Está probando la mayor 'intranet' del planeta

¿Una 'internet soberana'? Qué significa que Rusia haya aislado "con éxito" su red del resto

El Gobierno de Vladimir Putin acaba de hacer público el resultado de su prueba de "desconexión" de la red global, un movimiento que puede marcar el futuro de las comunicaciones

Foto: (Foto: Kremlin.ru)
(Foto: Kremlin.ru)

La guerra por el control de internet continua. Desde que esta red de comunicaciones global empezase a propagarse como un virus por todo el planeta actores de diversa índole y condición se han afanado por hacerse con el manejo de un invento que por su propia naturaleza es muy difícil de atrapar. En el imaginario general intentar amurallar internet era poco más que intentar poner puertas al campo. Pero a medida que avanzan los años, las barreras comienzan a funcionar y el último ejemplo es Rusia que, según su propio Gobierno, ha conseguido probar "con éxito" su 'internet soberana'.

El ejecutivo de Vladimir Putin acaba de hacer público el resultado de su última prueba sobre internet. Desde finales de noviembre este país ha estado probando una desconexión "real" de su territorio de los servidores mundiales de internet con el objetivo de comprobar si el gigante euroasiático podría sobrevivir solo conectado a su propia red ante cualquier problema. Y, según confirmaron sus gobernantes esta madrugada, la prueba ha sido todo un éxito. ¿Cómo lo ha conseguido? Pues construyendo la mayor 'intranet' del planeta.

Como era de esperar no hay muchos detalles sobre cómo se ha realizado este experimento ni el tiempo que ha durado ni cómo se ha hecho exactamente, pero sí que sabemos que el objetivo del mismo era probar RuNet, la red de comunicaciones interna de Rusia pensada para poder aislarse ante cualquier ataque o necesidad del país. O así justifican al menos sus gobernantes la existencia de esta red de emergencia porque, por su parte, los más críticos aseguran que el único objetivo es tener un control real sobre esta vía de comunicación y que el organismo ruso de control de medios de comunicación, el Roskomnadzor, pueda manejarla a su antojo.

Hace solo unos meses el propio Vladimir Putin aseguró que su objetivo en estos momentos no era aislarse de la red ni cortar su conexión con el exterior de forma definitiva pero tanto esta última prueba como el movimiento coordinado que acompaña a este experimento (leyes, amenazas de sanciones, inversiones) dejan muchas dudas en el aire. ¿Puede un país desconectarse de internet? ¿Pueden copiarle otros Estados y cambiar para siempre la idea de la red? Falta mucha información todavía pero, según algunos analistas, Rusia podría encaminarse hacia un estilo de internet como el de China y su famoso 'firewall' o Gran Muralla Digital.

¿La soberanía, o la censura de la red?

No se puede entender nada de estas pruebas sin una polémica ley aprobada en noviembre: la ley de la "desconexión de internet". Obviamente esta ley estaba redactada 'ad hoc' para conseguir llevar a cabo estos experimentos, pero hay mucho más. Lejos de ser una simple norma para ocasiones excepcionales, según los expertos, busca dar una vuelta al control de la red y montar todo un sistema que permita al Estado manejar de punta a punta todo lo que ocurra en la red y poder vigilarlo.

Como explican en el medio especializado ZDNet, la ley exige que todos los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) locales lleven el tráfico a través de servidores especiales administrados por el Roskomnadzor. Estos servidores actuarían como interruptores de desconexión y desconectarían a Rusia de las conexiones externas mientras redirigen el tráfico de Internet dentro del propio espacio de internet de Rusia, similar a una intranet en todo el país, que el gobierno llama RuNet. Ese interruptor es el que permitiría a Rusia aislarse en caso de ataque o problema de seguridad, pero muchos expertos ven ese punto como una excusa para montar un gran 'firewall'.

Protestas contra la nueva ley rusa. (Foto: Reuters)
Protestas contra la nueva ley rusa. (Foto: Reuters)

Según Human Right Watch, el verdadero propósito de la ley es crear una base legal para obligar a los ISP a instalar equipos de inspección y vigilancia masiva en sus redes y llevarlos a redirigir todo el tráfico de Internet a través de los puntos críticos de Roskomnadzor, como si estos fueran una especie de aduanas u oficinas de control. Estos servidores de Roskomnadzor son donde las autoridades rusas podrán interceptar y filtrar el tráfico a discreción y sin supervisión judicial, una operación similar al Gran Firewall de China.

Y esta no es la única medida al respecto. Además de la ley y la inversión para crear RuNet, también se han puesto en marcha distintas medidas contra servicios externos que usan los rusos y políticas tecnológicas proteccionistas. Hace unas semanas el país aprobó una ley que obliga a todos los fabricantes de móviles a montar 'software' ruso para poder comercializar sus productos en su país y este mismo 24 de diciembre amenazaron a diversas redes sociales con graves sanciones si no llevan los datos de los rusos a servidores ubicados en su territorio. Una serie de movimientos que demuestran que el plan del "internet soberano" va mucho más allá que unos meros experimentos.

¿Un experimento a repetir?

En cuanto a si esto podría llevarse a cabo otros países, la respuesta que dan los expertos es que sí, podría hacerlo teóricamente, pero muchos de ellos lo ven como algo demasiado complejo y casi idealista, por no decir que tendrían que cambiar numerosas normativas saltándose la libertad de información y comunicación. Es más, el hecho de que Rusia no haya dado detalles de su exitoso experimento deja ciertas dudas sobre su operatividad y hace que muchos no compren su discurso de desconexión y se queden más con la idea de una copia del modelo chino.

De momento el 'Gran Firewall' o la 'Gran Muralla digital' china es lo más parecido a una desconexión de la red que se conoce en estos momentos, pero no es una aislamiento total. Lo que hace el Estado asiático es controlar las conexiones, censurar plataformas y vigilar todo lo que se mueve por su red a través de un embudo de servidores dominados por el Estado. Si ese es el objetivo final de Rusia, o no, lo veremos más adelante.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Lo que sí está bastante claro es que este movimiento es uno más, y bastante importante, dentro del cambio de la percepción de la red. La guerra por las infraestructuras y por las conexiones cada vez es más palpable en todo el planeta y empieza a afectar a la mayoría de usuarios.

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