LA SOCIEDAD impulsa el cambio

¿Hay lugar para la esperanza en la lucha contra el plástico?

A las iniciativas individuales y colectivas se suman las de grandes compañías que viran sus estrategias hacia objetivos más sostenibles

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Cada año, llega a mares y océanos de todo el mundo el equivalente en basura de hasta 1.200 veces el peso de la Torre Eiffel, según denuncia la ONG Greenpeace, que también alerta de que solo se reciclan en España el 30% de los plásticos. Unos datos preocupantes si tenemos en cuenta que una botella de este material tarda cerca de 500 años en descomponerse. La salud del planeta está en situación crítica. Se estima que en 2020 la producción de plásticos se acerque a los 500 millones de toneladas, un 900% más que en 1980. Pero a la vista de las consecuencias medioambientales, reducir su consumo es una medida urgente que se suma a las ya presentes de reciclaje y reutilización.

En este ámbito, el papel de los ciudadanos es primordial para la supervivencia del planeta. Existen diversos movimientos a nivel individual, y en pleno auge, que promueven, por ejemplo, un estilo de vida libre de plásticos de un solo uso, utilizando tápers para hacer la compra, bolsas de tela o apostar por la compra a granel. Hay libros, blogs o vídeos con consejos. Un movimiento social que nace a la vez que se hacen cada vez más populares la recogida de basura en playas o naturaleza. Ya lo advierte la ONU: en 2050 “habrá más plástico que peces en los mares”. Ocean Initiatives es uno de tantos programas de voluntariado en torno a las basuras marinas que organiza recogidas en playas, lagos, ríos y fondos marinos. Tras 24 años en acción, ya ha realizado casi 14.000 limpiezas en las que, anualmente, participan 40.000 personas.

Cada vez son más las compañías de nueva creación que diseñan estrategias para reutilizar el plástico existente en todo el mundo

Pero no solo el mar necesita de estas iniciativas. El proyecto ‘LIBERA, unidos contra la basuraleza’ nació hace dos años para frenar las consecuencias de la basura abandonada en los espacios naturales. Con su iniciativa '1m2 por la naturaleza' demuestra que salir un día al campo para recoger residuos tiene un impacto muy positivo en nuestro entorno, y ayuda a cambiar nuestra perspectiva sobre este problema.

Siguiendo esta filosofía existe un colectivo que se está posicionando como nuevo abanderado de la sostenibilidad: las ‘startups’. Cada vez son más las compañías de nueva creación que diseñan estrategias para reutilizar el plástico existente en todo el mundo. Por ejemplo, Biocellection convierte el plástico de las bolsas de toda la vida en prendas de tela sintética que se utilizan habitualmente en la ropa deportiva; y Biofy transforma las miles de toneladas de residuos plásticos que producimos en combustibles aptos para la industria.

Otro ejemplo: Eko-REC recicla cada día unos cinco millones de botellas de plástico que se reconvierten en bandejas para el sector de la alimentación o en fibra de poliéster con la que se hacen las alfombrillas de los coches; o Todaurus que con los beneficios de cada Eko-REC que vende retira un kilo de plástico del mar y planta, además, un árbol. Una más: TheCircularLab, que crea un plástico a partir de residuos vegetales -como mondas de patatas- que se puede reciclar, compostar y biodegradar en el entorno marino.

Una imponente ballena envuelta en plásticos emerge del asfalto del patio de las Naciones Unidas, en Nueva York (EEUU). (EFE)
Una imponente ballena envuelta en plásticos emerge del asfalto del patio de las Naciones Unidas, en Nueva York (EEUU). (EFE)

Las modificaciones en nuestros hábitos de compra y uso son paulatinas pero avanzan con determinación. Aunque aún queda mucho por hacer, cada vez somos más conscientes de la necesidad de que el cambio es imparable. "Veo la mitad del vaso lleno". Estas son palabras de Virginia Burkett, directora Asociada del Servicio Geológico de los Estados Unidos para el Cambio Climático y Uso del Suelo, en una entrevista para Infobae. “Tengo 66 y hace 26 que trabajo con el cambio climático. He visto una gran evolución en la concienciación de la sociedad y la respuesta en las políticas implementadas".

