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EL REY PRESIDió LA CORRIDA DE LA BENEFICENCIA

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'El Jul'" e Iván Fandiño abandonaron el ruedo con "sensaciones positivas" tras cortar una oreja cada uno en la tradicional Corrida de la Beneficencia

Foto: El rey Juan Carlos saluda desde el palco Real de la Monumental de Las Ventas. (EFE)
El rey Juan Carlos saluda desde el palco Real de la Monumental de Las Ventas. (EFE)

4 de junio de 2014

6 toros de Alcurrucén. Desigualmente presentados, altos, largos y con kilosde 513 a 599 kg. Mala sin paliativos la corrida entera. Flojos en general y faltos de casta. Solo se salvó el quinto con algo más de fondo; sin grandes maldades pero con el peligro que da la poca casta

Julián López 'el Juli' (chocolate marino y oro). Oreja y aplausos

Iván Fandiño (vainilla y oro). Silencioy oreja

Alejandro Talavante (barquillo y oro). Silencio y aplausos

Destacó en las cuadrillas Juan José Trujillo.Banderillas al sexto, saludó montera en mano.

No sémucho de informática. Si acaso séque la vida no es tan larga como para reiniciar una BlackBerry. También séque cualquier arreglo para un informático empezará por reiniciar hasta un AVE si es preciso haciendo subir y bajar el pasaje para que arranque. Y, sinceramente, después de aquel día que me encontré en la oficina al informático al abrir el ascensor y le pregunté si subía o bajaba y me contestó "sí", la verdad es que les doy mucho valor a su criterio...

¿Y si el secreto estuviera en reiniciarse?España se "reynicia" para intentar que todo funcione. La propuesta, si consideramos la plaza de toros de Las Ventas un parlamento popular, ha sido bien acogida, unánimemente aceptada, diría yo. Entraba Su Majestad al palco real cinco minutos antes de las siete de la tarde, rompía el himno nacional a sonar y activaba el modo aplauso de los 25.000 ciudaparlamentarios de asiento que acompañaron hasta el chimpón finaly acallaron las notas y las no letras del compartido himno, con tal entusiasmo y respeto que al monarca no le cabía el palco en el pecho.


Este miércoles todo el mundo fue a los toros, a la tradicional y respetada Corrida de la Beneficencia, pero muchos de ese entero mundo también fueron convencidos de que su presenciay ese aplauso tapa-himnosse convertíanen homenaje y reconocimiento al jefe del Estado, en orgullo y agradecimiento al Borbón aficionado (a los toros me refiero) y en cariño y afecto al español de a pie que se atisba tras los rigores de ese palco, ese que le salía al monarca de vez en cuando y que después homenajearía también un aficionado espetando a un impertinente que protestaba a Talavante con un sonoro "¿por qué no te callas?"

La ovación de la tarde a un rey torero, a un Borbón bravo, a un Juan Carlos de sol aun en los tendidos de sombra. Reitero el unánime respeto y reivindico la importancia del imprescindible apoyo institucional que se ha dado a la fiesta durante los últimos cuarenta años y espero que los que vengan se reinserten y se reimplante la presencia de la familia real en los palcos y barreras de muchas plazas de España.

Los toreros se pusieron a la altura del homenaje; los toros de Alcurrucén... claramente republicanos. Un Juli de principios y éticas medievales ofreciendo su vida y su sabiduría entera para acreditar su entrega a la Corona consiguió arrancar una oreja al primer toro de la tarde, al que yo habría cacheado antes de salir al ruedo. Tal fue el empeño del morlaco en arruinar la fiesta que no habría descartado yo un intento de magnicidio. Tragó Julián como los hombres, como los guerreros con tierras tantas, que llega un momento en el que sólo luchan por su escudo y por su sello. Y el de Julián es el sello de los toreros de época y lo lució también en el cuarto, de radical perfil anarquista para el toreo. Québien el Juli bajando la mano, templando protestas y atornillándose al aro.

Fandiño a lo suyo. A jugarse la vida y disfrutar demostrándolo. Torero de interior que para él solo torea. Seria lucha la que se vislumbra tras la obsesión de estar quieto, cerca y dentro. Quieto de remos, cerca del toro, muy cerca, y tan dentro de una faena construida para síque ni siquiera brindó, como síhicieron sus compañeros, al rey homenajeado. El quinto toro fue bueno en las manos y los cojones, con perdón, de Iván Fandiño. Embestía trasmitiendo y sólo la firmeza del torero permitióque fuera a más una faena que cogía ritmo de triunfo grande hasta que el toro, republicano en el fondo, se paró tan en seco que se pararon los pases y tampoco le dio para empujar su enorme cuerpo y ayudar en el trance supremo. Aun así, se volcó Fandiño y los rápidos efectos de la estocada santificaron una oreja que disfrutó el público, el monarca y el torero por sus adentros. Sale reforzado Fandiño tan por dentro que se le nota por fuera.

Alejandro Talavante lidió el lote imposible. Ese lote de los Lozano (los ganaderos, importantes empresarios y apoderados) que parece elegido para el torero opuesto, para el torero enemigo valdría decir... Tan insulsos, tan borregos, tan absurdos, tan tancredos... Imposible el lucimiento con la muleta, y aun así se produjo a ráfagas sobre la mano izquierda, dificilísimo con el capote a pesar de lo cual lucieron las verónicas y los remates. Firme y torero Talavante, con toros que más que a contra estilo parecían escogidos a contra-estío, porque de tocarle a cualquier otro torero igual le quita los contratos del verano o las ganas de cumplirlos. Absolutamente imposible un lote que privó a la afición y al torero de sellar una de las más prometedoras relaciones de cariño que se han visto en este ruedo.

Rey iniciamos. Que Dios reparta suerte... y les démucha a los toros... para que todo se arregle.

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