EUROPA AGUANTA EL ALIENTO

¿El nuevo Macron alemán? El candidato inesperado para suceder a Merkel

Norbert Röttgen. Él es el nombre que copa estos días los titulares, un nuevo candidato que podría revitalizar la sucesión, el partido y Alemania o terminar de ponerlo todo patas arriba

Foto: Norbert Röttgen y Angela Merkel, en una imagen de archivo de 2012. (EFE)
Norbert Röttgen y Angela Merkel, en una imagen de archivo de 2012. (EFE)

La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel no gana para revolcones. A la crisis por la ruptura del cordón sanitario a la ultraderecha siguió la caída de la presidenta del partido y delfín de la canciller, Annegret Kramp-Karrenbauer, abortando la transición tranquila que pergeñaba la matriarca. Y ahora, a la previsible terna de aspirantes a sucederla se ha sumado un inesperado 'outsider', ajeno tanto al merkelismo moderado como a los sectores más conservadores, un nuevo candidato que podría revitalizar la sucesión, el partido y Alemania o terminar de ponerlo todo patas arriba.

Norbert Röttgen. Él es el nombre que copa estos días los titulares. El político conservador que ha dado la sorpresa al ser el primero en anunciar formalmente su candidatura a la presidencia de la CDU y, por tanto, aspirar a ser el candidato de la formación a la Cancillería en las elecciones -como muy tarde- de 2021. Padre de tres hijos, tiene 54 años y es político de carrera y doctor en Derecho. Según quienes le conocen es persistente y ambicioso, díscolo pero optimista, locuaz y mediático (con algunos caros traspiés), conservador moderado, católico, atlantista y europeísta (más que la pragmática Merkel).

La mayoría de alemanes le recuerdan de su período como ministro de Medioambiente entre 2009 y 2012. Aquella etapa en la primera línea de la política federal -y cuando algunas voces lo vendían ya como el futuro de la CDU y cancillerable- acabó mal. Las elecciones regionales en su Renania del Norte-Westfalia natal se adelantaron y él, pese a las críticas, se lanzó a encabezar la lista conservadora, sin consultar a la dirección regional y nacional. Cosechó el peor resultado de su partido en el Land. Merkel, en una de las pocas decisiones sanguíneas que se le recuerda, lo cesó como ministro. Era una forma de castigar su indisciplina y su forma de actuar por libre.

Pero Röttgen no se amilanó. Se quedó como diputado raso en el Bundestag y comenzó a reinventarse para dos años más tarde auparse a la presidencia de la Comisión de Asuntos Exteriores de la cámara baja, un puesto de gran importancia política aunque no de relevancia mediática (algo que comenzó a suplir asistiendo con frecuencia a debates y tertulias políticas en televisión).

Poco a poco logró hacerse un nombre en el mundo de la política internacional, la seguridad común y la defensa europea. Desde ahí siguió haciendo visibles sus posiciones políticas -y sus diferencias con Merkel y el gobierno- en asuntos clave. Entre ellos destacan la reforma de la eurozona -donde ha apostado por una mayor integración frente a las dudas de Berlín- o la participación de Huawei en la implantación del 5G en Alemania -donde ha luchado por vetar a la teleco china frente al criterio de la canciller-.

Cordón sanitario y recuperar el centro

Su programa, perfilado en seis puntos al presentar su candidatura, mira a su partido, a Alemania y al exterior. Y bosqueja un posicionamiento político diferenciado en una CDU desnortada tras 14 años de átono centrismo merkeliano y confundida por el auge de la ultraderecha, que ha llevado a varios sectores internos a reclamar un giro para recuperar los votos que se han marchado a Alternativa para Alemania (AfD).

Röttgen ha abogado por mantener el cordón sanitario a la ultraderecha y, en lugar de derechizar a su partido, "superar las razones que han hecho fuerte al populismo de derechas", mejorando la cohesión social y los problemas económicos. A continuación ha llamado a superar la actual polarización y a recuperar el "centro", a proteger a los ciudadanos y bajar los impuestos. También ha llamado a recuperar la "credibilidad" de la CDU en la lucha contra el cambio climático y ha apostado por una unidad de acción en Europa liderada por "Alemania, Francia y Reino Unido", superando con pragmatismo el Brexit.

Al optar a la presidencia del partido ha seguido manteniendo su papel de incómodo disidente interno. Porque ha exigido a la dirección de la CDU que la elección sea mediante primarias entre los afiliados -y no por una votación de los delegados territoriales controlados por las baronías regionales-. Además ha pedido "transparencia en el proceso" y que la decisión no se tome "entre bambalinas", en referencia a la propuesta interna que abogaba por una decisión "de equipo" para "unir" al partido, esto es, un pacto entre las distintas familias para repartirse los cargos.

Röttgen tiene la elección cuesta arriba. Ni es tan conocido entre el público general como el resto de aspirantes -Jens Spahn es ministro de Sanidad y Armin Laschet, jefe del Ejecutivo en Renania del Norte-Westfalia- ni tiene un 'lobby' interno que le respalde como Friedrich Merz, el abanderado neoliberal y exdirectivo del fondo inversor BlackRock al que impulsa el núcleo más conservador de la CDU, acaudillado por el exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble.

Un año de incertidumbre

Pero la situación es tan líquida en estos momentos en la CDU que no se puede descartar nada. Röttgen podría ganar puntos ante los delegados -unas primarias con todos los afiliados parecen improbables- como una alternativa deseable para evitar un líder que represente sólo a un sector (Merz a los conservadores o Laschet a los merkelianos) tras la traumática experiencia del descalabro de Kramp-Karrenbauer, a la que los más conservadores han hecho la vida imposible durante su escaso año al frente del partido. O puede que sólo él pueda postularse como un rostro nuevo para la regeneración que precisa la formación tras 14 años en el poder y casi 20 con Merkel al frente.

Lo que es un hecho es que Röttgen, saltando al ruedo, ha cambiado la puja por la sucesión de Merkel. Y que muy difícil será ahora que se pueda llegar a un acuerdo en la sombra entre facciones, algo que seguramente fortalecerá la posición de quien sea finalmente elegido, aunque puede que embarre durante meses a la CDU en el lodo de la inestabilidad, entorno en el que no se maneja bien una formación acostumbrada a cerrar filas en torno a su líder.

El nuevo presidente del partido podría no conocerse hasta el congreso ordinario de la formación de diciembre. Mientras tanto se mantendría la actual bicefalia decadente: con Merkel, que ya ha anunciado que no repetirá como canciller, y Kramp-Karrenbauer, que permanece como presidenta de la CDU hasta que se le encuentre sustituto.

Esta inestabilidad tendrá además consecuencias en Alemania y se sentirá en toda Europa. Los conservadores son el partido mayoritario de gran coalición alemana, a la que le queda año y medio, como máximo, hasta las próximas elecciones generales. El vacío en Berlín puede tornarse bloqueo en Bruselas, donde hace falta el liderazgo alemán para avanzar en asuntos clave como la unión bancaria, el presupuesto comunitario, el sistema de asilo, la defensa común o la futura relación con Reino Unido.

Europa

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios