CREEN HABER ALCANZADO LA INMUNIDAD DE GRUPO

En Suecia coquetean con la idea de haber superado la pandemia: "Se acabó el covid"

La apuesta del país escandinavo por no aplicar restricciones, mascarillas ni confinamientos se redobla ahora que los casos empiezan a caer. Por supuesto, las escuelas estarán abiertas en septiembre

Foto: Así lucía este 20 de agosto el barrio de Sodermalm en Estocolmo (Fredrick Sandberg / EPA)
Así lucía este 20 de agosto el barrio de Sodermalm en Estocolmo (Fredrick Sandberg / EPA)
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El pasado 4 de agosto, Sebastian Rushworth un joven médico de urgencias del hospital de Danderyd, en el área metropolitana de Estocolmo, escribió en su página web personal un post titulado ‘¿Cómo de malo es realmente el covid? La perspectiva de un doctor sueco’.

En el artículo, Rushworth declaraba que llevaba ya más de un mes sin ver a un paciente con coronavirus. Cuando en marzo cualquiera, aunque llegara con una pierna rota, daba positivo en el PCR, ahora a aquellos que llegaban con tos o fiebre, invariablemente, el test les salía negativo. En principio el artículo era puramente anecdótico, pero al autor no le tembló el pulso a la hora de escribir que "el covid se ha acabado en Suecia". Por supuesto, sus reflexiones se hicieron virales, el post se ha traducido desde entonces a varios idiomas y ha aparecido incluso en revistas como la conservadora ‘The Spectator’ de Reino Unido.

Suecia, como ya es ampliamente conocido, ha tomado desde el principio un enfoque único contra la pandemia: centrándose en la responsabilidad individual, sin cerrar colegios, confinar a nadie ni mucho menos obligar al uso de mascarillas, ni en interior ni en el transporte público. Por ello ha pasado a ser una especie de unicornio para todas aquellas personas contrarias a este tipo de medidas restrictivas.

Por eso ahora, Rushworth y muchas más personas —dentro y fuera de Suecia— están convencidas de que el país anda cerca de alcanzar o ha alcanzado ya en algunas partes del mismo la ansiada inmunidad de grupo, ese punto en el cual el virus no puede seguir saltando de una persona a otra con facilidad, porque están protegidas, y acaba por disiparse.

Hasta donde yo sé, actualmente no hay una sola persona que esté siendo tratada por covid en el hospital donde trabajo

"Sí, definitivamente", confirma Rushworth a El Confidencial. "El número de muertes por covid en Suecia ha seguido disminuyendo desde que escribí el artículo, y ahora tiene un promedio de dos muertes por día". En Estocolmo, donde vive este médico "la gente ahora vive con mucha normalidad y, a pesar de eso, el covid sigue siendo una enfermedad muy rara en el servicio de emergencias: hasta donde yo sé, actualmente no hay una sola persona que esté siendo tratada por covid en el hospital donde trabajo".

Qué significa inmunidad de grupo

Que en Suecia hayan alcanzado algo parecido a la inmunidad no es algo demostrado. Es más, con los conocimientos actuales probablemente sea una hipótesis errónea, pero el país nórdico ha decidido que abrirá los colegios y retornarán a las clases presenciales precisamente para acabar de apuntalar esa inmunidad según se desprende de unos ‘e-mails’ de Anders Tegnell, el epidemiólogo que ha diseñado toda la estrategia sueca, dados a conocer hace unos días.

El periodista ‘freelance’ Emanuel Karlsten publicó en exclusiva los correos electrónicos en los que Tegnell discutía acerca de mantener abiertos o cerrar los colegios en Suecia tras conseguirlos a través de una petición de transparencia.

