un estudio sobre Vallecas

El 'modelo Benetton' del cosmopolita: huye de los inmigrantes, pero el racista eres tú

Un informe del Oberaxe al que ha tenido acceso El Confidencial retrata a distintos grupos poblacionales en función de su relación con la inmigración y su visión sobre este colectivo

Foto: Un grupo de mujeres charla en la plaza Vieja de Vallecas. (J. Bocanegra)
Un grupo de mujeres charla en la plaza Vieja de Vallecas. (J. Bocanegra)

“Separados tanto de los inmigrantes como de ‘los racistas”. Esa frase resume la aparente doble moral a la que se enfrentan los ‘cosmopolitas’: aquellas personas de clase media que se encuentran en una situación acomodada, que tienen un discurso favorable a la inmigración y a la acogida, pero que evitan tener contacto con los inmigrantes... mientras acusan a otros de ser xenófobos. Este perfil se desprende de un amplio informe del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) al que ha tenido acceso El Confidencial antes de ser publicado próximamente.

El documento, basado en un estudio cualitativo en el madrileño Distrito de Puente de Vallecas, analiza los comportamientos de la sociedad hacia la inmigración y los enmarca en un grupo con base en este perfil. Así, califica el caso de los cosmopolitas como un 'modelo Benetton'. Estos eligen zonas y colegios con escasa presencia de migrantes, lo que les lleva a tener “una visión no conflictiva de culturas”. Es, además, el discurso “hegemónico” en la sociedad.

Los cosmopolitas son solo uno de los perfiles que retrata el documento 'Percepciones, discursos y actitudes hacia las personas inmigrantes en un barrio de Madrid', encargado por Oberaxe a la consultora Gea21. Begoña Pernas, coautora del análisis, explica a El Confidencial la base del discurso de este grupo: “Ellos dicen, ‘fantástico, que vengan, nos gusta la variedad, pero no soportamos el conflicto”.

¿Y quiénes son estos cosmopolitas? Son personas con una situación económica desahogada, sin lazos sentimentales con el barrio en el que viven (Vallecas, en este caso) “ni vínculos familiares o vecinales fuertes”. Se trata de individuos que renuncian a estos lazos, pero lo hacen de forma consciente.

Este perfil se construye sobre tres elementos: desarraigo, individualidad y el propio cosmopolitismo. Esta última característica los lleva a ser personas progresistas de entornos urbanos, generalmente con trabajos que implican un esfuerzo intelectual. Se caracterizan por valorar positivamente las posibilidades de consumo y empleo. Y su vida se enmarca en una sociedad que perciben como internacional y abierta, según reza el informe.

"Ellos dicen, 'fantástico, que vengan, nos gusta la variedad, pero no soportamos el conflicto"

Este carácter cosmopolita es lo que marca su filosofía hacia la inmigración. Partiendo de su concepto de un Estado que favorezca las oportunidades para todos, están a favor de la llegada de inmigrantes y del asilo. Una convicción que se ve fortalecida por su defensa de los derechos humanos.

Pero estos pensamientos conviven con un condicionante clave: su experiencia de trato con inmigrantes es casi inexistente y si se da es con personas que son similares a ellos. Sus pensamientos sobre la inmigración parten de una visión de las culturas en la que no hay conflictos y estas aportan “riqueza y variedad a su vida social”... Pero sin crear “ningún riesgo de contagio, de contradicción o de pérdida de identidad”.

La ausencia de extranjeros en su día a día está determinada por las zonas donde residen, el propio precio de la vivienda y por el centro educativo al que llevan a sus hijos.

Una clienta efectúa un pago en la librería La Verde, en Vallecas. (J. B.)
Una clienta efectúa un pago en la librería La Verde, en Vallecas. (J. B.)

De hecho, es en la elección de los colegios donde los cosmopolitas llevan sus contradicciones —siendo conscientes de estas— más allá. Aunque defienden una educación pública, estos individuos prefieren para sus hijos los colegios privados o concertados. El informe explica que estos sujetos aseguran que “‘no se atreven a llevarles a colegios públicos, pues temen que el exceso de inmigrantes o de población gitana ‘baje el nivel”. Los integrantes entrevistados para el estudio que responden a este perfil llegan a hablar de “guetos” y reiteran su miedo al fracaso educativo de sus descendientes.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, los cosmopolitas no tienen dudas sobre quién es el xenófobo: el otro. “[Para ellos] Los racistas son personas separadas por la edad —son personas mayores—, la condición social —son ricos que quieren tener más control sobre sus impuestos— o la ideología —son gente de derechas que no cree en los derechos humanos—”, recoge el documento.

La investigadora Begoña Pernas incide en que pese a que en este momento tengan una retórica positiva hacia los migrantes, el hecho de que no haya un contacto con ellos en su cotidianidad ni tengan experiencias comunes puede generar riesgos en el futuro.

Una pareja camina frente a la librería La Verde, en Vallecas. (J. B.)
Una pareja camina frente a la librería La Verde, en Vallecas. (J. B.)

“No soportar el conflicto es un problema gravísimo. El conflicto es la base de la paz social”, apunta Pernas, que pone el foco en que se tienda a la separación en el ámbito educativo o sanitario. “La gente va seleccionando cada vez más los colegios, la salud... Se van separando cada vez más”.

El estudio, comenta la investigadora, les ha llevado a concluir que cuando no existe una convivencia ni un tejido social fuerte, se tiende al aislamiento y es más fácil que surjan los comportamientos contrarios a la inmigración. Para evitar esto, entre otras muchas medidas, apuestan por reforzar el peso de los pequeños comercios por la labor que cumplen como nexos en el tejido social.

No soportar el conflicto es un problema gravísimo. El conflicto es la base de la paz social

Sobre la razón por la que Vallecas ha sido el lugar escogido, Pernas afirma que es “el espejo de muchos barrios obreros en transformación de grandes ciudades, en España y en Europa”. Asimismo, la experta apunta a que al realizar el estudio sobre un mismo territorio, es más fácil entender las complejidades de cada grupo.

El Distrito de Puente de Vallecas tiene un 17,9% de población inmigrante, aunque alcanza el 28,9% en el barrio de San Diego. Mientras, en el conjunto de la ciudad de Madrid, la proporción baja hasta el 14,2%, según los datos del ayuntamiento a enero de 2019. A nivel económico, la renta neta media por hogar vallecano es de 24.688 euros al año; la media madrileña, 38.534 euros, según datos municipales de 2015.

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