la marca china da una de cal y otra de arena

Probamos el Xiaomi Mi8, una copia del iPhone X tan potente como innecesaria

Con especificaciones muy similares a las del Mix 2S, las innovaciones se centran en el sistema de reconocimiento facial y en el GPS de doble frecuencia

Foto: Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

Raro es el mes en el que Xiaomi no lanza un teléfono móvil. Son tantos que el catálogo de la marca china es ya tan amplio como confuso. Sobre todo desde que ha empezado a adoptar en la tapa trasera la disposición de la cámara dual del iPhone X, con los dos objetivos en vertical ubicados en la esquina superior izquierda del terminal. Abrió la veda el Mix 2S y le han seguido tropecientos: el Redmi Note 5, el Redmi 6 Pro, el Redmi S2, el MiA2, el Mi Max 3… Y el Mi 8.

De hecho, ese último hay que mirarlo dos veces para certificar que no se trata del móvil estrella de Apple. Dos elementos lo delatan: en la parte frontal, donde Xiaomi ha copiado al dedillo el ‘notch’ del iPhone X, el marco inferior es notablemente más grueso; en la parte trasera, por otro lado, hay un lector de huellas dactilares.

Y el 'notch' también llega a Xiaomi

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

Resulta decepcionante que una marca como Xiaomi, que ha popularizado los teléfonos de ‘pantalla completa’ con la innovadora serie Mix, se haya sumado a la ceja que han adoptado Apple y un buen número de fabricantes más. Durante la presentación del Mi 8, el consejero delegado Lei Jun trató de calmar las aguas diciendo que “quienes no la quieran la pueden desactivar”, y es cierto que en uno de los menús hay una opción para disimular el ‘notch’, pero parece que un diseño más cercano al Mix -sobre todo teniendo en cuenta que el borde inferior es bastante grueso- habría sido más acertado para destacar en un mercado saturado de muescas en la pantalla.

Sorprende los acabados del Mi8 viendo lo que Xiaomi es capaz de hacer con el Mi Mix 2S

Además, comparado con rivales de precio similar, como el Oppo R15, los acabados del Mi 8 resultan de inferior calidad. Los bordes de la pantalla son más gruesos, el metal del marco lateral tiene un aspecto más barato, aunque la marca asegura que es de la máxima calidad, y lo mismo sucede con la tapa de cristal trasera, que palidece junto a las de colores cambiantes del R15 y del Honor 10 a pesar de estar fabricada con el Gorilla Glass 5 de última generación. Por lo menos, el color blanco disimula las huellas que se pegan como si fuese un imán de grasa.

El mismo motor que el Mix 2S

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

En esta situación, es razonable preguntarse si era necesario lanzar el Mi 8. Y, a primera vista, el último buque insignia de la marca parece innecesario. Utiliza el mismo procesador que el Mix 2S -el Qualcomm Snapdragon 845- y lo acompaña de una memoria RAM algo más discreta -6 GB- y de un almacenamiento interno similar.

No añade gran cosa en las cámaras, que siguen siendo inferiores a las del último Mix, y la innovación se centra en dos elementos que no son vitales: el GPS, que estrena un sistema de doble frecuencia, y el sistema de infrarrojos para el desbloqueo facial.

¿Face ID?

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

Hay que reconocer que funcionan a las mil maravillas. El desbloqueo facial es muy rápido y preciso. Está a la altura del OnePlus 6 y del Oppo Find X, pero funciona mejor en la oscuridad y Xiaomi asegura que su haz de infrarrojos lo hace tan seguro como el de Apple.

El GPS añade por primera vez la frecuencia L5 para mejorar la precisión del terminal, pero no hemos notado grandes diferencias comparado con el Meizu 15 y el Find X. Claro que quizá la razón esté en las aplicaciones de mapas utilizadas, Google Maps y Baidu Maps.

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

Ambas novedades se podrían haber utilizado en un móvil más interesante, pero también es cierto que el Mi 6 había quedado obsoleto, Xiaomi cumplía 8 años, y había que renovar la línea Mi.

Potencia de sobra

Dicho esto, es indudable que el Mi 8 tiene potencia de sobra. Y, como no podía ser de otra forma, llega con una magnífica relación calidad-precio. A la espera de que se venda oficialmente en España, se puede adquirir en Gearbest desde los 490 euros que cuesta la versión con 64 GB de almacenamiento interno, hasta los 516 euros de la edición con 128 GB de memoria. De forma alternativa, la versión más económica del Mi 8, llamada Mi 8 SE, cuesta 318 euros y ofrece tanto una memoria RAM más discreta -4GB- como un procesador menos potente -el Snapdragon 710-. En Teknautas hemos probado el Mi 8 de 64 GB. De momento no está disponible la Versión Explorador, que cuenta con una tapa de cristal trasparente y lector de huellas bajo la pantalla.

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

Entre los puntos fuertes del Mi 8 destaca una generosa batería de 3.400 mAh. que nos ha durado día y medio y que se ha cargado hasta el 47% en 30 minutos y hasta el 89% en una hora. También la pantalla de 6,21 pulgadas, que ocupa casi el 84% del frontal y que ofrece un brillo más que correcto y un buen ángulo de visión. Su resolución es FHD+, algo que los más tiquismiquis criticarán pero que nos parece muy acertada: resulta mucho más eficiente en el uso de la batería y el ojo humano apenas nota la diferencia.

La elección de resolución Full HD + es un acierto de cara a la autonomía del teléfono

Entre las carencias destacan la falta de un jack de auriculares -un mal cada vez más extendido- y también la carencia de resistencia al agua, algo que su antecesor, el Mi 6, sí que tenía.

La cámara

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

En el aspecto fotográfico, el Mi 8 cumple. Pero no sobresale. Se agradece que Xiaomi haya montado dos lentes con focales diferentes -ambas emparejadas con sensores de 12 megapíxeles-, de forma que se puede hacer un zoom óptico de 2X sin echar mano de algoritmos que siempre restan calidad. Y las lentes no están mal, sobre todo la gran angular, que cuenta con una luminosidad de f 1.8 y un estabilizador óptico de cuatro ejes.

Foto sin zoom óptico. (Z. Aldama)
Foto sin zoom óptico. (Z. Aldama)

Foto sin zoom óptico. (Z. Aldama)
Foto sin zoom óptico. (Z. Aldama)

El teleobjetivo, sin embargo, se queda corto en luminosidad -f 2.4- y, además, cuenta con un sensor más pequeño y carece de estabilizador, algo que se nota bastante cuando se hacen fotografías con poca luz. Muchas salen movidas o con un ruido mayor del esperado. Lo lógico habría sido aumentar el sensor de la cámara menos luminosa y añadir ahí el estabilizador.

Imagen tomada con el Xiaomi Mi 8. (Z. Aldama)
Imagen tomada con el Xiaomi Mi 8. (Z. Aldama)

Imagen tomada con el Xiaomi Mi 8. (Z. Aldama)
Imagen tomada con el Xiaomi Mi 8. (Z. Aldama)

Imagen tomada con el Xiaomi Mi 8. (Z. Aldama)
Imagen tomada con el Xiaomi Mi 8. (Z. Aldama)

En cualquier caso, la interfaz es intuitiva y permite una personalización casi total de la toma en modo manual. Interesante es, por ejemplo, poder elegir el objetivo que toma la fotografía, así como el balance de blancos -que determina el tono de la imagen-, la apertura del diafragma, o la velocidad.

Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)
Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)

Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)
Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)

Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)
Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)

Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)
Foto tomada con el Mi8. (Z. Aldama)

El modo retrato también funciona de forma satisfactoria, pero tiene una pega importante: como sucede en el iPhone X, en esa situación utiliza el objetivo tele para hacer el retrato, lo que exige que nos distanciemos más del sujeto si queremos que aparezca algo más que su rostro, y, como carece de estabilizador, es más fácil que la imagen salga movida. Por la noche, las fotografías dejan mucho que desear.

Retrato con el Mi8. (Z. Aldama)
Retrato con el Mi8. (Z. Aldama)

Retrato con el Mi8. (Z. Aldama)
Retrato con el Mi8. (Z. Aldama)

Retrato nocturno con el Mi8. (Z. Aldama)
Retrato nocturno con el Mi8. (Z. Aldama)

Donde no hay queja es en la cámara anterior, la de los ‘selfis’. Monta un sensor de 20 megapíxeles y un objetivo decente de luminosidad f 2. Está equipada también con el modo retrato, y ofrece buenos resultados tanto cuando nos retratamos solos como cuando lo hacemos en grupo.

MIUI 9

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

En cuanto al sistema operativo, lo de siempre. El Mi 8 corre con MIUI 9 -pronto llegará la décima versión- que está basada en Android 8.1. Es una capa de personalización muy fuerte que disgustará a los aficionados al Android puro, pero que añade opciones interesantes. Eso sí, en este caso el ‘notch’ reduce considerablemente el espacio para notificaciones en la parte superior de la pantalla, y no sabemos si ahí reside la razón de que, por ejemplo, no podamos mostrar la velocidad de conexión o el porcentaje de batería que queda.

El ‘display’ siempre encendido con la hora funciona bien y apenas gasta energía. Lo mismo sucede con la opción para encender la pantalla al levantar el móvil, un gesto que agiliza notablemente el desbloqueo facial. Y también es de agradecer, como siempre con Xiaomi, la posibilidad de duplicar aplicaciones y la facilidad para establecer dos cuentas de usuario diferentes.

Lo que no es nada práctico es el gesto que ha desarrollado el fabricante chino para volver atrás cuando se esconden los tres botones virtuales característicos del sistema de Google: hay que deslizar el dedo desde la mitad inferior del borde lateral hacia el centro, y es muy fácil hacerlo mal.

Tareas pendientes

Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)
Xiaomi Mi8. (Zigor Aldama)

Tampoco sirve de nada, salvo que se hable chino, el asistente virtual XiaoAi. E incluso cuando se domina el idioma su uso es bastante limitado. Sin duda, es un apartado en el que Xiaomi debe avanzar todavía bastante.

Eso sí, lógicamente, con la potencia que incorpora, el uso del Mi 8 es muy fluido.

Pero, ¿es un teléfono que merece la pena? Personalmente, preferiría gastarme cien euros más en el Mix 2S. Pero esa es una opción basada sobre todo en el gusto por ese diseño cerámico que resulta más original. La sensación de tener una copia de Apple en el bolsillo no es la mejor, pero para gustos están los colores y el ‘notch’. Por lo demás, con sus pegas, el Mi 8 no deja de ser un gran móvil que, si en algo destaca, es en una gran relación calidad-precio que humilla a terminales de marcas como Huawei, Sony o LG.

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