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Misiles de crucero y bombarderos furtivos: el arsenal de EEUU (y aliados) contra Siria

El ataque estadounidense como represalia al uso de armas químicas en Douma (Siria) está cada vez más cerca y este es el armamento con el que cuentan los aliados para realizarlo

Foto: El USS Porter, uno de los barcos desplegados por EEUU en el Mediterráneo Oriental. (Reuters)
El USS Porter, uno de los barcos desplegados por EEUU en el Mediterráneo Oriental. (Reuters)

A juzgar por los tuits de Donald Trump, la suerte está echada, y el régimen sirio tendrá que encajar un castigo como represalia al último presunto ataque con armas químicas en el suburbio de Douma, junto a Damasco. Aunque ni la veracidad ni la autoría del ataque están completamente confirmadas, y pese a una intensa campaña de agitación y propaganda en contra por parte del régimen sirio y de sus aliados (sobre todo Rusia, en menor medida Irán), las fuerzas armadas estadounidenses y las de sus aliados como el Reino Unido o Francia parecen estar preparándose para un bombardeo punitivo.

La última vez que ocurrió algo similar, en abril de 2017, dos destructores de la armada EEUU lanzaron 60 misiles de crucero Tomahawk contra la base aérea siria de Ash Shairat, uno de los cuales se estrelló; los otros 59 destruyeron la base casi por completo y causaron decenas de muertos y heridos. Esta vez aún no se han decidido ni los blancos ni las armas con los que atacarlos, aunque la tecnología militar de la que disponen los aliados para llevar a cabo un ataque de este tipo es limitada. Repasamos qué componentes del arsenal EEUU y aliado es más probable que se utilicen en una acción semejante.

El armamento que se usará con mayor probabilidad son los misiles de crucero. Con autonomías de centenares a miles de kilómetros, permiten a las plataformas de lanzamiento (aviones, buques de guerra, submarinos) mantenerse bien alejados de la zona en conflicto y sus potenciales defensas. Con sistemas de guiado autónomos, la posibilidad de programar ataques complejos desde múltiples ángulos y usar cabezas explosivas de hasta centenares de kilos son una opción tentadora y segura para causar graves daños a instalaciones terrestres.

Su mayor inconveniente es que los que están disponibles en el bando aliado son subsónicos, lo que significa que pueden ser derribados con relativa facilidad por sistemas antiaéreos modernos como el S-400 Triumf de largo alcance o el Pantsir S-1 de defensa de punto que Rusia ha desplegado en Siria.

Los dos S-400 están desplegados en la base aérea de Hmeimin y a 134 km al norte de Masyaf, por lo que podrían actuar como una barrera de interceptación contra misiles lanzados desde el mediterráneo. El sistema está considerado como muy efectivo y capaz de derrotar incluso misiles balísticos, mucho más de crucero. En cuanto a los Pantsir S-1 es probable que estén desplegados en las bases rusas como Hmeimin y Tartus, y se sabe que han derribado desde drones a misiles tierra-tierra. En medios rusos se ha publicado que fue capaz de interceptar un ataque con misiles semibalísticos israelíes LORA. Si los rusos, como han anunciado, usan sus misiles cualquier ataque proveniente del Mediterráneo deberá tenerlo en cuenta.

Sistemas de defensa S-400 Triumf rusos. (Wikimedia)
Sistemas de defensa S-400 Triumf rusos. (Wikimedia)

Los misiles que estarán primero en la mente de los estrategas aliados serán sin duda los Tomahawk estadounidenses, que equipan a barcos de guerra y submarinos tanto de EEUU como de Gran Bretaña. Es sabido que dos destructores estadounidenses de la clase Arleigh Burke están en el Mediterráneo oriental: el USS Donald Cook (con base en Rota), y el USS Porter, que acaba de abandonar Creta tras una visita programada. Ambos disponen de dos sistemas de lanzamiento vertical de misiles (VLS) con 90 células, que se reparten entre varios tipos de misil incluyendo los Tomahawk; en el anterior ataque, el USS Porter lanzó 30 misiles de este tipo.

El USS Porter, lanzando sus misiles contra el aeródromo sirio durante el último ataque de EEUU. (EFE)
El USS Porter, lanzando sus misiles contra el aeródromo sirio durante el último ataque de EEUU. (EFE)

No olvidemos la opción naval

Teniendo en cuenta el alcance máximo de los misiles de este tipo, habría que contar también con los buques estadounidenses presentes en el Golfo Pérsico, aunque ningún grupo de ataque de portaaviones se encuentra allí en este momento. Buena parte de Siria estaría dentro del alcance máximo del arma, incluyendo la capital, Damasco. En cuanto a números, habría que contar también con los submarinos de ataque o los SSGN, equipados con centenares de disparos de esta munición, así como con los submarinos británicos de la clase Astute, que llevan hasta 38 Tomahawks IV y a los que la Primera Ministra Theresa May ha ordenado acercarse a la región. Esto asegura que decenas o centenares de Tomahawks podrían golpear cualquier punto de Siria, incluso desde dos rumbos diferentes.

