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No, Suecia no ha superado (todavía) la pandemia pese a la caída de los muertos
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"La crisis no ha acabado"

No, Suecia no ha superado (todavía) la pandemia pese a la caída de los muertos

El país registra un repunte de contagios en la última semana, pero mantiene las hospitalizaciones en niveles bajos

Foto: Pasajeros en el aeropuerto de Estocolmo. (Reuters)
Pasajeros en el aeropuerto de Estocolmo. (Reuters)
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¿Está Suecia mejor protegida ante una eventual segunda ola de contagios? ¿Puede haber logrado una inmunidad superior a la de la mayoría de países? ¿Tenía razón con su estrategia de restricciones laxas? Preguntas de esta índole eran habituales a finales de agosto y principios de septiembre, cuando Suecia figuraba entre los países europeos con una menor incidencia del covid-19 y no veía indicios de brotes significativos, a diferencia de lo que empezaba a ocurrir en gran parte del continente.

Hace apenas tres semanas, había incluso quienes se aventuraban a afirmar que Suecia había superado la epidemia. “Puede que la pandemia se haya terminado en Suecia”, publicó el periódico danés 'Politiken', citando a Kim Sneppen, profesor de Biocomplejidad en el Instituto Niels Bohr y experto en los denominados ‘supercontagiadores’. Muchos otros medios escandinavos se hicieron eco de la noticia. En aquel momento, Dinamarca registraba las cifras más altas de nuevas infecciones desde el inicio de la pandemia (y también el récord de test de detección) y empezaba a hablar de reintroducir restricciones para frenar la propagación.

Foto: Un judío ultraortodoxo en Ashdod, Israel. (Reuters)

Suecia ha estado en el punto de mira durante toda la pandemia por haber sido un caso atípico en Europa, ya que evitó cerrar escuelas y negocios y optó por fiar el control del virus a la responsabilidad y el buen juicio de los ciudadanos. Ahora sigue siendo un caso aparte, al ser uno de los pocos países que no recomiendan el uso de la mascarilla.

“La razón por la que no vemos un incremento más dramático [de los contagios] es porque hemos tenido las mismas recomendaciones y restricciones en vigor durante todo el tiempo; no hemos abierto la sociedad de la forma en que otros países lo han hecho”, argumentó el epidemiólogo estatal de Suecia, Anders Tegnell, en una rueda de prensa el 24 de septiembre. “Con suerte, esto nos hace menos susceptibles a una segunda ola, porque será más fácil mantener la infección al mismo nivel”, añadió.

Repunte de contagios

Sin embargo, el panorama en Suecia ha empezado a cambiar, y en las últimas dos semanas se ha registrado un repunte de los contagios que preocupa a las autoridades. El jueves pasado se registraron 752 positivos, la cifra más alta desde junio, y el viernes fueron 668, lo que sitúa el total de contagios hasta ahora en 94.283. La incidencia acumulada a finales de la semana pasada era de 54 nuevos casos por 100.000 habitantes, “un nivel bastante alto, el más alto desde hace tiempo”, advirtió Tegnell el jueves. Aun así, subrayó que el incremento en los positivos no se ha traducido en un aumento de las hospitalizaciones ni de los fallecidos, principalmente porque la infección se está propagando entre personas jóvenes.

placeholder Mapa de incidencia de nuevos contagios por regiones en Europa. (ECDC)
Mapa de incidencia de nuevos contagios por regiones en Europa. (ECDC)

A mediados de julio, se registró una caída drástica tanto de enfermos graves como de muertos, que se mantiene estable, en cifras muy bajas. En estos momentos, hay 23 personas en unidades de cuidados intensivos en todo el país, mientras que, en el pico de la pandemia en abril, llegaron a ser más de 550. Las muertes también se mantienen bajo control, con una media diaria de dos fallecidos. Hasta el momento, Suecia ha contabilizado 5.895 muertos, lo que lo sitúa como el quinto país europeo con una cifra más alta con relación a su población —excluyendo los microestados—, cinco veces más que Dinamarca y 10 más que Noruega.

