La UE deja para una cumbre presencial el choque frontal con Hungría y Polonia
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MÁXIMA TENSIÓN

La UE deja para una cumbre presencial el choque frontal con Hungría y Polonia

El equipo del presidente del Consejo Europeo contactó con las capitales para mantener el debate “bajo control” y fuentes explican que el asunto no podía debatirse en un formato digital

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La UE deja para una cumbre presencial el choque frontal con Hungría y Polonia

La atmósfera en la cúpula de la Unión Europea es extremadamente tensa después de que Polonia y Hungría, a los que ahora se ha sumado Eslovenia, decidieran el lunes vetar el paquete presupuestario, incluido el fondo de recuperación de 750.000 millones de euros como protesta por el acuerdo respecto a un mecanismo de estado de derecho que podría cortar el grifo de las ayudas europeas a aquellos países que violen el estado de derecho. El ambiente es lo suficientemente tenso y complicado como para que, de cara a una videollamada que los líderes europeos han celebrado este jueves, el equipo de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, hayan contactado con las capitales con el objetivo de que el debate estuviera “bajo control”, según han explicado fuentes europeas.

Y es que todo apuntaba a una bronca monumental, que, al menos por el momento, tendrá que esperar como mínimo hasta una cumbre en diciembre. En las horas previas a la videollamada un diplomático capturaba el hartazgo general con Budapest y Varsovia: “Sería muy grave que entráramos en una zona de completo delirio en un tema tan fundamental como este”. Viendo el ambiente, el enfado de muchas capitales y el contexto general de hartazgo, fuentes europeas señalan que una videollamada no era el formato correcto para el choque de trenes.

Del bloqueo húngaro y polaco se ha hablado menos de veinte minutos. Lo que han tardado Michel y la canciller, Angela Merkel, por la presidencia alemana del Consejo de la UE, en explicar el estado de la cuestión, y los primeros ministros Viktor Orbán, de Hungría, Mateusz Morawiecki, de Polonia, y Janez Jansa, de Eslovenia, en explicar la razón por la que han considerado adecuado vetar todo un paquete como protesta por el mecanismo de estado de derecho.

Reunión del Consejo Europeo. (EFE)
Reunión del Consejo Europeo. (EFE)

Hungría y Polonia bloquean el texto porque saben que el mecanismo sobre el estado de derecho sería utilizado contra ellos. Son dos países que desde hace años mantienen un pulso con Bruselas por su deriva autoritaria, los dos únicos Estados miembros que tienen activado el artículo 7 de los Tratados por su asalto al estado de derecho. Horas antes de esta cumbre la cámara disciplinaria polaca ha levantado la inmunidad sobre un juez crítico con la reforma judicial del Gobierno polaco, a pesar de que hace meses que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ordenó la inmediata suspensión de dicha cámara disciplinaria. Las sentencias del TJUE son de obligado cumplimiento, pero el Gobierno polaco ha ignorado el fallo de la alta corte de Luxemburgo.

El mecanismo de estado de derecho estaba incluido en el histórico acuerdo de julio en el que se pactó el fondo de recuperación, pero estaba recogido de una forma vaga y poco precisa. La presidencia alemana presentó después de verano su primera propuesta para el mecanismo, que no gustó a algunos Estados miembros como Países Bajos, Dinamarca o Finlandia, que pedían que fuera más duro, así como el Parlamento Europeo. En tanto que colegislador, la presidencia alemana debía lograr un acuerdo con la Eurocámara, que finalmente le forzó a endurecer el instrumento, lo que ha precipitado el veto húngaro y polaco.

¿Y ahora qué?

Por el momento la Comisión Europea y la presidencia alemana buscan una solución con Budapest y Varsovia, aunque fuentes diplomáticas se quejan de que en realidad ni el Gobierno húngaro ni el polaco hacen peticiones concretas, sino que hablan de “vaguedades”. Orbán y Morawiecki quieren una fórmula que haga muy poco probable que se use el mecanismo contra ellos, pero el Parlamento Europeo no está dispuesto a mover una sola línea del acuerdo que alcanzó con la presidencia alemana.

La mayoría de Estados miembros también creen que no les toca a ellos mover ficha, y no ven por qué deberían cambiar de posición ante el bloqueo húngaro y polaco. “Quienes ha creado el problema son Hungría y Polonia, y quienes tienen que solucionarlo son Hungría y Polonia”, explicaba antes del encuentro una fuente diplomática, que subrayaba que corresponde a Varsovia y a Budapest moverse.

Aquí, la reflexión la tienen que hacer ellos, y si se empeñan en no hacerla, habrá que ver qué consecuencias tiene esto

“El espectáculo del Consejo de Asuntos Generales [en el que se debatió el asunto] de ayer [por el martes] nos dejó muy claro que aquí la reflexión la tienen que hacer ellos y si se empeñan en no hacerla habrá que ver qué consecuencias tiene esto”, explicaba la fuente, mostrando el hartazgo general que hay en Bruselas con una actitud ya extendida en el tiempo por parte de ambos Estados miembros.

Por el momento la mayoría de capitales apuestan por tener esa actitud de espera, con la idea común de que Hungría y Polonia están lanzando un farol que no podrán sostener en un ambiente de presión extrema por parte del resto de socios comunitarios. "Estamos obligados a tratar de encontrar una manera. Está claro lo importante que es esto. Es un problema serio que tenemos que resolver, y trabajaremos duro y con seriedad en él", ha explicado Merkel en una rueda de prensa posterior al encuentro.

Por otro lado los líderes europeos han hablado sobre la coordinación en la lucha contra el coronavirus, que era, en realidad, el motivo original por el que Michel les había convocado a esta videollamada extraordinaria. Han continuado el debate sobre la necesidad de implementar una estrategia común en lo referente a los test de antígenos, un día después de la Comisión Europea emitiera unas directrices con el objetivo de lograr el reconocimiento mutuo de las pruebas entre Estados miembros.

Según han explicado fuentes europeas, los líderes también han discutido sobre un tema que preocupa en muchas capitales, que es el bajo nivel de aceptación hacia la vacuna, por lo que han insistido en la necesidad de luchar contra la desinformación en este asunto. Las fuentes también han señalado que los Veintisiete se han mostrado satisfechos con el intercambio de información, y que han subrayado las diferencias respecto a la primera ola de la pandemia, por lo que no cabe un cierre de fronteras, expresando también la necesidad de tener un acercamiento común al establecimiento y levantamiento de restricciones.

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