EUROPA BUSCA UNA NUEVA ESTRATEGIA CON PEKÍN

Cumbre UE - China: un nuevo tono para recuperar la simetría en las relaciones

La Unión Europea celebra este lunes una cumbre con China con la que busca acercar el fin de la asimetría en el acceso a los mercados y marcar un nuevo tono en las relaciones

Foto: Bandera europea junto a una china durante un encuentro de alto nivel entre la UE y Pekín. (Reuters)
Bandera europea junto a una china durante un encuentro de alto nivel entre la UE y Pekín. (Reuters)

La Unión Europea está intentando salir de lo que se ha denominado como “la era de la ingenuidad” con China. No es sencillo, porque los Veintisiete son enormemente dependientes del gigante asiático. Pero varios toques de atención han hecho cambiar la mentalidad de muchos líderes europeos. Después de que el presidente del Senado de República Checa visitara Taiwán y de que el Gobierno chino le amenazara con que pagaría un “alto precio” por ello, algunas alarmas saltaron en el Viejo Continente. Pekín estaba cruzando ciertas líneas rojas, estaba empezando a ser cada vez más agresiva.

Sorprendemente la crisis del Covid-19, ayudada por el aumento de la agresividad diplomática china, ha logrado que empiecen a converger las muchas y muy diversas visiones que existen sobre China y la relación que el bloque comunitario debe mantener con Pekín. Se le sigue viendo como un socio, pero cada vez más las capitales se conciencian de su impredecibilidad y de lo altamente expuesta que está la Unión Europea a la voluntad del gigante asiático por su dependencia estratégica. En términos económicos, se extiende la sensación de que China no cumple con sus promesas de inversión y de reciprocidad, y que en parte lo hace por la inacción europea, que no usa todas las herramientas que tiene a su disposición. Eso está pavimentando el camino a un cierto consenso.

En este contexto, este próximo lunes se celebrará una videollamada entre Xi Jinping, presidente chino, en la que participarán Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, y Angela Merkel, canciller alemana que estará presente en representación de la presidencia rotatoria alemana. La tensión con el Gobierno chino es palpable, pero no dialogar no es una opción viable para el bloque comunitario.

Bruselas tiene una relación difícil con Pekín, que guarda una fachada de cooperación pero que luego normalmente nunca se materializa. Es lo que en la capital comunitaria se considera como “por cada paso hacia delante, dos hacia atrás”. Pero entonces, ¿por qué seguir hablando con el Gobierno chino? No hacerlo “significa dar tres pasos hacia atrás”, explica una fuente europea. “¿Por qué no cooperar cuando podemos hacerlo?”, señala. “Tenemos que trabajar con China, no hay otra opción”, explica la fuente que hace hincapié en el hecho de que en el mundo actual, la Unión Europea es un actor “pequeño”. “Europa no puede sola, necesita cooperación”, insiste.

Banderas chinas y europeas durante una reunión en Pekín. (Reuters)
Banderas chinas y europeas durante una reunión en Pekín. (Reuters)

El lunes está previsto que los líderes europeos aborden tres asuntos con el presidente chino: clima, comercio y cooperación en materia digital. En el primero de los puntos, según han explicado fuentes europeas, está previsto pedir mayores esfuerzos a China. La próxima semana la Comisión Europea va a aumentar la ambición de los recortes de emisiones como parte de su ruta hacia la neutralidad climática.

No habrá comunicado oficial, como ya pasó en la tensa reunión de junio. El objetivo real es lograr consolidar los avances en la negociación de un acuerdo de inversiones que la Unión Europea quiere cerrar con China antes de que termine el 2020 tras seis años de conversaciones y que durante el verano ha estado en lo que Bruselas calificó como una “etapa crítica”. Lo que el bloque comunitario busca con este acuerdo es igualar el terreno de juego y las condiciones de acceso al mercado, que son muy asimétricas en detrimento de la Unión Europea.

Las fuentes europeas hablan de un “buen progreso”, “especialmente” en el acceso al mercado, pero la reunión va a ser “un test” para comprobar hasta qué punto esos progresos cristalizan y pueden dar lugar a una nueva fase en las relaciones comerciales. Porque cuando se pasa de las palabras a los hechos, ¿qué queda?

Pues de eso quieren hablar los líderes europeos. Por eso una fuente explica que piensan poner sobre la mesa el informe anual de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, que acusa al Gobierno de mantener cerradas a la competición extranjera las partes más jugosas de su economía, mientras abre las puertas únicamente de una parte pequeña de su mercado con el fin de mantener la narrativa de que Pekín “está abriéndose”, una eterna promesa que le permite seguir en posición de fuerza.

Discurso de Xi Jinping en Pekín. (Reuters)
Discurso de Xi Jinping en Pekín. (Reuters)

No serán los únicos asuntos que los líderes europeos pondrán sobre la mesa. La situación de Hong Kong volverá a estar en la conversación después de que el Gobierno chino impusiera la Ley de Seguridad Nacional sobre la antigua colonia británica acabando de facto con el sistema de “Un país, dos sistemas”. Von der Leyen avisó de que hacerlo tendría consecuencias, pero por ahora no hay ni rastro de ellas. Fuentes europeas explican que esas acciones y respuestas están siendo trabajadas.

Por último, a nivel estratégico, China llegará a esta reunión sabiendo que algo está cambiando. Y la máxima demostración está en el hecho de que Berlín haya adoptado una estrategia para la región de Asia en la que Pekín no es el epicentro, sino que Alemania se centra en Japón o Corea del Sur, países democráticos. La noticia no es solo que el Gobierno alemán les escoja a ellos antes que al gigante asiático, sino que ha decidido implicarse en un terreno que, hasta ahora, era el jardín privado de Pekín.

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