Violencia de género: El 30% de los hombres violaría y otros bulos de violencia machista en internet. Noticias de Tecnología
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"El 30% de los hombres violaría" y otros bulos de violencia machista en internet

El caso Diana Quer ha hecho correr estadísticas y rumores. Hacemos un 'fact-check' para ver cuáles son reales y cuáles no

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En el contexto del descubrimiento del cadáver de Diana Quer y las pesquisas de la Guardia Civil sobre su asesinato, el debate sobre la violencia machista ha resurgido con fuerza en las redes sociales. En una época de posverdades y viralidad, la ciencia sigue siendo la última frontera de los hechos irrebatibles, y mucha gente se agarra a ella para promover estudios que, en realidad, no dicen exactamente lo que se interpreta en WhatsApp o Twitter.

El 30% de los hombres violaría

Uno de los bulos más recientes se centra en las llamativas cifras de un estudio realizado en 2016: "Un 30% de los hombres violaría si supieran que su acción no iba a tener consecuencias penales".

La cifra, que ya ocupó titulares tras su publicación en noviembre de 2016, procede de la tesis doctoral en la Universidad de Rennes (Francia) de Massil Benbouriche, un psicólogo criminal que, tras trabajar durante años con convictos por depredación sexual, decidió enfocar su carrera académica en esas otras agresiones, más sutiles, las que a menudo no se traducen en crímenes pero ocurren cada noche en bares y discotecas: la presión coercitiva de los hombres hacia las mujeres para tener sexo.

Benbouriche cogió para su experimento a 129 personas, principalmente de su entorno universitario (estudiantes o empleados de entre 21 y 35 años), e inoculó a la mitad de ellos una cierta cantidad de vodka para, una vez alcanzados los 0,8 g/L, exponerles a una situación hipotética en la que dos desconocidos comienzan a besarse pero ella empieza a mostrar cierta disconformidad a seguir adelante. La mitad de los sujetos fueron expuestos, además, a un vídeo de "naturaleza pornográfica" para comprobar sus efectos en la disonancia cognitiva.

Lo que Benbouriche quería estudiar es si a esos hombres les afectaba más el alcohol o su adherencia a la 'cultura de la violación', y sus resultados pueden parecer escandalosos: el 50% dijo que "emplearían medidas coercitivas no necesariamente violentas (amenazas, manipulación o intoxicación) para tener sexo con una compañera femenina que no rechazara claramente sus avances", o que el 30% forzaría el acto sexual si estuviesen seguros de que la víctima no lo denunciaría.

El estudio no llegó a ser publicado en una revista científica o sometido al proceso de revisión por pares, ni midió respuestas con y sin alcohol

Este 30% procede de una media entre los hombres que no consumieron alcohol (entre el 8 y el 20%) y los que sí bebieron (entre el 20 y 60%), pero en cualquier caso el propio investigador señala que los resultados "son difíciles de adaptar a la población general". El estudio no llegó a ser publicado en una revista científica o sometido al proceso de revisión por pares, así como tampoco midió la respuesta de los mismos individuos con y sin alcohol.

En otras palabras, para Benbouriche el principal hallazgo del trabajo no era que uno de cada tres hombres sea un violador potencial, sino que la distorsión cognitiva o la adherencia a la 'cultura de la violación' juegan un papel tan importante como el consumo de alcohol en todos estos asaltos sexuales que nunca son denunciados o castigados.

Las denuncias falsas contra hombres también existen

Las denuncias falsas contra hombres en casos de violencia de género sí, existen. Esta frase cobra sentido solo con la cifra real de falsas denuncias que ha habido en los últimos años: en 2017, cero mujeres fueron condenadas por presentar una denuncia falsa, según la última memoria de la Fiscalía General. Entre 2009 y 2016 se contabilizaron 79 casos donde se probó y se ejecutó una condena por denuncia falsa. Se trata del 0,0075% sobre el más de un millón de denuncias presentadas.

Entre 2009 y 2016 se contabilizaron 79 casos donde se probó y se ejecutaron condenas por denuncias falsas. Se trata del 0,0075%

También existen denuncias retiradas porque el fiscal no les dio credibilidad y que no acabaron en una condena para la denunciante. En 2016 hubo ocho casos, esto es, el 0,0055% de todas las denuncias, en línea con los datos de años anteriores.

El dato de denuncias que suele pasarse por alto, es, en cambio, el de las víctimas por violencia de género que no habían denunciado a su agresor: desde 2009, siete de cada 10 mujeres asesinadas (75%) no habían denunciado.

Los 30 hombres asesinados a mano de sus mujeres

Es uno de los bulos más extendidos, pero la realidad es otra. El Consejo General del Poder Judicial publica el número de muertes de hombres a manos de sus parejas o exparejas: en 2015, último año del que hay datos, fueron 10.

Fuente: Consejo General del Poder Judicial
Fuente: Consejo General del Poder Judicial

Hay algunos factores que llevan a dar cifras equivocadas. El más común, incluir a todos los hombres asesinados en el ámbito de violencia doméstica con independencia de que el autor sea la pareja o expareja. En la misma línea, lleva a error contar entre estos casos los asesinatos en los que la pareja es otro hombre.

