¿Por qué da EEUU submarinos nucleares a Australia? Las claves del Aukus contra China
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Biden aviva la competición geopolítica

¿Por qué da EEUU submarinos nucleares a Australia? Las claves del Aukus contra China

El acuerdo entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia, con Pekín en mente, también facilitará el intercambio de información sobre ciberseguridad, misiles e inteligencia artificial

Foto: El submarino nuclear estadounidense USS Cheyenne en Corea del Sur, en 2017. (EFE)
El submarino nuclear estadounidense USS Cheyenne en Corea del Sur, en 2017. (EFE)

La cadena de alianzas que Estados Unidos teje en torno a China va a tener un nuevo eslabón. El llamado Aukus, acrónimo combinado de Australia, Reino Unido y Estados Unidos, potenciará el intercambio de información de defensa entre los tres grandes países anglosajones y dotará a Australia de submarinos nucleares. Un movimiento destinado a contrarrestar la expansión china y que sin duda molestará a Pekín.

“Estados Unidos, Australia y el Reino Unido han sido desde hace mucho socios leales y capaces y hoy somos aún más cercanos”, declaró el presidente de EEUU, Joe Biden, al anunciar la alianza. “Hoy, tomamos otro paso histórico para profundizar y formalizar la cooperación entre nuestras tres naciones, porque todos reconocemos el imperativo de asegurar la paz y la estabilidad del Indo-Pacífico en el largo plazo”.

Foto: Xi Jinping y Biden, en una imagen de 2013. (Reuters)

El mandatario desempolva así su promesa de acotar los márgenes de acción de China mediante las alianzas estratégicas, lo que él ha planteado —como si se tratase de una nueva Guerra Fría o incluso de una nueva Guerra del Peloponeso— de “democracia versus autocracia”. Aunque los detalles se tienen que leer entre líneas. Los socios del Aukus, como era de esperar, han evitado referirse a Pekín. No hacía falta.

Si hay un país que nota de cerca el aliento de China, es Australia. Sus gobernantes favorecieron durante años el acercamiento comercial a Pekín: el gigante quería satisfacer su apetito de recursos naturales y ahí estaban las mineras australianas. Pero en el último lustro y medio las iniciativas de Xi Jinping han ido arrinconando poco a poco a sus vecinos, o así lo aseguran Vietnam, Filipinas, Japón y Australia, por no hablar de Taiwán. Todos ellos recelosos del expansionismo chino.

Las relaciones entre Canberra y Pekín han ido a peor en el último año y medio. En abril de 2020, el Gobierno australiano pidió una investigación sobre los orígenes del covid-19. Pekín respondió penalizando las exportaciones australianas. Desde entonces la opinión pública austral ha desarrollado un palpable espíritu de resistencia frente a los embates chinos, como prueba el caluroso recibimiento del Aukus en la prensa local.

En los prolegómenos del anuncio, este miércoles, los ministros australianos, así como los líderes de la oposición, partieron urgentemente hacia Canberra para ser informados del acuerdo. Un pacto que facilitará el intercambio de información sobre ciberseguridad, misiles e inteligencia artificial, y que permitirá a Australia tener una flota de submarinos más rápida, moderna e intimidadora.

Está previsto que EEUU y Reino Unido, que en su “relación especial” comparten secretos tecnológicos militares, manden equipos a Australia para que definan la mejor manera de dotar al país de submarinos nucleares en 18 meses. A diferencia de los convencionales, los submarinos propulsados por reactores nucleares pueden viajar sumergidos más rápido y durante más tiempo, sin tener que aflorar a menudo, y en sus 25 años de vida útil no tienen que reabastecerse de energía.

Un submarino nuclear puede pasar tres o cuatro meses sin salir a la superficie, cruzando océanos como si fuesen la piscina de la urbanización. En cambio, su elevado coste hace que solo un puñado de estados, seis en total, puedan invertir en ellos. Ahora Estados Unidos, por ejemplo, estudia producir 12 submarinos nucleares de la clase Columbia. Le costaría al fisco 128.000 millones de dólares.

Foto: Banderas de China y Australia. (Reuters)

Los australianos reemplazarían así sus naves de clase Collins y cancelarían, además, un acuerdo que habían firmado con Francia para adquirir 12 submarinos convencionales por 90.000 millones de dólares. Un contrato lastrado por retrasos y aumentos de costes, y que había empañado las conversaciones con el Elíseo.

Miembros del Gobierno australiano, como los ministros de Defensa y de Exteriores, Peter Dutton y Marise Payne, se encontraban en Washington durante el anuncio. Hoy participarán allí en la cumbre bilteral AUSMIN. Del lado americano, está previsto que sea el Pentágono quien coordine el papel americano en la Aukus, con la asistencia de los departamentos de Estado y de Energía.

Fuentes oficiales estadounidenses reconocieron a la CNN que entregar a Australia una tecnología tan valiosa era un verdadero hito. “Esta tecnología es extremadamente sensible. Esta es, francamente, una excepción a nuestras políticas en muchos sentidos”. Una indicación de lo que preocupa en Washington la ascensión de China.

Biden por un lado saca músculo y promete mano dura y, por otro, pretende que China colabore con EEUU.

El anuncio de anoche marcará la agenda otoñal del presidente Joe Biden, decidido, por otra parte, a pasar página al fiasco de la retirada de Afganistán y a tratar de volver a marcar el pulso de la agenda geopolítica. La Aukus no es el único eslabón de esta cadena de alianzas en el Pacífico. El propio Biden presidirá la semana que viene en Washington la cumbre el grupo Quad, que tratará de “profundizar las relaciones” entre Estados Unidos, Japón, Australia y la India. Otra clara tentativa de cercar diplomática y comercialmente el gigante comunista.

Sin embargo, la estrategia china de Biden, como apuntan Jonathan Swan y Zachary Basu en Axios, no está del todo definida. Por un lado saca músculo y promete mano dura en distintos frentes; por otro, pretende que China colabore con EEUU frente a desafíos como el cambio climático. “Bajo la teoría del presidente, China estaría dispuesta a compartimentalizar”, escriben Swan y Basu. “Pero los responsables chinos han dejado clarísimo que no aceptarán las teorías. Humillaron al [enviado especial del clima John] Kerry cuando visitó China hace dos semanas”.

Si China no estaba contenta con la actitud general de Estados Unidos, el anuncio de que su vecino australiano obtendrá un arma formidable que solo poseen seis países sobre la Tierra provocará una respuesta. Una fase más en la lenta pero imparable escalada de tensión entre las dos grandes esferas mundiales de influencia.

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