el espacio como campo de batalla

¿Una Fuerza Espacial Europea propia? La idea ya está sobre la mesa

La protección de satélites e infraestructuras críticas en el espacio se ha convertido en un factor fundamental para la UE, como señalan algunos eurodiputados. Pero los obstáculos son formidables

Foto: Sede de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt. (Reuters)
Sede de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt. (Reuters)

El espacio exterior es la última frontera para los seres humanos, y como tal, muchos creen que está a punto de convertirse en el próximo campo de batalla. Rusia y China llevan media década trabajando el concepto de las fuerzas de combate no terrestres, y el último en subirse al carro ha sido el presidente estadounidense Donald Trump, quien el pasado 19 de febrero firmó la orden ejecutiva ordenando la creación de una Fuerza Espacial independiente de los demás ejércitos, que asumirá y expandirá unas competencias que hasta ahora dependían de la Fuerza Aérea.

En ese contexto, ¿debe Europa prepararse para crear una fuerza espacial propia? Es lo que creen algunos eurodiputados, que ya han empezado a expresar la idea abiertamente. La más vocal ha sido Elzbieta Bienkowska, ex primera ministra de Polonia y actual Comisaria Europea para el Mercado Interno, quien durante la 11ª Conferencia Anual sobre Política Espacial Europea que tuvo lugar el pasado 22 de enero expresó: “EEUU ha creado una Fuerza Espacial. Necesitamos, en un medio a largo plazo, una Fuerza Espacial Europea”.

En esa misma conferencia, Bienkowska incidió en la idea: “Varios estados miembros están considerando ahora formas de reforzar su doctrina de defensa en la dimensión espacial. Están hablando sobre fuerzas espaciales”, indicó. “Lo que se está convirtiendo en una realidad a nivel nacional, probablemente debería convertirse en realidad a nivel de la UE”, señaló. Aunque no especificó a qué estados miembros se refería, probablemente hablaba de Francia y Reino Unido, dos estados que tienen recursos militares para el espacio dentro de su doctrina de defensa.

Lo que propugnaba Bienkowska, en suma, es potenciar para todo el bloque continental, en el marco institucional de la UE, las capacidades que ya poseen varios de sus miembros. “Oigo a algunos hablar sobre una sociedad orbital. ¿Por qué no? Oigo a otros fijarse como objetivo la luna y una ciudad lunar. ¿Por qué no? Oigo también que Europa debería tener la capacidad de llevar a cabo vuelos espaciales tripulados y no depender de otros. ¡Sin duda! Necesitamos poner en marcha un proceso que defina la visión de Europa para el espacio”, matizó la eurodiputada polaca en aquel foro.

La Comisaria Europea de Mercado Interior y promotora de la idea, Elzbieta Bienkowska, en noviembre de 2018. (EFE)
La Comisaria Europea de Mercado Interior y promotora de la idea, Elzbieta Bienkowska, en noviembre de 2018. (EFE)

Protección de satélites

La idea recuerda, en cierta medida, al proyecto del Euroejército. Y como éste, se enfrenta a grandes dificultades a la hora de su implementación práctica. “Tendría que acomodar a naciones con diferentes lenguajes, culturas y capacidades económicas y tecnológicas. Se necesitaría consenso entre países con diferentes intereses estratégicos: Francia, que tiene un programa espacial que ha desarrollado misiles y satélites, podría tener diferentes prioridades que Bulgaria y Grecia”, escribe Michael Peck en un artículo que analiza esta cuestión en la publicación The National Interest.

Eso no significa que la iniciativa sea una completa fantasía. “En círculos internos se ha discutido”, confirmó a finales de enero la eurodiputada alemana de centro-derecha Monika Hohlmeier, jefa del comité del Parlamento Europeo que se ocupa de las cuestiones del sector de la industria aeroespacial, a la publicación EUobserver. “Es un término que significa que estamos interesados en el sector de defensa del espacio”, indicó.

Incluso aunque pueda parecer una idea absurda para muchos, existe una cuestión crucial detrás de los motivos para impulsar una fuerza militar espacial: la protección de satélites e infraestructuras críticas, que los expertos en defensa creen que estarían entre los primeros objetivos atacados en un conflicto de gran envergadura en el siglo XXI. En ese sentido, los promotores de la idea de una Fuerza Espacial Europea consideran que la UE debería ser capaz de garantizar la supervivencia de sus propias instalaciones no terrestres. “En este momento la posibilidad de defendernos nosotros mismos debería ser optimizada”, afirmó Hohlmeier en enero.

Entre la población europea tampoco parece haber mucho apetito por una aventura de este tipo, en la que es difícil percibir las ventajas. Algo de lo que los promotores son muy conscientes. “Tenemos que encontrar algo que lo haga atractivo para los ciudadanos europeos, que alimente el interés y por lo tanto el dinero”, dice Bienkowska. Hohlmeier, sin embargo, considera que la UE no debería caer en una carrera armamentística en el espacio. “Estamos pensando en términos de mantenimiento de la paz y defensa, no en extender nuestro territorio a través del ejército o las armas”, añadió.

La idea de una competición en este terreno, sin embargo, es por ahora absurda: la Comisión Europea prevé desembolsar 16.000 millones de euros en una partida presupuestaria de 7 años en programas espaciales, cuando los fondos anuales de China para estas actividades son de aproximadamente 8.000 millones, y los de la NASA de 20.000 millones.

El director ejecutivo de la Agencia Europea de la Defensa, el español Jorge Domecq. (Reuters)
El director ejecutivo de la Agencia Europea de la Defensa, el español Jorge Domecq. (Reuters)

"Uso pacífico del espacio"

Los partidarios del proyecto ponen como ejemplo la Agencia Espacial Europea (AEE), uno de los ámbitos de cooperación más exitosos entre los países del continente. Sin embargo, el doctor Stuart Eves, un consultor independiente con experiencia en ingeniería de satélites, señala el problema que esto supondría: la propia carta fundacional de la AEE enfatiza el uso del espacio para propósitos pacíficos. “Si la AEE se fuese a implicar en el desarrollo de una fuerza militar espacial, eso sería una ruptura significativa de su estatuto”, comenta el científico en una entrevista con el diario The Telegraph.

Las cuestiones militares, además, son un área en la que la mayoría de los estados miembros de la UE se muestran celosos de su soberanía. “En Europa los asuntos militares son, en teoría, manejados por la Agencia Europea de la Defensa (EDA), pero esta entidad ha hecho escasos progresos hacia la cohesión de las fuerzas convencionales en Europa, y hay escasas perspectivas de una colaboración efectiva en el espacio militar en un futuro cercano”, indica Eves.

Además, el propio director ejecutivo de dicha agencia, el español Jorge Domecq, afirma que no se le ha presentado un proyecto semejante. “La EDA es una agencia intergubernamental. Yo sigo las directrices de los estados miembros. Hasta donde sé, ningún estado miembro ha promovido esta idea por ahora y la agencia no está trabajando en ello”, declaró Domecq a EUobserver. “Por supuesto, he oído este concepto utilizado por individuos aquí y allá, pero como propuesta formal, que yo sepa, no está en la agenda en este momento”.

En ese mismo artículo, un funcionario europeo señala que la UE es consciente de la militarización del espacio por parte de otras grandes potencias como China y EEUU y del riesgo que esto supone, pero puede no ser suficiente para empujar la creación de una Fuerza Espacial Europea: “Aún no estamos allí. Y no sé si algún día tendremos los recursos para llegar allí”.

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