7 días con la última Surface de Microsoft: mejor PC que nunca, pero no es para todos
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UNA EDICIÓN INTERGENERACIONAL

7 días con la última Surface de Microsoft: mejor PC que nunca, pero no es para todos

La Surface 7 Pro Plus es una iteración que mejora en rendimiento, gráficos y autonomía. Eso sí, está pensanda para empresas y no para particulares. Y para presupuestos altos

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Microsoft Surface 7 Pro Plus. (EC)

El 2020-2021, además de ser el del enorme atasco que se ha producido en la industria de los semiconductores, ha sido también el curso en el que Apple decidió soltar el cordón umbilical que le unía con Intel y empezar a crear sus propios procesadores para los MacBook, en una decisión insólita entre los fabricantes de ordenadores que hasta ahora tenían que optar por motores de la firma americana o por los de sus compatriotas de Nvidia. Pero a pesar de los focos y el ruido que han generado los nuevos equipos de la manzana, la gran mayoría de máquinas del mundo siguen funcionando con Windows. Y por eso Microsoft tiene mucho que decir. La compañía ha segudio creando aparatos estos últimos meses y ha reforzado su apuesta con una nueva Surface. Concretamente la Surface 7 Pro Plus.

Foto: EC Diseño.

Para el que no lo sepa a estas alturas, la Surface es el equipo con el que la empresa pilotada por Satya Nadella quiere prepararse para un mundo gobernado por lo que se llama la movilidad. Es una máquina con dos caras. Hay quien cree que es una tableta con ínfulas de PC. Hay quien lo ve al revés: con un PC con hechuras de tableta. Algo que ha hecho que no pocos lo descarten como equipo de trabajo porque le faltaba algo para emular la experiencia de su portátil.

Con el paso de los años, esta máquina se ha ido refinando en sus muchos aspectos para ir reduciendo la brecha. Así se ha llegado hasta la Surface 7 Pro Plus, un nuevo dispositivo que se ha lanzado en el ecuador de la última generación y la siguiente. Pero se han hecho los retoques necesarios para que sea más PC que nunca en términos de rendimientos, actualizaciones y utilidades. No es asunto baladí, porque la pandemia ha acelerado la adopción con teletrabajo, con modelos mixtos de presencialidad y tareas remotas. Un escenario en el que muchos se pueden plantear hacerse con un equipo fácil de andar llevando de un lado a otro, sin que eso suponga renunciar a potencia.

Esta nueva máquina no es una Surface para el común de los mortales. Microsoft la ha concebido para el entorno empresarial o el sector educativo. ¿Significa que no se puede conseguir por un particular cualquiera? No, pero la disponibilidad es mucho menor, a través de distribuidores especializados. Y para un particular eso supone que también es más difícil arañar un descuento para un equipo que, no lo olvidemos, no es precisamente asequible y se coloca por encima de los mil euros de partida por la configuración básica.

Un diseño algo apolillado

Pero, ¿por qué se han atado las manos así? Pues básicamente porque están cocinando la siguiente entrega. Según apuntan los rumores, vendría con nuevo cascarón. Algo necesario para un diseño que empieza a tener un toque apolillado. Y claro algún comprador podría sentirse decepcionado si se compra Todo por una frontal con excesivos marcos para las alturas de la película en la que estamos. No se comprende (tampoco en los MacBook) que unos equipos de quilates tengan esos bordes. En el caso de la Surface 7 Pro Plus perdemos un espacio equivalente a un dedo (algo más en el margen izquierdo y derecho). No se termina de entender que desaprovechen algo que les permitiría ofrecer más pantalla en el mismo espacio u ofrecer el mismo panel en un cuerpo más contenido.

Esa es la gran pega que se puede encontrar a una Surface que aunque, más delgada y liviana, sigue manteniendo el aspecto industrial de su primera generación. Lo cierto es que se puede retocar, pero lo cierto es que la construcción es una de las más prácticas que se pueden encontrar para este tipo de máquinas '2 en 1'. Su cuerpo pesa 770 gramos. Cuenta con una pantalla de 12,3 pulgadas de formato 3:2. Es más cómodo de usar como portátil que como tableta, donde tendrás que utilizar las dos manos para sujetarla. A la hora de utilizarlo como equipo de sobremesa con el teclado se agradece y mucho el caballete que se oculta en la parte trasera, que se puede fijar en una posición hasta de unos 160 grados.

Foto: M. Mcloughlin

Respecto a los puertos, algo que nunca sobra, nos encontramos una selección algo justa. Un USB tipo C, uno tipo A, el jack para auriculares y la ranura para la SIM, en el caso de que optemos por la versión LTE si queremos conectarnos en todos lados. Sorprende que no hayan sido más ambiciosos y hayan optado por dotarle con conectividad 5G teniendo en cuenta que son equipos en los que se invierte con la idea de que duren tiempo y no cambiarlos al de dos años. Me sorprende que se siga apostando por el Surface Connect para la carga y que no se sustituya por un cargador tipo C, añadiendo un puerto o dos más de este tipo. Otra cosa que es bastante sorprendente es que ninguna de estas conexiones sea compatible con tecnología Thunderbolt.

