Twitter y que fue apoyada por su hija.

Ahora, tras su muerte, incluso el propio Edward Snowden se ha hecho eco de lo acontecido para pedir a todos los países que no acepten el envío de presos a Estados Unidos mientras no se renueve el sistema penitenciario del país americano. Algunos medios aseguraban que la pena que le esperaba podía ser de hasta 30 años que, sumado a sus 75 años, le llevaba a poder morir entre rejas.

Su suicidio coincide con la aceptación de la extradición al no encontrar por parte de la Audiencia Nacional ninguna razón para negarla. Su Twitter, la vía de comunicación que más utilizó en los últimos años, queda con este mensaje fijado que puede servir de resumen de su vida: "Estados Unidos cree que tengo criptomonedas ocultas. Ojalá las tuviera, pero se ha disuelto a través de las muchas manos del Equipo McAfee. No tengo nada. Sin embargo, no me arrepiento de nada".

Meses antes, en octubre del 2020, publicaba otro mensaje desde la cárcel en Barcelona insistiendo en la idea que le obsesionaba desde hacía años: que había un complot de EEUU y el FBI para acabar con él y que si algún día aparecía muerto no sería un suicidio. "Estoy tranquilo aquí. Tengo amigos. La comida es buena. Todo está bien. Sabed que si aparezco ahorcado, a la Epstein, no será por mi culpa".

Suicidio Silicon Valley
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