El reto digital de España: necesita formar a 200.000 jóvenes trabajadores
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Ante el descenso de las titulaciones STEM

El reto digital de España: necesita formar a 200.000 jóvenes trabajadores

Las sinergias entre empresas y universidades deberían contribuir al proceso de digitalización y convertirse en un activo para fomentar la innovación en los próximos años

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La transformación digital se considera, desde hace ya varios años, un imperativo para el avance de la sociedad y de la economía de cualquier país. De hecho, cerca del 70% de los fondos de la Unión Europea ligados a la recuperación económica están destinados a impulsar los proyectos de digitalización y transición ecológica en España. Se trata de un proceso ineludible para conducir a las empresas e industrias españolas hacia una senda de crecimiento, hacer que las instituciones y ciudades sean más inteligentes y reducir la brecha digital entre los grandes núcleos urbanos y las zonas geográficas menos pobladas.

Además, estos meses de crisis provocados por la pandemia del Covid-19 han evidenciado más aún la necesidad de acelerar la digitalización, a fin de dar respuesta a la repentina y masiva necesidad de trabajar y estudiar desde nuestras casas, de realizar compras o acceder a la asistencia sanitaria de forma remota, entre otras muchas posibilidades. Las empresas españolas se encuentran ante una oportunidad que no pueden dejar pasar.

Todo ello no será posible sin contar con profesionales cualificados y con capacidades tecnológicas y digitales. Efectivamente, entre los perfiles más demandados por las empresas en España se encuentran aquellos que cuentan con capacidades técnicas más avanzadas. Según datos de Deusto Formación, se prevé la creación de 200.000 puestos de trabajo relacionados con la digitalización, lo que representa el 45% de las nuevas oportunidades laborales.

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Las chicas forman el 55% del alumnado universitario.

La cifra choca con el hecho de que España cuenta con la mayor tasa de paro en Europa entre los menores de 25 años, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Un número que refleja el desequilibrio entre las necesidades del mercado y la formación en capacidades digitales.

Es un hecho que las matriculaciones en titulaciones de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas (STEM en inglés) están descendiendo en España (un 6,1% entre 2013 y 2017). Una disminución que va acompañada de una clara brecha de género. Como indica el estudio realizado por DigitalES en 2019, las chicas forman el colectivo mayoritario en las universidades (son el 55% frente al 45% de chicos), pero su representación en las ingenierías es más baja, concretamente del 25%. ¿Las razones? La falta de confianza en sí mismas sobre las asignaturas STEM, tener una mayor orientación social y la necesidad de contar con una influencia de expectativas y estereotipos.

España se enfrenta al reto de atraer, formar y capacitar a las nuevas generaciones. El objetivo es que puedan incorporarse al mercado laboral y, al mismo tiempo, dar respuesta a la demanda de profesionales especializados que contribuyan al proceso de digitalización actual y puedan ser un activo para seguir innovando en el futuro. No en vano, uno de los ejes del Plan España Digital 2025 es reforzar las competencias digitales de la ciudadanía y de la fuerza laboral.

Colaboración entre empresa y entorno educativo

El desarrollo de la digitalización requiere potenciar las competencias técnicas en todos los ciclos en el ámbito educativo y, muy especialmente, en el entorno universitario. En este sentido, la colaboración entre empresas e instituciones en el campo de la educación es esencial, más aún si tenemos en cuenta que la tecnología y la innovación están en constante evolución, y que la mayor parte de los trabajos relacionados con las nuevas tecnologías del futuro aún no existen.

“La tecnología no va a sustituir habilidades como el conocimiento, la creatividad o las relaciones interpersonales. Las va a potenciar. Las economías desarrolladas ya basan su PIB en el sector de los servicios. Y la inteligencia artificial todavía no está capacitada para sustituir a un humano en ese ámbito”, reconoce al respecto Ian Williamson, decano de la Victoria Business School de Wellington (Nueva Zelanda).

“La tecnología no va a sustituir habilidades como el conocimiento o la creatividad. Las va a potenciar"

Universidades y empresas están llamadas a entenderse cada vez más en el futuro. Opinión compartida por José María Peláez, director del grado de Administración y Dirección de Empresas de la UFV, que cree que el empleo del futuro no se centrará solo en “retener el talento sino en desarrollarlo”. Por ello, Peláez vaticina un escenario en el que cada vez “habrá más centros universitarios creados por compañías

No anda desencaminado. Las grandes tecnológicas ya han puesto la formación en el punto de mira de sus planes estratégicos para facilitar la transición del mercado laboral. Una de las compañías que trabaja en este ámbito es Huawei, que en 2018 dio el pistoletazo de salida a la primera cátedra 5G junto a la Universidad Politécnica de Madrid, a través de la cual pretende transferir experiencia y conocimiento a los jóvenes españoles, capacitándolos en tecnologías de vanguardia y preparándolos para el momento en el que se incorporen al mercado laboral.

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España debe potenciar las competencias STEM para acelerar la transición digital. (EFE)

La formación en el campo de las nuevas tecnologías, la promoción del talento y la mejora de la empleabilidad de los jóvenes españoles son algunos de los pilares de esta iniciativa. Otro ejemplo se dio en la octava edición del programa El Futuro de las TIC, donde la tecnológica ha becado a 50 estudiantes para formarse en tecnologías digitales y que, desde sus comienzos, ya ha concedido 150 becas.

El talento como motor de innovación

Ese espíritu de formación y desarrollo del talento también impregna otras iniciativas de la compañía. Un ejemplo es el Huawei Student Developer (HSD Program), creado para atraer y contribuir a la preparación de los mejores programadores del sector. A través de esta iniciativa, 180 estudiantes y recién titulados en el área de Informática y Telecomunicaciones de distintas universidades españolas pueden formarse con miembros del equipo de Huawei en programación de aplicaciones para el ecosistema de HMS (Huawei Mobile Services).

La provisión de herramientas formativas a los más jóvenes es la arquitectura sobre la que se puede desarrollar la innovación. Esa colaboración conjunta promueve el conocimiento y la inquietud por seguir evolucionando que cualquier sociedad necesita. Y, sin duda, España puede aprovechar esta oportunidad para ser pionera en la investigación de múltiples campos de referencia internacional. Precisamente en esta línea se creó en 2020 junto con la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) la primera unidad de investigación conjunta sobre la tecnología 6G. La visión del presente será la acción del futuro.

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