"La última oportunidad" en la segunda ola

Sin fiestas y los estudiantes fuera de los bares: regresa la Europa de las restricciones

Desde limitar las reuniones sociales a prohibir las fiestas. De Escocia a Francia, Austria e incluso Alemania o Suecia, vuelven las limitaciones con el objetivo de evitar un nuevo confinamiento

Foto: Vista de un restaurante en París. (Reuters)
Vista de un restaurante en París. (Reuters)

Esta semana, la comisaria de Salud de la Unión Europea, Stella Kyriakides, advirtió a los Estados miembros que había que actuar "inmediatamente": es "la última oportunidad para evitar una repetición de la última primavera". Muchos no necesitaban un toque de atención. Las cifras de la segunda ola en Europa son "alarmantes", según ha advertido la OMS y muchos países europeos, que hace apenas tres meses iban desgranando las medidas de la desescalada, vuelven a imponerlas. Desde restringir de nuevo las reuniones sociales a prohibir las fiestas, pasando por distancia de seguridad en los establecimientos de restauración y "toque de queda" en bares y restaurantes de Escocia a Francia, pasando por Austria y sus puertos de esquí e incluso Alemania o Suecia, que está barajando introducir medidas anticovid en Estocolmo.

Ante el temor de que la nueva oleada de contagios de coronavirus se traduzca también en un colapso de los hospitales y un aumento de fallecimientos, la Europa de las restricciones ha regresado. Además de las iniciales limitaciones de viaje, que tejen un difícil mapa en toda la UE, los países europeos están empezando a imponer nuevas restricciones, muchas veces más localizadas, regionales o con un objetivo concreto. Esta nueva realidad empieza a parecerse, según lo han denominado algunos medios de comunicación internacionales, a "un confinamiento ligero" ('lockdown lite'). A diferencia de otros confinamientos más serios (tanto España, Italia, Reino Unido, Francia y Bélgica impusieron órdenes de quedarse en casa con distintos grados de intensidad), estas medidas no pretenden, ni pueden, acabar con la transmisión completamente, sino encontrar los 'puntos calientes de contagio' (barrios con transmisión muy alta del virus, bares y discotecas, fiestas privadas u otros eventos supercontagiadores) e intentar apagarlos sin afectar a toda la industria, con la consecuente crisis económica que ya trajo la primera ola de confinamientos y sus medidas draconianas.

Francia, que sigue a España en cuanto al mayor número de contagios diarios en Europa (el jueves pasado alcanzó un récord de 16.096 nuevos casos, muy superior a las cifras de marzo y abril), ha ordenado esta semana el cierre total de bares y restaurantes en la ciudad mediterránea de Marsella, donde se acumulan los casos y los hospitales están más desbordados, durante al menos dos semanas. En otros núcleos urbanos, como París, los bares deberán estar cerrados antes de las 22:00 horas. Se trata de las primeras medidas significativas de restricción contra el coronavirus ordenadas en Francia desde el levantamiento del confinamiento en mayo. "Si no actuamos, podríamos acabar en una situación similar a lo que pasó en primavera... Lo que podría significar un nuevo confinamiento", ha declarado el primer ministro francés, Jean Castex.

En Reino Unido, los confinamientos locales se han ido sucediendo durante semanas en todo el país (alrededor de 9,7 millones de personas, de los 60 millones de habitantes en Reino Unido, están ahora bajo algún tipo de "cuarentena local") y finalmente el propio Boris Johnson ha anunciado las últimas restricciones antes de tener que imponer un segundo confinamiento total. Quedan prohibidas las reuniones de más de seis personas, la mascarilla será obligatoria en bares, restaurantes y tiendas minoristas, se suspenden todos los eventos deportivos con público, las bodas quedan limitadas a 15 invitados y los 'pubs' y restaurantes de Inglaterra cerrarán sus puertas a las 22:00 horas.

'No party!'

