Enfado en Bruselas y París: Biden vuelve a ignorar a la UE y cerró el AUKUS sin informar
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Enfado en Bruselas y París: Biden vuelve a ignorar a la UE y cerró el AUKUS sin informar

El acuerdo militar entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia se ha cerrado sin que la Unión Europea fuera informada de ello, lo que ha provocado un fuerte enfado en Bruselas y París

Foto: El Alto Representante de la UE, Josep Borrell (Reuters)
El Alto Representante de la UE, Josep Borrell (Reuters)

Como en los grandes escándalos, Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, se enteró del acuerdo militar entre Estados Unidos, Reino Unido y Canadá para plantar cara a la presencia China en el indopacífico a través de la prensa. “Lamentamos no haber sido informados, no haber sido parte de estas conversaciones. Supongo que un acuerdo de tal naturaleza no se logró de la noche a la mañana”, ha lamentado este jueves el propio Borrell

Precisamente el jefe de la diplomacia europea presentaba en rueda de prensa la nueva estrategia europea en la región indopacífica, un texto con mucho más colmillo del que los analistas y observadores esperaban. Pero la puesta de largo de la nueva comunicación conjunta, que refleja el endurecimiento de las posiciones europeas respecto al régimen de Pekín, ha quedado totalmente ensombrecida menos de 24 horas antes de una alianza militar y tecnológica entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, el 'AUKUS'.

Foto: El submarino nuclear estadounidense USS Cheyenne en Corea del Sur, en 2017. (EFE)

Bajo este acuerdo, Canberra adquirirá submarinos nucleares, lo que ha forzado que Australia cancele un contrato firmado en 2016 por más de 50.000 millones de dólares australianos con Francia, cuyo valor hoy se estima en unos 90.000 millones. Esta "unilateral, brutal e impredecible" decisión estadounidense ha sido calificada como una “puñalada por la espalda” por Jean-Yves Le Drian, ministro galo de Asuntos Exteriores. "La elección de EEUU de excluir a un aliado europeo como Francia" es una "lamentable decisión" que muestra una "falta de coherencia", ha afirmado. En un primer reflejo del fuerte enfado del Elíseo, inédito desde 2003 en los desencuentros por la guerra de Irak, la embajada francesa en Washington ha cancelado bruscamente una gala programada estos días para celebrar las relaciones entre ambos países.

París se siente dañada doblemente: económicamente porque el pacto con Canberra era muy importante para el Elíseo, y en el lado del orgullo por quedarse fuera de un pacto fundamental para una región en la que Francia tiene intereses tan reales como los cerca de dos millones ciudadanos que viven en la Polinesia francesa y en Nueva Caledonia.

Bajo el nuevo acuerdo Washington, Londres y Canberra también intercambiarán información en el ámbito de la seguridad y la defensa, aunque los tres socios ya tienen un acuerdo separado sobre intercambio de inteligencia en el que también participan Canadá y Nueva Zelanda, un país que, como Francia, también ha criticado la manera de proceder de sus socios y la exclusión del vecino australiano.

El pacto anunciado este martes ha sentado muy mal en Bruselas. No solamente porque aísla a los socios europeos, sino porque, una vez más, Washington ha tomado decisiones fundamentales para los Veintisiete sin haberlos consultado, justo cuando se cumple un mes del inicio de la retirada de Afganistán, otra operación en la que los estadounidenses no tuvieron en cuenta las opiniones de los socios europeos, que Joe Biden, sostenía que quería volver a convertir en fundamentales para la visión geoestratégica de Estados Unidos.

Foto: Cumbre UE-EEUU en Bruselas el pasado 15 de junio. (EFE)

La gestión de Afganistán, así como la polémica por la propuesta de Biden para eliminar las patentes de las vacunas, que tampoco fue consultada con los socios europeos, ha ido instalando una cierta desconfianza entre alguna de las capitales hacia el nuevo Gobierno en Washington. El nuevo acuerdo de la Casa Blanca reforzará esa tendencia en los países menos expuestos a la amenaza rusa.

Borrell considera que la última maniobra de Biden demuestra que la Unión Europea tiene que ponerse a trabajar en serio en lo relativo a la autonomía estratégica y la capacidad de los Veintisiete de encargarse de su propia seguridad. El jefe de la diplomacia europea presentará en las próximas semanas una propuesta para la creación de una fuerza militar de acción rápida. En mayo un grupo de Estados miembros propuso dicha fuerza equipada con unos 5.000 efectivos. El asunto volvió a estar en lo alto de la agenda de los ministros de Exteriores y de Defensa tras la debacle de Afganistán, y el nuevo movimiento de EEUU probablemente servirá para propulsar la propuesta en las semanas previas a su presentación.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dedicó este miércoles parte de su segundo discurso del estado de la Unión a la defensa, y anunció un nuevo Comunicado Conjunto de la UE y la OTAN para apuntalar su cooperación. El último movimiento estadounidense ha hecho saltar las alarmas en todos los barrios europeos: en los que apuestan por la autonomía estratégica, porque consideran que el desapego americano hacia sus socios avanza más rápido de lo esperado, y entre los países del este y bálticos, porque temen que forme parte de un proceso de obsolescencia de la OTAN, de la que depende su seguridad y para la que no hay alternativa.

Entre otro de los asuntos por debatir para el futuro de la Alianza Atlántica estaba precisamente la de mirar hacia nuevos escenarios en el ámbito de la seguridad y la defensa, como el indopacífico, algo en lo que había insistido mucho Anthony Blinken, secretario de Estado de los EEUU, en los meses previos a la cumbre de la OTAN que se celebró en Bruselas en junio.

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