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Indiferencia en el debut de Puigdemont y Comín en la Eurocámara
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Indiferencia en el debut de Puigdemont y Comín en la Eurocámara

El expresidente de la Generalitat vive su momento culmen desde la huida de la justicia española al ser recibido en una Eurocámara que ya prepara el procedimiento para eliminar su inmunidad

Foto: Comín y Puigdemont portan un cartel que pide la libertad de Junqueras. (Reuters)
Comín y Puigdemont portan un cartel que pide la libertad de Junqueras. (Reuters)

Casi a la misma hora que el presidente del Parlamento Europeo tomaba nota de la elección de los dos líderes independentistas huidos de la justicia española y el jefe de comunicación de la Eurocámara, Jaume Duch, confirmaba que habían recibido el suplicatorio. Como si estrenar su asiento en el hemiciclo fuera solo un recordatorio de que acaba de comenzar su pelea por mantenerlo.

Ha sido una carrera de fondo y este lunes, después de muchos meses, Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat huido de la justicia española en Bélgica desde 2017, ha llegado a la meta y ha cruzado las puertas del hemiciclo del Parlamento Europeo de Estrasburgo. Al sentarse en su escaño, el líder independentista ha consagrado su inmunidad, y ha dado el pistoletazo de salida a la siguiente fase: el pulso entre su intento por volver a internacionalizar la causa independentista, y los esfuerzos de PP, PSOE y Ciudadanos por acelerar el suplicatorio que le privaría de la inmunidad.

Foto: Carles Puigdemont y Comín. (Reuters)

La jornada de este lunes comenzó nublada y fría en Estrasburgo, con un grupo reducido de independentistas protestando a las puertas de la sede del Parlamento Europeo pidiendo la liberación de Oriol Junqueras, a quien el pasado viernes se le suspendió como eurodiputado tras la decisión del Tribunal Supremo de considerarlo inhabilitado, y reclamando el derecho de autodeterminación de Cataluña. Una delegación de la cúpula independentista, conformada, entre otros, por Quim Torra, presidente de la Generalitat, Roger Torrent, presidente del Parlamento catalán, o Alfred Bosch, consejero de Acción Exterior, ha recibido a los dos eurodiputados independentistas con aplausos.

Minutos antes del inicio de la sesión Puigdemont y Comín se sentaban por fin en los escaños que les han sido asignados: 853 y 854, el gallinero del gallinero, la última fila de los no inscritos. Si logran integrarse en algún grupo político de la Eurocámara pasarán a otros asientos, pero mientras tanto se mantendrán ahí. Algunos curiosos, no demasiados, se acercaban a charlar con el expresidente de la Generalitat. Entre ellos el líder euroescéptico británico Nigel Farage, uno de los arquitectos del Brexit.

Poco después de las 17:00, David Sassoli, presidente del Parlamento Europeo, el hombre en mitad de la tormenta, siempre en el foco de unos y otros, ha cumplido con el reglamento y ha tomado nota de la elección de Puigdemont y a Toni Comín, 'exconseller', que también asume su escaño este lunes, además de mencionar también a Junqueras, para apuntar automáticamente que ha quedado suspendido por la decisión de la Junta Electoral Central (JEC) del 3 de enero.

Puigdemont, antes de participar en el pleno. (EFE)

Puigdemont ha escuchado las palabras de Sassoli. Un no pequeño paso para el hombre, que consigue medios económicos y un importante altavoz, y un gran paso para la ‘República Catalana’. Así es como se ha querido vender esta jornada: la de la europeización definitiva de la cuestión de la independencia catalana, la del descrédito a la justicia española. Pero la respuesta del resto del hemiciclo ha sido muy fría: indiferencia y un par de aplausos que han llegado, sobre todo, de la tribuna.

Para evitar que hubiera espectáculo Sassoli ha seguido de carrerilla con otros anuncios, sin dejar ni un solo momento de hablar, evitando que se generaran silencios que pudieran ser aprovechados para montar ruido. En la bancada del grupo de Los Verdes/ALE, en el que se enmarca ERC, algunos eurodiputados, aunque no todos, mantenían sobre la mesa, listas para enseñar, algunos carteles pidiendo la liberación de Junqueras. Ese cartel también lo tenían Puigdemont y Comín, que lo han mostrado tímidamente sobre su mesa, sujetándolo juntos. Unos segundos después un ujier del Parlamento Europeo se ha acercado para pedir que lo retiraran y han obedecido de forma inmediata.

