La cámara de acción china que reta a GoPro: probamos el invento modular de Insta360
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¿Es el ocaso de la marca original?

La cámara de acción china que reta a GoPro: probamos el invento modular de Insta360

Ofrece la mejor calidad del mercado gracias a la lente de Leica, y satisface tanto a profesionales como a quienes solo quieren clips sorprendentes para redes sociales

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Foto: Zigor Aldama.

Hace ya tiempo que las cámaras de acción no son coto exclusivo de GoPro. De hecho, cada vez más, la innovación llega de la costa que el océano Pacífico baña en China. La nueva Insta360 One R es uno de los mejores ejemplos de ello. Para empezar, porque se trata de la primera cámara de acción modular, un aparato que traslada a este segmento el modelo de las cámaras de objetivos intercambiables característico de las réflex. La One R puede acoplar un objetivo de 360 grados, un gran angular tradicional, o una lente de Leica emparejada con un sensor de una pulgada que ofrece la mejor calidad de imagen del mercado.

Cada uno de estos objetivos ocupa un pequeño cubo que se ensambla al núcleo —el módulo en el que se encuentran el procesador, la pantalla, y los botones— y a la batería, una pequeña plancha roja que sella el conjunto en la parte inferior. Y sellar es el verbo correcto, ya que la One R es sumergible hasta los cinco metros sin necesidad de añadir una carcasa especial. Basta con meterla en el accesorio que sirve para ajustarla en un trípode o al ‘paloselfi’ de la marca. La hemos probado en la piscina, y la marca china no miente.

Por si fuese poco, también ha creado un arnés para montar la One R en drones: concretamente, en el Mavic Pro, el Mavic Pro 2, y el Mavic 2 Zoom —todos de DJI—. Finalmente, Insta360 asegura que se podrá utilizar pronto para emisiones en directo. Así, no es exagerado decir que la Insta360 One R es en realidad dos cámaras en una. Y, a diferencia de lo que se puede presuponer, ofrece buenos resultados tanto en vídeo tradicional como en el de 360 grados.

Pero vayamos por partes. Para los profesionales, basta decir que la cámara cuenta con unas lentes de gran calidad que ofrecen resultados similares a los de las mejores cámaras de acción. El módulo de 360 grados utiliza dos objetivos con un ángulo de visión de 120 grados para grabar en resolución 5,7K, el gran angular ofrece una resolución máxima de 4000X3000 píxeles a un máximo de 30 fps, mientras que en el estándar 4K puede grabar hasta 60 fps, y el módulo de una pulgada con la lente de Leica va más allá y obtiene vídeo a 5312x2988 píxeles hasta 30 fps.

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Foto: Zigor Aldama.
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Foto: Z. A.

En todos los casos, la tasa de bits de vídeo —'bitrate'— es de hasta 100 Mbps. Los ficheros que produce son .insv (solo el gran angular 4K graba en mp4) y se pueden editar con los programas habituales —tiene integración total con Adobe Premiere Pro— así como en el Insta360 Studio.

Estabilización y un potente 'software'

Uno de los elementos más destacables del dispositivo es la estabilización FlowState. Incluso los operadores más torpes lograrán vídeos con un movimiento fluido en las situaciones más complicadas. Además, cuenta con un audio decente que se puede mejorar con un micrófono externo. Y ya que hablamos de sonido, hay que mencionar que la cámara se puede controlar con la voz, algo útil cuando no están a mano los botones físicos o la aplicación móvil que controla la cámara por wifi. Eso sí, en entornos ruidosos y con acentos no estándar, el control por voz es manifiestamente mejorable.

Finalmente, hay que aplaudir el sistema que logra eliminar de la imagen el ‘paloselfi’: el ‘software’ lo borra a la perfección —hay que cerciorarse de que la cámara está bien alineada— y, gracias a la longitud del accesorio —que se vende por separado—, permite grabar imágenes que se asemejan a las de un dron que nos sigue. La One R también ‘cose’ correctamente los extremos de las imágenes RV en 360 grados —aunque hay casos en los que sí se hacen evidentes— y se comporta bien con ‘timelapse’ y ‘hyperlapse’.

