cuidado con las resacas de 'teslaquilla'

Elon Musk se ríe pero Tesla no está para bromas: los peores 'chistes' de su empresa

Elon Musk ha aprovechado el April's Fools Day para bromear con la posibilidad de una bancarrota de Tesla. Lo ha hecho justo en el peor momento de la marca en muchos meses

Foto: Elon Musk, fundador y CEO de Tesla. (Reuters)
Elon Musk, fundador y CEO de Tesla. (Reuters)

A Elon Musk, como buen genio del 'marketing', se le suelen dar bien eso de las bromas. Ha creado lanzallamas que se han convertido en éxitos de ventas, ha invitado a ingenieros murcianos a conducir sus tuneladoras… Siempre ha sido lo que se conoce como un tipo con gracia. Pero su último ‘chiste’ puede que no haya generado demasiadas carcajadas en su entorno.

Esta madrugada, aprovechando el April’s Fools Day (una especie de día de los inocentes en EEUU), el empresario ha bromeado en su cuenta de Twitter con la bancarrota de su buque insignia, Tesla. La cosa es que lo ha hecho justo en uno de los peores momentos de la compañía.

Solo hace falta ver el escándalo por el último accidente de un Tesla Model S, los problemas en la fabricación del Model 3 o los encontrados en su Model X para darse cuenta de que Elon, esta vez, no tiene mucho de lo que reírse. Ni siquiera la ‘Teslaquilla’ le podría salvar de todo lo que se le está viniendo encima. Por si no recuerda las razones por las qué debería ponerse un poco serio, aquí le hacemos un resumen con las principales.

Primera razón: revisión de 123.000 Model S

El último escándalo en aparecer. Solo unos días antes de la broma de Musk y casi a la vez que la polémica por el accidente del Tesla en Mountain View. La propia marca se ha visto obligada a contactar con los dueños de 123.000 coches del Tesla Model S para que acudan a una revisión gratuita y voluntaria por un problema en la dirección de los vehículos.

Tesla Model S de 2016. (Foto: Wikimedia)
Tesla Model S de 2016. (Foto: Wikimedia)

La compañía con sede en Palo Alto (California) ha intentado quitar hierro al asunto asegurando, en el correo electrónico que ha mandado a los dueños de los vehículos afectados, que se trata de un problema menor que ha aparecido solo en los modelos anteriores a abril de 2016 y que se debe solo a una “corrosión excesiva” en los tornillos de la dirección asistida.

¿El problema? Que este nuevo fallo se suma a los que lastran a la marca desde hace meses.

Segunda: el accidente de Mountain View

Por si lo de la revisión suena algo banal, seguimos con el mayor escándalo que sufre la compañía desde hace meses y que todo apunta a que solo acaba de empezar. El suceso ocurrió el 12 de marzo, pero no fue hasta el pasado 29 (dos días antes del April’s Fools Day) cuando Tesla confesó que el choque de su Model X contra una muro en Mountain View (California) que acabó con la muerte de Walter Huang, un ingeniero de Apple de 38 años, ocurrió con el piloto automático activado.

Es decir, que, a diferencia del anterior caso ocurrido a principios de 2016, en este choque la empresa sí puede tener cierta culpa. Es cierto que Tesla siempre se ha lavado las manos avisando de que su sistema no es perfecto y que recomienda a los conductores que lleven las manos en el volante y controlen lo que hace el coche en todo momento, pero en teoría el vehículo debería haber sido capaz de frenar antes de llegar a la barrera contra la que impactó.

Aún es pronto para saber qué pasó exactamente y cuál es la implicación final de Tesla en lo sucedido, pero las dudas ya están sembradas. Y más tras el atropello mortal de un Uber autónomo a una mujer en Arizona.

Tercera: el eterno problema del Model 3

Para terminar, recordamos a Musk la polémica que más tiempo lleva haciendo sangrar a Tesla: la producción de su Model 3. La empresa aseguró que sería capaz de crear 2.500 ejemplares semanales a partir de finales de marzo, y aún no sabemos nada de esas cifras.

El agujero es tal en este sentido que la marca llegó a batir récords de pérdidas en los últimos trimestres de 2017 dejándose más de 1.200 millones de dólares. No queremos ni imaginar cómo puede ser una mala resaca de ‘Teslaquilla’ sabiendo que aún no has sido capaz de montar una línea de producción que funcione de forma decente en la 'Gigafactory' de Tesla en Nevada. Una industria dedicada prácticamente en exclusiva a la producción de este vehículo.

Tesla Model 3. (Reuters)
Tesla Model 3. (Reuters)

Para zafarse de las críticas, en febrero Musk toreó a los mercados con una frase muy de las suyas: "Si podemos enviar un Roadster al cinturón de asteroides, probablemente podamos resolver la producción del Model 3". Lo preocupante es que también prometió que marzo sería un mes clave para encontrar una solución, y a 2 de abril todavía seguimos esperando alguna novedad al respecto. Los inversores ya se han empezado a impacientar y la compañía ha acabado marzo con pérdidas por valor de 5.000 millones de dólares.

Habrá que esperar para ver cómo evoluciona todo, pero tras la explosión del escándalo del último accidente y la aparición de nuevos competidores como Jaguar, que prometen superar ya a la compañía de Palo Alto, puede que a Musk no le valga con unas bromas y un poco de 'marketing' para arreglar el desaguisado.

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