Pero solo ha reaccionado Jorge Buxadé, jefe de filas de Vox en la Eurocámara, que ha pedido la palabra mientras, sobre su escritorio, dada la vuelta, descansaba una cartulina con la bandera de España. Al final el eurodiputado de Vox se ha puesto en pie y ha acabado dando palmas para llamar la atención de Sassoli, algo que ha conseguido, pero no como esperaba: “Tranquilícese”, le ha espetado el italiano, que ha apuntado que “no hay debate sobre esto”.

Al final el eurodiputado de Vox se ha puesto en pie y ha acabado dando palmas para llamar la atención de Sassoli, algo que ha conseguido: "Tranquilícese"

Cuando Sassoli ha dado por concluidos los anuncios, algunos eurodiputados verdes han levantado levemente los carteles amarillos con la cara de Junqueras, sin ni siquiera extender los brazos. La mayoría ha optado por meterla bajo el brazo y abandonar la cámara. La alemana Ska Keller, líder del grupo ecologista en la Eurocámara, ni siquiera llevaba cartel.

Minutos después, ya con mucha más atención que en la cámara, en una sala de prensa absolutamente llena, Puigdemont, Comín, la eurodiputada de ERC Diana Riba y de Bildu Pernando Barrena, junto a otros diputados europeos que conforman la Plataforma de Diálogo UE – Cataluña, han comparecido ante los medios, aunque muchos de los asientos estaban ocupados por eurodiputados afines o por asesores.

Este grupo de eurodiputados son los que han lanzado el mensaje que este lunes quería dejar claro el independentismo: que la situación en España y en Cataluña no es un choque entre unionistas e independentistas, sino entre “demócratas” y “totalitarios”, entre “democracia” y “franquismo”, en palabras de Comín.

Suplicatorio

Unos minutos antes de que el presidente del Parlamento Europeo anunciara que tomaba nota de la elección de Puigdemont y Comín como eurodiputados, el portavoz de la institución anunciaba que habían recibido el suplicatorio para levantarles la inmunidad.

Ahora los grupos constitucionalistas, PP, PSOE y Ciudadanos, se preparan para intentar que el proceso del suplicatorio sea lo más rápido posible. Las estimaciones son que, si todo va rápido, el mínimo tiempo necesario para aprobarlo serían dos meses, y poca gente apuesta porque el proceso pueda tomar más de seis meses.

Sassoli tendrá antes que anunciar que ha recibido el suplicatorio, algo para lo que el Parlamento Europeo no tiene demasiada prisa. La administración quiere hacer las cosas bien y sus servicios jurídicos van a analizar el documento antes de que el presidente de la Eurocámara explique ante el Pleno el inicio del procedimiento. Fuentes parlamentarias señalan que eso podría ocurrir este mismo jueves, para evitar que la activación del mecanismo tenga que esperar hasta el próximo Pleno.

Foto: Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. (Reuters)

El procedimiento es complejo y lento. Por lo pronto la comisión de Asuntos Jurídicos tiene que terminar de validar las credenciales de los dos nuevos eurodiputados, algo que todavía no ha hecho, para comprobar posibles incompatibilidades y otros posibles problemas, aunque fuentes parlamentarias descartan que vaya a encontrarse ninguna incompatibilidad.

Una vez sean ya completamente eurodiputados, con sus credenciales ya revisadas, comenzará el proceso para que dejen de serlo. Será también en la comisión de Asuntos Jurídicos, donde Puigdemont y Comín tendrán que afrontar una serie de audiencias a puerta cerrada. Un ponente, que se escoge de forma rotatoria, por lo que no hay garantías de que vaya a ser de los bloques favorables a levantarle la inmunidad, es quien dirige un dossier, que tiene que seguir las conclusiones que vaya sacando la comisión al completo, y que finalmente es votado por los miembros. Una vez es adoptado, debe ser votado por todo el Pleno de Estrasburgo.

Casi a la misma hora que el presidente del Parlamento Europeo tomaba nota de la elección de los dos líderes independentistas huidos de la justicia española y el jefe de comunicación de la Eurocámara, Jaume Duch, confirmaba que habían recibido el suplicatorio. Como si estrenar su asiento en el hemiciclo fuera solo un recordatorio de que acaba de comenzar su pelea por mantenerlo.

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