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Foto: Z. A.
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Foto: Z. A.

Dicho esto, la Insta360 One R también ofrece un infinito mundo de posibilidades a los camarógrafos aficionados gracias a las plantillas de su aplicación móvil —cada una con su debido tutorial—, a la que se van sumando nuevos efectos con las diferentes actualizaciones de la aplicación. Los adictos a las redes sociales están de enhorabuena, porque pocos aparatos son tan versátiles y divertidos de manejar.

De hecho, decir que la One R es una cámara de acción parece reducir en exceso sus posibilidades: la disfrutarán igual quienes no practiquen deportes de riesgo y solo quieran pasar un buen rato y sorprender a sus seguidores en Instagram. No en vano, cuenta hasta con un programa —‘starlapse’— para capturar el movimiento de las estrellas.

Efectos

Hemos probado varias de estas plantillas utilizando la lente de 360 grados. La de los ‘planetas’ es una de las más espectaculares: utilizando el ‘paloselfi’, el ‘software’ crea una imagen ‘ojo de pez’ que comprime todo el campo de visión y crea la sensación de un dron que está muy alto. En nuestro caso, parece como si nos sobrevolase mientras nos bañamos en una piscina rodeada de palmeras.

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Foto: Z. A.

Uno de los efectos más nuevos es el que crea un ‘timelapse’ y añade unos rayos sobre el sujeto que camina por la calle. De esta forma, parece como si se transportara a toda velocidad. El truco está en llevar la cámara con el ‘paloselfi’ apoyado en el hombro, caminar al menos dos minutos, y luego simplemente ejecutar el efecto. Basta con apretar en la pantalla la persona a la que se quiere seguir para que la cámara lo haga automáticamente, de forma que el vídeo en 360 grados se convierte en uno tradicional.

Otras plantillas permiten crear el efecto de una estela mientras caminamos, congelando nuestras posiciones en el mismo plano, o componer con los ‘bullet time’ un giro de 360 grados sobre nuestras cabezas cuando utilizamos el ‘paloselfi’ —que siempre desaparece por ‘software’— para rotar la cámara a nuestro alrededor, un efecto similar al que estrenó la película ‘Matrix’.

Los resultados que ofrecen estos efectos son magníficos, pero es cierto que lograrlos no es tan fácil como parece. Hay que prestar atención a los detalles, ser pacientes, y repetir hasta quedarse satisfecho. Eso sí, los más vagos pueden optar por utilizar el sistema de encuadre y edición automática que ha desarrollado la propia Insta360, y cuyo funcionamiento es más eficiente de lo que cabe esperar.

En la mayoría de las ocasiones, el algoritmo selecciona correctamente lo interesante de cada escena, y siempre se pueden hacer modificaciones de forma manual. Por ejemplo, en un vídeo 360 que vayamos a publicar en formato tradicional, podemos pedir que la cámara siga al sujeto que está frente a una de las dos lentes, y que, en un momento dado, cambie al otro sujeto. Es relativamente sencillo y otorga mucha libertad.

Sus grandes fallos

Pero nada es perfecto, y la Insta360 One R podría mejorar en algunos aspectos. La conexión por wifi podría ser más efectiva: durante nuestras pruebas, hay cierto retardo entre el momento en el que se pulsa grabar en la app y la cámara responde. Además, el hecho de que la conexión sea por wifi, y no por Bluetooth, impide que podamos conectarnos a Internet cuando estamos operando con la cámara. Insta360 siempre ha pecado de dar prioridad a los dispositivos de Apple, y eso se hace evidente en el hecho de que la One R solo se puede controlar por Bluetooth con un Apple Watch o un accesorio adicional.