Pero no son los únicos misiles disponibles para un ataque naval aliado: en la zona está también la fragata francesa Aquitaine, de la clase FREMM, equipada con 16 misiles de crucero MdCN (Missile de Croisière Naval), la versión naval del misil de lanzamiento aéreo conocido en Francia como SCALP EG y en el Reino Unido como Storm Shadow. Esta versión cuenta con la misma cabeza de ataque de 450 kg y con las mismas capacidades de guía que la versión aérea, como reconocimiento del terreno, guía infrarroja y radar, GPS o guía inercial, pero tiene un alcance de más de 1.000 km frente a 600 km.

Fragata francesa Aquitaine. (Wikimedia)
Fragata francesa Aquitaine. (Wikimedia)

Los futuros submarinos nucleares de ataque franceses de la clase Barracuda podrán dispararlo también, aunque no está claro si los actuales Scorpène disponen ya de esta capacidad. En su versión de lanzamiento aéreo, el Reino Unido podría disparar estos misiles con los 8 Tornados y 6 Eurofighter Typhoon de que disponen en la base de Akrotiri, en Chipre; Francia por su parte tiene seis cazas Rafale en la base jordana H5 que también pueden lanzar esta munición.

Misiles de crucero de lanzamiento aéreo

Entrando ya en los misiles de crucero de lanzamiento aéreo, EEUU dispone de una amplia variedad de modelos que podrían usar en un ataque como el que se espera en Siria. Así, podrían emplear los AGM-86C/D CALCM, diseñados a partir de 1974 para aumentar la capacidad de supervivencia de los bombarderos B-52 en sus misiones de ataque. La versión nuclear, que se redujo mucho en números para cumplir los tratados internacionales, contaba con un sistema de guía por seguimiento del terreno, pero no así la versión CALCM con cabeza convencional, que usa guía inercial y GPS.

El B-52 versión H puede llevar hasta 20 misiles por aparato, 12 en dos soportes subalares con capacidad para cinco misiles y ocho en un lanzador rotatorio interno. La versión C del misil lleva una cabeza explosiva de más de 1.300 kg, mientras que la versión D está modificada para atacar blancos protegidos como búnkeres y tiene una cabeza de penetración de 544 kg. El AGM-86C/D CALCM ha sido empleado en la Primera Guerra del Golfo, en operaciones de castigo a Irak en 1996 y 1998, en la intervención aliada en Yugoslavia en 1999 y en la Invasión de Irak en 2003. La vida operativa de estas armas acababa en origen en 2020, pero se extendió hasta 2030 para dar tiempo a desplegar a su sucesor, el AGM-158 JASSM.

B-52. (Wikimedia)
B-52. (Wikimedia)

Esta es la última opción disponible para los estrategas estadounidenses, y quizá una de las más atractivas: el AGM-158 JASSM es un misil de crucero de gran tamaño y autonomía, con avanzados sistemas de guía y capacidad furtiva que además puede ser lanzado desde una amplia gama de aviones. Pueden usar desde bombarderos como el B-52 y los B-1A Lancer hasta de los furtivos B-2 Spirit, pasando por los cazas F-16 y F-15 y los cazabombarderos embarcados F/A-18. El JASSM tuvo una infancia problemática, con retrasos en su desarrollo, pero ha acabado por convertirse en un arma fiable.

Su cabeza de combate lleva hasta 450 kg de explosivos y su alcance oscila entre los 370 km de la versión base a los más de 1.000 de la versión de alcance mejorado (AGM-158B JASSM-ER); este alcance relativamente más reducido haría prudente usarlos desde plataformas furtivas como el B-2. El misil ha sido exportado a países como Polonia, para equipar sus F-16, y Australia y Finlandia, que los llevan en sus F/A-18. La marina EE UU en cambio optó por equipar sus cazabombarderos con una versión de alcance extendido del AGM-84 SLAM, que consideró más fiable pero que no está desplegada hoy en el Mediterráneo Oriental hasta que no llegue el portaaviones Harry S. Truman, que va de camino.

AGM-84 SLAM. (Wikimedia)
AGM-84 SLAM. (Wikimedia)

Una amplia panoplia está pues a disposición de los aliados, y esto sin contar con opciones más agresivas como utilizar bombarderos directamente sobre Siria, con el riesgo que ello conlleva de un derribo o de un incidente internacional con las baterías antiaéreas rusas. Una andanada de Tomahawks, quizá desde varios ángulos, tal vez complementada por misiles de lanzamiento aéreo para saturar las defensas y complicar sus soluciones de tiro, puede ser la opción más prudente. Claro que con Trump al mando, ¿quién sabe?

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