CUMBRE EXTRAORDINARIA EL 28 DE MAYO

¿Quién va a liderar la Unión Europea? La unidad, la gran sacrificada

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha pedido un proceso rápido para sustituir a la cúpula de la UE. España, tras años en segundo plano, busca recuperar liderazgo.

Foto: Angela Merkel saluda a ciudadanos en Sibiu. (EFE)
Angela Merkel saluda a ciudadanos en Sibiu. (EFE)

La UE comienza una de las etapas más estresantes de puertas hacia dentro. En la cumbre informal celebrada este jueves en Sibiu (Rumanía), Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha dado el pistoletazo de salida a la carrera para renovar toda la cúpula institucional de la Unión Europea. Una operación compleja, con mucha trascendencia y que debe decidirse en muy poco tiempo. España, por primera vez en mucho tiempo, quiere ser uno de los actores principales.

Tras finalizar el Consejo Europeo informal Tusk ha anunciado la convocatoria de una reunión extraordinaria de líderes europeos el próximo 28 de mayo en Bruselas, 48 horas después de que se conozcan los resultados de las elecciones europeas. Los comicios al Parlamento Europeo es una de las variables que se tienen en cuenta para decidir quién va a qué asiento.

Donald Tusk a su llegada a la reunión informal. (Reuters)
Donald Tusk a su llegada a la reunión informal. (Reuters)

El objetivo, según han explicado fuentes europeas y después ha confirmado el propio Tusk, es tener todas las nominaciones cerradas en el Consejo Europeo de junio, el 19 y 20 de junio. No es fácil porque hay muchos huecos que rellenar: presidente de la Comisión Europea, comisarios, presidente del Consejo y del Banco Central Europeo. A los nombramientos se llega teniendo en cuenta las familias políticas y las nacionalidades de los distintos candidatos. Lo más probable es que no se cumpla dicho objetivo y que sean necesarias más reuniones. En 2014 los líderes tuvieron que reunirse tres veces antes de lograr un consenso.

A su llegada a la reunión de este jueves Pedro Sánchez ha aprovechado para recordar que España pretende volver a ocupar un lugar destacado dentro de las instituciones europeas después de años en segunda fila. Después de que Luis de Guindos fuera nombrado vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), recuperando la representación española en la cúpula de Frankfurt, Madrid pretende ahora seguir disparando alto.

“España tiene que jugar y debe jugar un papel determinante como representación en la futura Comisión Europea”, ha explicado Sánchez, que además ha pedido que “las fuerzas progresistas” logren una “representación importante en la arquitectura institucional de la UE”, reafirmando su apoyo a la candidatura del holandés Frans Timmermans para presidir el Ejecutivo comunitario.

Ningún cargo es fácil de asignar, pero hay uno que trae más dolores de cabeza que ningún otro: el de presidente de la Comisión Europea. En 2014 el Parlamento Europeo decidió inaugurar el sistema de spitzenkandidaten o cabeza de lista, por el cual votarían en contra de cualquier candidato propuesto por el Consejo que no hubiera participado en las elecciones europeas. Así fue como Jean-Claude Juncker llegó a presidir el Ejecutivo comunitario. Pero el mundo de entonces no es el de hoy: hace cinco años populares y socialistas tenían un acuerdo preelectoral de que quien perdiera daría su apoyo al rival, y ambos sumaban una mayoría absoluta. Eso dejó a los Estados miembros en un callejón sin salida: o aceptaban a Juncker o se verían atrapados en un bloqueo continuo de la Eurocámara.

Pero esta vez todo es distinto. El Parlamento estará mucho más dividido, y para los Estados miembros es una oportunidad para deshacerse del sistema spitzenkandidaten que consideran que es un intento de usurpar competencias al Consejo Europeo. A su llegada a Sibiu, el presidente francés Emmanuel Macron ha vuelto a cargar contra la idea, que siempre pidió sustituir por listas transnacionales pese al rechazo de la Eurocámara.

Mientras tanto, el luxemburgués Xavier Bettel ha lanzado una pregunta a la prensa a su llegada al Consejo: “Pregunten a mis votantes, ellos no tienen ni idea de quién es el spitzenkandidaten de ningún partido, excepto Juncker en Luxemburgo porque todos lo conocemos. Siento decirlo, pero ni siquiera Timmermans todo el mundo sabe cuál es su posición. Creo que el spitzenkandidat habría sido una buena idea si se presentaran en listas transnacionales”.

El ambiente parece favorecer las opcions de Michel Barnier, negociador jefe del Brexit, al que los Estados miembros tienen en alta estima tras la larga negociación con el Reino Unido. Para muchos en el Parlamento Europeo podría ser una opción aceptable que rompiera el impás en caso de que no sea posible un acuerdo entre la Eurocámara y el Consejo. Sin embargo, el candidato a presidir la Comisión Europea por parte de la familia política de Barnier, Manfred Weber, ha explicado que sería un movimiento que desprestigiaría a las instituciones europeas.

Michel Barnier siendo saludado por Jean-Claude Juncker. (Reuters)
Michel Barnier siendo saludado por Jean-Claude Juncker. (Reuters)

Agilidad más que unidad

Por un lado Tusk ha querido dar un toque de atención al Parlamento Europeo, que considera que es la institución que tiene la autoridad democrática para poder elegir al presidente de la Comisión Europea. “Los líderes han demostrado categóricamente que quieren tomar total responsabilidad política no por eventos o retos singulres, sino con la UE como un todo. Los Estados miembros y sus líderes democráticamente elegidos quieren elegir la manera en la que la UE funciona y se desarrolla”, ha señalado el presidente del Consejo.

El segundo mensaje que ha querido enviar Tusk es que la unidad, un bien tremendamente preciado y extraño dentro de la UE, puede sacrificarse con tal de alcanzar soluciones. “Sería bueno si fuéramos capaces de alcanzar el consenso en todas estas decisions, pero tenemos que ser realistas: no huiré de someter estas decisiones a votación si vemos que es dífifil lograr el consenso”.

En 2014 la decisión del nombramiento de Juncker al frente del brazo ejecutivo de la UE también se tomó sin lograr la unidad: Reino Unido y Hungría se oponían a su elección, y al final los líderes decidieron someterlo a votación a pesar de que ese no sea nunca el escenario deseado en la UE. “Mantener la unidad sigue siendo importante, pero lo importante ahora es imprimir una nueva dinámica”, explicaba hace algunos días una fuente europea.

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