¿Educación para todos? Un estudio advierte del fracaso de los cursos 'online' gratuitos
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publicado hoy en la revista 'science'

¿Educación para todos? Un estudio advierte del fracaso de los cursos 'online' gratuitos

Los MOOC prometían democratizar la educación y llevar a los rincones más desfavorecidos, pero la evidencia muestra que hasta ahora sólo los más privilegiados pueden aprovecharlos

Foto: Un grupo de niños navega por internet
Un grupo de niños navega por internet

Los cursos online masivos y abiertos (MOOC, por sus siglas en inglés) democratizarán la educación y reducirán las diferencias educativas entre clases. Una promesa muy repetida a lo largo de esta década, aunque de momento los logros de este sistema gratuito hayan sido más bien escasos. Un estudio publicado hoy en la revista Science advierte de que sólo las personas con más recursos se están beneficiando de ellos, cuando debería ser al revés.

Un equipo de investigadores estadounidenses ha analizado los datos de 68 de estos cursos ofrecidos por la Universidad de Harvard y el MIT entre 2012 y 2014, para concluir que los participantes de los MOOC tienen un nivel socioeconómico por encima de la media de EEUU. Además, los participantes con más recursos tienen más posibilidades de obtener un título al final.

Las diferencias fueron especialmente grandes entre adolescentes y jóvenes adultos, precisamente las edades más importantes de cara a la formación. Estos cursos, dirigidos por universidades de todo el mundo, tratan temas que van desde la ciencia y la tecnología a idiomas y Humanidades.

No podemos esperar que la simple disponibilidad de recursos gratuitos de educación nivele el campo de juego entre privilegiados y desfavorecidos

“No podemos esperar que la simple disponibilidad de recursos gratuitos de educación nivele el campo de juego entre privilegiados y desfavorecidos”, explica a Teknautas el investigador de la Universidad de Harvard y coautor del estudio publicado hoy en Science, John Hansen.

El investigador añade que, “aunque la educación sea gratis, la gente con mayores recursos económicos, sociales y tecnológicos es más propensa a aprovecharla mejor”. Un grave problema si se tiene en cuenta que la filosofía de los cursos MOOC es poner al alcance de todo el mundo el aprendizaje ofrecido por centros de primer nivel. Si no es posible llevar a un prometedor alumno de la India al MIT, llevemos el MIT a ese estudiante con futuro.

Pero el estudio de Hansen pone sobre la mesa las dificultades que atraviesa este sistema para lograr su objetivo. ¿Fracaso? “Es pronto para decirlo porque los MOOC no llevan mucho tiempo entre nosotros, aunque es cierto que están lejos de desatar todo su potencial”. Por ejemplo, la mayoría de usuarios que se registra en uno de estos cursos en línea ya posee algún tipo de título universitario.

La necesidad del apoyo humano

Internet cada día está más extendido por todo el mundo. Con proyectos altruistas como los apoyados por Facebook y Google se intenta conectar el planeta entero. El problema, según Hansen, es que “la división digital en realidad es doble: acceso y uso”.

El resultado es que, aunque todo el mundo tuviera acceso a internet, “aquellos con mayores recursos tecnológicos tienen más posibilidades a la hora de aprovechar estas oportunidades y usarlas con mayor riqueza”.

Hansen explica que algunos estudios “ya han identificado una separación en los logros de los estudiantes de países ricos y en vías de desarrollo”. Curiosamente, la simple motivación de pertenencia a una comunidad online es suficiente para estrechar considerablemente el agujero.

Las organizaciones no lucrativas pueden suponer un gran impulso en este sentido, según afirma Hansen. "Existen asociaciones que ofrecen alojamiento y trabajo a aquellos estudiantes que tomen parte en los cursos de ciencias computacionales de la Universidad de Harvard". En su opinión, "el apoyo humano" como complemento a los programas online resulta "esencial" para desplegar el potencial de aquellos estudiantes desfavorecidos que cuenten con un brillante futuro.

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