En España hay mucha más violencia machista

A nivel mundial, los datos de violencia de género en España no la sitúan a la cola de ningún indicador. Nuestro país cuenta con una de las mejores leyes del mundo y, aunque no es perfecta, el Consejo Europeo definió como "ejemplar". Echando un vistazo a la situación europea, sin embargo, los datos indican algo muy claro: la violencia de género es un problema en todo el viejo continente.

El problema fundamental para poder comparar entre países es la diferencia metodológica en la recogida de información. Y, con ella, la diferencia legislativa. Ningún Estado europeo cuenta con una definición legal de feminicidio. Tampoco hay consenso sobre lo que se entiende como violencia interna a la pareja en cada uno de los 28 estados miembros. Y un dato clave para abrir el debate, como el del sexo de la víctima y el del agresor, no se recopila en Dinamarca, Grecia, Luxemburgo, Lituania, Malta y Polonia. Francia y Reino Unido, en cambio, recogen y publican información hasta sobre el arma utilizada para perpetrar el crimen.

Teniendo en cuenta estas discrepancias, la Oficina de Estadística de la UE, Eurostat, recaba información de departamentos judiciales y ministerios de Justicia e Interior para intentar dar una imagen fidedigna del alcance del problema. Divide así entre los asesinatos de mujeres ejecutados por sus parejas o exparejas y los llevados a cabo por miembros de la familia de la víctima. Las últimas cifras comunitarias, relativas a 2015, marcan en 76 el total de estos delitos en España, 60 definidos como casos ‘oficiales’ de violencia de género. En total, en los 19 países que recogen sus datos de forma armonizada para Eurostat, hubo 491 casos que encajarían en la definición de la legislación española.

En este mapa hemos recopilado las cifras de 2015, contextualizadas en relación a la población de cada país. En los últimos años, España está en el mismo grupo de sus vecinos más próximos: entre 0,10 y 0,20 asesinadas por cada 100.000 habitantes, según datos de Eurostat.

El acoso también es extendido en toda Europa. En la encuesta más amplia que se ha hecho para identificar los patrones que conducen a la violencia de género, elaborada en 2014 por el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), se entrevistó a 42.000 mujeres de los 28 países europeos. Más de la mitad (55%) de las entrevistadas declaraban haber sido acosadas sexualmente alguna vez en su vida. España (50%) está en línea con el resto de Europa.

Es culpa de los inmigrantes

De acuerdo con el barómetro Proyectoscopio 2017, el 31% de los jóvenes cree que la violencia de género se incrementa al aumentar de la población extranjera.

En 2016, de los 52 agresores, 35 eran españoles y 17 extranjeros (67,30% y 32,69%, respectivamente), algo que incluye también a personas de nacionalidad belga, británica o polaca, esto es, personas que no se corresponden con la imagen colectiva del ‘inmigrante’ y no necesitan permiso de residencia. El Consejo General del Poder Judicial destaca, en su informa anual, que en los últimos años está aumentando el peso de los agresores españoles: "Hay que tener en cuenta que desde el año 2009 se observa una disminución continua del porcentaje de presuntos agresores de nacionalidad extranjera y un aumento de españoles, en concreto los españoles han aumentado un 33% sobre el total de agresores desde 2009 y los extranjeros han disminuido en un 43%”, explica en su último informe, de 2015. En los dos años que no alcanza dicho estudio, la tendencia se ha mantenido exactamente igual.

Otro dato que fluctúa sin particulares tendencias desde 2011 es el de la relación entre víctima y maltratador: en el 60% de los casos suelen ser ambos españoles, en un 25% ambos extranjeros.

Quienes han estudiado los perfiles de maltratadores en España destacan diferencias culturales entre agresores españoles y extranjeros. Dos psicólogos de la Universidad de Navarra analizaron en 2011 las características de 448 agresores, la mitad de ellos extranjeros, la otra mitad nacionales. Los inmigrantes suelen ser más jóvenes y más a menudo tienen hijos en común con la víctima. Y en este colectivo eran mayores los casos de abusos sufridos en la infancia. Eso sí, destacan los autores en su trabajo publicado en la revista 'Behavioral Psychology', el pensamiento machista es común a todos: "La presencia de pensamientos machistas sobre la inferioridad de la mujer y sobre el uso de la violencia como estrategia válida de afrontamiento es un fenómeno observable en la totalidad de la muestra".

La mitad de las víctimas son menores

El dato es erróneo. Solo una víctima era menor de 20 años en 2017. En la veintena se encontraban 10, pero el tramo de edad en que más muertes se han registrado en el último año es entre los 31 y los 40, de acuerdo a los datos oficiales del ministerio.

Base de datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Social e Igualdad.
Base de datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Social e Igualdad.

En los últimos 17 años, el 27% de las mujeres tenían entre 31 y 40 años cuando fueron asesinadas. Solo un 3% tenía menos de 20 años.

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