AMPLIO APOYO PARA EL ESPAÑOL

Borrell recibe luz verde de la Eurocámara para ser jefe de la diplomacia europea

Josep Borrell ha logrado un contundente apoyo del Parlamento Europeo para ponerse al frente de la diplomacia europea a partir del próximo 1 de noviembre

Foto: Borrell será el nuevo Alto Representante de la UE. (EFE)
Borrell será el nuevo Alto Representante de la UE. (EFE)

El Europarlamento ha dado luz verde a Josep Borrell para que se ponga al frente de la diplomacia europea a partir del próximo 1 de noviembre, tras el amplio apoyo dado el martes por los coordinadores de las comisiones encargadas.

Todo salió a pedir de boca del catalán, quien se mostró muy solvente en su audiencia ante el Parlamento Europeo el lunes. Solo un sector de la extrema derecha se ha opuesto frontalmente al actual ministro de Exteriores en funciones. Está previsto que Borrell se mantenga en su actual cargo hasta el 31 de octubre, un día antes de que la nueva Comisión Europea, presidida por la alemana Ursula von der Leyen, arranque su mandato.

Borrell recibe luz verde de la Eurocámara para ser jefe de la diplomacia europea

Los grupos decidieron retrasar a este martes por la mañana la decisión sobre Borrell, pero un cerrado aplauso este lunes por la tarde de las comisiones europarlamentarias de Exteriores y de Desarrollo dejaban claro que había convencido a los eurodiputados.

El principal enemigo de Borrell era él mismo. Que algún eurodiputado le sacara de quicio, que fuera demasiado vehemente en alguna explicación, que subiera demasiado el tono. Pero la audiencia fue aburrida, plana, tranquila y, solo al final, cuando el catalán olía ya la victoria, se soltó, se permitió bromas e incluso hizo reír al personal. Pero durante toda la primera etapa de la audiencia la llevó atada en corto, con respuestas lo más técnicas posibles.

El problema de la identidad

Nadie esperaba que Borrell fuera a caer ante la Eurocámara, como ya han hecho los candidatos de Rumanía y Hungría, mientras los de Francia y Polonia están pasando serios apuros. Pero se podía haber complicado el día. No fue así, y el aprobado al final es casi un sobresaliente.

Borrell demostró conocimiento técnico y concreto de muchos asuntos, pero también enseñó a los eurodiputados que tiene una visión panorámica de lo que debe ser la política exterior europea. Se atrevió incluso con un diagnóstico sobre el mal que le afecta: Europa tiene un problema de identidad, porque no sabe lo que quiere ser en el mundo; un problema de posicionamiento porque no sabe dónde situarse en un contexto internacional cada vez más polarizado; y un problema de métodos, porque no termina de contar con las herramientas necesarias para este nuevo mundo.

Iré más allá del mínimo común denominador, dijo Borrell

Iré más allá del mínimo común denominador”, aseguró Borrell, haciendo así una promesa que gusta en el Parlamento Europeo: la de la ambición, la de buscar cada vez un rol más importante para las instituciones europeas, incluida la Eurocámara.

A Borrell le sirvió la experiencia, los años. Controló la audiencia casi en todo momento. El catalán, quien fue presidente del Parlamento Europeo, se conoce muy bien el idioma de Bruselas, sabe que para obtener la luz verde de los eurodiputados tenía que regalar algunos piropos. También fue importante que, a diferencia de muchos otros candidatos a comisarios -a los que les agobia no tener todas las respuestas a las preguntas de los miembros del Parlamento- al actual ministro le dio igual soltar un par de “no lo sé” durante la audiencia.

Se vendió como la persona necesaria para enseñar a la UE a utilizar “el lenguaje del poder” en un momento delicado. Expresó su visión sobre dónde debe situarse Europa en el pulso cada vez más agresivo entre China y Estados Unidos: entre los dos, mediando, dando la mano a uno y otro lado, y a la vez criticando a Pekín y Washington. “Decimos que el multilateralismo está en nuestro ADN, pero no podemos ser multilaterales solos”, señaló el futuro jefe de la diplomacia europea.

El catalán utilizó el inglés, el francés y el español, todo mezclado, a veces utilizando dos idiomas en una misma frase, saltando de uno a otro. Al final añadió un poco de italiano. Se ganó a la audiencia con un par de frases poéticas, más literarias, que dieron algo de sabor a una audiencia eminentemente técnica, seca, aburrida, y por lo tanto tremendamente ventajosa para Borrell.

Esquivando críticas

El ministro sorteó también otros problemas. Se le preguntó por su posición sobre Kosovo y se puso en duda que un ministro español, que no reconoce la independencia de esta región respecto a Serbia, pueda mediar entre ambos Gobiernos, un rol que jugará Borrell como futuro Alto Representante de Exteriores. El catalán respondió con uno de los mejores golpes de efecto de la audiencia: su primera visita en su nuevo cargo será a Pristina, capital de Kosovo. No hubo más preguntas al respecto.

Más problemas le generó la decisión de la CNMV de sancionarle con 30.000 euros por el uso de información privilegiada en la venta de acciones por valor de 9.000 euros en Abengoa cuando era consejero de la empresa y sabía que unos días después la compañía solicitaría un preconcurso de acreedores. Borrell admitió que vendió el 7% de su cartera “en un momento inapropiado”, pero defendió que mantuvo el 93% restante, que acabó por perder su valor. “Si tenía información privilegiada, era un estúpido”, aseguró este lunes el actual ministro.

Una eurodiputada le recordó las acciones que el futuro Alto Representante declaró, y que la comisión de Asuntos Legales estudió, concluyendo que no existía un conflicto de intereses. En aquel momento Borrell ofreció venderlas si existía cualquier problema, pero la comisión no se lo pidió. Ayer, ante la pregunta, el catalán reiteró esa posibilidad: “No creo que sea ningún problema, pero si tanto les preocupa mañana voy a dar la orden de que se vendan”, aseguró. Declaró tener acciones en Iberdrola, Bayer y BBVA.

También se le recordó su declaración sobre que habían muerto pocos indios en Estados Unidos. “Estados Unidos tiene poca historia detrás. […] Prácticamente sin historia, lo único que habían hecho era matar a cuatro indios”, aseguró entonces. Ahora, corrige, admite que “fue una expresión desafortunada”, pero que quería expresar las profundas diferencias entre EEUU y la UE, con un largo historial de muertes y guerras fratricidas a sus espaldas.

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