En Escocia, donde las autoridades políticas y sanitarias han puesto el foco de los contagios en los jóvenes, tras varios casos de residencias universitarias al completo que han tenido que ser puestas en cuarentena, se ha prohibido a los jóvenes (bajo amenaza de sanción en sus universidades) salir de fiesta fuera de sus casas. "Requerimos a los estudiantes que eviten cualquier socialización fuera de sus hogares y fuera de su residencia. Les demandamos que no vayan a bares y otros locales de restauración. No debe haber fiestas ni socialización fuera de sus casas", ha informado Universities Scotland, que representa a las instituciones universitarias escocesas. Estas restricciones, que cada una de las universidades tiene que dejar "absolutamente claras" a sus estudiantes, han sido coordinadas con el Gobierno escocés.

Tras el escándalo que ha suscitado la medida entre los jóvenes, la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, se ha apresurado a informar de que la prohibición aplica en principio solo este fin de semana. "A todos los estudiantes. Siento que el covid esté haciendo tan duro este tiempo tan especial de vuestras vidas. Pero no será para siempre y cuanto más pongamos el virus bajo control ahora, antes os llegará de vuelta un poco de normalidad. Así que por favor, haced lo que se os ha pedido", ha tuiteado Sturgeon.

Dinamarca, también en cifras récord, ha ampliado las restricciones que pesaban sobre Copenhague a todo el país, imponiendo un toque de queda a bares y restaurantes de antes de las 22:00 horas y el uso obligatorio de mascarillas para acceder a los locales y hasta tomar asiento. Grecia ha ordenado el teletrabajo para el 40% de los trabajadores de empresas públicas y privadas, ha suspendido todos los conciertos y ha cerrado los cines.

Incluso Alemania

Alemania, que logró superar la primera oleada del coronavirus en primavera con una de las tasas de mortalidad más bajas de Europa y un sistema de rastreo y detección de casos que parecía funcionar, se está enfrentando a nuevos récords de contagios de covid-19. El pasado sábado 19 de septiembre, Alemania registró 2.297 nuevos contagios, la peor cifra desde abril (el mayor pico, de 6.000 infecciones, se produjo a finales de marzo), desde entonces, se ha ido manteniendo una cifra diaria por encima de los 2.000 casos, según las cifras ofrecidas por el Instituto Robert Koch (RKI). "La pandemia está realmente en pleno apogeo ahora", ha declarado esta semana el virólogo jefe alemán, Christian Drosten. "Tenemos que dejar de hablar de cosas como reabrir estadios de fútbol. Eso es completamente engañoso [sobre la situación real de la epidemia]".

"La pandemia está realmente en pleno apogeo ahora", ha declarado esta semana el virólogo jefe alemán, Christian Drosten

Las restricciones, ordenadas por los 'Land', ya han comenzado: en Múnich, famoso por su Oktoberfest, se han prohibido las reuniones de más de cinco personas, y Merkel se reunirá la próxima semana con las autoridades regionales para reintroducir cuarentenas obligatorias a los viajeros, según informa el diario 'Bild'.

Una camarera en Múnich este septiembre. (Reuters)
Una camarera en Múnich este septiembre. (Reuters)

En Austria, con el frío se acerca también la temporada de esquí, el grueso de su turismo, que representa un 15% del PIB del país. Y con la temporada, llegan también los turistas y la ligereza con el distanciamiento social. Para evitarlo, esta misma semana el canciller austríaco, Sebastian Kurz, anunció medidas como un toque de queda en los estados más turísticos de Tirol, Vorarlberg y Salzburgo, y prohibió las fiestas 'après-ski' (fiestas después de esquiar), uno de los mayores atractivos de los 'resorts' austriacos y, precisamente, uno de los mayores focos de contagio en Europa en los primeros meses de la pandemia, en febrero. En los próximos días se anunciará también la obligatoriedad de llevar la cara cubierta para los usuarios de los telesillas, y los clientes de los bares y restaurantes solo podrán consumir sentados.

"Tenemos que detener la crecida en las infecciones. No es solo un tema sanitario, ¡también de los trabajos! Números altos de infecciones empujan a nuevas restricciones, recomendaciones de viajes, menos consumo y, en el peor caso, un segundo confinamiento", ha advertido Kurz.

