OBJETIVOS MÁS DUROS PARA 2030

Bruselas pide más poder ante las capitales ante el cambio climático

La Comisión Europea retrasa otra vez la revisión de los objetivos de 2030 y propone una ley climática que le daría más poderes pero que da un margen a las capitales que no contenta a los activistas

Foto: La presidenta de la Comisión Europea junto a la activista Greta Thunberg. (EFE
La presidenta de la Comisión Europea junto a la activista Greta Thunberg. (EFE

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su plan para una ley climática con la que pretende convertir en norma el objetivo de una neutralidad climática para el año 2050, un objetivo sobre el que el conjunto de la UE todavía no está de acuerdo, ya que Polonia todavía se opone a dicha meta.

Esta medida pretende dar un empujón a las ambiciones climáticas del nuevo Ejecutivo comunitario, que el pasado diciembre presentó su Pacto Verde para Europa con el que pretenden facilitar la transición ecológica, las inversiones verdes y subsanar los daños colaterales que la transformación de la economía tendrá sobre los más vulnerables. La Ley Climática pretende dar más poderes a Bruselas, pero en el mismo documento rebaja la ambición para evitar que las capitales se sientan acorraladas y lograr que la norma obtenga la luz verde del Consejo cuando llegue el momento.

Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión a cargo del Pacto Verde europeo. (EFE)
Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión a cargo del Pacto Verde europeo. (EFE)

La Comisión Europea sabe tres cosas sobre esta agenda: los europeos más jóvenes se sienten conectados con este plan, lo que da a Bruselas la esperanza de recuperarlos para el proyecto europeo; sirve como estrategia de crecimiento para una economía que se estanca; y es un plan urgente que tiene que ejecutarse por pura supervivencia.

Pero dos de los puntos se están demostrando ya problemáticos. La Comisión Europea ha invitado a la activista medioambiental Greta Thumberg a la presentación de su nueva medida climática, y la joven sueca les ha mostrado el camino que le espera a Bruselas con este plan: no es suficientemente bueno.

Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea a cargo del Pacto Verde, ha explicado que esta Ley Climática, ayudará a que las crisis que la UE atraviesa en cada momento, como ahora es la del coronavirus o la situación en la frontera entre Grecia y Turquía, no distraigan a los Veintisiete del cumplimiento de los objetivos climáticos.

En último punto, el referido a que es una situación urgente, también está demostrándose por ahora problemático: la UE sola no puede cambiar el rumbo de la situación global del medioambiente, la propia Ley Climática señala que la UE es responsable únicamente del 10% de las emsiones mundiales, pero sí que puede intentar empujar a los grandes contaminadores a que se comprometan con la lucha contra el cambio climático. Por ahora tampoco está teniendo éxito en este punto, aunque sí que ha dispuesto que sus acuerdos comerciales, una de los instrumentos más poderosos de los Veintisiete para ejercer su poder a nivel global, incluyan compromisos medioambientales.

Objetivos para 2030

El objetivo que tiene la Comisión Europea es dar el primer paso para endurecer el recorte d emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 para que así se pueda alcanzar la neutralidad climática en 2050. Bruselas se compromete a presentar en septiembre un plan para aumentar el recorte de gases en 2030 al menos hasta el 50% y acercándose al 55% teniendo como referencia los niveles de emisiones de 1990.

El Ejecutivo comunitario, que en principio tenía pensado publicar este nuevo objetivo en verano, pero esta propuesta retrasa ese momento hasta septiembre. La norma señala que Bruselas realizarán un análisis de impacto de la medida y después del verano pondrá ya sobre la mesa la revisión del actual objetivo, que es considerado insuficiente, de un recorte del 40% de las emisiones en 2030.

“Si haces un análisis de impacto, de modo que los hechos no puedan discutirse, te mueves más rápido”, ha asegurado Timmermans en rueda de prensa, respondiendo a las críticas a la Comisión Europea por retrasar hasta septiembre la adopción de un nuevo objetivo para 2030, asegurando que, de haberlo anunciado este miércoles, se habría entrado en una “discusión sin fin” sobre si la decisión estaba bien tomada.

Señal de prohibición de emisiones en Dinamarca. (Reuters)
Señal de prohibición de emisiones en Dinamarca. (Reuters)

La Comisión Europea pretende presentar instrumentos para alcanzar el objetivo de 2030 en junio de 2021. Entre otras cosas proponen revisar la directiva del sistema europeo de comercio de emisiones (ETC), de la directiva de eficiencia energética o la de las energías renovables.

Otro de los objetivos de esta ley es poner a la Comisión Europea un escalón por arriba en los pulsos con las capitales. El Pacto Verde europeo tiene como objetivo dirigir a los Estados miembros hacia el objetivo de la neutralidad climática, y con esta ley Bruselas podrá emitir recomendaciones a los países “cuyas acciones sean incompatibles con el objetivo”, y estos “estarán obligados a tener debidamente en cuenta estas recomendaciones o explicar sus razonamientos si no lo hacen”.

Pero el equipo de Von der Leyen no quiere ir demasiado lejos. Apretar sin ahogar. Será en septiembre de 2023 cuando haga el primer análisis sobre si las medidas europeas están en línea para cumplir los objetivos de 2030 y de 2050, y hará análisis después cada cinco años.

Además, en la propuesta publicada por la Comisión Europea, Bruselas propone poder adoptar actos delegados entre 2030 y 2050, lo que les permitiría modificar los objetivos de recortes de emisiones sin necesidad de tener el visto bueno de los Estados miembros y el Parlamento Europeo, algo que el Ejecutivo comunitario haría cada cinco años.

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