así se elabora el brandy carlos i

Redescubre el brandy, el ingrediente principal de los cócteles de moda

El brandy busca combinar la tradición de su sabor clásico con las nuevas formas de consumo. Nos colamos en las bodegas de Carlos I para ver cómo se elabora

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Tradición, tiempo de reposo, paciencia. Muchas de las bebidas que te acompañan en los momentos con amigos y cenas familiares llevan un largo trabajo de elaboración detrás. Puede que solo estés pensando en el vino, pero deberías apuntar el brandy en esa lista. ¿Sabías que uno de los brandis con más de dos siglos de historia de nuestro país comenzó por casualidad? En 1889, un bodeguero de Jerez encontró en un rincón unas misteriosas barricas que contenían uno de los brandis más exquisitos; tan grande era su sabor que quiso que su nombre fuera el de una gran conquistador, Carlos I.

Nos trasladamos hasta el punto de origen para conocer cómo algo que empezó por casualidad se ha transformado en tradición. Viajamos hasta la Denominación Específica de Jerez, concretamente al Puerto de Santa María, para abrir las puertas de la casa Osborne que, con más de 200 años de historia, no se ha conformado con ofrecer la calidad de siempre de su brandy insignia Carlos I, sino que ha querido ir un paso más allá y demostrar que el brandy puede seguir conquistando paladares con el paso del tiempo.

La juventud de sus sabores

Si piensas que el brandy únicamente se puede tomar solo o con hielo, estás muy equivocado. Es probable que tengas esa imagen muy marcada de los años sesenta y setenta, pero la gente joven empieza a valorar esa bebida que antaño estaba asociada a un cierto público muy concreto. "La elaboración de Carlos I es muy artesanal, y aun así es una bebida que gusta mucho a la gente joven, que está interesada en productos elaborados con cariño y siguiendo una tradición”, nos cuenta Rocío Osborne, sexta generación de la familia Osborne. De hecho, "nuestro brandy es muy versátil, lo que lo hace perfecto para tomarlo solo, con hielo o mezclado con 'ginger ale' o siendo el ingrediente principal de cócteles".

En este sentido, Carlos I suele usarse en más de una decena de cócteles diferentes, como el Imperial Manhattan —con vermut rojo—, el Aperitivo en Jerez —con notas amargas y aromas cítricos—, el Brandy Crusta —con su clásico azúcar glas en el borde—, el Horse's Neck —con gran presencia del limón— o el Brandy Sour —comparte los aromas básicos de brandy y limón con otras variantes—, entre otros. Cócteles fáciles de elaborar que son capaces de llegar a todos los paladares.

El brandy puede utilizarse en multitud de cócteles. (EC)
El brandy puede utilizarse en multitud de cócteles. (EC)

Entonces, ¿es posible unir juventud y tradición y triunfar año tras año? Se puede. Lo hace la casa Osborne con un brandy que tarda años en elaborarse para crear cócteles únicos en minutos. Están tan convencidos de esa exitosa mezcla que han elegido como embajadores de su marca a María y Felipe Conde, dos jóvenes 'luthiers' que fabrican guitarras españolas, heredando así una tradición de 1915 y llegando a músicos como Paco de Lucía o Leonard Cohen. Han continuado con el negocio familiar incorporando innovaciones tecnológicas y manteniendo la esencia de lo artesanal. "Carlos I es una marca con una gran tradición y artesanía, por lo que encaja a la perfección con nuestra filosofía", dice Felipe. "Es importante rejuvenecer los negocios artesanales y aportar innovaciones para mejorarlos", añade.

A Osborne y al negocio de María y Felipe les une un elemento esencial, la madera: para los Conde, es la base de sus guitarras; para Osborne, el lugar de reposo de su brandy. Porque esta bebida se elabora mediante el sistema tradicional de criaderas y solera, una forma de envejecimiento característica de la zona. Carlos I envejece en botas de roble americano que han albergado durante décadas los mejores vinos de Jerez, amontillados y olorosos. Este sistema de elaboración es diferente a otros, aquí los aguardientes más jóvenes se mezclan con otros más añejos, y de esta forma se consigue una gran amplitud de aromas y matices.

Proceso de 'la saca' del brandy.
Proceso de 'la saca' del brandy.

Todo este proceso sucede en unas bodegas que, por su altura y disposición, son llamadas catedrales y que gracias a sus muros y emplazamiento mantienen unas condiciones de temperatura y humedad perfectas todo el año. Pero no solo eso, el factor geográfico también juega un papel importante. Mientras el viento de poniente atlántico —húmedo y fresco— moldea los sabores a madera de barco, a tierra mojada o a tostadas, el viento seco y racheado de levante se encarga de los aromas mediterráneos de piel de naranja, mimbre, vino viejo, albaricoques y ciruela.

Las botas envinadas con oloroso y amontillado son las que acaban dando el último toque de sabor al brandy: el amontillado le aporta sabores almendrados y avellanados, mientras que el oloroso otorga aromas a nuez y a roble viejo, así como mayor tanicidad.

Los bodegueros de Carlos I consiguen, así, un producto final que desde la casa definen con tres características propias: complejidad, suavidad y finura. Rocío Osborne lo tiene claro: "Se trata del Brandy de Jerez Solera Gran Reserva número uno en el mundo".

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