Poco que decir sobre la pantalla con tecnología Pixel Sense. Es un panel brillante y colorido bien calibrado con superficie táctil, con buena respuesta. Nada que objetar, sigue la buena línea marcada en el pasado. El audio, compatible con Dolby Atmos, depende de dos altavoces frontales. Obviamente con el grosor de este dispositivo no se puede pedir que haya espacio para que los graves resuenen con la suficiente fuerza, pero en líneas generales rinden muy bien sin distorsionar ni la voz ni la música. Ocurre bien con la cámara web para las videoconferencias. Hay algo de ruido cuando escasea la luz, pero mucho de menos de lo que he experimentado con otros portátiles. Ofrece una imagen clara y nítida en la práctica totalidad de las veces. Cuenta con una segunda cámara en la parte trasera de 8 megapíxeles, por si necesitas fotografiar algo en una reunión o en una clase.

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Foto: M. Mcloughlin

Antes de entrar a hablar de rendimiento y batería, unos pocos apuntes sobre el teclado de la Surface. El mayor problema que presenta es que hay que pagarlo aparte y eso supone dejarse 150 euros extra o 179 si lo quieres con lector de huellas integrado. Es cierto que este accesorio no es tan rígido como el que ha creado Apple en su MagicKeyBoard y eso puede resultar más inestable si no se utiliza sobre una mesa. Pero las quejas se acaban ahí. Las teclas tienen recorrido, el impacto al escribir es cómodo. Ocurre lo mismo con el 'trackpad'. Se siente suave y fácil de utilizar, tanto como para no echar de menos un ratón. La guinda la pone la leve inclinación que tiene al desplegarse, que hace que la postura sea más cómoda.

Los cambios, bajo el capó

Hasta aquí ha sido un repaso de lo que ofrecía esta Surface, que no era mucho más que lo que ofrecía su predecesora. Los verdaderos cambios vienen bajo el capó. Los motores, en este caso, son los procesadores de undécima generación de Intel, pudiendo elegir entre el i3, el i5 y el i7. El equipo que nos han cedido para esta prueba venía equipado con el modelo intermedio.

Y ha tenido cintura de sobra como para, incluso, editar pequeños vídeos. He podido trabajar con decenas de pestañas de Chome, editor de texto, Spotify y abrir Netflix al mismo tiempo y no ha tenido un solo tropiezo. Si vas a hacer un trabajo intensivo con vídeo o aplicaciones de diseño, igual te conviene irte al mejor procesador de la gama. Estos motores vienen jalonados con gráficos Iris Xe. Esta GPU no es suficiente si lo que estás buscando es un equipo para darle duro a videojuegos pesados, pero es cierto que he podido correr varios juegos sin mayores problemas siempre que hemos mantenido a mano a raya la resolución y otros aspectos. Y todo ello con un silencio notable, que están construidos sin ventilador.

En rendimiento y solvencia profesional esta Surface va más allá que su predecesora

Se puede configurar con hasta 32 GB de RAM y hasta 1TB de memoria SSD. A la hora de grabar archivos en el equipo me he encontrado un desempeño correcto, mejor que en otras . Aquí viene una de las cosas más interesantes de esta nueva entrega. La SSD se puede cambiar fácilmente, a través de una pequeña pestaña que hay oculta en la parte trasera. Esto puede ayudar a alargar la vida útil de estos equipos y un paso en la dirección correcta. No se puede obviar que las Surface no son precisamente un equipo fácil al que meterle mano a la hora de repararlos o modificarlos. Con esto, resulta un poco más fácil, pero aún queda trabajo por hacer en este sentido.

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Foto: M. Mc


¿Un precio demasiado alto?

Otro de los puntos donde ha conseguido avanzar es en la capacidad de la batería, algo más grande que la del Surface 7 Pro estándar. Sin liarlos con vericuetos técnicos, prometen superar las 15 horas, algo que supondría un avance de algo más de 4 horas. Pero ya se sabe que estas cifras suelen ser difícilmente alcanzables y que siempre se logran renunciando a muchas cosas o haciendo un uso básico. Con un uso normal he llegado a rozar las diez horas, lo que da para pasar una jornada de trabajo sin demasiados problemas.

Creo que esta Surface 7 Pro Plus atiende ciertas cosas para convertirse en un buen equipo para un público profesional, ya que cumple con las exigencias de rendimiento y autonomía de un gran abanico de actividades profesionales. Eso sí, como decíamos, no es un equipo precisamente barato. La versión con i5, 8G de RAM y 128GB de memoria sin LTE son 1.149 euros. La versión más barata, que montaría un i3, supondría un ahorro leve por su precio de 1.049 euros. El modelo más puntero supone desembolsar más de 3.000 euros.

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