Anders Tegnell, de la Agencia de Salud Pública sueca (EPA)
Anders Tegnell, de la Agencia de Salud Pública sueca (EPA)

En una conversación con Mika Salminen, su homólogo en la Agencia de Salud Pública finlandesa, Tegnell aseveraba que "un punto a favor de mantener las escuelas abiertas sería alcanzar la inmunidad de rebaño más rápidamente". El finlandés explica que "también hemos pensado en eso, pero mientras tanto, los niños seguirán propagando la infección" y menciona que han ejecutado un modelo con este escenario particular que estima que la tasa de ataque de los ancianos, es decir, el número de ellos que acabaría adquiriendo la enfermedad "disminuye en casi un 10%".

"¿Quizá un 10% pueda valer la pena?", respondió Tegnell, que finalmente optó por mantener los colegios abiertos. Esa es también la idea para el próximo curso en un país que mayoritariamente abraza su estrategia, diametralmente opuesta a la del resto del mundo.

Desde el Gobierno nunca hablan de inmunidad pero tampoco niegan que sea parte de su estrategia

El propio concepto de inmunidad, con el que se les ha relacionado, no es algo que ellos quieran ver puesto en su boca. Según explica Karlsten a este periódico, no pronuncian esas palabras —como sí hicieron, con muy mal resultado, en el Reino Unido— pero "tampoco niegan que sea parte de su estrategia", dice. "Algún científico ha dicho que la inmunidad de grupo es como la gravedad para un avión, no es nunca el objetivo sino una fuerza más de la naturaleza: cuando un piloto aterriza no persiguen la gravedad sino que la usan para calcular dónde vas a ir. Pero de alguna forma esta palabra ha sido explosiva y por tanto no utilizada".

Inmunidad, el tema de moda

El debate sobre Suecia es recurrente desde que el SARS-CoV-2 irrumpió en nuestras vidas. Cada vez que las evidencias en contra de la medida parecen enterrar para siempre la discusión, aparece algún nuevo hallazgo científico que saca a Suecia de la tumba. La última página de este folletín es la que se refiere a la inmunidad. Hace unos meses, la noción mayoritaria era que hacía falta que alrededor de un 70% de la población fuera inmune al SARS-CoV-2 para lograr acabar con la pandemia.

Sin vacuna, la única forma de conseguir este objetivo era que las capas más jóvenes de la población, resistentes a enfermar y casi invulnerables a los efectos del virus, contrajeran covid-19 para así ir construyendo una base sólida que se completara cuando llegaran los primeros tratamientos. Más tarde, los primeros estudios de seroprevalencia arrojaron agua fría a esta ensoñación, ya que incluso en áreas duramente golpeadas solo un 15% de la población parecía haber desarrollado anticuerpos. Además, estos anticuerpos se desvanecían pasados unos meses... fue el momento más bajo para la estrategia de inmunidad sueca. Estaban demasiado lejos.

Test de inmunidad mediante anticuerpos IgG (Reuters)
Test de inmunidad mediante anticuerpos IgG (Reuters)

Sin embargo, poco a poco comenzó a crecer el rumor —posteriormente confirmado— de que existía otra forma de protección, una suerte de inmunidad cruzada provocada por la exposición a otros coronavirus como los del resfriado. Los anticuerpos decayeron y un concepto nuevo para el público emergió, el de los linfocitos T, células de defensa que aparecen incluso en personas que no han sido expuestas a la enfermedad. Y en aquellas que sí han estado expuestas, pueden permanecer alertas durante muchos años: 17 en el caso del SARS, el antecesor más directo de este coronavirus.

Recientemente, un estudio en 'Science' rebajó esa barrera de inmunidad grupal al 43% de la población, ya que además de tener en cuenta la memoria inmune hay que contar con la heterogeneidad de la población, ya que quienes suelen infectarse son jóvenes y menos vulnerables: "Si las intervenciones no farmacológicas son muy estrictas", es decir, como el confinamiento llevado a cabo durante el estado de alarma, "no se consigue inmunidad de grupo, y las infecciones resurgirán si estas medidas decaen demasiado rápidamente", dicen los autores.

