VISITA DE ESTADO DE DONALD TRUMP

No me grites que no te veo: Irán, Huawei y el Brexit alejan a EEUU y Reino Unido

Trump nunca ha sentido especial respeto por May, a la que ha considerado más bien una política débil incapaz de salir del bloque con un portazo. La relación entre ambos países está muy dañada

Foto: Melania y Donald Trump, junto a la reina de Inglaterra. (Reuters)
Melania y Donald Trump, junto a la reina de Inglaterra. (Reuters)

Donald Trump apenas llevaba una semana en el despacho oval cuando recibió la visita de Theresa May. Aquella reunión en enero de 2017 se forzó hasta límites insospechados por parte de Downing Street. El fantasma del Brexit ya sobrevolaba Westminster y había que estrechar más que nunca los lazos transatlánticos. Sobre todo después de que el norteamericano hubiera hablado por teléfono con nueve líderes mundiales antes que con la 'premier'. Fue entonces cuando se la invitó a una visita de Estado.

Pero el 'timing' ha jugado en esta ocasión una mala pasada a los británicos. El controvertido carácter del inquilino de la Casa Blanca no hace especialmente fáciles las relaciones con el 'aliado especial'. Justo ahora, cuando más lo necesitan.

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Después de que la reputación tanto del Número 10 como del Parlamento haya quedado más que cuestionada por las complejas negociaciones del Brexit, los principales rotativos insisten en que hay que distinguir a la persona de la institución para preservar a toda costa la relación que ha unido ambos países desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero con Trump es complejo. Las masivas manifestaciones que se esperan para este martes —en las que, por cierto, participará el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn— tan solo son un símbolo más de la crisis de un idilio que empezó hace 75 años con la batalla de Normandía.

Desde entonces, ambos países habían ido de la mano. Pero a día de hoy las diferencias son más que evidentes. Y van más allá de la poca —o nula— química entre sus mandatarios. Trump nunca ha sentido especial respeto por May, a la que ha considerado más bien una política débil incapaz de salir del bloque con un portazo. No ha tenido reparos en humillarla, como el año pasado, durante su viaje de trabajo, donde ya se manifestó claramente a favor de Boris Johnson como su sucesor. El excéntrico 'tory' sigue siendo a día de hoy su favorito.

Lo primero... 'America First'

La aún primera ministra —que precisamente ha atrasado su salida del Número 10 por este viaje de Estado— se reunirá este martes con el norteamericano en un desayuno en el palacio de St. James al que también acudirán empresarios británicos y de Estados Unidos. Luego ambos se trasladarán a Downing Street, donde mantendrán una reunión y una comida de trabajo. Será la jornada más política entre tanta pompa real.

Pero dadas las condiciones en las que se encuentra May, nadie espera grandes anuncios, ni mucho menos concretar en qué quedaría la relación comercial entre ambos países una vez el Reino Unido abandone el bloque. Trump siempre ha animado a Londres a abandonar la UE sin pactos para estrechar las relaciones con Washington, aunque para el mandatario cualquier acuerdo pasa primero por su lema de 'America First'.

A día de hoy, los 'aliados especiales' chocan en muchas materias, desde el cambio climático a la delicada situación en Irán —donde Washington se ha retirado del acuerdo nuclear con Teherán mientras Londres, junto con sus socios europeos, ha luchado por mantenerlo con vida—.

Por su parte, en cuestión de Defensa, Trump siempre ha insistido en que los miembros de la OTAN destinen el 2% de su PIB. El Reino Unido cumple con el requisito. En cualquier caso, el Ejército británico ya no es lo que solía ser. Los recortes presupuestarios han dejado mella. Y es Francia quien en los últimos años se ha convertido en el aliado clave de la alianza militar en Europa para la Casa Blanca.

El epicentro de Huawei

Para complicar aún más las cosas, el viaje ha coincidido con la polémica de Huawei. El norteamericano —enfrascado en una guerra comercial con Pekín que no deja de complicarse— quiere que sus aliados descarten la tecnología del gigante de las telecomunicaciones para construir las nuevas autopistas de la información, acusando a la compañía de ser un brazo del espionaje chino, algo que la multinacional niega.

El pasado abril, el Consejo de Seguridad Nacional británico, presidido por May, autorizó a Huawei a participar en la construcción de la infraestructura de telecomunicaciones 5G, aunque en partes no esenciales. Pero con el anuncio de la dimisión de la 'premier', la cuestión queda ahora en el aire y los candidatos a sucederla aprovecharon la ocasión para posicionarse.

Sajid Javid, ministro de Interior, ha señalado que no querría que “cualquier empresa, sea cual sea su procedencia, que tenga un alto grado de control por parte de un Gobierno extranjero, tenga acceso a nuestra muy sensible red de telecomunicaciones”.

De manera un poco más forzada, el presidente también ha obligado a los protagonistas de las primarias en el Partido Conservador a definirse por un lado u otro en su particular batalla con Sadiq Khan. El Air Force One ni siquiera había aterrizado cuando el norteamericano acusaba al primer alcalde musulmán de Londres de “gran perdedor” al cuestionar su visita.

El ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, criticó al laborista por su “gran descortesía”, mientras que el responsable de Salud, Matt Hancock, señalaba que el ayuntamiento debía ser respetado de la misma manera que se respeta la oficina del presidente.

Y en medio de todo, en un mundo paralelo, todos los honores de palacio. En definitiva, un Trump en estado puro que goza de las mejores encuestas en dos años y necesita a partes iguales su dosis de esplendor y polémica para potenciar, entre otros, su campaña de reelección el próximo año.

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