Por otro lado, está muy bien poder editar sobre una previsualización sin necesidad de descargar el archivo, pero las operaciones llevan mucho tiempo y se comen la batería de la cámara y del móvil. Además, ese último nos ha advertido de que se estaba sobrecalentando en dos ocasiones. Es importante recordar el gran tamaño que tienen los archivos de vídeo y la complejidad de las acciones que se realizan, razón por la que es indispensable contar con un buen ‘smartphone’: se requiere un procesador de gama alta y suficiente memoria RAM.

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Foto: Z. A.

De hecho, la propia marca recomienda que la cámara se utilice al menos con un Snapdragon 845, un Exynos 9810 —Samsung—, un Kirin 980 —Huawei— o un iPhone 8. “Los dispositivos que no cumplan los requerimientos mencionados arriba también pueden usar la app para controlar la ONE R, sin embargo, algunas operaciones de alta demanda de potencia como las funciones de IA o la reproducción de vídeo, pueden no ser tan satisfactorias”, se lee en su web.

Entre los aspectos negativos hay que destacar que la batería de 1.190 mAh. no ha durado el tiempo que esperábamos. Generalmente, se ha agotado después de haber utilizado la cámara entre 45 y 50 minutos, por lo que es recomendable contar con alguna de repuesto. Por su parte, la pantalla táctil se agradece, pero resulta difícil de operar por sus reducidas dimensiones, tarda un poco en responder, y se apaga rápidamente para optimizar la batería. No obstante, el hecho de que los módulos se puedan montar en ambas direcciones facilita grabarse a uno mismo, ya que se puede ver en tiempo real en la propia pantalla de la cámara.

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Foto: Z. A.
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Foto: Z. A.

Por último, hay que tener en cuenta que cambiar los objetivos no es tan sencillo como en una cámara tradicional. La operación lleva su tiempo. Hay que retirar todos los módulos, lo cual supone que se apaga la cámara, y volver a montarlos. Sobre todo, resulta engorroso si se está utilizando el armazón para anclar la cámara, y todavía más si se quiere acoplar el módulo de Leica, que requiere desenroscar el parasol para poder introducirlo en el armazón.

¿Merece la pena?

Aunque evidentemente no está pensada para ello, la cámara también hace fotografías. Las de los dos módulos básicos son simplemente aceptables, pero las que toma el de Leica son imágenes de calidad —con resolución 5312 x 3552— nunca antes vistas en una cámara de este tipo. Lógicamente, tienen las limitaciones de un objetivo fijo, pero son comparables a las de muchas cámaras fotográficas, cuenta con unos resultones modos HDR y nocturno, y ofrece archivos RAW.

En definitiva, con sus imperfecciones, la Insta360 One R es la cámara de acción más versátil del mercado y una de las que mejor calidad ofrecen. La posibilidad de utilizarla de forma básica o exprimiendo a fondo todas sus funciones añade atractivo para quienes —como quien escribe estas líneas— no buscan un aparato para documentar hazañas deportivas.

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Foto: Z. A.

Sin duda, no es fácil contentar tanto a usuarios avanzados como a quienes bucean por primera vez en estas aguas. Además, abre una interesante puerta: la de la actualización de ‘hardware’. Aunque los sistemas modulares no han terminado de cuajar en dispositivos móviles, sí que lo han hecho desde hace décadas en fotografía y vídeo. Pero habrá que esperar para ver si Insta360 desarrolla todo el potencial de la idea y ofrece nuevos objetivos y actualizaciones del núcleo para que la One R esté siempre a la última.

La Insta360 One R se puede adquirir en la página web oficial de la empresa desde 340 euros con la lente angular 4K. El ‘pack’ más interesante para aficionados es el que suma a ese el objetivo de 360 grados por 490 euros, y los profesionales harían bien en decantarse por el que sustituye la lente angular por la de Leica, un ‘expert edition’ que cuesta 810 euros. A todo esto se suma un impresionante catálogo de accesorios para los amantes de todo tipo de deportes y situaciones.

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