Bélgica es, por el momento, prácticamente la única excepción en este aumento de las restricciones, pese a que precisamente el país se está enfrentando a un fuerte pico de contagios. Esta semana, la primera ministra belga, Sophie Wilmès, ha anunciado el levantamiento de varias medidas anticovid: las mascarillas ya no serán obligatorias en el exterior y cada hogar ya no tendrá que limitar sus contactos cercanos a solo cinco personas, como hasta ahora. También suspenderá su prohibición de viajes a zonas 'rojas', consideradas más afectadas por los contagios (incluida España, con la excepción de Canarias), y simplemente "recomendará negativamente los viajes". Bélgica es uno de los 'puntos caliente' de contagio en Europa (solo por detrás de España, República Checa, Francia y Luxemburgo), con una tasa de nuevas infecciones por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días de 146,7 (la de España es 319, la de Chequia 243 y la de Francia, 213).

Mapa con la incidencia de contagio por regiones en Europa. (ECDC)
Mapa con la incidencia de contagio por regiones en Europa. (ECDC)

El caso de Bélgica contrasta con Suecia, siempre muy reticente a imponer medidas anticovid a su población, optando en cambio por una estrategia de concienciación ciudadana y de apertura económica. Pese a contar con unas cifras de contagios y fallecimientos muy superior a la de sus vecinos nórdicos, en el último mes la curva se había estabilizado a la baja, y el país coqueteaba con el fin de la pandemia. Sin embargo, también la segunda ola ha llamado a su puerta, con un fuerte pico de contagios en la capital Estocolmo, y haciendo que incluso el artífice de la estrategia sueca, Anders Tegnell, se haya planteado imponer por primera vez ciertas restricciones en la ciudad. "La tendencia regresiva se ha roto. Si la curva sigue subiendo, la situación puede ser peligrosa", ha afirmado esta semana el responsable de Sanidad de la capital, Bjoern Eriksson, y el jefe de la Agencia de Salud Pública de Suecia, Tegnell, ha reconocido que si la tendencia persiste habrá que pensar en "restricciones locales" para Estocolmo.

Confinamientos de quitar y poner

Confinamientos parciales o localizados, así como cierres o prohibiciones aplicados y desaplicados serán probablemente la tónica normal durante este y el próximo año, hasta que se distribuya ampliamente una vacuna o se encuentre un tratamiento contra la enfermedad que permita descongestionar unos hospitales ya al borde del desastre en ciertas regiones de España (especialmente Madrid) pero que también empiezan a notar la presión en países como Francia o Grecia.

Europa no es la primera que experimenta la vuelta de las restricciones por el coronavirus. Australia tuvo que imponer de nuevo el confinamiento en Melbourne tras un fuerte pico de contagios que no logró controlar con restricciones más limitadas, algo que sí consiguió Hong Kong con su rebrote en junio, cuando limitó los horarios de los bares y restaurantes, prohibió reuniones públicas de más de dos personas (aunque esta medida también tuvo tintes políticos) e hizo obligatoria la mascarilla en todo momento. También han tenido cierto éxito este tipo de restricciones no tan generalizadas en Italia: en agosto, cuando empezaba a asomar un crecimiento en los contagios, las autoridades cerraron discotecas y bares nocturnos bajo techo, una medida que quizá les haya evitado las cifras que ahora asolan a España o Francia.

El covid-19 en Melbourne (Australia). (EFE)
El covid-19 en Melbourne (Australia). (EFE)

El objetivo era y es, tanto para Australia y Hong Kong como para Europa, evitar un segundo confinamiento, como ha tenido que aplicar Israel, el primer país en volver a confinar a su población.

Europa entra así de lleno en "el martillo y la danza", intercalando periodos de cierres y prohibiciones a negocios concretos, zonas concretas o áreas concretas, con otros con mayor libertad de reunión, con la intención de evitar tener que llegar al límite de volver a un cierre total y el duro golpe a la economía ya vapuleada. El problema, si se consigue encontrar el equilibrio para escapar del segundo confinamiento, puede ser la confusión ciudadana con las cambiantes medidas: un día las mascarillas son obligatorias en la calle, la semana siguiente solo en espacios cerrados... Al estar más localizadas, también son más inconsistentes.

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