Sin noticias de Gibraltar: seis meses sin avances ni tratado pos Brexit para la Verja
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Debería entrar en vigor en junio

Sin noticias de Gibraltar: seis meses sin avances ni tratado pos Brexit para la Verja

El preacuerdo alcanzado 'in extremis' el 31 de diciembre entre Londres y Madrid contenía las directrices para cerrar un tratado que debía entrar en vigor en junio. Pero no hay ningún avance

placeholder Foto: El Peñón de Gibraltar, visto desde La Línea de la Concepción. (Fernando Ruso)
El Peñón de Gibraltar, visto desde La Línea de la Concepción. (Fernando Ruso)

Gibraltar se ha convertido en la víctima colateral de las crecientes tensiones entre el Reino Unido y la Unión Europea en la era pos Brexit. El pasado 31 de diciembre, a pocas horas de que terminara el periodo de transición, Londres y Madrid conseguían cerrar 'in extremis' un principio de acuerdo para evitar los estrictos controles en la frontera que habrían sacudido la economía tanto del Peñón como de las regiones españolas aledañas. El texto contenía las directrices para cerrar un tratado entre la Comisión Europea y el Reino Unido sobre la Roca que debía entrar en vigor en seis meses. Pero iniciado el mes de junio, no hay todavía ningún avance.

Fuentes consultadas por El Confidencial reafirman la “buena voluntad” que existe tanto por parte de Gibraltar como de Madrid para agilizar los trámites. Pero lamentan que los problemas que están teniendo Londres y Bruselas para llevar a la práctica el acuerdo de divorcio están jugando en su contra.

Foto: Sede de la embajada de España en Londres. (EFE)

Los seis meses estipulados fueron un periodo “orientativo”, no formal. Tras la telenovela del Brexit —con las consiguientes crisis que provocaba cada ampliación de plazos cerrados—, se aprendió la lección. No obstante, tampoco sería lo más conveniente alargar 'sine die' la delicada cuestión de una frontera, que en tiempos no pandémicos, la cruzaban a diario 15.000 trabajadores. De ellos, más de 10.000 son españoles de una zona como el Campo de Gibraltar, donde la tasa de paro pocas veces baja del 30%.

Las fuentes consultadas esperan que, para finales de año, se encuentre una solución. Pero todo dependerá de la cordialidad que exista entre Londres y Bruselas. Y lo cierto es que, tras el Brexit, que se ejecutó ya a efectos prácticos el 31 de diciembre a media noche, la relación entre ambas partes no ha estado exenta de polémicas.

Un divorcio no tan bien avenido

Downing Street ha ampliado de manera unilateral los plazos para aplicar los nuevos controles en los puertos norirlandeses, lo que ha llevado a la UE a tomar acciones legales. Y el hecho de que la Comisión Europea planteara —aunque solo fuera por unas horas— utilizar el Protocolo de Irlanda para imponer restricciones a las vacunas fue un gran error de cálculo del que ahora el Gobierno de Boris Johnson quiere sacar el máximo rédito posible.

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Prueba de las tensiones es que el Parlamento Europeo no ratificó hasta el 28 de abril el Acuerdo de Comercio y Cooperación alcanzado el pasado 24 de diciembre, y que entró en vigor de forma provisional el 1 de enero de este año

Durante las arduas negociaciones del histórico divorcio, España, como miembro del bloque, logró que la UE le garantizara capacidad de veto para cualquier acuerdo que se alcanzara respecto al Peñón. Madrid consiguió además que la UE mencionara, por primera vez, a Gibraltar como una colonia, uniéndose así al criterio que mantiene sobre el territorio la ONU desde 1967. Pero más allá de la cuestión de la soberanía, el Brexit obligaba a Madrid y la Roca a encontrar una solución pragmática de convivencia por el gran flujo de trabajadores que atraviesa a diario la verja.

Foto: Foto: Reuters

De momento, lo que existe en la actualidad es tan solo un arreglo transitorio que hace que la situación en la frontera sea la misma que había antes de diciembre. Pero la Comisión Europea y el Reino Unido tienen que cerrar ahora el tratado definitivo respecto a la Roca, siguiendo las pautas establecidas en el principio de acuerdo negociado entre Londres y Madrid.

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El texto plantea que el Peñón entre, por primera vez, dentro del área Schengen, de libre movimiento europeo de personas, para evitar los estrictos controles que afectarían a la economía tanto de Gibraltar como de las regiones españolas aledañas. En este sentido, se crearía una situación cuanto menos atípica. Gibraltar es de dominio británico, pero el Reino Unido no forma parte de Schengen, por lo que los británicos que quisieran viajar a la Roca, a diferencia de los españoles, sí tendrían que pasar por control de pasaportes.

En principio, la UE desplegaría agentes de la agencia europea de fronteras (Frontex) para ayudar en dichos controles en puertos y aeropuerto durante los primeros cuatro años. Pero, pasado este periodo, se plantea un problema, porque Gibraltar rechaza la presencia de policías nacionales o guardias civiles en su territorio. En cualquier caso, según fuentes consultadas, “ahora no es el momento de abordar la cuestión”. Consideran que “buscar conflicto ante escenarios para los que queda tanto tiempo no merece la pena”.

placeholder Una mujer pasea por Gibraltar. (Fernando Ruso)
Una mujer pasea por Gibraltar. (Fernando Ruso)

La inclusión de la Roca en el espacio Schengen se da, por lo tanto, prácticamente por hecho. Lo que plantea más dudas es el segundo punto del preacuerdo: dejar Gibraltar como parte del régimen aduanero de la UE para el tráfico de mercancías y transporte.

Cambiar la administración fiscal sería una tarea compleja. E imponer el IVA al Peñón —que ahora no lo aplica— dejaría también en desventaja a sus comercios. Por tanto, se trata de una medida nada popular en la Roca. Pero de nada sirve evitar el control de pasaportes en la verja a los trabajadores si luego se tiene que revisar, por ejemplo, lo que llevan en las mochilas.

Foto: Avión de Volotea. (EFE)

En este sentido, se podría llegar a un acuerdo similar al de Suiza, un país que sí pertenece a zona Schengen, pero está fuera de la unión aduanera de la UE. En la práctica, cuando se cruza la frontera de Francia a Suiza, se pasa por las instalaciones, pero no hay controles como tal. Existen solo inspecciones aduaneras puntuales. Claro que entre estos países no hay una disputa por la soberanía.

La relación entre Madrid y Gibraltar es completamente distinta. Ha tenido sus altos y bajos y, según fuentes consultadas, lo que la Roca quiere evitar es estar a expensas de posibles tensiones con el Gobierno español —con tono distinto, dependiendo de si está ocupado por populares o socialistas— para no tener problemas futuros en la Verja.

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