Y de repente, el interés por la estrategia de Suecia —que parecía hundida después de que su PIB (-8%) cayera más que el de sus vecinos— ha vuelto a reflotar.

Lo que dicen los datos

Primero fue el número de casos. En Suecia ha sido muchísimo más elevado que en el resto de países nórdicos de su entorno. Por supuesto, cuando uno deja que el virus corra libremente no puede esperar otra cosa, pero la teoría dictaba que esto era beneficioso a largo plazo siempre y cuando no afectara a las personas más vulnerables ni tampoco llegara a colapsar los sistemas de salud.

"No creo que la tasa de infección sea una estadística muy valiosa", dice Rushworth, "porque la cantidad de covid que encuentres depende completamente de la cantidad de pruebas que realices, algo que ha variado mucho durante el transcurso de la pandemia". Además, insiste este médico de urgencias, "cuando el covid se vuelve raro, como lo es ahora, el alcance de los falsos positivos se vuelve enorme, por eso creo que tiene mucho más sentido mirar el número de muertes, es una cifra mucho más confiable".

Cuando uno tiene muchos casos de una enfermedad con una tasa de letalidad de en torno al 1% tiene que esperar las consecuencias. En este caso las consecuencias han sido que Dinamarca ha enterrado a 621 personas, Finlandia a 334, Noruega a 224 y Suecia a 5.805 ciudadanos. Al principio también parecía que simplemente Suecia se había tomado la pandemia de un solo trago en lugar de demorar las cuotas, pero el tiempo no le está dando la razón en esto pese a que ahora solo estén registrando dos fallecimientos diarios.

Además del hecho de que el número de contagios ha vuelto a repuntar, existe otro argumento en contra de que la pandemia se haya terminado para los suecos. Los test vuelven a salirle positivos. Ahora mismo están en torno al 3,5%, mismas cifras de positividad que Francia o Suiza. Todo lo que sea estar por debajo del 5% está bien (España está actualmente por encima del 7%) según la OMS, ya que equivale a tener la pandemia controlada en el país. Sin embargo, el resto de países nórdicos están por debajo del 0,5% de test positivos.

Tasa de positividad el pasado 20 de agosto (Our World in Data)
Tasa de positividad el pasado 20 de agosto (Our World in Data)

Nada de esto inquieta a la mayor parte de los suecos, que confían en que esto es una carrera de larga distancia en la que ellos llevan muchas posiciones ganadas. "La mayor tasa de infección en Suecia que en los países vecinos se debe simplemente a la respuesta más relajada de Suecia a la pandemia", indica Rushworth. "El problema para los otros países es que ahora tienen un gran número de personas que todavía no tienen inmunidad, y si esos países quieren evitar un pico como el que Suecia ya ha experimentado, deberán permanecer encerrados hasta que haya una vacuna disponible de forma generalizada".

Una encuesta realizada en junio, durante los peores meses de la estrategia, anunciaba un desplome en la confianza del público y así fue, cayó un 10% pero las medidas llevadas a cabo por la Agencia de Salud Pública seguían estando en un envidiable 63% de apoyo por parte de los ciudadanos. "La inmunidad colectiva ha sido, durante el verano, una de las principales explicaciones de por qué el número de muertos ha caído de nuevo a estos niveles", explica Karlsten. "No creo que hayamos terminado con la pandemia, pero seguramente a nivel poblacional estamos mucho más cómodos ahora que durante la primavera, puedo ver esto en mi propia comunidad donde los abrazos son más frecuentes y los ancianos están más fuera de casa".

Pese a lo que mucha gente —incluido el epidemiólogo jefe— dentro de Suecia crea sobre la actual inmunidad del país, el Gobierno sigue en alerta y ha avisado a los suecos de que tendrán un otoño complicado por delante. "Están preocupados, pese a que actualmente solo esté afectando a la gente joven", dice Karlsten.

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