"ayuda urgente y una distribución justa"

El presidente de la Eurocámara pide un reparto justo de los migrantes del Open Arms

El flamante presidente del Parlamento Europeo, el socialista David Sassoli ha pedido "ayuda urgente y una distribución justa" de los 121 migrantes rescatados por el Open Arms

Foto: Manifestación convocada por Open Arms. (EFE)
Manifestación convocada por Open Arms. (EFE)

El flamante presidente del Parlamento Europeo, el socialista David Sassoli, se ha estrenado políticamente con una carta pidiendo al todavía presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, "ayuda urgente y una distribución justa" de los 121 migrantes rescatados en el Mediterráneo que siguen en el barco de la ONG española Open Arms.

"Cada vez que un barco llega a aguas europeas se repite la misma escena y se declama la misma retórica", ha escrito el presidente de la eurocámara, que ya tiene entre los "deberes pendientes" de la próxima legislatura abordar junto a los países miembros una nueva política coordinada de migración. "Como ha ocurrido repetidamente desde que se tomó la decisión de ignorar la llamada del Parlamento Europeo a revisar el actual reglamento de Dublín (sobre asilo), el destino de personas en la miseria rescatadas en el mar es explotado por razones políticas por gobiernos y es objeto de desacuerdos entre ellos", ha indicado el político italiano en su misiva.

Con el regreso de los barcos de rescate al Mediterráneo, los países costeros, especialmente Italia pero también España, se han ido negando a acoger directamente a los inmigrantes rescatados entre las costas europeas y libias sin antes un acuerdo con el resto de países del interior para reubicarlos.

La patata caliente

La oenegé española Open Arms espera desde la semana pasada cerca de la isla italiana de Lampedusa (sur de Italia) a que se le asigne un puerto seguro para poner a salvo a 121 inmigrantes rescatados en el mar en dos operaciones distintas. Entre los inmigrantes hay 31 menores, entre ellos dos gemelos etíopes de solo nueve meses.

Pero la vulnerabilidad de los inmigrantes ("cuyos cuerpos sufren las marcas indelebles de la violencia y maltrato", ha escrito Sassoli), no ha hecho mella en la voluntad del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, que mantiene los puertos del país cerrados a las oenegés, a las que acusa de favorecer la inmigración irregular. El líder ultraderechista ha insistido en que no permitirá que el barco de Open Arms entre en aguas italianas.

"El barco es español y los inmigrantes a bordo están bajo la directa responsabilidad de Madrid", ha afirmado. Llevarlos a Italia sería "una provocación".

Pese a que los migrantes llevan al menos siete días de espera embarcados en el Open Arms, la oenegé difícilmente podrá emular a Carola Rackete, capitana del barco de rescate Sea Watch, y desembarcar directamente en algún puerto italiano, ya que el Parlamento acaba de aprobar un decreto -firmado ya por el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella- que permite requisar las naves de las ONG que violen la prohibición de entrar en aguas italianas y que prevé multas de hasta un millón de euros.

España tampoco los quiere

España, por su parte, tampoco parece muy dispuesta a facilitar sus puertos para el desembarco del Open Arms y asimilar los 121 migrantes rescatados. Esta semana, la ministra portavoz Isabel Celaá escurrió el bulto hacia la UE, señalando que, si bien "España es frontera de la Unión Europea", el rescate de inmigrantes y su asilo en Europa es "responsabilidad de la UE en su conjunto y queremos que sea consciente de su responsabilidad".

Ante el ofrecimiento de la alcaldía de Valencia de Joan Robó para acoger a los migrantes, José Luis Ábalos, ministro de Fomento en funciones, aseguró que “no puede ser” que España sea el único puerto seguro para inmigrantes rescatados, y que acoger barcos no puede ser una cuestión “voluntarista”.

Tras la oleada de solidaridad con los inmigrantes del 'Aquarius', las autoridades españolas prohibieron a Open Arms retomar la búsqueda activa de barcazas en peligro, limitando su actividad, y el 4 de julio la Marina Mercante le advirtió de que afrontaría multas de hasta 900.000 euros si contravenía su petición.

Malta, por su parte, que aceptó in extremis los migrantes rescatados por el barco 'Alan Kurdi' (de origen alemán) el pasado 3 de agosto, no ha permitido este jueves en cambio que la embarcación Ocean Viking, de la oenegé MSF, reposte carburante en su país. Las autoridades marítimas les negaron incluso el acceso a sus aguas territoriales.

Aunque la Comisión Europea como tal no tiene poder para ordenar la apertura de puertos ni reasentar a los inmigrantes, pues la política migratoria depende de la voluntad de los Estados Miembros, el presidente de la Eurocámara ha instado al Ejecutivo comunitario a "coordinar una pronta intervención humanitaria y organizar la distribución justa de los migrantes".

"Si la Unión Europea permaneciera indiferente a su destino, estaría acumulando sufrimiento sobre sufrimiento, y estoy seguro de que eso no es lo que los guardianes de los Tratados europeos creen de corazón que es lo correcto", ha concluido Sassoli.

Europa

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