'Sucesor designado'

Reino Unido, en vilo: ¿qué pasa si muere Boris Johnson por coronavirus?

El primer ministro, Boris Johnson, ha sido ingresado en cuidados intensivos tras agravarse sus síntomas de coronavirus

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)
El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)

Nadie se mostró realmente preocupado cuando, el pasado 27 de marzo, Boris Johnson reveló por primera vez que había dado positivo por Covid-19. El 'premier' lo comunicó personalmente a través de sus redes sociales con un vídeo en el que mostraba buen aspecto. “Hola, chicos”, relató con su habitual carisma, "he desarrollado síntomas leves del coronavirus".

Reino Unido, en vilo: ¿qué pasa si muere Boris Johnson por coronavirus?

Pero a los pocos días hubo otro vídeo y el declive era evidente. El pasado jueves fue la última vez que se le vio públicamente, cuando salió a la puerta de su residencia a aplaudir a los sanitarios. Su cara era ya la de una persona enferma.

Finalmente, el pasado domingo por la noche fue ingresado en el hospital público de St. Thomas, en Westminster, tras no presentar mejoría. Y este lunes por la noche era trasladado a cuidados intensivos. El último comunicado oficial de Downing Street recalca que se trata de una medida de precaución “en caso de que necesitara un respirador”. Michael Gove, miembro del partido conservador y cercano a Johnson, ha confirmado esta mañana que durante la noche el primer ministro ha necesitado un respirador pero no un ventilador.

En cualquier caso, la situación es grave y tremendamente preocupante para su familia —entre ellos, su prometida, Carrie Symonds, de 32 años, que está embarazada y también ha mostrado síntomas de Covid-19—.

El responsable de Sanidad, Matt Hanock, de 41 años, se contagió pero logró superar la enfermedad tras siete días de aislamiento, al igual que el heredero, el príncipe Carlos, de 71 años. Sin embargo, al primer ministro, de 55 años, quien además no presentaba ninguna patología previa, se le ha complicado la situación.

¿Y el sucesor?

En el Reino Unido, la población está conmocionada. El propio Johnson había mandado un mensaje en redes sociales el mismo lunes asegurando que se encontraba trabajando y de “buen ánimo”. Pero en un país que no cuenta con Constitución escrita, la pregunta que inevitablemente se plantea ahora es qué ocurriría si finalmente fallece el inquilino del Número 10.

Por protocolo, se había preparado un plan de emergencia en la fase inicial de la pandemia bautizado como 'Superviviente designado': en caso de que Johnson enfermara, sería Dominic Raab —titular de Exteriores y primer secretario de Estado— quien le sustituyese. Desde el lunes por la noche, el responsable de la diplomacia británica ha empuñado el timón. Pero nadie barajaba hace un mes un posible escenario real de fallecimiento.

En el sistema político británico no hay una figura clara que sucede al primer ministro si este queda incapacitado o fallece, como sí ocurre en Estados Unidos con la figura del vicepresidente.

No hay ningún delfín, ningún protegido. Johnson acaba de instaurar una nueva era en Westminster y todo gira en torno a él y a su mayoría absoluta

Por lo tanto, de darse el peor desenlace, Isabel II, de 93 años quien se encuentra confinada en el Castillo de Windsor—, tendría que seleccionar al candidato más adecuado para tomar las riendas del país. Bajo las reglas del Partido Conservador, en este caso, el llamado Comité 1922 —que agrupa a los diputados sin cartera— debería presentar a la soberana distintos nombres “tan pronto como sea razonablemente posible”. El comité ejecutivo de la formación determinaría las reglas para decidir el procedimiento después de consultar a la junta. "Si solo hay un candidato en el momento establecido para el cierre de las nominaciones, ese candidato será declarado líder del partido", rezan las normas. Y se da por hecho que, ante la excepcionalidad de las circunstancias, se presentaría tan solo un único nombre a la soberana.

Se descarta también prácticamente que la oposición laborista —que acaba de elegir al moderado Keir Starmer como nuevo líder— presione para convocar unos comicios adelantados. Entre otros motivos, porque los últimos se celebraron tan solo hace tres meses y el Partido Conservador cosechó una aplastante mayoría absoluta de 80 escaños.

La gran pregunta es quién podría sustituir la personalidad arrolladora de un político que ya durante sus años como corresponsal en Bruselas no dejaba indiferente a nadie. Complejo. Realmente complejo.

Raab, el rompeolas

Por el protocolo marcado, Raab pararía los efectos inmediatos de un tsunami político al evitar crear un vacío de poder. Pero el que es diputado 'tory' desde 2010, quien en la última fase del Gobierno de Theresa May fue nombrado ministro del Brexit e implantó su ideología euroescéptica, quizá no fuera el candidato definitivo para presentar luego a la soberana.

La verdad es que no hay un nombre que suene unánime ahora en la cabeza de la opinión pública. No hay ningún delfín, ningún protegido. Johnson acaba de instaurar una nueva era en Westminster y todo gira en torno a él y a su mayoría absoluta.

Dominic Raab. (Reuters)
Dominic Raab. (Reuters)

De momento, el primer reto que tendría que afrontar el Gobierno sería el de seguir lidiando con la peor pandemia de la historia reciente. Y en este caso, Raab no tiene en la práctica la toma de decisiones, ya que todo debe ser consensuado por el Gabinete. Y, a día de hoy, no hay exactamente acuerdo ante la estrategia.

La grieta más importante que se ha abierto es entre el responsable de Salud, Matt Hancock, y el ministro del Tesoro, Rishi Sunak, quienes sostienen posturas enfrentadas respecto a la duración que debe tener el confinamiento.

Qué hacer con el confinamiento

La economía comienza a resquebrajarse y el 'chancellor' (responsable del Tesoro) teme que si la cuarentena se alarga más allá de junio, podría ser peor el remedio que la enfermedad. De momento, más de un millón de personas han solicitado el Universal Credit —el subsidio para aquellos en situación de precariedad—. La cifra es nueve veces más alta de lo que esperaban las autoridades. Por otra parte, se estima que la tasa de desempleo (que estaba en el 3,8% antes de que llegara la pandemia) puede alcanzar el 8,7% para finales de Semana Santa. Y el último estudio del Centre for Economics and Business Research revela que el Covid-19 está costando al país 2.400 millones de libras diarias (alrededor de 3.000 millones de euros).

No es que el actual ministro de Sanidad no dé importancia a estos números. Durante el Gobierno de David Cameron, fue mano derecha del entonces responsable del Tesoro, George Osborne. Pero considera que, de momento, no se cumplen las condiciones de seguridad para suavizar la cuarentena.

Y por otro lado, aparte de la compleja tarea de dirigir el país, está el Brexit. El Reino Unido abandonó oficialmente la UE el pasado 31 de enero. Sin embargo, hasta el próximo 31 de diciembre, existe un periodo de transición en el que continúa dentro del mercado único y la unión aduanera. Durante este plazo, Londres y Bruselas deben cerrar —o al menos intentarlo— las futuras relaciones que, entre otros temas, engloban la seguridad (donde Londres ya ha anunciado que saldrá de la euroorden) y el nuevo acuerdo comercial. En teoría, Downing Street podría solicitar antes de julio una ampliación del plazo de uno o dos años.

A principios de año, Johnson advirtió de que si para junio no había avances, se levantaba de la mesa de negociaciones, lo que provocaría un Brexit duro. Pero vino la pandemia y cambió el mundo.

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