Sobre el papel, la situación de la infección en Suecia es ahora más favorable que en su vecina Dinamarca, donde la incidencia acumulada en los últimos 14 días es de 128 casos por 100.000 habitantes, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). En Dinamarca, eso sí, se realizan muchas más pruebas de detección, y la tasa de positivos sobre el total de test está por debajo del 1%, mientras que en Suecia ronda el 2,5%. Durante la última semana de septiembre, Dinamarca realizó casi 356.000 test, mientras que Suecia hizo unos 129.000, casi tres veces menos, aun teniendo casi el doble de población.

Cambio de directrices

Ante esta tendencia al alza, la Agencia de Salud Pública de Suecia (FHM, por sus siglas en sueco) anunció a finales de semana la introducción de una nueva directriz: a partir de ahora, las personas que convivan con un contagiado de covid-19 deberán considerarse “casos potenciales” y quedarse en casa durante una semana. Sin embargo, se excluye a los niños, que tienen que ir a la escuela siempre que no tengan síntomas. Hasta ahora, convivir con un positivo no era motivo para tener que hacer cuarentena.

En el mismo momento, sin embargo, las autoridades suecas han empezado a levantar otras restricciones, como por ejemplo la prohibición de visitas a las residencias de ancianos, que estaba en vigor desde abril y que dejó de estar vigente la semana pasada. El Gobierno también pretende introducir excepciones a la limitación de más de 50 personas en los eventos públicos. Si la Agencia de Salud Pública da luz verde, se permitirán hasta 500 personas en ciertos espectáculos culturales y deportivos a partir del 15 de octubre.

Foto: Vista de un restaurante en París. (Reuters)

La reapertura de los geriátricos ha suscitado sentimientos contradictorios. Mientras que la mayoría admite la necesidad de recuperar el contacto con sus familiares, muchas voces han alertado del riesgo que supone, teniendo en cuenta la elevada mortalidad en algunas de estas instalaciones durante la primavera. Algunos organismos, como la Asociación de Autoridades Locales y Regionales (SKR) y la Inspección de Salud y Asistencia Social (IVO), han pedido a las autoridades guías más concretas sobre cómo deben actuar las residencias.

También el grupo de científicos críticos con la gestión de la FHM conocido como el ‘grupo de los 22’ (ahora oficialmente denominado Vetenskapsforum Covid-19) ha advertido de que las recomendaciones son demasiado vagas. En un artículo reciente en el periódico 'Aftonbladet', remarcaron que más del 40% de los contagios es a través de personas asintomáticas, y reiteraron la necesidad de introducir el uso de la mascarilla como medida obligatoria, al menos en los geriátricos.

Foto: Un bar en Estocolmo, Suecia, donde se asegura que están abiertos pese al coronavirus. (Reuters)

“Con las recomendaciones que hemos hecho, es posible realizar visitas seguras. Luego se trata de que todo el mundo contribuya a mantener la propagación de la infección a niveles bajos”, concluyó Tegnell.

En Suecia, las restricciones son escasas, pero las autoridades hacen hincapié en la necesidad de seguir al máximo las recomendaciones: buena higiene de manos, teletrabajar siempre que sea posible, evitar el transporte público en horas punta y, sobre todo, distanciamiento físico. “Evitad abrazar a vuestros amigos y decid no a las fiestas en casas llenas de gente”, instó el primer ministro, Stefan Löfven, en una rueda de prensa a finales de septiembre. “La situación está mejor, pero la crisis no ha acabado”, zanjó.

¿Está Suecia mejor protegida ante una eventual segunda ola de contagios? ¿Puede haber logrado una inmunidad superior a la de la mayoría de países? ¿Tenía razón con su estrategia de restricciones laxas? Preguntas de esta índole eran habituales a finales de agosto y principios de septiembre, cuando Suecia figuraba entre los países europeos con una menor incidencia del covid-19 y no veía indicios de brotes significativos, a diferencia de lo que empezaba a ocurrir en gran parte del continente.

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