dos expertas hablan sobre violencia de género

Las nuevas tecnologías, 'cómplices' en el maltrato de jóvenes adolescentes

Se estima que el gasto destinado a hacer frente al maltrato en la Unión Europea asciende a 225 billones de euros, de los cuales 109 se destinan a violencia de género en el ámbito de la pareja

Foto: Las nuevas tecnologías, 'cómplices' en el maltrato de jóvenes adolescentes

Acumulación de tensión, estallido de agresión y 'luna de miel' o arrepentimiento. Aunque los estadios por los que pasa la violencia de género están identificados, a algunas mujeres aún les resulta muy complicado identificar como tal la situación por la que están pasando. El problema se agrava todavía más en el caso de las adolescentes, puesto que las señales que perciben las víctimas son el anticipo de una forma de intimidación muy dañina y peligrosa. En su caso, “la tendencia parece estar subiendo, con un repunte muy claro en la permisibilidad de los jóvenes hacia determinadas formas de maltrato” como son el control y el acoso, según explica Zulema Altamirano.

Esta psicóloga, experta nacional destacada en violencia de género que actualmente trabaja en el EIGE –European Institute for Gender Equality, el Instituto Europeo para la Igualdad de Género–, advierte sobre el alarmante “nivel de tolerancia y aceptación” que rige entre los jóvenes sobre algunos tipos de maltrato. Entre los adolescentes se considera algo normal el control excesivo de las comunicaciones o las limitaciones a la hora de vestir, justificando estas vigilancias bajo el globo del “amor romántico” que desemboca en inevitables celos. “No existen celos normales. Los celos reflejan inseguridad”, afirma Altamirano recordando que las relaciones sanas deben basarse en la confianza y el respeto.

Foto: Corbis
Foto: Corbis

 

En la misma línea se explica Isabel Zanón, psicóloga y voluntaria en MUM –la asociación Mujeres Unidas contra el Maltrato–. “El control de movimientos es lo más típico entre adolescentes, hoy día más que facilitado a través de instrumentos como las redes sociales”, asegura haciendo hincapié en que el doble check azul de comprobación de lectura en WhatsApp puede desactivarse. Las nuevas tecnologías habrían abierto un nuevo escenario al maltrato, registrándose un “repunte de casos de violencia entre niñas de incluso 12 ó 14 años que viene de la mano de estas nuevas herramientas”.

Forzadas a conductas sexuales no deseadas

Zulema Altamirano, que ha coordinado el estudio sobre fuentes de datos administrativos de violencia de género en Europa y actualmente analiza la información facilitada por la encuesta realizada por FRA en el Instituto Europeo de Igualdad de Género en Vilnus –Lituania–, destaca las cifras publicadas por el sondeo de 2011 de la Macroencuesta de maltrato: alrededor del 3% de las adolescentes reconocen haber sido pegadas por sus parejas, casi un 5% afirma haberse sentido forzadas a conductas sexuales en las que no querían participar y en torno a un 6% asegura haber recibido mensajes insultantes o amenazadores.

Teléfono de atención al maltrato: 016 (no queda reflejado en la factura del teléfono)

A pesar de estos datos, Isabel Zanón destaca que al comienzo de las relaciones el maltrato suele ser de tipo psicológico. Explica esta tendencia alegando que si los ataques fueran violentos cuando todavía no se ha asentado la pareja, sería muy probable que se diera por finalizada la relación. “Comienza siendo más sutil, mediante amenazas, humillaciones… para con el tiempo dar paso a las demás tipologías”, añade. Como contraparte, el maltrato menos frecuente entre las adolescentes es el económico. Este dato viene motivado porque, en el intervalo de edades que se están tratando, normalmente las jóvenes siguen dependiendo del núcleo familiar y no tiene sentido coaccionarlas con restricciones dinerarias.

Los amigos, fundamentales para denunciar

“El mito de amor romántico está tan interiorizado que las víctimas no perciben nada raro” cuando sus maltratadores comienzan a agredirlas, explica Zanón. Precisamente por ello se hace fundamental el entorno de las chicas, puesto que en múltiples ocasiones han sido “las amigas” las que hacen saltar la voz de alarma. La red de apoyo de las víctimas también se pone de relieve en el testimonio de Altamirano, que identifica a los familiares y amigos como un punto clave en estos casos.

Estereotipos sexistas, un reto pendiente

 

Aunque el maltrato atenta contra los derechos humanos de miles de mujeres y niñas en el mundo, no todos los países tienen una política de tolerancia cero contra él, especialmente en los casos de maltrato psicológico. En Letonia, por ejemplo, una de cada dos personas no considera este tipo de violencia como algo serio; mientras que en Suecia tan sólo un 5% de la población se posiciona en esta tendencia. 

Paradójicamente, los países menos permisivos con el maltrato (como los escandinavos), reflejan una tasa mayor en este problema. Este dato queda explicado porque la población de territorios como Dinamarca o Finlandia está más sensibilizada hacia cualquier forma de violencia, y lo considerado como maltrato no siempre coincide. Tal y como ejemplifica Zulema Altamirano, en Escandinavia “es inconcebible que un padre dé un cachete a su hijo”. En España, las encuestas sobre violencia doméstica apuntan a cifras cada vez más altas, algo motivado por el hecho de que cada vez hay más concienciación sobre el problema y cada vez se denuncia más.

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