Malcolm David Hudson, ecólogo marino de la Universidad de Southampton, también se muestra optimista porque “hace dos años el problema de la contaminación del plástico marino estaba oculto. Ahora está en la agenda global y todos hablan de hacer algo al respecto”, aseguró en una entrevista a Financial Times. Y eso empieza a notarse en la conciencia de las personas, en rutinas que ya buscan la desplastificación y que se consigue con la "compra a granel, elementos reutilizables como fiambreras y/o bolsas reutilizables, evitando al máximo los productos sobreenvasados y los envases de un solo uso como bandejas, botellas de plástico o bricks, etc.”, ejemplifica Rosa García, doctora en Sostenibilidad y directora general de la Fundación Rezero. Esta fundación nació en 2005 impulsada por entidades ecologistas y cívicas para cambiar el modelo de producción y consumo hacia el residuo cero.

"Si todos realizamos pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo y reciclaje podemos lograr grandes mejoras a nivel global"

Y es que aunque nuestras rutinas nos parezcan insignificantes ayudan (y mucho). “Si todos realizamos pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo y reciclaje podemos lograr grandes mejoras a nivel global”, explica Rubí Medina, profesora de EAE Business School especializada en ingeniería ambiental. Para ella, además, “estos cambios pueden influir a nuestros hijos, familiares, vecinos, etc., a seguir nuestro ejemplo”.

Las grandes empresas también se implican

El objetivo 12 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible -comprometidos por los líderes mundiales para 2030- habla de la necesidad de un consumo y una producción sostenible de los recursos. “La Agenda 2030 es una oportunidad histórica para que la comunidad internacional involucre al sector privado de forma definitiva en el diálogo de la sostenibilidad global y le otorgue el papel protagonista que se merece”, ha asegurado la ONU. Y aquí entran de manera clara las siete 'R' de la economía circular: rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar y reciclar. Simbolizan una nueva manera de producir, distribuir y consumir. Es necesario provocar que la propia industria rebaje la cantidad de plástico que pone en circulación. Rosa García lo tiene claro: “La generación de residuos es un fallo del sistema”. Para la experta no se debería permitir a los productores y distribuidores que “pongan en el mercado productos que no pueden ser reutilizados, reparados o, en última instancia, reciclados”.

Por lo tanto, el tejido empresarial tiene mucho que aportar en esta batalla ecológica. Y la economía circular es su gran arma. Rubí Medina, de EAE Business School, argumenta que tanto el reciclaje como la economía circular son dos opciones muy importantes para que “los productos y materiales permanezcan más tiempo en la economía, evitando la generación de más residuos y el agotamiento de recursos naturales”. En este sentido, grandes compañías como Coca-Cola, conscientes de ello, renuevan su compromiso con un mundo más sostenible. A través de su campaña ‘Hagámoslo juntos’ aborda por primera vez en España el desafío de la sostenibilidad. Su compromiso se basa en consolidar, precisamente, una economía circular que permita recoger, reciclar y reutilizar el 100% de sus envases en 2025. En España, ya recoge un 74%.

Hasta la fecha ya ha conseguido importantes avances: el 99% de sus envases son reciclables y contienen un 25% de plástico reciclado. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer, y Coca-Cola se compromete a incrementar la presencia de plástico PET reciclado en sus envases hasta un 50% en 2022, o utilizar 2.500 toneladas de plástico menos en los próximos años (el equivalente a 125 millones de bolsas).

Cada paso que damos todos y cada uno de nosotros -ciudadanos y empresas- deja huella imborrable en nuestro planeta. No debemos olvidar que cada día es una nueva oportunidad para construir un lugar mejor en el que vivir. Y que el futuro no se construye en un solo día, sino paso a paso.

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